2.2 PSICOLOGÍA RACIONAL: Tesis 2ª El alma racional es también inmortal con inmortalidad externa, o no es destruida por ninguna causa al separarse del cuerpo

El alma racional es también inmortal con inmortalidad externa, o no es destruida por ninguna causa al separarse del cuerpo.

Siendo el alma racional una sustancia simple, espiritual e inteligente, según queda demostrado, sólo puede dejar de existir por aniquilación, y consiguientemente por el poder y acción de Dios; porque la destrucción de un ser por aniquilación supone y exige un poder infinito, como lo exige y supone la producción de un ser de la nada, ex nihilo. Luego para negar al alma la inmortalidad externa, es preciso suponer y admitir que es aniquilada por Dios, afirmación absolutamente inadmisible en buena filosofía, a la vez que incompatible con la verdad religiosa y moral.

1º Porque Dios no aniquila ni destruye los seres por él creados y conservados. Por otra parte, si el alma racional pereciera por aniquilación, sería de peor condición que el cuerpo, que persevera después de la muerte, y hasta de peor condición que los brutos, las plantas y los cuerpos inanimados, los cuales no son aniquilados, sino que permanecen en cuanto a las partes o elementos que entran en su constitución.

2º La experiencia y la razón demuestran que en el hombre existe un deseo innato y natural de alcanzar la felicidad perfecta y el bien sumo. Si el alma estuviera destinada a perecer o dejara de existir después de la muerte, semejante deseo innato, y por consiguiente procedente del mismo Autor del alma humana, sería vano e ilusorio, siendo, como es, incontestable que este deseo no se realiza en la vida presente. Luego es absolutamente preciso, o decir que Dios se burla del hombre, comunicándole un deseo natural e irresistible que no puede satisfacer nunca, o que el alma no es aniquilada, sino que vive perpetuamente, sin lo cual no puede realizarse ese deseo innato y esa inclinación de la naturaleza al bien universal y a la existencia eterna (1). Luego la aniquilación [344] del alma después de la muerte repugna, por una parte a la naturaleza y propiedades del alma, y por otra a la providencia divina.

{(1) «Impossibile est, dice a este propósito santo Tomás, appetitum naturalem esse frustra: sed homo naturaliter appetit perpetuo manere, quod patet ex hoc quod esse est quod ab omnibus appetitur: homo autem per intellectum apprehendit esse, non solum ut nunc[344] sicut bruta animantia, sed simpliciter (en universal y absolutamente): consequitur erto homo perpetuitatem secundum animam, qua esse simpliciter et secundum omne tempus aprehendit.»}

3º La experiencia de todos los días manifiesta que, durante la vida presente, los hombres virtuosos padecen con frecuencia calamidades, trabajos, y sobre todo persecuciones, calumnias, violencias e injurias de parte de los malos, los cuales, a su vez, no solo se libran de las calamidades y trabajos anejos a la vida humana, sino que eluden el castigo de sus crímenes y disfrutan de comodidades, honores y riquezas adquiridas por medio de fraudes, violencias e injusticias contra los buenos. Suponer, pues, que el alma no conserva el ser y la vida después de la muerte o separación del cuerpo, es lo mismo que decir que Dios nada se cuida de los vicios, pecados, virtudes y obras buenas de los hombres; lo cual, sobre ser una horrible blasfemia y destruir las bases mismas de la Religión y de la moral, envuelve la negación del mismo Dios; porque Dios, si existe, es esencialmente justo, santo y próvido castigador de los malos y remunerador de los buenos (1). Si existe, pues, alguna verdad inconcusa, evidente y demostrada en la filosofía, es la inmortalidad, tanto natural o interna, como externa, del alma racional; siendo digno de notarse, que esta verdad se halla íntima [345] y esencialmente ligada y relacionada con la verdad moral y religiosa, y con la existencia misma de Dios.

{(1) Por eso escribía con su acostumbrada elegancia y energía san Juan Crisóstomo: «Si ii qui Deum rite colunt, injuriis affecti migrant, impii contra, injusta felicitate potiti; non ergo justitia in Deo est, si suos non postest honoribus et praemis donare. Quod si Deo, aut potentiam, aut justitiam, aut oculos ad cernendum tollis, Dei vocabulum inane fit. Omni namque ratione concluditur, un si nullo praemio afficit eos qui inquirunt illum, nec Deus quidem ullo modo sit, nisi Deum, aut caecum, aut imbecillum, aut iniquum habeamus: caecum, qui suos non videat: imbecillum, que dare praemia non possit: iniquum, qui nolit.»}

2.1 PSICOLOGÍA RACIONAL: Tesis 1ª El alma racional es inmortal con inmortalidad natural e interna, y puede perseverar en posesión de la vida después de separada del cuerpo

El alma racional es inmortal con inmortalidad natural e interna, y puede perseverar en posesión de la vida después de separada del cuerpo.

La primera parte es una consecuencia necesaria de lo que en el artículo precedente queda demostrado. Si el alma racional es una sustancia simple, como se ha probado, claro es que no puede dejar de existir por disolución o descomposición de sus partes, como acontece en las sustancias compuestas; porque lo que es simple carece de partes. Luego excluye por su propia naturaleza todo principio interno de corrupción per se, y posee la inmortalidad que hemos llamado natural.

La 2ª parte de la tesis no es menos evidente para todo filósofo que admita que la inteligencia y la voluntad libre son facultades independientes por su naturaleza y superiores a todo cuerpo. Las funciones propias de estas facultades son [341] verdaderas operaciones vitales, a no ser que queramos decir que Dios no es un ser viviente. Luego el alma separada del cuerpo posee las condiciones necesarias para la vida intelectual.

Esta doctrina aparecerá aún con más evidencia, si se tienen en cuenta: 1º que dichas facultades, aunque dependen de los sentidos en su movimiento y desarrollo inicial, pueden funcionar después y desarrollarse por sí mismas: 2º que los universales, y las razones objetivas y seres espirituales que constituyen su objeto propio, son independientes de los cuerpos y del mundo corpóreo: 3º que el alma conserva por medio de la memoria intelectual las ideas y conocimientos adquiridos: 4º que en el estado de separación, la actividad intelectual del alma se convierte o dirige a las cosas espirituales, así como en el estado de unión con el cuerpo, se convierte y dirige principalmente a las cosas materiales y corpóreas.

Si alguno deseara más razones o pruebas de esta tesis, le propondremos la siguiente, que consideramos altamente filosófica. Ninguna cosa se corrompe ni deja de existir por causa de aquello en que consiste su perfección principal; es así que la perfección principal y propia del hombre como ser inteligente y racional, consiste y se realiza por medio de la separación y abstracción de la materia: luego la separación del alma como sustancia inteligente o racional, lejos de producir su corrupción o destrucción, debe, por el contrario, determinar en ella mayor perfección en orden al modo de ejercer las funciones de la vida inteligente. La menor constituye una afirmación tan filosófica como evidente para todo hombre pensador, siendo, como es, incontestable que las perfecciones principales y propias del hombre, como ser inteligente, son la ciencia y la virtud. Ahora bien: la ciencia tanto es más noble y perfecta, cuanto se refiere a objetos más espirituales y a ideas más inmateriales de su naturaleza, como las ideas de ser, de sustancia, de causa, &c. Por otro lado, la virtud se eleva y perfecciona, a medida que se hace superior a las afecciones, pasiones y movimientos del orden [342] sensible y corpóreo, y a medida que se eleva más y más sobre las condiciones del orden material. En una palabra: las funciones y operaciones peculiares y específicas del alma racional, adquieren nobleza y perfección a medida que se alejan de las condiciones de la materia: luego no puede depender, en cuanto a su ser y sustancia, de la existencia y unión con el cuerpo.

Esta razón, que abraza las dos partes de la tesis propuesta, es una de las muchas que santo Tomás aduce en favor de la inmortalidad del alma racional (1).

{(1) He aquí sus palabras textuales: «Nulla res corrumpitur ex eo in quo consistit sua perfectio; hae enim mutationes sunt contrariae, acilicet, ad perfectionem et ad corruptionem. Perfectio autem animae humanae consistit in abstractione quadam a corpore; perficitur enim anima scientia et virtute. Secundum scientiam autem, tanto magis perficitur, cuanto magis immaterialia consederat: virtutis autem perfectio consistit in hoc quod homo corporis passiones non sequatur, sed eas secundum rationem temperet refrenet: non ergo corruptio animae in hoc quod a corpore separetur… Si igitur anima secundum operationem suam perficitur in reliquendo corpus et corporea, substantia sua in esse suo non deficiet per hoc quod a corpore separatur.»
No es menos elevada y sólida la prueba que a continuación añade: «Proprium perfectivum hominis secundum animam, est aliquid incorruptibile; propria enim operatio hominis, in quantum hujusmodi, est intelligere, per hanc enim differt a brutis, et plantis, et inanimatis: intelligere (la intelección, el acto de entender) est universalium et incorruptibilium in quantum hujusmodi, perfectione autem oportet esse perfectibilibus proportionatas: ergo anima humana est incorruptibilibus.» Sum. cont. Gent., lib. II, cap. 55.
Véanse también Estudios sobre la Filosofía de santo Tomás, lib. IV, cap. 5º, razones que se distinguen por la elevación y solidez de principios en que estriban.}

 

2 PSICOLOGÍA RACIONAL: Inmortalidad del alma racional

Inmortalidad del alma racional

Observaciones.

1ª La corrupción o destrucción sólo puede tener lugar con propiedad filosófica, y, como decían los Escolásticos, per se, respecto de las sustancias, únicos seres que pueden dejar de ser o corromperse por la disolución o separación de sus partes o elementos. Lo que no es sustancia, es decir, lo que [339] no puede existir y obrar por sí mismo, como sucede en los accidentes, en el principio vital de las plantas y en el alma sensitiva de los brutos, solo se dice capaz de corrupción per accidens, o impropiamente; porque si se corrompe o deja [340] de existir, es o porque desaparece el sujeto, como en los accidentes, o porque se separa de la materia, sin la cual no puede existir ni obrar, como se verifica con el principio vital de las plantas y con el alma de los brutos.

2º La inmortalidad o permanencia de un ser viviente en la vida puede ser esencial y absoluta, o simplemente natural. La primera corresponde a la sustancia viviente que excluye todo principio posible de corrupción o de muerte, tanto interno como externo, lo cual solo en Dios se verifica. La segunda excluye todo el principio interno de corrupción, pero no todo principio externo posible: y esta es la única inmortalidad que convenir puede al alma racional y a cualquiera criatura, la cual, por el solo hecho de serlo, puede dejar de existir en virtud de la omnipotencia divina.

3ª Esta inmortalidad natural se denomina interna, en cuanto que radica en la naturaleza de la sustancia inmortal; pero será además externa, si la posibilidad absoluta de su corrupción por parte de Dios, no se reduce al acto.

Beato de Liébana lo advirtió en el siglo VIII

Beato de Liébana nos previno contra la iglesia conciliar figurada en el adopcionista Elipando

Códice de Gerona

         “¿Cuándo se ha oído que los de Liébana vinieran a enseñar a los toledanos? Bien sabe todo el pueblo que esta sede ha florecido en santidad de doctrina desde la predicación de la fe y que nunca ha emanado desde aquí cisma alguno. ¿ Y ahora tú solo, oveja roñosa (esto lo decía por San Beato) pretendes sernos maestro?”.

         A estas palabras del hereje adopcionista,  arzobispo de Toledo, Elipando, le responde San Beato:

           “…Duerme Jesús en la nave; por una y otra parte nos sacuden las olas; la tempestad nos amenaza, porque se ha levantado un inoportuno viento. Ninguna esperanza de salvación tenemos si Jesús no despierta. Con el corazón y con la voz hemos de clamar: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Entonces se levantó Jesús, que dormía en la nave de los que estaban con Pedro, y calmó el viento y la mar, trocándose la tempestad en reposo. No zozobrará nuestra barquilla, la de Pedro, sino la vuestra, la de Judas (la del arzobispo)

         Con esta respetuosa serenidad, firmeza varonil  y santa confianza comienzan el santo presbítero montañés y su amigo Heterio  el llamado apologético contra el extendido adopcionismo que daba pie a caer de nuevo en el nestorianismo, guiados al abismo -¡y cuándo no!-por los obispos henchidos de soberbia, como ahora repiten unidos- una cum– al de Santa Marta.

         Pues con la misma habilidad y profundidad exegética que alabara Menéndez Pelayo ha penetrado San Beato los misterios del Apocalipsis, cuyos Comentarios fueron divulgados por toda la cristiandad. De Liébana, pues, esto es, del Monasterio de San Martín de Turieno – hoy de Santo Toribio-  suena aún el eco de las palabras de San Beato, en el siglo VIII, anunciando la crisis apocalíptica en que nos ha sumido el concilio vaticano II y denunciando a los sacerdotes y obispos conciliares. He aquí como en su famoso Comentario del Apocalipsis hay profecías que tienen una magnífica actualidad en nuestros días, y que enlazan muy bien con materias muy debatidas, como todo lo que respecta a los cambios de los ritos conciliares y a los infiltrados en la Iglesia: obispos y sacerdotes que trabajan para su destrucción y que no pertenecen al Sancta Sanctorum sino que están en el atrio para ser pisoteados por los gentiles. 

Las citas son extractos del Apocalipsis de  Beato de Liébana en torno al año 778 (Beato de Liébana, + 798, Obras Completas, Comentario al Apocalipsis de San Juan, Ed .BAC, Madrid, 1995, p.485).

¿Está hablando de la falsa iglesia conciliar y de la verdadera Iglesia católica fiel a la tradición?

Cita a tener presente:os matarán pensando que dan culto a Dios”.

 Textos del Comentario del Apocalipsis de Beato de Liébana:

         “… ahora se ve  a los enemigos dentro de  la Iglesia- en apariencia porque no son de los nuestros- , (…) en otro tiempo  hubiera sido una blasfemia decir que están dentro de  la Iglesia y que son ellos los que la persiguen”.

         “La serpiente dio su poder a la Bestia, que cuenta con falsos hermanos en la Iglesia, los cuales  parecen ser parte de ella, pero  son sus enemigos. Por medio de  ellos el diablo hace sus maquinaciones contra aquéllos que sí pertenecen a la Iglesia a los que  pretende seducir (…),  fingiendo santidad parecen ser parte de la Iglesia, pero pertenecen en realidad al diablo que  inventó este ardid con el fin de lograr  imponerse en  nombre de la religión a las personas religios . (…) Él Logra que permanezcan dentro de  la Iglesia los que, disfrazados de ovejas,  parecen virtuosos pero en su interior son lobos rapaces. Por eso  no son descubiertos como lo son otros hombres francamente malos, ellos tienen la apariencia de santidad;  participan en su misma maquinación,  el diablo los tiene dentro de la iglesia, en medio de la multitud, revestidos de una santidad aparente (ibid.p.487).

         “… es el mismo el Anticristo que  reina ahora de una manera sutil en la Iglesia por medio  de los falsos sacerdotes, quien   entonces [intentará] destruir la Iglesia, ya sin disfrazarse  “(ibid.p.507).

         “Se ha dicho muchas veces que se les acusaba injustamente  porque no se alzaban  abiertamente  contra la Iglesia con  la que dicen estar  unidos, y se llaman hijos de Dios, pero que no cesan de poner asechanzas a los verdaderos hijos de Dios,  no profieren  imprecaciones abiertamente contra la Iglesia, y sin embargo  son parte del misterio de la iniquidad, bajo capa de  santidad. Sin embargo, cuando llegue el tiempo en que el Anticristo se  haga presente, cuándo  ocurra  la dispersión, es decir, cuando la desintegración de la Iglesia sea  claramente visible,  cuando se manifieste  al mundo el hombre de pecado, sólo entonces se entenderá, se  descubrirá,  se comprenderá y se sabrá  quiénes eran los que  antes estaban bajo el disfraz de la religión , ocultando sus imprecaciones contra  Dios, pero  en la hora actual hablan como la Iglesia Católica(ibid.p.489).

          “El mar es el mundo intrínsecamente malo; la tierra son los obispos, los sacerdotes y la falsa religión que con pretexto de santidad parece funcionar en silencio, sin aspavientos, haciéndose pasar por ministros de la Iglesia pero que no lo son en absoluto… “(ibid.p.403).

         “… se hace  pasar por cordero,  para mejor inocular,  a escondidas, el veneno de la serpiente. Ahora finge ser  un cordero, pero lo hace  para devorar con más seguridad a los  corderos. Habla de Dios,  pero intenta alejar del camino de la verdad a quienes buscan sinceramente a  Dios. Por eso, nuestro Señor advirtió a Su Iglesia, diciendo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Matth.7, 15) “(ibid.p.495).

¿Describe el concilio y el magisterio postconciliar?

Comentario resumen de Sede de Sabiduría. Los dogmas, conservados en las palabras, serán vaciados de contenido y rellenados de sustancia idolátrica, tal como aparece en el modernismo que triunfó en el Concilio V. II. El Atrio y las Naves han sido conculcados. Pero el Tabernáculo o Sancta Sanctorum estará preservado en el desierto; es decir en el resto fiel perseguido. Porque la esencia de la pertenencia a la Iglesia, la caña con que se mide es la Fe impoluta.

Textos del Comentario del Apocalipsis de Beato de Liébana:

         “La caña es la medida de la fe.  Nadie puede adorar ante el altar sagrado, sino el que  hace confesión de  la Fe.  Porque  no todos los que están ante él adoran,  ya que está escrito: el atrio exterior del templo no forma parte de él, ha sido dejado a los gentiles. El atrio parece que pertenece al Templo, pero no es parte del “Santo de los Santos”. Allí están  los que parecen ser parte de la Iglesia pero no lo son en absoluto. Se llama atrio, al patio, espacio vacío entre los muros. A ellos, por ser inútiles, se les expulsa de la Iglesia. Porque el atrio ha sido dejado a las naciones y ellas pisotearán la ciudad santa durante   cuarenta y dos meses. Quienes han sido excluidos así como todos los demás, es decir, los malvados de este mundo  pisotearán a la Iglesia. “(Comentario sobre Apocalipsis, Obras completas p. 453).

¿Describe la iglesia conciliar y su jerarquía?

         Comentario a Apocalipsis 13,11 y ss. Resumen de S.S.: La principal labor que llevará a cabo esta Segunda Bestia será la adulteración de la religión.

Textos del Comentario del Apocalipsis de Beato de Liébana:

         “Otra bestia salió de la tierra.  Salir de la tierra  significa estar llena de sí mismo y de la gloria terrenal. La Bestia del mar es la misma que la  Bestia de la tierra. La palabra “otra”  se refiere a la misión, pero es la misma bestia.  La mar hace unas cosas, la tierra otras.  El mar se agita, la tierra es tranquila. Por mar se sobreentiende la multitud claramente  mala, por  tierra, los obispos ,los  sacerdotes y la falsa religión que, bajo  apariencia de santidad, no hacen ruido en  el mundo, pero trabajan en silencio simulando ser  la Iglesia sin serlo … “(Comentario sobre el Apocalipsis, Obras completas, p. 493).

¿Está diciendo que muchos obispos ya no tienen jurisdicción por ser herejes,  apóstatas, o cismáticos de la verdadera Iglesia..?

Texto del Comentario del Apocalipsis de Beato de Liébana:

         “ La tierra son los obispos, los sacerdotes  y la falsa religión que bajo apariencia de santidad parecen operar tranquilamente sin agitarse , haciéndose pasar por ministros de la Iglesia sin serlo en absoluto…”

1.4 PSICOLOGÍA RACIONAL: Objeciones

Objeciones.

Puede objetarse 1º con Locke. No se puede demostrar que el pensamiento repugne esencialmente a la materia, porque para esto sería necesario conocer completamente la esencia de ésta, condición que no se verifica en nosotros.

Resp. Las razones aducidas anteriormente prueban que es posible demostrar la incompatibilidad del pensamiento con la materia, sobre todo tratándose de un cuerpo extenso y organizado, o de materia extensa y compuesta de partes, que es a lo que alude Locke. No es menos falso en buena filosofía el pretender que para demostrar esa incompatibilidad, sea preciso conocer perfectamente la esencia de la [335] materia. Tanto valdría decir que no podemos demostrar la existencia o la unidad de Dios, porque no conocemos perfectamente su esencia, o que para demostrar que Dios no es cuerpo, era preciso conocer perfectamente la esencia de éste. Lejos de ser necesario lo que pretende y afirma el filósofo inglés, para demostrar la inmaterialidad y espiritualidad del alma por medio del pensamiento, basta demostrar que este es incompatible con alguno de los atributos de la materia, y que el modo de obrar del entendimiento no tiene nada de común con el modo de obrar de los cuerpos.

Obj. 2ª La experiencia manifiesta que el alma humana se halla sometida a las mutaciones del cuerpo, puesto que se desarrolla y perfecciona a medida que se desarrolla y perfecciona el cuerpo, languidece o se vigoriza en sus manifestaciones y actos, según las condiciones del cuerpo, de salud, enfermedad, juventud, vejez, &c. Luego es corpórea en sí misma; porque lo que depende del cuerpo para existir y en cuanto a su esencia, según el axioma operari sequitur esse.

Resp. 1º Los fenómenos a que alude la objeción, solo prueban que el estado y modificaciones del cuerpo refluyen sobre las manifestaciones y funciones del alma, así como éstas influyen a su vez sobre el estado y condiciones determinadas del cuerpo. Por lo demás, esto, lejos de desvirtuar las demostraciones aducidas en pro de la espiritualidad absoluta del alma, ni de evidenciar que ésta sea una sustancia corpórea y material en sí misma, lo único que prueban y evidencian es que el alma no se une al cuerpo simplemente como el motor al móvil o con unión accidental, como pretendían los cartesianos y enseñan implícitamente los modernos, sino como forma sustancial del cuerpo humano, según la enseñanza de la filosofía católica, unión íntima y sustancial que contiene la verdadera razón suficiente y a priori de la unidad sustancial de naturaleza y de persona que existe en el hombre. Si el cuerpo y el alma racional se unen del tal manera que constituyen una naturaleza humana y una sola persona humana, no es difícil ciertamente el concebir, antes [336] es muy natural que sus modificaciones, afecciones y mutaciones se revelen simultáneamente en los dos.

2º Aunque esta solución es suficiente, puede responderse además que el alma racional se halla sometida a las condiciones y modificaciones del cuerpo por parte de algunas de sus operaciones o funciones, es decir, por parte de aquellas que dependen de órganos materiales, o residen en partes determinadas del cuerpo; pero no se halla sometida al cuerpo directamente por parte de las facultades y operaciones del orden puramente intelectual, ni mucho menos por parte del mismo ser o sustancia del alma, la cual, como sustancia simple, inmaterial, y espíritu que trae su origen inmediatamente del mismo Dios por creación, permanece la misma, una e inmutable desde el principio hasta el fin de la vida, por más que se halle íntima y sustancialmente unida al cuerpo, y que a consecuencia de esta unión y de la variedad y distinción de sus facultades, experimente modificaciones y mutaciones en cuanto al desarrollo de estas facultades y modo de ejercer sus funciones actuales.

En resumen y en términos de escuela: El alma racional se halla sujeta a las mutaciones del cuerpo quoad operari, y aun esto no directe et quoad omnes operationes, sino solamente indirecte et quoad aliquas operationes, conc. quoad substantiam propiam seu esse animae in seipsa, neg.

Obj. 3ª Las sensaciones son operaciones o funciones corpóreas: luego también debe serlo el alma, que es su principio.

Resp. Ya hemos dicho antes que las sensaciones se pueden apellidar materiales y corpóreas en un sentido impropio solamente, o sea en cuanto que son determinadas por una impresión orgánica y material, y sobre todo porque son funciones que no se ejercen ni pueden ejercerse sino por medio y con el concurso de órganos materiales. Por lo demás, considerada la sensación en sí misma y como función cognoscitiva procedente del alma, más tiente de inmaterial y espiritual que de corporal y material.

Obj. 4ª Si la sensación en sí misma tiene más de inmaterial [337] y espiritual que de corpórea, se infiere que el alma de los brutos es también inmaterial y espiritual. Luego no se distinguirá esencialmente del alma racional, ni podremos demostrar la superioridad absoluta de ésta sobre aquélla.

Resp. Se infiere que el alma de los brutos es también inmaterial y espiritual en un sentido impropio, como lo es la misma sensación, se concede: en el sentido propio y riguroso de la palabra, se niega. Aquí no hay más que confusión de ideas, resultante de la variedad de acepciones posibles de una misma palabra. Si por espiritual se entiende una realidad que no solamente no es cuerpo, sino que es principio de operaciones y funciones que envuelven cierta elevación incompleta sobre la materia y los cuerpos, el alma de los brutos es espiritual: si por este nombre se entiende una sustancia capaz de existir por sí misma con independencia y separación de todo cuerpo, y que sea principio de operaciones y funciones que envuelven completa elevación y superioridad sobre toda materia y todo cuerpo, el alma de los brutos no es espiritual. En términos escolásticos puede responderse distinguiendo: el alma de los brutos es inmaterial y espiritual secundum quid, como lo son también las sensaciones, conc. es espiritual e inmaterial, simpliciter, neg.

En todo caso y cualquiera que sea la opinión que se admita acerca de la naturaleza del alma de los brutos, siempre es preciso reconocer que entre estos y el hombre existe una diferencia absoluta y esencial, basada sobre la distancia casi infinita que separa a la razón y la voluntad humana, de las sensaciones e instintos de los brutos, sensaciones e instintos que jamás traspasan el orden corpóreo y singular, como lo traspasan el entendimiento y voluntad del hombre, los cuales son por lo mismo facultades capaces de desarrollo, de invención y de progreso, a diferencia de las que competen al alma de los brutos (1), los cuales obran siempre del mismo modo [338] y carecen de voluntad libre, capaz de cambiar ni modificar sus instintos y pasiones.

{(1) El mismo Virey, a pesar de las tendencias semisensualistas, escribe lo siguiente: «La diferencia entre el instinto y la inteligencia [338] está bien marcada. El instinto puro obra siempre sin raciocinar: es movido o impulsado por la necesidad, por las pasiones y por toda especie de incitación interior e involuntaria… En los animales no existe aprendizaje alguno, ninguna perfección, ninguna variedad en la práctica, ninguna invención aumentada, modificada o añadida.»
Véase Buffon, Histor. Nat., t. II, edic. 8ª. Bonald, Recherches Philos. sur les premiè. objets des connais. mor., cap. XIII. Raulica, Filosofía cristiana, lib. 1º, caps. X y XI. Debreyne, Pensamientos de un creyente cat., caps. VIII, IX, X y XI.
Por lo que hace a santo Tomás, son innumerables los lugares de sus obras en los que demuestra, ya la espiritualidad e inmaterialidad perfecta del alma, ya también la independencia y elevación del entendimiento y la voluntad respecto de todo cuerpo, ya finalmente la superioridad absoluta y esencial del hombre sobre el bruto. He aquí uno de los muchos pasajes en que trata este punto.
«In animabus brutorum non est invenere aliquam operationem superiorem operationibus sensitivae partis; non enim intelligunt, nec ratiocinantur. Quod ex hoc apparet, quia omnia animalia ejusdem speciei similiter operantur, quasi a natura mota, et non ex arte operantia, omnis enim hirundo similitier facit nidum… nulla igitur est operatio animae bruti, quae possit esse sine corpore.»
«Intellijere, dice en otra parte, est universalium et incorruptibilium, et per hanc operationem differt homo a brutis. Potentia autem intellectus est quodammodo infinita in intelligendo; in infinitum enim intelligit, species numerorum augendo… cognoscit etiam [339] universale… supra seipsum agendo reflectitur, intelligit enim seipsum. Sicut intelligit rem, ita intelligit se intelligere, et sic in infinitum.»
«Inmaginatio non est nisi corporalium est singularium; intellectus autem incorporalium et universalium est.»
Los siguientes pasajes de Buffon, Bossuet y Bonald pueden considerarse como otros tantos comentarios y aplicaciones de los de santo Tomás, y principalmente del primero.
He aquí como se expresa Buffon: «La previsión de las hormigas era un fanatismo que se las había concedido observándolas, pero que se les ha retirado observándolas mejor… sus provisiones no son sino montones superfluos, acumulados sin idea ni conocimiento del porvenir… Por igual razón recogen las abejas mucha más miel y cera de la que necesitan; y nosotros nos aprovechamos, no tanto del producto de su inteligencia, como de los efectos de su estupidez…»
Bossuet dice a su vez: «Aun cuando se concedan sensaciones a los animales, no por eso se les habrá concedido nada espiritual… porque aunque el alma de las bestias sea distinta del cuerpo, no hay apariencia de que pueda conservarse separadamente, porque no tiene operación que no esté totalmente absorbida por el cuerpo y por la materia.»
No es menos explícito Bonald, cuando escribe: «La facultad interior que conduce a los animales y da impulso a sus movimientos, está limitada en cada especie por su organización, pues que el hombre inventa todos los días nuevos medios de extender la fuerza de sus órganos o de suplir a su debilidad… Hay, pues, lo infinito entre el hombre y el bruto respecto de la inteligencia. Los animales tienen una facultad de recibir imágenes y no inteligencia de las ideas; sensaciones y no sentimientos, hábitos y no reflexiones; hacen movimientos exigidos por un instinto o por un impulso, y no acciones dirigidas por una voluntad.»
El que quiera conocer a fondo la doctrina de santo Tomás sobre toda esta cuestión, puede consultar los siguientes lugares de sus obras: Sum. cont. Gent., lib. II, cap. 49, 65, 66, 78, 79, 82, 83, 86 y 87. De Anima, lib. III, lecciones 7ª y 9ª. QQ. Disp. de Ani., art. IV. Sum. Theol., 1ª parte, cuestión 75.}

RESPUESTA A LA PREGUNTA DE LA SEMANA

La siguiente pregunta se encuentra en el menú de la derecha 

PREGUNTÁBAMOS:

¿Una de estas afirmaciones es verdad ¿Cuál?

En Cristo hay: 

y dábamos 3 opciones:

 

 

 

29% han respondido: A, errando.

32%  han respondido: B, errando.

39% han respondido: C , estando en la verdad.

 

La respuesta correcta es la C:

¿ Por qué?

El catecismo de Astete que se debía de aprender de memoria para poder hacer la primera comunión, generalmente a los 7 años, no da la respuesta:

Y cuántas Naturalezas, Voluntades y Entendimientos hay en Jesucristo? R.: Dos Naturalezas, una Divina y otra humana; dos Voluntades, Divina una y humana otra; y dos Entendimientos, uno Divino y otro humano.

   P.: ¿Y cuántas Personas y memorias? R: Una sola Persona Divina, que es la segunda de la SS. Trinidad, y una sola memoria humana, porque en cuanto Dios no tiene memoria.[Por que Dios es acto puro]

El Catecismo de Santo Tomás de Aquino, resumen de la Suma Teológica,  amplía la doctrina católica para aquellos que deseen profundizar en esta doctrina, deber que compete a todos: conocer su fe.

1.3 PSICOLOGÍA RACIONAL: Corolarios

Corolarios

1º Luego con razón enseña y afirma la filosofía cristiana con san Agustín y santo Tomás, que el alma racional está toda en todo el cuerpo y toda en cualquiera parte del mismo. Porque en efecto, semejante afirmación es una consecuencia rigurosa y una deducción legítima de la espiritualidad del alma que se acaba de demostrar. Por una parte, cada parte del cuerpo del hombre es humana, porque está informada, vivificada y animada sustancialmente por el alma racional: la cabeza y el brazo de Pedro son miembros humanos y no miembros leoninos, caninos, &c., porque están vivificados y animados íntima y sustancialmente por el alma humana y no [333] por el alma del león o del perro: en pocas palabras: donde hay miembros u órganos humanos, es necesario que haya alma humana. Por otro lado, si esta alma humana es una sustancia simple y puramente espiritual, según acabamos de demostrar, claro es que no puede ocupar un lugar determinado; porque ocupar lugar determinado corresponde al cuerpo a causa de su multiplicidad de partes y de la consiguiente extensión o cantidad que exige un lugar proporcionado. Luego es preciso admitir que la sustancia o esencia del alma racional está toda en todo el cuerpo, y toda en cada parte del él, por más que la imaginación no alcance a representarse el modo con que esto puede verificarse.

2º Luego las opiniones y disputas de los filósofos acerca del asiento o sitio del alma son inútiles e impertinentes, y hasta carecen de sentido filosófico. El que admita la simplicidad sustancial y la espiritualidad del alma, tiene que admitir lógicamente que ésta no reside en parte alguna con exclusión de las demás: lo contrario es atribuirle propiedades corpóreas después de admitir que es espíritu.

3º La cuestión sobre el sitio o parte del cuerpo en que reside el alma, solo es susceptible de significación racional y de solución filosófica, si se refiere al alma racional considerada por parte de sus facultades o potencias. Entre éstas hay algunas que siendo puramente espirituales, siguen la condición del alma en cuanto a no residir en parte alguna determinada del cuerpo; tales son el entendimiento y la voluntad, que no tienen más sitio, más resistencia, ni más órgano, que la misma sustancia del alma que les sirve de principio y de sujeto inmediato. Hay otras facultades o potencias que no pueden funcionar sino por medio de partes u órganos determinados, con dependencia directa de estos y en los mismos, según es fácil observar, no solamente en las que se llaman orgánicas o vegetativas, sino también en las sensitivas. Considerada, pues, el alma bajo este punto de vista, o sea por parte de su virtud operativa, bien puede decirse que no está toda en todo el cuerpo y toda en cualquiera parte, sino distribuida o dividida en diferentes partes del cuerpo. Así podremos decir [334] que, en cuanto a la facultad de ver, está en los ojos, en cuanto a estas o aquellas pasiones, en el corazón, o en la médula espinal, en el hígado, &c., en cuanto a la imaginación, en el cerebro, y así de las demás facultades que funcionan por medio de órganos determinados del cuerpo. Si se pregunta pues, en qué parte del cuerpo reside el alma racional, puede responderse en términos de escuela que reasumen la doctrina expuesta: 1º que secundum totalitatem essentiae existe tota in toto corpore, et tota in qualibet ejus parte: 2º que secundum totalitem virtutis, existe tota in toto corpore, et pars in parte, en el sentido que queda explicado (1).

{(1) «Relinquitur ergo, dice santo Tomás, quod secundum totalitatem essentiae, simpliciter enuntiari possit esse totam (animam) in qualibet corporis parte; non autem secundum totalitatem virtutis, quia partes (corporis) difformiter perficiuntur ab ipsa ad diversas operationes; et aliqua operatio est ejus, scilicet, intelligere, quam per nullam partem corporis exiquitur. Unde sic accepta totalitate animae secundum virtutem (vires seu facultates agendi), non solum non est tota in quelibet parte, sed nec est tota in toto, quia virtus animae (scilicet, vis intelligendi) capacitatem corporis excedit, ut supra dictum est.» QQ. Disp. De spir, creat, cuest. I, art. 4º.}

SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE EPIFANIA

EL MILAGRO DE CANÁ

El tercer Misterio de Epifanía nos muestra la consumación de los planes de la misericordia divina sobre el mundo, y nos manifiesta por tercera vez la gloria del Emmanuel. La Estrella ha llevado al alma hasta la fe, el Agua santificada del Jordán la ha purificado, el Banquete nupcial la une a su Dios. Hemos cantado al Esposo cuando salía radiante al encuentro de la Esposa; hemos oído llamarla desde las cumbres del Líbano; después de haberla ilustrado y purificado, quiere embriagarla con el vino de su amor.

Han preparado un banquete, un banquete nupcial; a él asiste la Madre de Jesús, porque es conveniente que, después de haber cooperado al misterio de la Encarnación del Verbo, sea asociada a todas las obras de su Hijo, a todas las gracias que prodiga a sus elegidos. En medio del banquete, llega a faltar el vino: Hasta entonces la Gentilidad no había conocido el dulce vino de la Caridad; la Sinagoga sólo había producido racimos silvestres. Cristo es la verdadera Viña, como El mismo dice. Sólo El podía dar el vino que alegra el corazón del hombre (Salmo CIII) e invitarnos a beber de ese cáliz embriagador que David había cantado. (Salmo XXII.)

Dice María al Salvador: «No tienen vino.» Corresponde a la Madre de Dios hacerle presente las necesidades de los hombres, de quienes es también madre. Respóndele Jesús con aparente sequedad: «¿Mujer, qué nos importa a ti a mi? Mi hora no ha llegado todavía.» Iba a obrar en este gran Misterio, no como Hijo de María, sino como Hijo de Dios. Más tarde, en una hora que tendrá que llegar, aparecerá a los ojos de la misma Madre, muriendo en la cruz, con aquella naturaleza humana recibida de ella. María comprendió inmediatamente la divina intención de su hijo y pronunció aquellas palabras que repite sin cesar a todos sus hijos: «Haced lo que El os diga

Ahora bien, había allí seis grandes ánforas de piedra, que estaban vacías. El mundo efectivamente, había llegado a su sexta edad, según explica San Agustín y otros doctores que en esto le siguen. Durante esas seis edades la tierra había esperado al Salvador que debía enseñarla y salvarla. Jesús manda llenar de agua esas ánforas; mas, el agua no es a propósito para un banquete nupcial. Esta agua eran las profecías y figuras del mundo antiguo, y ningún mortal hasta el comienzo de la séptima edad en que Cristo que es la Viña debía comunicarse, había contraído alianza con el Verbo divino.

Pero cuando llega el Emmanuel, no hay ya mas que una palabra posible: «Sacad ahora.» El vino de la nueva Alianza, el vino que había sido guardado para el fin llena ya todas las tinajas. Al tomar nuestra naturaleza humana, naturaleza débil como el agua, operó El una transformación; elevóla hasta sí mismo, haciéndonos participantes de la naturaleza divina (II S. Pedro, I, 4); nos hizo capaces de unirnos a él, de formar ese Cuerpo de que es Cabeza, esa Iglesia de quien es Esposo, y a la que amó desde toda la eternidad con un amor tan ardiente, que bajó desde el cielo para desposarse con ella.

San Mateo, Evangelista del Hombre-Dios, recibió del Espíritu Santo la misión de anunciarnos el misterio de la fe por medio de la Estrella; San Lucas, Evangelista del Sacerdocio, fué elegido para enseñarnos el Misterio de la Purificación por el Agua; correspondía al Discípulo amado revelarnos el misterio de las Bodas divinas. Por eso, al sugerir a la Iglesia la idea de este tercer misterio, se sirve de la siguiente expresión: Este fué el primero de los milagros de Jesús y con él manifestó su gloría. En Belén, el Oro y el Incienso de los Magos declararon la divinidad y la realeza ocultas en el Niño; en el Jordán, la bajada del Espíritu Santo y la voz del Padre proclamaron hijo de Dios al artesano de Nazaret; en Caná, Jesús obra por sí mismo y obra como Dios: «Porque, como dice San Agustín, el que en las tinajas cambió el agua en vino, no podía ser otro que El que anualmente realiza el mismo prodigio en la viña.» Además, desde este momento, según nota San Juan, «sus discípulos creyeron en El» y comenzó la formación del colegio apostólico.

M I S A

El Introito celebra el gozo de este día que nos muestra a la humanidad unida como Esposa al Hijo del Padre eterno. Imposible pensar que la tierra no se dedique en lo sucesivo a adorar y ensalzar ese sagrado Nombre, del cual se han hecho partícipes, en el banquete nupcial, todos los hijos de Adán.

INTROITO

Adórete, oh Dios, toda la tierra, y salmodie en tu honor: diga un salmo a tu nombre, ¡oh, Altísimo! Salmo: Tierra toda, canta jubilosa a Dios, di un salmo a su nombre: dale gloria y alabanza. — V. Gloria al Padre.

El Nombre de Hijo de Dios hecho nuestro por el derecho del contrato nupcial, es la paz, nos dirá el mismo Jesús en sus biaventuranzas, la paz de Dios que nos hemos apropiado con el auxilio de la gracia justificante. Por eso la paz aparece en la Colecta como el objetivo final del gobierno divino en el cielo y en la tierra, y también como el supremo deseo de la Iglesia.

ORACION

Omnipotente y eterno Dios, que gobiernas a un tiempo las cosas celestes y las terrenas: escucha clemente las súplicas de tu pueblo, y concede tu paz a nuestros tiempos. Por el Señor.

EPISTOLA

Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos. (XII, 6-16.)

Hermanos: Poseemos dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada: bien (el don) de profecía, conforme a la fe; bien el de ministerio, para ejercerlo en el ministerio; el de enseñanza para el que enseña: el de exhortación para el que exhorta; el de simplicidad para el que distribuye; el de solicitud para el que preside; el de alegría para el que ejerce la misericordia. Sea vuestro amor sin disimulo; odiad el mal, apegaos al bien; amaos mutuamente con fraternal caridad; prevenios con mutuo honor; no seáis perezosos en el cuidado; sed fervorosos de espíritu; servid al Señor; gozaos en la esperanza; sed sufridos en la tribulación; perseverad en la oración; asociaos a las necesidades de los santos; seguid la hospitalidad. Bendecid a los que os persigan; bendecid y no maldigáis. Alegráos con los que se alegren, llorad con los que lloren. Sentid todos lo mismo; no ambicionéis cosas altas, sino acomodáos a las humildes.

La paz que en el mundo de los santos es la característica de los hijos de Dios, es la que crea de igual modo la unidad de la Iglesia ya desde este mundo, pues sólo gracias a ella forma un solo cuerpo cuyos diversos miembros mantienen su multiplicidad bajo el influjo de la cabeza y de su jefe único, y cuyas funciones tan distintas, son todas ellas dirigidas, dentro de su variedad, por el amor de Cristo-Esposo. La Epístola que se nos acaba de leer no tiene más objeto que mostrarnos sometidas al imperio de la caridad, reina de las virtudes, muchas de las aplicaciones de esa paz esencial al cristianismo, especificar detalladamente sus formas y condiciones y adaptar su práctica a todos los estados sociales y a todas las circunstancias de la vida. Es tal para nuestra Santa Madre la Iglesia, la importancia de estas consideraciones, que volverá a tomar este tema, dentro de ocho días, el Domingo tercero después de Epifanía, continuando el texto, del Apóstol en el lugar en que hoy lo deja.

Ahora bien, antes de estas sagradas bodas, lejos de la vida divina y de la paz de Dios, que ellas traen al mundo, no había en él más que división y muerte.

Cantemos en el Gradual, el prodigio obrado, y ensalcemos al Señor con los Angeles que no cesan de admirarse.

GRADUAL

El Señor envió su Verbo y los sanó: y los libró de la muerte. — V. Alaben al Señor sus misericordias: y sus maravillas con los hijos de los hombres.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. — V. Alabad al Señor todos sus Angeles: alabadle todos sus ejércitos. Aleluya.

EVANGELIO

Continuación del santo Evangelio según San Juan. (II, 1-11.)

En aquel tiempo se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la Madre de Jesús estaba allí. Y fué llamado también Jesús y sus discípulos a las bodas. Y, faltando el vino, le dijo la Madre de Jesús: No tienen vino. Y le dijo Jesús: ¿Qué nos importa a ti y a mí, mujer? Aún no ha llegado mi hora. Dijo su Madre a los servidores: Haced cuanto El os diga. Y había alli seis tinajas de piedra, dispuestas para el lavado de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Dijoles Jesús: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Y díjoles Jesús: Sacad ahora y llevad al maestresala. Y llevaron. Y, cuando el maestresala saboreó el agua hecha vino, que no sabía de dónde procedía (peno sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al esposo el maestresala, y le dijo: Todo hombre pone primero el vino bueno: y cuando se han saciado, entonces presenta el peor: mas, tú has guardado el buen vino hasta ahora. Este primer milagro hizo Jesús en Caná de Galilea: y manifestó su gloria, y creyeron en El sus discípulos.

¡Oh suerte admirable la nuestra! Dios se ha dignado, como dice el Apóstol mostrar las riquezas de su gloria en vasos de misericordia (Rom., IX, 23.) Las tinajas de Caná, símbolos de nuestras almas, eran cosas inanimadas y de ningún modo merecían tal honor. Jesús manda a los criados que las llenen de agua; y el agua sirve para purificarlas; pero no cree haber concluido hasta que las ve llenas hasta arriba de aquel vino nuevo y celestial, que sólo en el reino de su Padre debía beberse. De modo semejante se nos comunica a nosotros la caridad divina, que reside en el Sacramento del amor; para no defraudar a su gloria, antes de desposarse con ellas, el divino Emmanuel eleva hasta sí nuestras almas. Dispongámonos, pues, para esta unión y según el consejo del Apóstol, hagámosnos semejantes a la Virgen pura que está destinada a un Esposo inmaculado. (II, Cor., XI.)

Al Ofertorio, la Iglesia vuelve a entonar sus cánticos de alegría, dando libre curso a su santo gozo, e invitando a todas las almas fieles a celebrar con ella el misterio adorable de la unión íntima del hombre con Dios.

OFERTORIO

Tierra toda, canta jubilosa al Señor: cantad un salmo a su nombre: venid y escuchad todos los que teméis a Dios, y os contaré cuán grandes cosas ha hecho el Señor a mi alma, aleluya.

SECRETA

Santifica, Señor, estos dones ofrecidos: y purifícanos de las manchas de nuestros pecados. Por el Señor.

El milagro de la mutación del agua en vino que la Iglesia recuerda una vez más en la antífona de la Comunión, no era más que una lejana figura de la maravillosa trasformación que acaba de realizarse en el altar, un símbolo del divino Sacramento, manjar de nuestras almas, en el cual se opera de un modo inefable nuestra unión con Dios.

COMUNION

Dice el Señor: Llenad de agua las tinajas, y llevad al maestresala. Cuando el maestresala saboreó el agua hecha vino, dijo al esposo: Has guardado el buen vino hasta ahora.

Este primer milagro hizo Jesús delante de sus discípulos.

POSCOMUNION

Suplicárnoste, Señor, se acreciente en nosotros la obra de tu poder, para que, alimentados con los divinos Sacramentos, nos preparemos, con tu favor, a, conseguir sus promesas. Por el Señor,