SERMÓN DEL P. ALTAMIRA. CORPUS CHRISTI
Sermón del Padre Altamira
( Bogotá)
Fiesta del Corpus Christi
RESISTIMOS AL SELLO ¡SÓLO POR AHORA!
El domingo 28 de enero de 2017, Mons. Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (alias Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María), concedió una entrevista a TV Libertés (TVL), una WebTV privada francesa; se puede encontrar el texto íntegro de la entrevista traducida al italiano por la misma Fraternidad (con el video en lengua original francesa) en la siguiente dirección: http://www.sanpiox.it/attualita/1910-intervista-a-sua-eccellenza-mons-bernard-fellay
Las palabras que más impactaron a la opinión pública, especialmente entre los llamados “católicos tradicionalistas”, fueron aquellas, un poco pintorescas, con las que el superior de la Fraternidad describió el estado de las tratativas para llegar al tristemente célebre “acuerdo” con los modernistas : así a este acuerdo no le faltaría más que “el sello”. Entusiasmo entre los favorables, duelo, inquietud y consternación entre los opositores al acuerdo en cuestión (con la sorpresa de encontrar entre estos últimos a personas que hasta hace poco tiempo pensaban diferentemente y que quizás hoy todavía asisten tranquilamente el domingo a la “misa” de un “sacerdote” que celebra en virtud del Motu Proprio Summorum Pontificum o que depende de Ecclesia Dei, y que por tanto vive en el “acuerdo” tranquilamente todos los días).
Las palabras con las que Mons. Fellay explica tranquilamente, tanto al que teme el acuerdo como al que lo desea, que el acuerdo en realidad ya existe desde hace un buen tiempo, y que preceden inmediatamente a la evocación del ahora famoso sello que falta de parte de J.M. Bergoglio (¿por cuánto tiempo más?), han escapado a la mayoría, por no decir a todos:
“He tratado este problema con el Papa mismo, y ambos estamos de acuerdo. Ya hay ahora un cierto número de disposiciones prácticas que hacen el cisma prácticamente imposible. Es decir que, de hecho, en los actos de todos los días, expresamos a Roma, mostramos nuestra sumisión, reconocemos a estas autoridades, y no sólo en la misa mencionando el nombre del papa y del obispo local en el canon de la misa, sino que también está el ejemplo del papa que nos da la facultad para confesar. También hay actos jurídicos. Es un poco complicado de explicar, pero puede suceder que un sacerdote cometa delitos canónicos, y tenemos relaciones con Roma que nos pide juzgar estos casos. Son realmente relaciones normales. No se trata sólo de la confesión. Este verano se ha confirmado que el superior general puede ordenar libremente a los sacerdotes de la Fraternidad, sin tener que pedir permiso al obispo local. Es un texto de Roma, no se ha publicado sobre los techos, pero que permite a la Fraternidad ordenar lícitamente (de hecho dice que el superior puede ordenar “libremente”). Son actos realizados que son jurídicos, son canónicos, que ya están en aplicación, y que, en mi opinión, suprimen la posibilidad de un cisma. Evidentemente, siempre hay que estar atentos, por supuesto”.
Las palabras de Mons. Fellay son sin equívoco: ya ahora, y desde hace tiempo, en los actos de todos los días, existen relaciones normales –de carácter jurídico y canónico– entre la Fraternidad San Pío X y los modernistas (reconocidos por Mons. Fellay como “Santa Sede”). Nos impresiona un poco ver que Mons. Fellay nos da la razón, mientras que contradice al ex-superior del distrito italiano para quien hablar de acuerdos en curso era un signo cierto de paranoia (http://www.sanpiox.it/vita-del-distretto/1648-intervista-a-don-pierpaolo-petrucci-2). Como hemos recordado en el Comunicado de nuestro Instituto del 3 de septiembre de 2015, “El fin de un equívoco” (http://www.sodalitiumpianum.it/56/), y en la entrevista del Padre Ricossa aRivarol (http://www.sodalitium.eu/abbe-francesco-ricossa-luther-revenait-terre-trouverait-bergoglio-progressiste/), el llamado acuerdo o regularización canónica ya es una realidad, desde 2015 y probablemente desde mucho antes:
“El famoso acuerdo, en mi opinión, ya está hecho. La FSSPX ya ha recibido de los modernistas, el 5 de junio de 2015, el poder de juzgar en primera instancia a sus propios súbditos, lo cual no se puede hacer si no se tiene jurisdicción; la Fraternidad ha sido reconocida, el 17 de marzo de 2015, por la diócesis de Buenos Aires como sociedad de derecho eclesiástico, erigida canónicamente; la Fraternidad ha recibido el 1ro de septiembre de 2015 el poder de confesar y absolver durante el llamado año de la misericordia, y además desde el 21 de noviembre este poder se convierte en permanente, lo que equivale a dar objetivamente a la FSPX una jurisdicción ordinaria. Recientemente, el 22 de junio, en ocasión de las ordenaciones en Zaitzkofen, Alemania, ha sido oficialmente autorizada para realizar ordenaciones sacerdotales, lo que muestra que la FSPX ya está reconocida. Sólo falta darle el cuadro oficial de la prelatura personal y anunciarlo públicamente a aquellos que todavía no lo han comprendido. Se ha procedido de esta manera con el fin de evitar las dificultades conocidas en el pasado: evitar que fuertes oposiciones públicas se manifiesten contra el acuerdo, a la derecha por la franja anti-acuerdista de la FSPX y a la izquierda por los modernistas hostiles a un acuerdo con los lefebvristas. Esta estrategia ha demostrado ser muy eficaz, y es plenamente conforme al estilo de Bergoglio: dejar que los teólogos discutan, mientras que el hombre de Iglesia (o el que ocupa su lugar), en la praxis, va hacia adelante” (entrevista a Rivarol nº 3259, 24 de noviembre de 2016).
Ya no hay ninguna diferencia sustancial entre la Fraternidad San Pío X, por un lado y, por ejemplo, la Fraternidad San Pedro o el Instituto del Buen Pastor (ambos hijos de la Fraternidad San Pío X) o un sacerdote que celebra con el Motu Proprio Summorum Pontificum, por otro lado (igualmente por lo que mira al riesgo de recibir los sacramentos de manera inválida, ya que en la Fraternidad San Pío X cada vez hay más “sacerdotes” ordenados de manera dudosamente válida con el nuevo rito o por obispos consagrados dudosamente con el nuevo rito, que ya no son ordenados bajo condición).
A pesar de la tragedia de un triste naufragio espiritual para tantos sacerdotes y fieles, podemos alegrarnos al menos de que la “normalización canónica” de la Fraternidad clarificará la situación, al menos para aquellos que no quieren ser ciegos voluntarios.
Por desgracia, la Fraternidad pasa, pero el lefebvrismo queda (y la misma causa producirá mañana los mismos efectos). Los acuerdos de hoy son la consecuencia lógica de que la Fraternidad San Pío X y su fundador, Mons Lefebvre, siempre han reconocido en los modernistas la legítima autoridad de la Iglesia: en las declaraciones públicas, en las celebraciones litúrgicas (“una cum”), en la persecución de los católicos (sacerdotes, seminaristas y fieles) que se niegan a reconocer dicha legitimidad.
En espera del “sello” de Bergoglio, aquel que invoca a Mons. Lefebvre para continuar “resistiendo” trata de juntar en torno a sí a los católicos fieles; ¿pero para llevarlos adonde?
Mons. Williamson (Iniciativa San Marcelo) invita a los “resistentes” a reconocer en Bergoglio al Santo Padre, y les autoriza, en caso de necesidad, a asistir a la nueva misa montiniana (cuya validez estaría certificada por improbables milagros eucarísticos); la revista “Sí sí, no no”, principal apoyo de Mons. Williamson en Italia, ha tratado de demostrar no sólo la validez sino incluso la legitimidad y la licitud de la reforma litúrgica montiniana de los sacramentos (confirmación, eucaristía, orden, extremaunción), bastante lógicamente, por otra parte, ya que Pablo VI y todos sus sucesores serían de manera indudable los Vicarios de Cristo y la Prima Sedes que nadie puede juzgar. [De esta manera hacen el trabajo sucio que los modernistas no están dispuestos a hacer, y así los conciliares usan los argumentos apologéticos de “Sí sí, no no” en su propio favor]
Para los “resistentes” entonces (los de fuera de la Fraternidad, o incluso los de dentro en espera del “sello” para salir):
– tenemos un Papa, Vicario de Cristo, Su Santidad Francisco, que goza de pleno poder de jurisdicción para enseñar (faliblemente) y gobernar [n.b. aunque le llamemos apóstata ya anticristo];
– tenemos en cada diócesis obispos legítimos en comunión con él;
– tenemos en cada iglesia del mundo el Santo Sacrificio de la Misa, incluso según el rito promulgado por Pablo VI, perfectamente válido y confirmado por milagros celestiales;
– tenemos los sacramentos, siempre según el rito montiniano, perfectamente lícitos, legítimos y válidos y [sujetos de milagros]…
-[Y además, dice mons. Williamson, tenemos y recomendamos a la hereje Valtorta que afirma blasfemamente en su Bestseller «místico» que Nuestro Dios y Señor nuestro Jesucristo, vida eterna nuestra, y su virginal Madre, tenían el fomes peccati. ].
¿A qué resisten entonces los resistentes? Al sello [sólo por el momento, pues piensan lo mismo que Fellay].
Nota. Lo escrito entre llaves [] no sew encuentra en el artículo original.
Revista integrismo 4 de febrero de 2017
POLI MALO-POLI BUENO
La Propuesta de Müller- Ratzinger
frente a la de Bergolio- Kasper
Sobre la esperanza de los insensatos en los prohombres de las dubia

Poli bueno – poli malo: aplicar una dura presión psicológica por un sujeto y ofrecer alivio y mejor trato por otro colega es un viejo clásico truco para destruir la resistencia de un individuo. El efecto que se pretende es que el policía» bueno» obtiene un incremento de sus pretensiones como consecuencia de la reacción resistente del reo a la conducta desviada del policía malo.
También entre la jerarquía post conciliar se aplica, por ejemplo: “Juan pablo II no es responsable de la crisis de la Iglesia, sino los malos obispos y cardenales que le desobedecieron”; luego, haga lo que hacía Juan pablo II y no lo de los malos cardenales y obispos; es decir, dedíquese a besar coranes, recibir el sello del demonio Shiva en la frente, a pedir perdón a los judíos, etc. “Los padres del Concilio no erraron, el Concilio Vaticano II es bueno y en continuidad con la Tradición, el problema está en la interpretación que de él ha hecho la jerarquía postconciliar”; ergo, acepte el impío ecumenismo que aquél contiene, la libertad religiosa contra el Syllabus, la colegialidad episcopal jurisdiccional… Los ejemplos se pueden multiplicar ad nauseam, a poco que el lector piense.
Vengamos a la actualidad. El cardenal Walter Kasper es el “poli malo” . Ofrece dos vías para que los divorciados vueltos a casar accedan a la comunión Eucarística: Primera. La judicial, es decir, la nulidad matrimonial hasta ciertos límites entre los matrimonios ratos y consumados; en Estados Unidos se declaran nulos más de 50.000 matrimonios al año, por lo que se lo suele conocer como “el divorcio católico”. Tan alto índice de nulidades no se podría aumentar mucho más, según parece pensar, por lo que sería necesaria una segunda vía pastoral y no judicial; la cual consistiría en dar la comunión a los arrepentidos de su primer fracaso matrimonial vueltos a casar, si asumen las responsabilidades de su segundo matrimonio y desean el sacramento de la Eucaristía.
Tan grotesca burla del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo ha hecho saltar algunas alarmas; aunque no muchas. Se hizo necesario, pues, aliviar algo al preso: los católicos. Entonces apareció el poli comprensivo y respetuoso. Incluso se le presentó por los segundoposconciliares como un bastión de la ortodoxia ¿Quién iba a ser el vengador de tanta iniquidad? El cardenal Müller se exhibió de “poli bueno”. Alguno, sorprendido, preguntará “¿Pero, no es éste el mismo Müller que en su ‘Teología Dogmática’ vacía de contenido el dogma de la Virginidad de la Madre de Dios y la Transustanciación?” En efecto, así es, un hereje de tomo y lomo, al menos material. “Pues, no me cuadra que éste pueda ser el paladín de la fe y moral católicas”, podría seguir afirmando ese mismo sujeto lleno de perplejidad. Pues, ¿Qué quiere que le diga? A mí menos. En realidad, su remedio puede ser peor que la enfermedad.
Veamos las propuestas alternativas del poli bueno al poli malo. No les prometo que, al final, puedan distinguir con certeza quién sea el poli bueno y quién el malo. Será un buen ejercicio, para el lector, averiguarlo. Vayamos leyendo el planteamiento de Müller, en el que resaltaré los ejes de su pensamiento, comentándolo desde la doctrina católica; los textos del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe han sido tomados de Advvenire.
“[…] En teoría, todos conocemos los criterios, o condiciones clásicas para poder contraer matrimonio; de una manera especial que el carácter voluntario del consentimiento no esté viciado, que sea libre, que exista una madurez personal suficiente. Indudablemente estamos obligados a reflexionar y como pastores estamos preocupados por la situación antes mencionada de que muchos contrayentes son formalmente cristianos, porque han sido bautizados, pero no practican la fe cristiana; no sólo litúrgicamente, sino tampoco existencialmente. Benedicto XVI hizo referencias insistentes a reflexionar sobre el gran desafío de los no creyentes bautizados. En consecuencia, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha planteado la preocupación del Papa, poniendo a trabajar a un buen número de teólogos y otros colaboradores para resolver el problema de la relación entre la fe explícita e implícita.”
[…] “¿Qué pasa cuando un matrimonio carece, incluso, de la fe implícita? Por supuesto, cuando ésta falta, aunque el matrimonio se celebró libre et recte, puede ser inválido. Esto sugiere que, además de los criterios tradicionales para la declaración de la nulidad del matrimonio, hay más a reflexionar sobre el caso en el que los cónyuges excluyen la sacramentalidad del matrimonio . Actualmente nos encontramos aún en una fase de estudio, de reflexión serena, pero (…), en nuestra Congregación estamos dedicando una gran cantidad de energías para dar una respuesta correcta al problema planteado por la fe implícita de las partes contratantes.
[…] La fe pertenece a la esencia el sacramento. Por supuesto, es necesario aclarar la cuestión jurídica planteada por la invalidez de sacramento debido a una evidente falta de fe (…). El establecimiento de un criterio válido y universal a este respecto no es realmente una cuestión trivial …. “
Cierto que no es asunto trivial. Pero al margen de esto y a partir de aquí todo lo que dice se ampara en la capciosidad propia de los modernistas. Explicaré brevemente lo que quiere comunicarnos este “pájaro”. Müller trata de decir que, en realidad, hay otra vía más espaciosa, si cabe; es decir, puesto que la fe pertenece a la esencia del sacramento, si ésta no existía en el momento de contraer nupcias no habría sacramento, por lo tanto el matrimonio sería probablemente inválido; he aquí el gran coladero ¿mejor o peor que la propuesta del poli malo? Lo iremos viendo. Pero para que se vaya haciendo idea el lector, tal aserto podría llevar a declarar la invalidez del sacramento a millones de matrimonios que, para usar sus mismas palabra, “no practican la fe cristiana; no sólo litúrgicamente, sino tampoco existencialmente”. Luego esos cónyuges no tendrían impedimento en contraer segundas nupcias por la Iglesia, declarado previamente la nulidad del contrato matrimonial de sus primeras nupcias. He aquí, pues, la gran puerta Ratzingeriana por boca de su entonces «prefecto» de la «doctrina de la fe», para el «divorcio» católico.
¿Cuál es el fundamento de la proposición del poli bueno? Un error craso de teología sacramental, nada menos que del “paladín” de la fe. Su sofisma y, tal vez, desiderátum, podría explicarse, en palabras de Lawler, de la siguiente manera: “el opus operantis del sujeto es necesario para transformar el opus operatum en signo eficaz de la acción de Dios en Cristo, es decir, en un sacramento válido; de otro modo el sacramento ofrecido permanecería a nivel genérico como significativo de la acción salvífica de Dios en Cristo, pero no sería un signo concreto, eficaz, sacramental para este sujeto. (1). Con lo cual, Müller con Laweler, estarían negando algunas propiedades específicas del sacramento del matrimonio; a saber:
1º. Que a su vez es sacramento de una realidad de un pacto conyugal instituido por Dios “al principio”. “La decisión del hombre y la mujer de casarse según este proyecto divino, es decir, la decisión de comprometerse con su irrevocable consentimiento conyugal toda su vida en un amor indisoluble y en una fidelidad incondicionada, implica realmente, aun de modo no plenamente consciente, una actitud de profunda obediencia a la voluntad de Dios respecto a este contrato, que no puede darse sin su gracia”.
2º. La fe es don habitual y como virtud teologal recibida en el bautismo, pertenece a la intimidad del alma y está más allá de la experiencia empírica; aunque, podemos reconocerla, en alguna medida, por sus manifestaciones externas. No obstante, la persona no practicante que no acude a la iglesia y se manifiesta extraña a la doctrina católica, parece no dar señales de fe, como si ésta fuese inexistente; pero hay que considerar que la petición de la celebración eclesial del matrimonio, si responde a una sincera voluntad de casarse, es propiamente un signo de fe. Porque los sacramentos no sólo suponen la fe, sino que, además la manifiestan y la nutren.
3º. Santo Tomás atribuye la eficacia de los sacramentos a la fe de la Iglesia, en cuanto que ella une el signo sacramental a la fuente de su fuerza santificadora: la Pasión de Cristo(2). Aunque entre los que participan en la celebración del sacramento puede ocurrir que en algunos la fe sea deficiente, sin embargo, nunca sucede que el sacramento válido se convierta en un signo vacío, porque en la Iglesia siempre hay muchos fieles con fe informada por la caridad, la cual, por obra del Espíritu Santo, penetra y se difunde a todos los miembros vivos del Cuerpo Místico de Cristo.
4º. Si a causa de su fe defectuosa e insuficiente pertenecen al misterio de la unión entre Cristo y la Iglesia como miembros muertos, privados de la gracia santificante y de la caridad, la inserción de su unión conyugal en el Misterio de Cristo no les hace partícipes de la vida sobrenatural que de él brota, pero tal unión significa el misterio y participa de él, del mismo modo que ellos continúan siendo miembros del Cuerpo místico, aunque permanezca inactiva su fe o sea una fe muerta a causa del pecado grave. Su pertenencia a Cristo se convierte en una continua llamada a la conversión y, cuando ésta tenga lugar y se reconcilien con Dios por medio del sacramento de la penitencia, se producirá también la reviviscencia del sacramento del matrimonio.
5º. A favor de la ortodoxia tradicional tenemos, entre otras, la enseñanza claramente repetida y renovada de los Romanos Pontífices Pío IX, León XIII y Pío XI, según la cual, entre cristianos no puede existir un verdadero matrimonio que no sea al mismo tiempo sacramento (3). Si a los católicos imperfectamente preparados en relación a la fe no les fuese concedida la celebración religiosa del matrimonio, a causa de una supuesta invalidez por imperfección en la fe, quedaría para ellos cerrada toda posibilidad de casarse sacramentalmente, y serían privados del derecho natural al pacto conyugal establecido por Dios desde “el principio”. Lo cual no impide, sino al contrario, un verdadero catecumenado para el matrimonio para discernir si están llamados al estado más perfecto de virginidad- porque la virginidad es un estado más excelente que el matrimonio-, o sino fuese así, a conocer las exigencias del matrimonio, aceptar todos los hijos que Dios les mande, y educarlos en la fe católica, para lo cual Dios les investiría de la autoridad. Catecumenado muy diferente de los actuales cursillos prematrimoniales de la iglesia conciliar, en los que enseñan a los futuros cónyuges a pecar en el tálamo y a burlarse de la voluntad de Dios.
En resumen, la imperfección de la fe de los cristianos que se unen en matrimonio no impide que éste sea sacramento de la fe; fe supuesta, expresada y hecha activa. Como condición mínima necesaria exigible y específica de este sacramente es tener intención de hacer lo que hace la Iglesia. Sólo si la intención general de los contrayentes es contraria a las propiedades naturales de pacto conyugal establecidos por Dios al “principio” podría dudarse de la validez del contrato conyugal. La propuesta del poli bueno, pues, consiste en introducir la posibilidad de declarar inválidos sacramentalmente millones de pactos conyugales, abre la puerta de par en par al subjetivismo, convierte al matrimonio sacramental en un derecho de pocos: los puros, que siempre podrán alegar, en el futuro, que en el momento de las nupcias su fe no era todo lo perfecta que fuese menester, y destruye la concepción del sacramento.
Pero sigamos con las declaraciones del poli bueno:
[…] Reconozco las dificultades, desde un punto de vista jurídico y práctico, para determinar el elemento esencial del bonum …, previsto hasta ahora, principalmente en lo referente a la hipótesis de la incapacidad (cf. CIC, can. 1095- N.B. cic modernista-). El bien de los cónyuges también es relevante en el contexto de la simulación del consentimiento. Ciertamente, en los casos sometidos a su juicio, será la investigación del hecho lo que determinará los posibles méritos de esta causa de nulidad, coexistente 0 prevalente con los tres capítulos del «beni» agostiniani: procreatividad , exclusividad y perpetuidad . No se debe, por tanto, prescindir de la consideración de que puede haber casos en los que, debido a la falta de fe, el bien de los cónyuges se vería comprometido y que esté excluido del acuerdo en sí mismo; Por ejemplo, en el caso de la subversión por parte de uno de ellos, debido a una concepción errónea del vínculo nupcial, el principio de igualdad, o en el caso de denegación de la unión dual que distingue el vínculo matrimonial, en relación con la posible exclusión de la fidelidad mutua o del uso de la cópula cumplida humano modo .
Para facilitar y acelerar el procedimiento de anulación fue evocada la posibilidad de dejar la responsabilidad y autoridad al obispo del lugar o a una persona designada por él, de parte del poli malo: Bergolio-Kasper.
Empero Müller introduce el subjetivismo de hecho, aunque teóricamente lo rechace. Me explico: el poli bueno propone la extensión de las causas de nulidad juzgando del fuero interno de, al menos, uno de los cónyuges en el momento del contrato matrimonial. Cabe preguntarse, pues, qué cónyuge alegará, v.g., la intención de la cópula contra natura habida en él cuando se celebró el contrato; la respuesta es obvia: aquél que más requiere de la nulidad. Luego el juez va a juzgar sobre el fuero interno, algo tan extraño a la práctica de la Iglesia. Liga, casi necesariamente, la fe sin caridad, es decir, la fe en el pecador, por ejemplo el uso de la cópula a modo no humano, con la inexistencia de fe. Por este mismo argumento los pecadores no deberían formar parte de la Iglesia, cuya afirmación sería una herejía.
Pongamos un ejemplo para comprender mejor la solucion del poli bueno-Ratzinger- Müller: Juan se casó con Azucena; ambos tenían una fe no muy formada, iban de vez en cuando a Misa: el día de la Virgen del Carmen y alguna que otra solemnidad, y poco más; pero los dos deseaban hacerlo por la Iglesia y querían la procreatividad , exclusividad y perpetuidad. Luego de 10 años y tres hijos en común, Juan se enamora- el gran mito moderno- de su compañera de trabajo, Marta. Cuando parece que ese adulterio no tiene ninguna salida, Juan lee al poli bueno y dice: ¡Eureka!. Luego se presenta ante el juez eclesiástico correspondiente y pide la nulidad de su matrimonio con Azucena alegando que su fe en el momento de su matrimonio era imperfecta y la prueba de ello es que él estaba en el error que podría cumplir con el débito conyugal igualmente contra natura que a modo humano. Tres meses y un día más tarde de haberse incoado el expediente, el juez sentencia la nulidad de su primer matrimonio debido a la imperfección de la fe, probada mediante testimonios de las preferencias en las prácticas del débito conyugal de una de las partes, formas innombrables, pero con fuerza suficiente para la declaración de la nulidad solicitada. Entrado el verano Juan se casa por la Iglesia, esta vez, con Marta. Ya puede comulgar. Ahora bien, cuando Juan se enamore- otra vez aplicando el mito moderno como fundamento del matrimonio- de la vecina de enfrente, Aurora ¿Alegará ante el juez la misma razón para obtener la nulidad o preferirá, para no ser monótono, el argumento de que en el momento de su matrimonio con Marta, estaba en el error respecto a la unión dual, cuando él, en realidad, prefería una cama redonda en la que, por supuesto, también entre las otras concubinas estuviese Marta para dar el débito conyugal? ¿Considerará el juez esta subversión, siguiendo la doctrina del poli bueno, como irrefutable prueba de imperfección o falta de fe, para volver a declarar la nulidad de su segundo “matrimonio”? Basándose en que el bien de los cónyuges se ha visto comprometido, Juan podría casarse por tercera vez y seguir comulgando aplicando el mito del fundamento matrimonial´- el enamoramiento- revestido, eso sí, de los argumentos religiosos heterodoxos el poli bueno .
Lo que obvia Müller es que en este asunto estamos considerando el caso de los bautizados que verdaderamente quieren casarse por la Iglesia, constituyendo por tanto una comunidad de vida verdaderamente conyugal, con independencia de la perfección de su fe [nadie tiene la máxima perfección de esta virtud], algo no empírico, ni mensurable. Si su donación recíproca no corresponde a los elementos específicos que caracterizan el matrimonio “del principio”- resumidos en el bien conyugal agustiniano-, si no es un don total, sino parcial, entonces no se unirían en matrimonio, ni siquiera natural en la hipótesis de que no fueran bautizados, darían lugar a otro género de asociación entre hombre y mujer, limitada y provisional, en cualquier caso no conyugal.
Sigue el supuesto poli bueno:
Con estas consideraciones, ciertamente no tengo la intención de sugerir una relación automática fácil entre la falta de fe y la nulidad de la unión matrimonial, sino más bien tratar de poner de relieve cómo tal deficiencia puede, aunque no necesariamente, también perjudicar los bienes del matrimonio, ya que la referencia a la orden natural, querido por Dios es, inherente a la alianza conyugal (cf. Gn 2,24).
He aquí un lenguaje anfibológico- Doble sentido, vicio de la palabra, cláusula o manera de hablar a la que puede darse más de una interpretación– propio de los modernistas. Él sabe la forma de expresar las cosas para evitar el escándalo; por eso dice: “no tengo la intención de sugerir una relación automática fácil entre la falta de fe y la nulidad de la unión matrimonial”; luego, lo que realmente dice es: “pero sí tengo la intención de sugerir que hay una relación entre la falta de fe y la nulidad del vínculo matrimonial, aunque esta relación no sea tan sencilla de ver”. Más adelante observa “tal deficiencia [de la fe] puede, aunque no necesariamente, perjudicar los bienes del matrimonio”; lo cual se debe leer en buen castellano: “tal deficiencia perjudica el bien del matrimonio, aunque no en todos los casos, pero bien podría ser en la inmensa mayoría de ellos. Lo que “pastoralmente” y judicialmente pasará a aplicarse del siguiente modo: “tal deficiencia perjudica siempre el bien del matrimonio, salvo extrañas y casi insólitas excepciones”. Porque ya se sabe que de la excepción luego hacen norma, y más tarde la norma es obligatoriamente lo excepcional. Ergo, he aquí una puerta bien ancha para conceder nulidades matrimoniales. De esta manera, sin renunciar en teoría al principio del matrimonio indisoluble nos beneficiamos, en la práctica, del divorcio.
Como, al parecer, ningún juez, sino sólo lo propios cónyuges pueden saber o creer saber lo que pensaban y creían en el momento de su contrato, tendríamos la siguiente consecuencia: los cónyuges, en la práctica, podrían decretar la nulidad de su matrimonio que se ratificó sic et simpliciter por el juez, sin mucha profundidad, por lo que a éste le queda sólo la aceleración del procedimiento, para que sea considerado tal “divorcio” eficaz.
En la proposición del poli bueno existen muchos riesgos, además de los que hemos señalado:
¿Cómo podría medir un juez el grado de la fe en el momento de la celebración del matrimonio? Intentarlo introduciría el riesgo de juicios sin fundamento sobre el fuero interno.
También existiría el riesgo de suscitar dudas en otros matrimonios válidos que, al haber crecido en la fe, descubren que ahora ésta es más perfecta que en el instante de su matrimonio. Lo cual sería un daño para la Iglesia e inquietaría la conciencia de los católicos.
Tal argumento daría lugar a sentenciar, falsamente, que el matrimonio de los herejes y cismáticos no es válido, porque no tienen ni siquiera la fe muerta porque la han destruido formalmente, al atentar contra su objeto formal. Pero esto sería herético, pues la Iglesia católica sostiene que el bautismo de los herejes es válido y también la sacramentalidad del matrimonio; todo lo cual sería ir contra toda la Tradición de la Iglesia.
Y, finalmente, si tal consideración contra la Tradición saliese victoriosa en el próximo Sínodo, considerado el estado de fe en el presente siglo, daría pie a tal número de arbitrarias sentencias de nulidades como jamás se habría visto ni soñado.
Y lo que es peor, se habría hundido la teología sacramental del matrimonio con sus especificaciones, que le distinguen de los demás sacramentos.
La propuesta del poli malo fue apoyada por Bergoglio quien la ha calificado como una “teología hecha de rodillas”. La propuesta del poli bueno está fundada en las declaraciones de Ratzinger en enero de 2013, entre otras suyas, en las que se apoya el ex Prefecto de la «Fe». El profesor Ratzinger no dudaría en calificar la teología de Müller, supongo, como una “teología hecha desde la fe y la razón”.
¿Qué es peor, el roto o el remiendo? Queda a la reflexión del amable lector si los calificativos “bueno” y “malo” aplicados a los dos polis son los adecuados o, quizá, le parezca que el malo es el bueno y el bueno el malo.
O, tal vez, sólo vea el lector una simple lucha de poder en la cumbre de la falsa iglesia conciliar, entre dos polis muy malos que representan dos facciones. Si ésta es su percepción, amable lector, coincide enteramente con la mía que se queda en la Teología tradicional de la Iglesia Católica. Porque ambos polis han abandonado ha tiempo la doctrina sacramental de la Iglesia; por eso expandieron las modificaciones de todos los ritos de los sacramentos hechas por Montini e implantadas por el gran wojtyla [el que besó el Corán].
Sofronio
- Cfr M.G. Lawler, Faith, Contract and Sacrament in Christian Marriage: A Theological Approach, «Theological Studies», 52 (1991), 719-721.
- (In Sent., IV, d. 1, q. 1, a. 4, s. 3)
- Cfr Pío IX, Aloc. Acerbissimum, 27.9.1852: Pii IX Acta, p. I, vol. I, pp. 392-393; León XIII, Enc. Arcanum, 10.2.1980: Dz. Sch. 3145-3146; Pío XI, Enc. Casti connubü, 31.12.1930: Dz. Sch. 3713. A tal enseñanza se había adaptado el CIC de 1917, can. 1012 § 2.
Cosmología tomista 8/18. El tiempo
Artículo
El tiempo.
Para analizar y descubrir la naturaleza del tiempo, conviene tener presente que nosotros concebimos el tiempo como una especie o modo de duración, por lo cual, antes de determinar la noción metafísica del tiempo, es preciso saber en qué consiste la duración. Así pues:
a) Por duración entendemos la permanencia de una cosa en el ser o existencia. Esto vale tanto como decir que la duración no es una realidad o entidad distinta de la existencia de la cosa, toda vez que no es más que la existencia continuada, de suerte que lo que añade a la existencia la duración es una mera negación, o una relación de razón. Si esta misma cuestión se traslada al terreno de la esencia, su solución o respuesta depende de la opinión que se tenga acerca de la distinción real entre la esencia y la existencia en las sustancias finitas. Si la existencia actual no se distingue realmente de la esencia de la cosa, tampoco se distinguirá de ésta su duración; pero en la hipótesis contraria, la duración se distinguirá de la esencia.
b) Las cosas o seres que tienen duración o permanencia [213] en el ser, pueden reducirse a tres clases, bajo este punto de vista. En la primera se coloca Dios, único que es inmutable absolutamente en cuanto a la esencia, en cuanto a la existencia y en cuanto a la operación; de manera que nada en él comienza ni acaba, nada adquiere o pierde. Hay otros seres que poseen cierto grado de inmutabilidad en su esencia y existencia, ya porque no están sujetos a generación y corrupción sustancial, ya porque una vez en posesión de la existencia, tienen en las condiciones propias de su naturaleza la razón suficiente para durar y permanecer en ella sin limitación, excluyendo todo término de duración a parte post: empero esta inmutabilidad relativa a la esencia y existencia va acompañada de mutabilidad accidental, al menos por parte de las acciones que pueden ejercer y perfecciones accidentales que pueden recibir. Pertenecen a ésta segunda clase los ángeles, y también el alma racional separada del cuerpo. Finalmente, hay otros seres que están sujetos a mutación esencial, en cuanto que comienzan y acaban por generaciones y corrupciones sustanciales; a mutación de existencia, en cuanto que por ser sustancias compuestas, no tienen en sí el principio y razón suficiente para conservar el ser perpetuamente; a mutación de accidentes y operaciones, no sólo inmateriales e instantáneas, como los ángeles, sino pertenecientes al orden sensible, material y sucesivo, como son las sustancias materiales que constituyen la naturaleza o el mundo de los cuerpos.
c) En relación y armonía con estas tres clases de seres, es preciso señalar tres clases de duración, de las cuales la primera se llama eternidad, y es la permanencia de la existencia en un ser inmutable absolutamente y bajo todos los puntos de vista. Excusado es añadir, que la duración propia de Dios, o sea su eternidad, se identifica realmente con su esencia, puesto que ésta no se distingue de su existencia, cualquiera que sea por otra parte la opinión que se tenga sobre esta cuestión, respecto de las esencias creadas.
La segunda especie de duración, o sea la permanencia de la existencia en una cosa, que es invariable en cuanto a la [214] sustancia y conservación del ser recibido, pero variable y sujeta a mutaciones accidentales se denominaba aerum entre los antiguos; y pudiera apellidarse eternidad participada, o a parte post. Finalmente, la duración de las cosas sujetas a mutación sustancial, y también a mutaciones sucesivas de su naturaleza y que caen bajo el dominio de los sentidos, es la que se llama tiempo.
Aplicando y desenvolviendo las nociones anteriores, no será difícil determinar la noción propia del tiempo. Así como concebimos la eternidad como la medida de la duración de Dios, y sin embargo, se identifica realmente con ésta duración de la existencia divina, y por consiguiente, con este ser de Dios en cuanto absolutamente invariable e inmutable, así el tiempo se identifica realmente o a parte rei con la duración, y por consiguiente, con la existencia de ciertas sustancias en cuanto sujetas a mutaciones sucesivas, sensibles y experimentales para nosotros: y si concebimos el tiempo como una medida de las cosas, es porque comparando por medio de la razón unos movimientos con otros, unas mutaciones con otras, y la sucesión relativa de sus partes, concebimos e imaginamos estas mutaciones y sucesión de movimientos como partes unidas y relacionadas que forman un todo continuado, por más que a parte rei y fuera de la razón y de la imaginación, no existan más que las varias especies de movimientos y mutaciones que en los cuerpos y en nuestra alma se realizan.
Luego la noción general y completa del tiempo, considerado como medida de la duración de las cosas, es una noción en parte objetiva y en parte subjetiva. Es objetiva, en cuanto que representa y significa mutaciones reales de las cosas, cuya duración se mide con el tiempo, y también en cuanto que unas mutaciones son realmente anteriores o posteriores a otras. Es subjetiva y puramente ideal, considerada como medida del movimiento distinta del movimiento mismo, o como duración abstracta y común de las cosas. Por eso Aristóteles define el tiempo: numerur et mensura motus secundum prius et posterius: «número y medida del movimiento, según que [215] las partes son comparadas y relacionadas entre sí por nuestro entendimiento.» Esta definición, adoptada generalmente por los Escolásticos, indica que para éstos la única realidad objetiva que corresponde a la idea de tiempo, es la realidad del movimiento, entendiendo por movimiento las mutaciones sensibles y experimentales para el hombre; pero la noción completa y racional del tiempo añade e incluye además un ente de razón, un elemento subjetivo e ideal, una comparación y relación de la razón entre los varios movimientos y sus partes.
Resumiendo y aplicando esta doctrina, podemos establecer las siguientes afirmaciones:
1ª No teniendo el tiempo más realidad objetiva que la de las mutaciones de los seres sujetos a nuestra observación y experiencia, y no habiendo rigurosamente presente del movimiento más que, o el ser, o el no ser, cuya alternación de términos y tránsito del uno al otro constituye el movimiento, colígese de aquí que no hay tiempo presente en rigor filosófico; porque la presencia envuelve permanencia, la cual es excluida por la sucesión del movimiento, y consiguientemente por el tiempo identificado objetivamente con éste. Luego la presencia real sólo corresponde al tiempo, en cuanto incluye instantes indivisibles.
2ª Considerado el tiempo con precisión o abstracción del movimiento real de las cosas, no es más que un ente de razón, y por consiguiente, se identifica con la nada, y es una mera concepción de nuestra razón. Bajo este punto de vista, pudiera decirse con Kant que el tiempo es una forma subjetiva, pero no a priori, sino formada por nuestra razón, tomando por fundamento y ocasión las mutaciones reales y objetivas del mundo externo e interno.
3ª El tiempo no puede tener lugar con respecto a un ser que excluya toda mutación. Por eso en Dios, por lo mismo que es absolutamente inmutable, llamamos eternidad y no tiempo, a lo que concebimos como medida de su duración.
4ª Destruidas o no existiendo cosas sujetas a mutación, [216] desaparecería el tiempo puesto que su realidad objetiva no es otra que la realidad de las mutaciones.
5ª Luego el tiempo considerado en lo que tiene de real, comenzó a existir con el mundo, o lo que es lo mismo, con las mutaciones y movimientos de las sustancias que componen el mundo corpóreo, y desaparecería desde el momento que dejara de existir este mundo. De aquí se infiere con toda evidencia, que el tiempo que concebimos, o mejor dicho, imaginamos antes de la creación del mundo, lo mismo que el que concebimos en la hipótesis de la aniquilación de éste, no es tiempo verdadero, no es algo real, y sí una pura ilusión de nuestra imaginación.
VIRGINITAS: POST PARTUM (II)
Virginitas: post partum (II)
Ek resto de artículos de esta serie los encontrará en el menú de Mariología.
En nuestro anterior artículo sobre el dogma de la Virginitas: post partum de María, refutamos la objeción de los herejes sobre el uso de la palabra “hermanos” en las Sagradas Escrituras desde un ámbito puramente lingüístico, demostrando que no se usa en hebreo en el sentido de nuestro idioma,es decir, hijos de un mismo ascendiente, sino en un sentido mucho más amplio, al carecer el hebreo y el arameo de una palabra que designe el vínculo de sangre de dos o más personas hijos de un mismo padre o madre.
Nos proponemos ahora, también desde un punto de vista filológico, refutar otras dos objeciones, respecto a la verdadera significación de las palabras “hasta” (ἕως) e “y” (“kai”), para en los próximos artículos, si Dios quiere, rebatir desde un punto de vista bíblico y teológico las herejías, no sólo de los racionalistas protestantes, sino también las de los liberales católicos que, como mala hierba, crecen por doquier tras el último concilio, tratando de asfixiar el trigo.
Segunda objeción de carácter lingüístico: “Pero se lee en las sagradas Escrituras: “Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.” (Mateo 1,25), de lo cual se deduce con naturalidad que la conoció después”.
Contra esta herejía, que quiere apoyarse en un craso error exegético, la Iglesia defiende el dogma con muchísimos argumentos, de los cuales vamos a continuar exponiendo, en este artículo, los de carácter filológico:
A.2 {Argumentos filológicos}
En primer lugar mostremos el texto de San Mateo 1,25 en griego para una mejor comprensión de lo que vamos a decir:
Obsérvese la quinta palabra (“ἕως”), que se traduce ordinariamente por la preposición española “hasta”:
Uno de los argumentos más violentos (…), y constantes de parte de los detractores de este dogma se encuentra en la libre interpretación del texto de Mt 1:25, donde los adversarios de la Virginidad perpetua de María han visto en las palabras “…y no la conoció hasta que nació Jesús”, el argumento para la negación de la Virginidad de María después del Parto. Aunque esta interpretación del texto ha sido ya refutada cientos de veces por los padres de la Iglesia y miles de veces por los teólogos, los modernistas han querido confirmar sus prejuicios exegéticos encontrando en las palabras “conoció” ( γινώσκω ginōskō) y“hasta que”, ( ἕως heōs) alguna evidencia que pudiera destruir el dogma católico de la Virginidad perpetua de María, como verdad de fe revelada por Dios.
El argumento lo plantean diciendo que la palabra “conoció” (ginōskō) connota actividad sexual futura cuando se considera la palabra (heōs), “hasta que”. Además, dicen algunos apologetas no católicos y ahora también las zorras con piel de cordero, que si el Espíritu Santo hubiera querido transmitir el mensaje de que María mantuvo su virginidad a lo largo de toda su vida, bien pudo haber inspirado a San Mateo a escribir algo distinto, o haber detenido su mano antes de las palabras: “Hasta que dio a luz.” Entonces esa oración nos habría enseñado que María fue una virgen perpetua leyendo así: “José… no la conoció” o como en la Biblia NVI se leería: “Pero él no se unió a ella.” Y por tanto este versículo, según los no católicos y las raposas, establece, por deducción, que hubo un momento en el que José y María “tuvieron unión sexual”
Las refutaciones contra esta blasfema herejía provienen no sólo del campo católico, sino también desde la misma secta protestante, donde alguno empieza a recuperar el sentido común, aunque desgraciadamente no del todo.
El comentarista protestante Jamieson Fausset Brown escribe sobre Mat 1: 25; “Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito”. La palabra “hasta” no necesariamente da a entender que vivieran en una relación distinta después, lo cual se hace evidente considerando el uso de la misma palabra en 1Sa.15:35; 2Sa. 6:23; Mat.12:20”.
En efecto, “hasta” tiene generalmente el significado de “nunca” , “jamás” para poner el énfasis en la acción precedente. Veamos primero los ejemplos bíblicos que cita J.F. Brown.
EJEMPLO I: “Samuel no vio más a Saúl hasta el día de su muerte. Y lloraba Samuel por Saúl, pero Yahvé se había arrepentido de haberle hecho rey de Israel” (1Sa 15:35). Como sabemos por la Biblia Samuel no vio más a Saúl; luego “hasta” no significa aquí que le vio el día en que murió o después de haber sido enterrado; “hasta” significa que jamás le volvió a ver; es una forma de enfatizar que “no vio más a Saúl” a causa de que Yahvé se había arrepentido de haberlo hecho rey.
EJEMPLO II: “Y Mical, hija de Saúl, no tuvo ya hijos hasta el día de su muerte”. (2Sa 6:23)
Mical, la hija de Saúl, no tuvo hijos el día de su muerte, ni luego de morir, lo que sería un absurdo. ¿Por qué el autor no escribió “no tuvo ya hijos”?,¿Es que Mical tuvo hijos después de muerta? No; no tuvo hijos; el escritor sagrado quiere resaltar especialmente que no tuvo más hijos.
EJEMPLO III : “no quebrará la caña cascada, ni acabará de apagar la mecha que aún humea, hasta que haga triunfar la justicia de su causa.” (Mat 12:20).
Este texto de San Mateo está hablando del Siervo de Dios. Es obvio que “hasta” significa aquí un énfasis añadido sobre “no quebrará”; es decir, que jamás quebrará. Soló un prejuicioso o un idiota podría decir el absurdo, de que si bien el Siervo de Dios no fue apagado antes, sí se quebraría luego de triunfar la justicia de su causa en el Juicio.
Otros ejemplos:
EJEMPLO IV: “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»” Mateo 28,20
He aquí el texto:
Veamos este ejemplo que cita el comentario de la Biblia de Ginebra: “¿Esto significa que Jesús no estará con nosotros después del fin del mundo? No, el pasaje no está diciendo eso, solo está haciendo especial hincapié en que no nos abandonará hasta el fin del mundo.” Sería deplorable una exegesis sin ningún rigor científico que concluyera que, luego del fin del mundo, Jesús no estaría más con los elegidos.
EJEMPLO V: “Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies.” Hechos 2,34-35.
¿Qué quiere decir en este texto? ¿Significaría que Jesús ya no sigue ni seguirá sentado a la diestra del Padre, después que sus enemigos caigan? ¿Cómo quedaría el texto si interpretamos con mentalidad modernista? Quedaría como una paradójica, desatinada e irracional tesis teológica. Esa es la caricatura en que ha convertido la nueva teología a la exégesis.
EJEMPLO VI: “Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.” (Génesis 28,15)
Dios promete a Jacob no abandonarle hasta cumplir las promesas que le ha hecho, pero no está diciendo que sí le abandonará después de cumplirlas. ¿Por qué aquí sencillamente el pasaje no se limitó a escribir “No te abandonaré”?. Porque quería resaltar que Dios no abandonaría a Jacob antes de cumplir sus promesas, pero no estaba afirmando abandonarle después.
Hay muchos pasajes, en donde esta misma palabra es utilizada y que nos pueden ilustrar que “hasta” no implica un cambio posterior de estado, pero pensamos que no sería ameno abrumar con más ejemplos y que son suficiente prueba los ya aportados, para demostrar que la palabra “hasta”, en el idioma hebreo, nos da a entender que una cosa no sucederá en el futuro.
Así mismo en San Mateo 1,25 el evangelista no estaba afirmando que José conoció a María después de dar a luz, sino que estaba haciendo énfasis en que Jesús nació sin intervención de José.
Afirmamos con toda la Tradición de la Iglesia que no puede deducirse de San Mateo 1,25, por tanto, que la conoció más tarde: no más de lo que se puede deducir de esta expresión de 2ª de Samuel 6:23, y Mical, hija de Saúl, no tuvo ya hijos hasta el día de su muerte, como si se pudiera deducir , alocadamente, que Mical tuvo hijos después de muerta cuando su cuerpo se descomponía.
Luego de haber probado lingüísticamente que Mateo 1,25 no implica que José conoció a María, más adelante probaremos con base bíblica que no la conoció.
El lector puede encontrar otros ejemplos del uso de la palabra “hasta” (“ ἕως”) sin cambio posterior de estado, en Génesis 8,5 y 49,10; 1 Timoteo 4,13 y 6,14; Romanos 8,22; Filipenses 1,5, etc.
A.3 {Argumentos filológicos}
Tercera objeción de carácter lingüístico: Pero se lee en el relato de la Bodas de Caná: “Después [de la boda, Jesús] fue a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y [ en griego ‘kai’] sus discípulos , pero estuvieron allí sólo unos días” (San Juan 1,12). Luego parece que sus hermanos y discípulos eran personas diferentes.
La partícula griega “kai” traduce textualmente un waw arameo que, con alguna frecuencia, corresponde a la conjunción copulativa española “y”. Pero en este caso, es explicativo, y su equivalente en español es “por tanto”, “es decir” u “o sea” . En los Evangelios en griego no siempre la partícula “kai” se puede traducir por nuestra conjunción “y” si se quiere evitar decir una incoherencia.
Según el Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, Vine: El empleo epexegítico o explicativo de “kai”, puede quedar representado mediante las expresiones “o sea”, “esto es”, ”y ciertamente”, ”es decir”; por lo general se traduce “y”. En tales casos no se tiene a la vista una mera adición. Vemos así: En Mt 21.5, “y sobre un pollino” significa “es decir, sobre un pollino”. En Jn 1.16 la cláusula “y gracia por gracia»”, es explicativa de “la plenitud”. En Jn 12.48: “y no recibe mis palabras” no es una mera adición a “El que me rechaza”, sino que explica lo que involucra el rechazo, como lo muestra el versículo precedente. En Mc 14.1: “y la fiesta de los panes sin levadura” constituye quizá un ejemplo de ello, por cuanto la fiesta de la Pascua es definida en este sentido en Lc 22.1; así, puede entenderse en “la pascua, esto es, la fiesta de los panes sin levadura”. En Hch 23.6 el significado es “la esperanza, esto es, la resurrección de los muertos”. En Ro 1.5: “la gracia y el apostolado” puede significar “la gracia expresada en el apostolado”.Otros ejemplos de cómo la palabra “kay” se debe traducir por “es decir” u“o sea” pueden verse en Ef 1; Jn 3.5; Tit 3.5; Ro 12.2; etc.
Veamos un ejemplo en detalle, entre varios, para mostrar que no se puede traducir “kai” por “y”: “Los sumos sacerdotes, los ancianos y los maestros de la Ley y (“kai”) el tribunal supremo en pleno” (Mc 1,1) sería una defectuosa traducción, siendo la adecuada esta otra: “Los sumos sacerdotes, los ancianos y los maestros de la Ley ,o sea, (“kai”) el tribunal supremo en pleno” (Mc 1,1). Porque, en efecto, los que ya se habían citado eran todos los que integraban el tribunal supremo.
Ahora volvamos al texto de las Bodas de Caná de la objeción herética, cuya incorrecta traducción sirve de arma a los terroristas exegéticos. Dicho texto debe traducirse así:
“Después [de la boda, Jesús] fue a Cafarnaún con su madre, sus hermanos, es decir, [en griego “kai”] sus discípulos , pero estuvieron allí sólo unos días” (San Juan 1,12).
El argumento puramente filológico se ve apoyado por la señalización del lugar al cual Jesús se dirige. No va a Nazaret, lugar al cual se dirigiría si quienes le acompañaban fueran sus hermanos menores, sino a Cafarnaún, centro de la predicación del Reino en Galilea, acompañado de sus discípulos.
Por otra parte, la Biblia nos narra que José era justo; en el pensamiento judío “justo” no es solo aquél que es sensible para las cosas de Dios, sino uno que, además, conociese bien la “Torá”; en efecto, “justo” (“δικαιος”) en griego tiene el sentido de persona observante de la ley; y sobre esta observancia es seguro que José conocía el episodio de la zarza ardiente, cuando Moisés aturdido por la visión del fuego que no consumía aquellas ramas, oyó el siguiente mandato: “No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar que pisas es suelo sagrado.” (Éxo 3:5). También conocería el caso de Uza (2ª Samuel 6:6), que tan solo por tocar accidentalmente el Arca donde Dios permitía manifestar su presencia le costó la vida; en efecto, cuando se acercaban a la era de Nacón, los bueyes dieron un paso en falso y Uza quiso sujetar el Arca de Dios y puso la mano para sujetarlo. Entonces Yahvé se enojó con Uza y Dios lo hirió allí mismo; murió al lado del Arca de Dios. (2ª Samuel 6:6,7). José, hombre justo, ni siquiera podría imaginar un conocimiento sexual; ni le era posible profanar aquel insigne Vaso virginal al cual viniese a manifestarse el poder del Padre, la Sombra del Espíritu, y la cohabitación del Hijo. La gracia de Dios se derramó copiosamente en San José para cumplir perfectamente su vocación de protector del Verbo de Dios hecho carne y de su Madre.
Con la refutación de estas tres objeciones lingüísticas, la más esgrimidas por los herejes, creemos que podemos pasar a rebatir las objeciones desde un punto de vista bíblico y teológico, lo cual será más ameno para el lector. Será en el próximo artículo y siguientes, Dios mediante.
Pueden leer la parte precedente sobre la Virginitas: post partum aquí (I)
Pueden leer los artículos anteriores sobre la Virginitas: in partu aquí (Iº, IIº y IIIº)
Sofronio
Cosmología tomista 7/18. El movimiento
Artículo
El movimiento.
El considerar los efectos, las especies, leyes y manifestaciones varias del movimiento en los cuerpos, pertenece a las ciencias físicas, razón por la cual nos limitaremos aquí a exponer algunas reflexiones sobre el movimiento como fenómeno general de los cuerpos, y como derivación de la esencia de éstos.
1ª Considerado el movimiento active et passive simul, es decir, en cuanto significa o abraza la fuerza movente y la movilidad, puede apellidarse propiedad general de los cuerpos, no habiendo ninguno que no sea capaz, o de mover otros cuerpos, o de recibir el movimiento. También puede decirse propiedad o afección general de los cuerpos, aun considerados activamente, en el sentido de que todo cuerpo o sustancia material contiene probablemente alguna fuerza o potencia activa capaz de realizar determinados movimientos u operaciones, dadas las condiciones oportunas para el ejercicio de la potencia: porque así como toda sustancia material tiene su esencia y naturaleza propia, así también debe tener una facultad operativa o una actividad potencial correspondiente a su naturaleza.
2ª En este sentido y por esta razón, decían los Escolásticos con Aristóteles, que la naturaleza es el principio del movimiento; principium et causa motus et quietis, ejus in quo est, «el principio y causa del movimiento y quietud del [209] sujeto o cuerpo en que tienen lugar estos fenómenos.» Porque en realidad de verdad, si se pregunta la causa o la razón suficiente porqué el cuerpo A ejerce tales o cuales movimientos y operaciones; y porqué tiene aptitud para recibir el movimiento A, y los estados de quietud B o C, diferentes de los movimientos, operaciones, estados de quietud del cuerpo B, podremos contestar con verdad que porque la esencia del cuerpo A es diferente de la esencia del cuerpo B, por lo mismo que tienen diferente forma sustancial, la cual, como acto primero y esencial de la sustancia material A, es la raíz primitiva de las potencias, facultades, movimientos y acciones propias de aquélla esencia, potencias y movimientos que se hallan en armonía con su perfección relativa en la escala de las sustancias corpóreas.
3ª De aquí es también que aunque en el lenguaje ordinario, tomamos y usamos como sinónimos los términos naturaleza y esencia, en rigor filosófico es diferente su significación. La esencia dice orden a la existencia, y ésta denominación corresponde a la cosa en cuanto incluye ciertos atributos o una entidad capaz de recibir la existencia: la misma entidad y esencia de la cosa, se dice naturaleza, en cuanto es base y principio de determinados movimientos y operaciones. «El nombre de naturaleza, dice santo Tomás, parece significar la esencia de la cosa, según que dice orden a su operación propia, siendo así que ninguna cosa está destituida de operación propia.»
Y conviene no perder de vista, que esta misma palabra naturaleza tiene además otras varias acepciones, que es preciso deslindar con cuidado para evitar equivocaciones en ésta, como en otras cuestiones filosóficas. Sus principales significaciones son: 1º Dios, como autor de los seres naturales; en cuyo sentido algunos filósofos, suelen apellidarle natura naturans, y con más propiedad san Agustín, natura creatrix: 2º la universalidad o conjunto de las cosas creadas; en cuyo sentido decimos que la naturalezaes efecto de una inteligencia: 3º la propensión y aptitud conforme con la naturaleza propia de un ser; y en este sentido se dice que el [210] vicio es contra la naturaleza del hombre: 4º los movimientos y operaciones que se ejecutan sin indiferencia ni libertad, y con determinación espontánea y necesaria ad unnum; y en este sentido decimos que la nutrición es una función natural, la circulación de la sangre un movimiento de la naturaleza animal: 5º lo que no excede las fuerzas de las causas segundas, o la comprensión de la razón humana; y en este sentido decimos que la resurrección de Lázaro excede las fuerzas de la naturaleza, y que el misterio de la Trinidad es sobrenatural: 6º el nacimiento respecto de los hombres, como cuando se dice que el hijo primogénito es preferido a los otros y primero que ellos por su naturaleza.
4ª También la palabra movimiento admite varias y diversas significaciones, que pueden dar origen a inexactitudes y confusión de ideas. En su sentido más lato e impropio, significa cualquiera operación o acto, y en esta acepción puede atribuirse y predicarse de Dios. En sentido menos lato, se toma como equivalente de mutación en virtud de la cual se adquiere o se pierde algo de nuevo interviniendo mutación real del ser; y en este sentido no conviene a Dios, que es absolutamente inmutable y excluye todo accidente, pero sí puede atribuirse a los ángeles, sujetos a modificaciones y operaciones accidentales. Limitando y determinando más su significación, se llama movimientotoda mutación sensible, es decir, capaz de ser percibida por los sentidos, siquiera se verifique instantáneamente, como la generación y corrupción sustancial de los cuerpos. Finalmente, en su significación propia el movimiento significa las mutaciones que se verifican o realizan de una manera sucesiva, como acontece cuando el agua pasa paulatinamente de un grado inferior de calor a otros superiores, y sobre todo en el movimiento local, que es el que se sobreentiende y es significado por esta palabra, si los antecedentes o las circunstancias no indican otra cosa.
5ª Las reflexiones que anteceden, y con especialidad lo que dejamos consignado acerca de la dependencia y relación del movimiento con la esencia o naturaleza de la cosa, como principio total, y con la forma sustancial como principio [211] radical y especial del mismo, si no demuestran, hacen por lo menos muy probable que el movimiento, al menos el local y sucesivo, es un accidente que se distingue realmente del cuerpo movido. Y en verdad que nos parece a todas luces improbable y hasta absurdo decir que la piedra que ahora está en movimiento, no ha experimentado ninguna mutación real, o que no tiene algo real que no tenía cuando estaba inmóvil. Por otra parte, es innegable que el movimiento de esta piedra se aumenta o disminuye, en circunstancias dadas, sin que por esto se aumente o disminuya la entidad o sustancia de la piedra: luego si el movimiento se identifica realmente con la piedra y no es una realidad accidental distinta de ésta, tendremos que admitir y conceder que se aumenta y disminuye la sustancia de la piedra.
6ª En virtud de la impenetrabilidad consiguiente a la extensión, la acción de un cuerpo sobre otro, va acompañada de una reacción igual y contraria. Si cuando el cuerpo A obra sobre el cuerpo B impeliéndole, este pudiera ser penetrado por el primero sin resistencia, como si se moviera en el vacío, no habría acción del cuerpo A sobre el cuerpo B. Mas no sucede así, sino que en virtud de su impenetrabilidad, el cuerpo B resiste con la fuerza necesaria para impedir su propia penetración, y por consiguiente con una reacción contraria e igual a la acción del cuerpo A.
7ª Infiérese de lo expuesto hasta aquí, que un cuerpo no puede mover a otro u obrar para producir y determinar en él alguna mutación, sino a condición de tener contacto, o inmediato, o mediato con el mismo. La razón es que, no pudiendo un accidente en su unidad e identidad numérica pasar de un sujeto a otro, el cuerpo A no puede mover o influir sobre el cuerpo C, con el cual se halla unido por contacto inmediato. Por eso, y en este sentido decían los Escolásticos, que el movente y la cosa movida deben estar juntos o unidos: movens et motum oportet esse simul, es decir, que el cuerpo [212] agente y movente debe tener conjunción con el cuerpo movido y paciente, o por medio del contacto inmediato de la propia extensión, contactu quantitatis, o por contacto de virtud, obrando sobre los cuerpos intermedios, y por medio de éstos sobre el paciente movido o inmutado. Además de esto, se puede decir en general de todo agente, sea corpóreo o espiritual, que para que produzca un efecto o mutación real en otro sujeto, debe tener presente a éste, o con presencia sustancial y de supuesto, praesentia suppositi, o al menos con presencia de la virtud activa.
Martirologio de Junio
«La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega». (Pío XI, Encl. Rerum Omnium)
Podrá consultar el Martirologio de cada mes en el menú al pie de esta pagina “MARTIROLOGIO“
MARTIROLOGIO DEL PAPA PÍO XII
JUNIO DE 2018
L |
M |
M |
J |
V |
S |
D |
1 |
2 |
3 |
||||
4 |
5 |
6 |
7 |
8 |
9 |
10 |
11 |
12 |
13 |
14 |
15 |
16 |
17 |
18 |
19 |
20 |
21 |
22 |
23 |
24 |
25 |
26 |
27 |
28 |
29 |
30 |
Santa Ángela Mérici, Virgen
Santa Angela Mérici, Virgen, de la tercera Orden de san Francisco, que fue Fundadora de la Congregación de Vírgenes de santa Úrsula, y el 27 de Enero fue por el celestial Esposo llamada a recibir la inmarcesible corona.
1.- En Roma, san Juvencio, Mártir.
2.- En Autún, los santos Reveriano, Obispo, y Pablo, Presbítero, con otros diez; los cuales, en tiempo del Emperador Aureliano fueron coronados del martirio.
3.- En Cesárea de Palestina, san Panfilo, Presbítero y Mártir, varón de maravillosa santidad y doctrina, y dadivoso con los pobres, el cual, en la persecución de Galerio Maximiano, fue por la fe de Cristo atormentado y encarcelado bajo el Presidente Urbano; y más tarde bajo Firmiliano, atormentado de nuevo, juntamente con otros consumó el martirio. También, padecieron entonces Valente, Diácono, Paulo y nueve más, cuya memoria se celebra en otros días.
4.- En Capadocia, san Tespesio, Mártir, que, bajo el Emperador Alejandro y el Prefecto Simplicio, después de sufrir otros tormentos, fue degollado.
5.- En Egipto, los santos Mártires Isquirión, jefe del ejercicio, y otros cinco soldados, los cuales, imperando Diocleciano, por la fe de Cristo fueron sacrificados con diferentes géneros de muerte.
6.- Igualmente san Firmo, Mártir, que en la persecución de Maximiano fue cruelísimamente llagado, apedreado y por último degollado.
7.- En Perusa, los santos Mártires Felino y Gratiniano, soldados, que en tiempo de Decio, atormentados con varios suplicios, recibieron, con gloriosa muerte, la palma del martirio.
8.- En Bolonia, san Próculo, Mártir, que padeció en el imperio de Maximiano.
9.- En Ameria de Umbría, san Segundo, Mártir, que, en tiempo de Dioclecicino, arrojado al Tíber, consumó el martirio.
10.- En Tiferno de Umbría, san Crescenciano, soldado Romano, que en tiempo del mismo Emperador fue coronado del martirio.
11.- En el monasterio de Lerins, en Francia, san Caprasio, Abad
12.- En el monasterio de Oña, Obispado de Burgos, en España, san Iñigo, Abad Benedictino, ilustre por la gloria de la santidad y de los milagros.
13.- En Montefalco de Umbría, san Fortunato, Presbítero, esclarecido en virtudes y milagros.
14.- En Tréveris, san Simeón, Monje, que fue puesto por el Papa Benedicto IX en el número de los Santos.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
Santos Marcelino, Pedro y Erasmo, Obispos y Mártires – Rojo.
En Roma, el triunfo de los santos Mártires Marcelino, Presbítero, y Pedro, Exorcista, los cuales, en tiempo de Diocleciano, por enseñar a muchos en la cárcel la doctrina cristiana, después de crueles prisiones y varios tormentos, fueron degollados por el Juez Sereno en un lugar, que se llamaba Selva Negra, y en adelante mudando el nombre, a honra de estos Santos, se llamó Selva Blanca. Sus cuerpos fueron sepultados en las catacumbas junto a san Tiburcio, y el Papa san Dámaso honró más tarde su sepulcro con un epitafio en verso.
En Campania, san Erasmo, Obispo y Mártir, que, en tiempo del Emperador Diocleciano, azotado primero con plomadas, después despiadadamente apaleado, y bañado luego con resina, azufre, plomo, pez, cera y aceite hirviendo, quedó ileso; más tarde, imperando Maximiano, fue nuevamente atormentado en Formio con diversos y atroces suplícios; pero conservole Dios la vida para que confortase a los demás; por último, llamándole a Sí el Señor, murió santamente con la corona de los Mártires. Su cuerpo fue más tarde trasladado a Gaeta.
Oración: Oh Dios, que todos los años nos dais un nuevo motivo de alegría con la solemnidad de vuestros mártires Marcelino, Pedro y Erasmo, haced, os lo suplicamos, que regocijándonos de sus méritos, nos decidamos a seguir sus ejemplos. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Lyon de Francia, los santos Mártires Potino, Obispo, Santo, Diácono, Vecio epágato, Maturo, Póntico, Átalo, Alejandro y Blandina, con otros muchos, cuyos esforzados y repetidos combates, en tiempo de Marco Aurelio Antonino y de Lucio Vero refiere una carta de la Iglesia de Lyon a las de Asia y Frigia. Entre estos santos, Blandina, de sexo más frágil, de cuerpo más débil y de condición más humilde, sufrió más largos y crueles tormentos, y, permaneciendo siempre constante, y siendo degollada, siguió a los demás, a quienes había animado al martirio.
2.- En la isla de Proconeso de la Propóntide, san Nicéforo, Obispo de Conslantinopla, el cual, defendiendo acérrimamente las tradiciones paternas en favor del culto de las sagradas imágenes, se opuso constantemente a León Armenio, Emperador Iconoclasta, y por él relegado al destierro, allí mismo después de catorce años de un prolongado martirio, pasó al Señor.
3.- En Roma, san Eugenio I, Papa y Confesor.
4.- En Trani de la Pulla, san Nicolás, Peregrino Confesor, cuyos milagros fueron leídos en el Concilio Romano que presidió san Urbano II Papa.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.
Santa Clotilde, Reina
En París, santa Clotilde, Reina, por cuyas oraciones su esposo Clodoveo, Rey de los Francos, recibió la fe de Cristo. n. 475 en Lyons, Francia; † 3 de junio de 545 en Tours, Francia. Patrona de los niños adoptados; novias; padres de familias numerosas; exiliados; reinas; viudas; niños problemáticos. Protectora contra la mortalidad infantil.
Santa Clotilde, esposa de Clodoveo, cumplió puntualmente el precepto de San Pedro, que manda a las mujeres mantenerse sometidas a su marido, a fin de ganarlos a Dios. Supo, mediante la santidad de su vida, inspirar a su esposo, todavía pagano, tan alta estima por el Dios de los cristianos, que él lo invocó en un combate trabado con los germanos y a su protección atribuyó la victoria. Poco después fue bautizado. Después de la muerte de su esposo, retiróse Clotilde cerca de la tumba de San Martín para prepararse ella misma a morir. Fue interiormente advertida del día de su muerte, que acaeció, como lo había predicho, el 3 de junio del año 545.
Oración: Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Clotilde, regocijando nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.
1.- En Arezo de Toscana, los santos Mártires Pergentino y Laurentino, hermanos, los cuales, durante la persecución de Decio y presidencia de Tiburcio, siendo todavía niños, después de sufrir crueles tormentos y hacer asombrosos milagros, fueron degollados.
2.- En Constantinopla, los santos Mártires Luciliano y cuatro niños, llamados Claudio, Hipacio, Pablo y Dionisio. Luciliano, hecho de sacerdote de los ídolos, cristiano, después de varias torturas, fue con los cuatro niños arrojado a un horno; pero, apagada la llama con una lluvia, salieron todos ilesos; por último, presidiendo Silvano, crucificado Luciliano y decapitados los niños, consumaron todos el martirio.
3.- En Córdoba de España, san Isaac, Monje, que, por la fe de Cristo, fue muerto al filo de la espada.
4.- En Constantinopla, santa Paula, Virgen y Mártir; la cual, presa por recoger la sangre de dichos Mártires Luciliano y sus Compañeros, fue azotada con varas y arrojada al fuego; mas saliendo sin daño, últimamente, en el mismo lugar en que había sido crucificado Luciliano, fue degollada.
5.- En Cartago, san Cecilio, Presbítero, el cual convirtió a la fe de Cristo a san Cipriano.
6.- En el territorio de Orleáns, san Lifardo, Presbítero y Confesor.
7.- En Luca de Toscana, san Davín, Confesor.
8.- En Anagni, santa Oliva, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Francisco Caracciolo, confesor Dom. – Blanco
En Agnone del Abruzo citerior, san Francisco, de la noble familia Napolitana Caracciolo, Confesor, Fundador de la Congregación de Clérigos Regulares Menores; el cual vivió abrasado en admirable caridad para con Dios y el prójimo, y en celo vivísimo de propagar el culto de la sagrada Eucaristía; y por el Sumo Pontífice Pío VII fue puesto en el número de los Santos. Su cuerpo fue trasladado a Nápoles de Campania y allí religiosísimamente se venera. n. 13 de octubre de 1563 en el Castillo de Villa Santa María (Abruzzi), Italia; † 4 de junio de 1608 en Agnone, Italia
Francisco Caracciolo, fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Menores, distinguióse desde su infancia por una ardiente piedad y una especial devoción por el Santísimo Sacramento. Pasaba noches enteras en adoración ante el santo Tabernáculo. Puso todo su empeño en aumentar en las almas esta devoción que le era tan querida, y estableció en su Orden la adoración perpetua. Advertido de su muerte próxima en una peregrinación que hizo a Loreto, fuese a una casa de su Orden, en Agnone, dijo al entrar: “Éste es el lugar de mi descanso”. Tuvo, casi enseguida, una violenta fiebre y se hizo llevar el santo Viático, que recibió de rodillas con los sentimientos de la más viva piedad, y expiró el 4 de junio de 1608, a la edad de 44 años.
Oración: Oh Dios, que habéis adornado con el celo de la oración y el amor de la penitencia al bienaventurado Francisco, fundador de una nueva Orden religiosa, concedednos la gracia de aprovechar sus ejemplos, a fin de que, orando sin cesar y reduciendo nuestra carne a servidumbre, merezcamos alcanzar la gloria celestial. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, los santos Mártires Arecio y Daciano.
2.- En Sisseck de Iliria, san Quirino, Obispo, al cual, por la fe de Cristo, según escribe Prudencio, mandó el Presidente Galerio atar al cuello una rueda de molino y precipitarlo en un río; pero sobrenadando la piedra, el Santo, después de exhortar largamente a los cristianos circunstantes para que no se aterrasen por verle padecer, ni titubeasen en la fe, para no perder él la gloria del martirio, consiguió de Dios con oraciones que la piedra se sumergiese.
3.- En Milán, san Clateo, Obispo de Brescia y Mártir; el cual, en tiempo del Emperador Nerón, apresado por orden del Prefecto de aquella ciudad, y no queriendo renunciar a Cristo, después de azotado prolongadamente, fue degollado.
4.- En Panonia, los santos Mártires Rútilo y sus Compañeros.
5.- En Tívoli, san Quirino, Mártir.
6.- En Arrás de Francia, santa Saturnina, Virgen y Mártir.
7.- En Constantinopla, san Metrófanes, Obispo y Confesor insigne.
8.-En Milevi de Numidia, san Optato, Obispo, esclarecido en doctrina y santidad, a quien los santos Padres de la Iglesia Agustín y Fulgencio celebraron con sus alabanzas.
9.- En Verona, san Alejandro, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Bonifacio, Obispo y Mártir D. – Rojo
En Frisia, san Bonifacio, Obispo de Maguncia y Mártir, el cual caminó de Inglaterra a Roma, y fue enviado por el Papa san Gregorio II a Alemania para predicar la fe de Cristo a aquellas gentes; y por haber traído a la religión cristiana grandísimo número, especialmente de Frisones, mereció ser llamado Apóstol de los Alemanes; últimamente, degollado en Frisia por los Gentiles enfurecidos contra él, consumó el martirio con Eóbano su Coepíscopo y otros varios siervos del Señor. n. alrededor de los años 673-680 en Devonshire, Inglaterra; † 5 de junio de 754 en Dokkum (Frisia), Holanda.
El padre de San Bonifacio, habiéndose opuesto a dejar entrar a su hijo en religión, cayó enfermo y no se sanó hasta que le hubo permitido seguir su vocación. Partió el santo de Inglaterra y fue a predicar el Evangelio a Alemania, cuyo apóstol ha sido. Recorrió Frisia, Baviera, Turingia, Hese y Sajonia; por todas partes convirtió a gran número de paganos y edificó iglesias sobre las ruinas de los templos de los ídolos. Gregorio III lo hizo arzobispo y primado de toda Alemania. Cultivó esta naciente Iglesia y la regó con sus sudores durante más de treinta años; después de lo cual, habiendo elegido a su sucesor con permiso del Sumo Pontífice, fue a recibir en Frisia la corona del martirio, el 5 de junio del año 754.
Oración: Omnipotente Dios, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestras obras nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Bonifacio, vuestro pontífice mártir. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Tiro de Fenicia, san Doroteo, Presbítero, el cual padeció mucho en tiempo de Diocleciano; y sobreviviendo hasta el de Juliano, y siendo a la sazón de ciento siete años, honró tan venerable ancianidad con el martirio.
2.- En Egipto, el triunfo de los santos Mártires Marciano, Nicanor, Apolonio y otros; los cuales, en la persecución de Galerio Maximiano, consumaron su ilustre martirio.
3.- En Perusa, los santos Mártires Florencio, Julián, Ciriaco, Marcelino y Faustino, que en la persecución del Emperador Decio fueron decapitados.
4.- En Córdoba de España, san Sancho, joven, el cual, durante la persecución Arábica, aunque educado en palacio, por conservarse fiel a Cristo, no dudó padecer el martirio.
5.- En Cesarea de Palestina, el suplicio de las santas Zenaida, Ciria, Valeria, y Marcia; las cuales, por muchos tormentos, llegaron gozosas al martirio.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Norberto, Obispo y Confesor D. – Blanco
En Magdeburgo, san Norberto, Obispo de la misma ciudad, y Confesor, que fue Fundador de la Orden Premonstratense. n. alrededor del año 1080 en Santes, Alemania; † 6 de junio de 1134 en Magdeburgo, Alemania. Patrono de la paz y de los que trabajan por ella.
San Norberto se preparó durante cuarenta días para celebrar su primera misa. Después de haber predicado el Evangelio por espacio de muchos años, fundó la Orden de los premonstratenses según la regla de San Agustín. Llamado a Amberes, confundió allí al herético Tanquelino que atacaba los Sacramentos y profesaba, en lo relativo a costumbres, doctrinas abominables. Nombrado obispo de Magdeburgo, dedicose a restablecer la disciplina eclesiástica. Solía decir: “He estado en la Corte, he estado en la soledad, he ocupado altos cargos; pero no he encontrado nada mejor que servir a Dios y ser suyo totalmente”. Murió en el año 1134.
Oración: Oh Dios, que habéis hecho del bienaventurado Norberto, vuestro confesor pontífice, un excelente predicador de vuestra palabra, y que, por su intermedio, habéis dado una nueva familia a vuestra Iglesia, concedednos, en consideración a sus méritos, la gracia de practicar lo que él nos ha enseñado con sus palabras y ejemplos. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Cesárea de Palestina, el dichoso tránsito de san Felipe, uno de los siete primeros Diáconos; el cual, esclarecido en milagros y prodigios, convirtió a Samaria a la fe de Cristo y bautizó al Privado de Candaces, Reina de los Etíopes; y por último, descansó en Cesarea. Junto a él están sepultadas tres Vírgenes Profetisas, hijas suyas, pues la cuarta, llena del Espíritu Santo, murió en Éfeso.
2.- En Roma, los santos Artemio, Cándida, su mujer, y Paulina, su hija. Artemio, convertido a Cristo por la predicación y milagros de san Pedro Exorcista, y bautizado con toda su familia por san Marcelinor Presbítero, fue, de orden del Juez Sereno, azotado con plomadas y pasado a cuchillo. Su mujer e hija, empujadas a una cueva, fueron entre piedras y escombros sepultadas.
3.- En la campiña de Bolonia, san Alejandro, Obispo de Fiésole y Mártir; el cual, regresando de la ciudad de Pavía, donde había defendido ante el Rey de los Longobardos los bienes de su Iglesia contra los usurpadores, fue por éstos arrojado al río Reno y ahogado en su corriente.
4.- En Tarso de Cilicia, veinte santos Mártires, los cuales, en tiempo de Diocleciano y Maximiano, siendo Juez Simplicio, con diversos tormentos glorificaron a Dios en sus cuerpos.
5.- En Noyón de las Galias, los santos Mártires Amancio, Alejandro y sus Compañeros.
6.- En Milán, la dichosa muerte de san Eustorgio Segundo, Obispo y Confesor.
7.- En Verona, san Juan, Obispo.
8.- En Besanzón de Francia, san Claudio, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Pablo, Obispo
En Constantinopla, el triunfo de san Pablo, Obispo de la misma ciudad; el cual fue, por la fe católica, muchas veces expulsado de los arrianos y restituido por el Papa san Julio I; y últimamente, desterrado por Constancio, Emperador arriano, a Cucuso, pueblecito de Capadocia, y allí mismo por asechanzas de los arrianos, cruelmente estrangulado, pasó al reino celestial. Su cuerpo fue con grandísima pompa trasladado a Constantinopla en tiempo del Emperador Teodosio.
1.- En Córdoba de España, los santos Monjes y Mártires Pedro, Presbítero, Valabonso, Diácono, Sabiniano, Vistremundo, Habencio y Jeremías, que en la persecución Arábiga fueron por Cristo degollados.
2.- En Hermópolis de Egipto, san Licarión, Mártir, que, descarnado con garfios, azotado con varillas de hierro candente, y después de otros cruelísimos suplicios, por último muerto con la espada, consumó el martirio.
3.- En Placencia, san Antonio María Gianelli, Obispo de Bovio, Fundador de la Congregación de Hijas de María Santísima, llamadas del Huerto; al cual el Papa Pío XII puso en el número de los Santos.
4.- En Inglaterra, san Roberto, Abad, de la Orden Cisterciense.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Maximino, Obispo
En Aix de Francia, san Maximino, que fue el primer Obispo de aquella ciudad, y de quien es tradición que había sido discípulo del Señor.
1.- El mismo día, santa Caliopa, Mártir, a quien, por confesar a Cristo, cercenaron los pechos, quemaron las carnes y revolcaron sobre tejuelas; y, al fin, decapitada, recibió la palma del martirio.
2.- En York de Inglaterra, san Guillermo, Obispo y Confesor, el cual, entre otros milagros que Dios obra en su sepulcro, ha resucitado tres muertos; el Papa Honorio III le puso en el catálogo de los Santos.
3.- En Soisons de Francia, el tránsito de san Medardo, Obispo de Noyón, cuya vida y preciosa muerte atestiguan sus gloriosos milagros.
4.- En Rúan, san Gildardo, Obispo, que fue hermano del mismo san Medardo; los cuales, en un mismo día nacieron, en un mismo día fueron consagrados Obispos, y un mismo día, llevados de esta vida, fueron juntos al cielo.
5.- En Sens, san Heraclio, Obispo.
6.- En Metz de Francia, san Clodulfo, Obispo.
7.- En el Piceno, san Severino, Obispo de Septémpeda.
8.- En Cerdeña, san Salustiano, Confesor.
9.- En Camerino, san Victorino, Confesor, que fue hermano del dicho san Severino, Obispo de Septémpeda.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Santos Primo y Feliciano, Mártires Sd. – Rojo
En Nomento de los Sabinos, el triunfo de los santos Mártires Primo y Feliciano, hermanos, en tiempo de los Emperadores Diocleciano y Maximiano. Estos gloriosos Mártires, después de haber vivido una larga vida en el servicio del Señor y padecido, unas veces juntos y otras separadamente, diversos y exquisitos tormentos, al cabo, ambos juntos, atravesados por la espada, de orden de Promoto, Presidente de Nomento, consumaron la carrera de su feliz combate. Los cuerpos de estos Mártires fueron más tarde trasladados a Roma y honoríficamente colocados en la Iglesia de san Esteban Proto-Mártir, en el monte Celio. † decapitados alrededor del año 297 en Roma, Italia.
San Primo y San Feliciano eran hermanos y se animaban mutuamente a la práctica de las virtudes cristianas. Fueron encarcelados por orden de Diocleciano y Maximiano; pero un ángel les abrió la prueba de la mazmorra. Apresados poco después nuevamente, fueron llevados ante el pretor. Éste los separó, esperando vencer así más fácilmente su constancia. Probó primeramente a Feliciano, pero sin éxito. Enseguida, llamando a Primo, le dijo: “Imita la prudencia de tu hermano: ha obedecido a los emperadores y ahora está colmado de honores”. “Un ángel, –respondió Feliciano–, me ha hecho saber lo que le ha sucedido a mi hermano. ¡Ojalá sea yo digno de participar de su martirio!” Irritado, el pretor los condenó a los dos a ser arrojados a los leones; pero éstos, olvidando su ferocidad natural, vinieron a hacerles fiestas. Finalmente los hizo decapitar; y estos dos hermanos, a quienes los tormentos no habían podido separar, fueron a gozar de la misma gloria en el cielo, alrededor del año 297.
Oración: Señor, dignaos concedernos la gracia de celebrar siempre la fiesta de vuestros santos mártires Primo y Feliciano, de tal manera que sus sufragios nos aseguren los efectos de vuestra protección. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Tiro de Fenicia, san Doroteo, Presbítero, el cual padeció mucho en tiempo de Diocleciano; y sobreviviendo hasta el de Juliano, y siendo a la sazón de ciento siete años, honró tan venerable ancianidad con el martirio.
2.- En Egipto, el triunfo de los santos Mártires Marciano, Nicanor, Apolonio y otros; los cuales, en la persecución de Galerio Maximiano, consumaron su ilustre martirio.
3.- En Perusa, los santos Mártires Florencio, Julián, Ciriaco, Marcelino y Faustino, que en la persecución del Emperador Decio fueron decapitados.
4.- En Córdoba de España, san Sancho, joven, el cual, durante la persecución Arábica, aunque educado en palacio, por conservarse fiel a Cristo, no dudó padecer el martirio.
5.- En Cesarea de Palestina, el suplicio de las santas Zenaida, Ciria, Valeria, y Marcia; las cuales, por muchos tormentos, llegaron gozosas al martirio.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
Santa Margarita, Reina de Escocia. Sd. – Blanco
En Escocia, santa Margarita, viuda, Reina de Escocia, la cual el día 16 de Noviembre descansó en el Señor. n. alrededor del año 1045 en Hungría; † 16 de noviembre de 1093 en el Castillo de Edimburgo, Escocia.
Patrona de las familias numerosas; reinas; viudas; Escocia. Protectora contra la mortalidad infantil. Tan santamente educó esta reina a sus hijos, que varios abrazaron el estado religioso. No se sentaba a la mesa sin antes haber dado de comer a nueve huérfanos y a veinticuatro pobres; durante el Adviento y la Cuaresma, alimentaba hasta a trescientos necesitados. Después de haber pasado el día en la práctica de la caridad, pasaba la noche en oración. Estando moribunda, se le quiso ocultar la muerte del rey su esposo y de su hijo, acaecida en la guerra. Exclamó: “Sé lo ocurrido. Os agradezco, omnipotente Dios, que enviándome un dolor tan grande en la última hora de mi vida, me purifiquéis de mis pecados, como espero, por vuestra misericordia”. Murió cuatro días después de su esposo, el 16 de noviembre de 1093.
Oración: Oh Dios, que hicisteis admirable a la bienaventurada reina Margarita por su gran caridad para con los pobres, haced que su intercesión y su ejemplo acrecienten de día en día la caridad en nuestras almas. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, en la vía Salaria, el martirio de san Getulio, esclarecidísimo y doctísimo varón, y padre de los siete santos hermanos Mártires habidos de su mujer santa Sinforosa; asimismo el de sus compañeros Cereal, Amancio y Primitivo. Todos ellos, de orden del Emperador Adriano, presos por el Consular Licinio, fueron primeramente azotados, después encarcelados, y por último entregados a las llamas; mas no recibiendo daño alguno del fuego, machacada a palos la cabeza, alcanzaron el martirio. Sus cuerpos fueron recogidos por la mujer de san Getulio, Sinforosa, y sepultados honoríficamente en el arenal de una heredad suya.
2.- También en Roma, en la vía Aurelia, el triunfo de los santos Basílides, Trípodes, Mandales y otros veinte Mártires, en tiempo del Emperador Aureliano y siendo Prefecto de Romá Platón.
3.- En Nápoles de Campania, san Máximo, Obispo y Mártir, que, por confesar valerosamente la fe de Nicea, arrojado por el Emperador Constancio al destierro, murió allí consumido de trabajos.
4.- En Brussa de Bitinia, san Timoteo, Obispo y Mártir, el cual, en tiempo de Juliano Apóstata, por no querer renegar de Cristo, de orden del mismo Emperador, fue degollado.
5.- En Colonia, San Maurino, Abad y Márti.
6.- En Nicomedia, San Zacarías, Mártir.
7.- En España, los santos Mártires Críspulo y Restituto.
8.- En África, los santos Mártires Aresio, Rogato y otros quince.
9.- En Petra de Arabia, san Asterio, Obispo, el cual, habiendo padecido, por la fe católica, muchos trabajos de los arrianos, y desterrado a África por el Emperador Constancio, restituido finalmente a su Iglesia, murió glorioso Confesor.
10.- En Auxerre, san Censurio, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Bernabé, Apóstol Dm. – – Rojo
En Salamina de Chipre, el triunfo de san Bernabé, Apóstol, natural de Chipre, el cual, elegido con san Pablo por los discípulos Apóstol de los Gentiles, recorrió con él muchas provincias, ejerciendo el cargo recibido de predicar el Evangelio, y vuelto finalmente a Chipre, honró allí su Apostolado con glorioso martirio. Su cuerpo fue hallado por revelación del mismo Santo en tiempo del Emperador Zenón, juntamente con el Evangelio de san Mateo, copiado de su mano. n. en Chipre; † alrededor del año 60 en Salamina.
Patrono de Chipre. Invocado como conciliador. Protector contra las tormentas de granizo.
San Bernabé fue discípulo de Jesucristo y compañero de trabajos de San Pablo. Habiendo meditado estas palabras del Salvador: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, vendió lo que poseía y llevó el dinero obtenido a los Apóstoles. Predicó el Evangelio en Antioquía con San Pablo. Fue enseguida con el gran Apóstol a Seleucia, después a Salamina y a Pafos; y, después de haber evangelizado también a muchos otros pueblos, murió hacia el año 60.
Oración: Oh Dios, que nos alegráis por los méritos y la intercesión de vuestro apóstol San Bernabé, dignaos concedernos las gracias que os imploramos por su intermedio. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Salamanca de España, el tránsito de san Juan de Sahagún, de la Orden de Ermitaños de san Agustín, Confesor, que fue esclarecido por el celo de la fe, por la santidad de vida y por los milagros. Su fiesta se celebra el día siguiente.
2.- En Aquilea, el martirio de los santos Félix y Fortunato, hermanos los cuales, en la persecución de Diocleciano y Maximiano, fueron suspendidos en el potro y, quemándoles los costados con hachas encendidas, que por virtud divina súbitamente se apagaron, les abrasaron el vientre con aceite hirviendo, y al cabo, perseverando constantes en la confesión de Cristo, acabaron el curso de tan glorioso combate siendo decapitados.
3.- En Bremen, el tránsito de san Remberto, Obispo de Hamburgo y Bremen.
4.- En Treviso, san Parisio, natural de Bolonia, Confesor y Monje de la Orden Camaldulense.
5.- En Roma, la Traslación de san Gregorio Nazianceno, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia, cuyo sagrado cuerpo, llevado antes de Constantinopla a Roma, habiendo estado mucho tiempo en la Iglesia de la santa Madre de Dios en el campo Marcio, fue despues trasladado por el Papa Gregorio XIII con grandísima, solemnidad a una capilla, ricamente adornada por él, en la Basílica de san Pedro, y el día siguiente colocado con debido honor debajo del altar.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Juan de Sahagún, Confesor D. – Blanco
San Juan de Sahagún, de la Orden de Ermitaños de san Agustín, Confesor, que pasó al Señor el día de ayer. n. 1419 en Sahagún (San Facundo), León, España; † 11 de junio de 1479 en Salamanca, España.
Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar, entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado enseguida del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.
Oración: Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad, que habéis dotado al bienaventurado Juan, confesor vuestro, de talento admirable para reconciliar a los enemigos, haced, en consideración a sus méritos y a su intercesión,
que, consolidados en vuestra caridad, no nos dejemos separar de Vos por ninguna tentación. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, en la vía Aurelia, el triunfo de los santos Mártires Basílides, Cirino, Nabor y Nazario, soldados; los cuales, en la persecución de Diocleciano y Maximiano, de orden del Prefecto Aurelio, encarcelados por confesar el nombre de Cristo y despedazados con escorpiones, fueron finalmente degollados.
2.- En Nicea de Bitinia, santa Antonina, Mártir, la cual, en la misma persecución, por orden del Presidente Prisciliano, fue apaleada, sus-pendida en el potro, descarnada en los costados, echada al fuego y finalmente muerta con la espada.
3.- En Roma, en la Basílica Vaticana, san León III, Papa, a quien unos hombres impíos sacaron los ojos y cortaron la lengua, que Dios le restituyó milagrosamente.
4.- En Tracia, san Olimpio, Obispo, que, arrojado de su silla por los arrianos, murió Confesor.
5.- En Cilicia, san Anfión, Obispo, que en tiempo de Galerio Maximiano fue Confesor egregio.
6.- En Egipto, san Onofre, Anacoreta, el cual vivió sesenta años religiosamente en un vasto desierto, y esclarecido en grandes virtudes y méritos, pasó al cielo. Su vida admirable escribióla el Abad Pafnucio.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Antonio de Padua, Confesor D. – Blanco
En Padua, san Antonio Portugués, Sacerdote de la Orden de Menores, Confesor y Doctor de la Iglesia, ilustre por su santa vida, predicación y milagros; el cual, al año aún no completo después de su muerte, fue puesto en el catálogo de los Santos por el Papa Gregorio IX. n. 1195 en Lisboa, Portugal; † 13 de junio de 1231.
Patrono de los oprimidos, pobres, quienes sufren de hambre; personas amputadas; animales (domésticos, pequeños, asnos, caballos); indígenas americanos; ancianos; mujeres embarazadas; cosechas; pescadores; marineros; náufragos; azafatas; viajeros; correo; Padua, Italia; Lisboa, Portugal. Se lo invoca para pedir la fe en el Santísimo Sacramento y para encontrar objetos extraviados. Protector contra el naufragio; hambre; esterilidad.
San Antonio de Padua se hizo religioso de San Francisco con el propósito de ir a morir mártir predicando la fe a los moros. La enfermedad le impidió mantener este designio. Predicó a la gente y convirtió a muchos; predicó a los peces y le escucharon. Ordenó al mulo de un hereje que adorase la Santa Hostia; obedeciole el animal, confundiose y convirtiose su dueño. Resucitó a un muerto para justificar a su propio padre. Tenía gran devoción a la Santísima Virgen y la invocaba en todas sus tentaciones. Nuestro Señor lo asistió en la hora de su muerte, que acaeció en el año 1231, en el trigésimo sexto año de su edad.
Oración: Que la piadosa solemnidad de vuestro confesor San Antonio difunda santa alegría en vuestra Iglesia, Señor, a fin de que ella reciba sin cesar el auxilio de vuestras gracias, y merezca gustar un día de los gozos eternos. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, en la vía Ardeatina, el triunfo de santa Felícula, Virgen y Mártir; la cual, no queriendo ni desposarse con Flaco ni sacrificar a los ídolos, fue entregada a un juez, que, por su constancia en confesar a Cristo, después de haberla hecho padecer dura hambre en oscuro calabozo, la atormentó en el potro hasta expirar, y bajando de allí su cuerpo, lo arrojó a una cloaca. San Nicomedes, Presbítero, lo sacó de aquel lugar y en la misma vía le dio sepultura.
2.- En el Abruzo citerior, san Peregrino, Obispo y Mártir, a quien los Longobardos, en odio de la fe católica, sumergieron en el río Pescara.
3.- En Córdoba de España, san Fándila, Presbítero y Monje, que en la persecución Arábiga, degollado, sufrió el martirio por la fe de Cristo.
4.- En África, los santos Mártires Fortunato y Luciano.
5.- En Biblos de Fenicia, santa Aquilina, Virgen y Mártir, la cual, siendo de doce años, en el imperio de Diocleciano y por orden del juez Volusiano, abofeteada, azotada y horadada con leznas candentes por confesar la fe, y finalmente muerta al filo de la espada, consagró su virginidad con el martirio.
6.- En Chipre, san Trifilio, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Basilio el Grande, Obispo, Confesor y Doctor D. – Blanco
San Basilio, llamado Magno, Confesor y Doctor de 1a Iglesia, que durmió en el Señor el 1 de Enero, pero su fiesta se celebra principalmente en este día, en que fue consagrado Obispo de Cesárea en Capadocia. n. 329 en Cesarea, Asia Menor; † 379. Patrono de Capadocia; administradores de hospitales; reformadores.
San Basilio, vástago de una familia de santos, tuvo por padre a San Basilio el Antiguo y por madre a Santa Emilia. Su educación fue confiada a Santa Matrina su abuela, que lo formó en la práctica de todas las virtudes cristianas. Cuéntanse entre sus hermanos y hermanas: a San Gregorio Niceno, a San Pedro de Sebaste y a Santa Macrina la Joven, que era la mayor de diez hermanos, notables todos por su eminente santidad. San Basilio, habiendo sido elevado al arzobispado de Cesarea, atrájose, por su adhesión a la fe, las persecuciones de Juliano el Apóstata y de Valente, emperador arriano. A este último, que lo amenazaba con el destierro, le contestó: Échame a donde quieras, el mundo entero es un lugar de exilio para mí: no tengo otra patria fuera del cielo. Murió en el año 379.
Oración: Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice, el bienaventurado Basilio, a fin de que la intercesión y los méritos de quien tan dignamente os ha servido,
nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Samaria de Palestina, san Eliseo, Profeta, cuyo sepulcro, donde también descansa el Profeta Abdías, como escribe san Jerónimo, es el terror de los demonios.
2.- En Siracusa de Sicilia, san Marciano, Obispo, el cual, ordenado Obispo por san Pedro Apóstol, después de predicar el Evangelio, fue muerto allí por los judíos.
3.- En Córdoba de España, los santos Mártires Anastasio, Presbítero, Félix, Monje, y Digna, Virgen.
4.- En Soisons de Francia, los santos Mártires Valerio y Rufino, a quienes en la persecución de Diocleciano, al cabo de muchos tormentos, mandó degollar el Presidente Ricciovaro.
5.- En Constantinopla, san Metodio, Obispo.
6.- En Viena de Francia, san Eterio, Obispo.
7.- En Rodez de Francia, san Quinciano, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús. D. Iª. cl. con octava privil. de tercer orden – – Blanco
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.
El 16 de junio de 1675 se le apareció Nuestro Señor y le mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor.» Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.
Oración: ¡Oh Dios!, protector de cuantos en Ti confían, sin cuyo poder nada hay fuerte, nada hay santo; aumenta en nosotros tus misericordias, para que, siendo Tú quien nos dirijas y nos guíes de tal manera pasemos por las cosas temporales, que no perdamos las eternas. Te lo pedimos por el Corazón de tu Santísimo Hijo Jesús. Amén.
El mismo día:
Santos Vito, Modesto y Crescencia, Mártires S. _ Blanco
Junto al río Sílaro en la Lucania, el triunfo de los santos Mártires Vito, Modesto y Crescencia, los cuales, en tiempo del Emperador Diocleciano, conducidos allá desde Sicilia, después de vencer con la virtud divina las calderas de plomo derretido, las fieras y el ecúleo, acabaron el curso de tan glorioso combate. † Martirizados alrededor del año 303.
Patrono de los actores, comediantes, bailarines; perros; quienes sufren epilepsia. Protector contra los ataques de animales, mordeduras de perros y serpientes; rayos y tormentas; epilepsia; corea reumática; exceso de sueño. Se lo invoca para no quedar dormido en momentos inoportunos.
San Vito fue bautizado a la edad de doce años, a escondidas de su padre. Éste, al saber lo que había pasado, nada omitió que pudiera hacerle abjurar de la fe cristiana; lo entregó a Valeriano, gobernador de la provincia; pero los tormentos no pudieron quebrantar la firmeza del joven cristiano. Crescencia y Modesto libraron a Vito de las manos de sus perseguidores y huyeron con él a Italia. Mas tampoco allí encontraron la tranquilidad que buscaban. Detenidos en Lucania, padecieron gloriosamente el martirio durante la persecución de Diocleciano.
Oración: Dignaos, Señor, por la intercesión de vuestros santos mártires Vito, Crescencia y Modesto, conceder a vuestra Iglesia el resistir al orgullo y progresar cada vez más en la humildad que os place, a fin de que, rechazando todo lo que es malo, ejerza la justicia con una voluntaria caridad. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Doróstoro de la Misia inferior, san Esiquio, soldado, el cual preso con san Julio, fue después de él, de orden del Presidente Máximo, coronado del martirio.
2.- En Zefirio de Cilicia, san Dulas, Mártir, que, en tiempo del mismo Presidente Máximo, azotado con varas por el nombre de Cristo, extendido en las parrillas, abrasado con aceite hirviendo y sufridos otros tormentos, recibió vencedor la palma del martirio.
3.- En Córdoba de España, santa Benilde, Mártir.
4.- En Sibápolis de Mesopotamia, las santas Vírgenes y Mártires Livia y Leónida, hermanas, y Entropia, niña de doce años; las cuales, por diversos tormentos, llegaron a la corona del martirio.
5.- En Valenciennes de Francia, el tránsito de san Landelino, Abad.
6.- En Auvernia de Francia, san Abraham, Confesor, ilustre en santidad y milagros.
7.- En Pibrac, del Obispado de Tolosa, santa Germana de Cousin, Virgen, la cual, pastoreando rebaños, llevó una vida constantemente humilde y pobre, y toleradas pacentísimamente muchas molestias, pasó al Esposo celestial. Después de muerta resplandeció con muchos milagros, y fue puesta por el Papa Pío IX en el número de las santas Vírgenes.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Aureo, Obispo, Justina su hermana y otros Mártires
En Maguncia, el suplicio de los santos Áureo, Obispo, y Justina, su hermana, y de otros Mártires, los cuales, mientras celebraban en la Iglesia los divinos misterios, fueron atrozmente muertos por los Hunnos, que devastaban la Germania.
1.- En Besanzón de Francia, los santos Mártires Ferréolo, Presbítero, y Ferrución, Diácono; los cuales, enviados por el Obispo san Ireneo a predicar la palabra de Dios, después, por orden del Juez Claudio, atormentados con diversos suplicios, fueron pasados a cuchillo.
2.- En Tarso de Cilicia, los santos Mártires Quirico y Julita, su madre, en el imperio de Diocleciano. Quirico, niño de tres años, que lloraba inconsolable a su madre, bárbaramente azotada con nervios de buey ante el Presidente Alejandro, murió estrellado contra las gradas del tribunal; Julita, después de duros azotes y crueles tormentos, acabó el curso de su martirio decapitada.
3.- En Amatonte de Chipre, san Ticón, Obispo, en tiempo de Teodosio el Menor.
4.- El Lyon de Francia, la dichosa muerte de san Aureliano, Obispo de Arlés.
5.- En Nantes de la Bretaña Menor, san Similiano, Obispo y Confesor.
6.- En Meisen de Germania, san Benón, Obispo.
7.- En el monasterio de Aquiria, en Brabante, Santa Lutgarda, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
San Gregorio Barbariego, Cardenal, Obispo y Confesor
San Gregorio Barbariego, Cardenal, Obispo y Confesor, cuyo natalicio se menciona al día siguiente.
1.- En Roma, el triunfo de doscientos sesenta y dos santos Mártires, los cuales en la persecución de Diocleciano fueron muertos por la fe de Cristo y enterrados en la vía Salaria Vieja, junto a la colina del Cohombro.
2.- En Besanzón de Francia, san Antidio, Obispo y Mártir, que en odio a la fe de Cristo fue muerto por los Vándalos.
3.- En Apolonia de Macedonia, los santos Mártires Atenienses Isauro, Diácono, Inocencio, Félix, Jeremías y Peregrino, los cuales atormentados de varios modos por el tribuno Triponcio, fueron degollados.
4.- En Terracina de Campania, san Montano, soldado, que, en tiempo del Emperador Adriano y del Consular Leoncio, al cabo de muchos tormentos recibió la corona del martirio.
5.- En Venafro de Campania, los santos Mártires Nicandro y Marciano, que en la persecución de Maximiano fueron decapitados.
6.- En Calcedonia, los santos Mártires Manuel, Sabel e Ismael; los cuales, enviados por embajadores del Rey de Persia para ajustar paces con Juliano Apóstata, y siendo compelidos por este Emperador a adorar a los ídolos, negándose resueltamente a ello, fueron muertos al filo de la espada.
7.- En Ameria de Umbría, san Imerio, Obispo, cuyo cuerpo fue trasladado a Cremona en Lombardía.
8.- En una aldea de Bourges, san Gundulfo, Obispo.
9.- En Orleáns de Francia, san Avito, Presbítero y Confesor.
10.- En Frigia, san Hipacio, Confesor.
11.- Igualmente san Besarión, Anacoreta.
12.- En Pisa de Toscana, san Rainerio, Confesor.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Efrén, Diácono, confesor y Doctor de la Iglesia, D. – Blanco
En Edesa de Mesopotamia, san Efrén, Diácono de Edesa y Confesor; el cual, después de arrostrados muchos trabajos por la fe de Cristo, ilustre en santidad y doctrina, en el Imperio de Valente, descansó en el Señor. El Papa Benedicto XV le declaró Doctor de la Iglesia universal.
1.- En Roma, en la vía Ardeatina, el tránsito de los santos Mártires Marco y Marceliano, hermanos, a quienes, en la persecución de Diocleciano, presos por el Juez Fabiano y atados a un tronco, clavaron los pies con clavos agudos; y como no cesasen de alabar a Cristo, les atravesaron con lanzas los costados, y con la gloria del martirio pasaron al reino celestial.
2.- En Padua, San Gregorio Barbariego, de Venecia, Cardenal, que fue primero Obispo de Bérgamo y después de Padua, al cual, ilustre por la admirable gloria de sus virtudes y por su sabiduría pastoral, el Papa Juan XXIII adornó con la corona de los Santos. Su fiesta se celebra el día de ayer.
3.- En Málaga de España, los santos Mártires Ciríaco y Paula, Virgen, que fueron apedreados y entre las piedras dieron sus almas al cielo.
4.- En Trípoli de Fenicia, san Leoncio, soldado, el cual, en tiempo del Presidente Adriano, junto con el Tribuno Ipacio y Teodulo, a quienes hizo cristianos, al cabo de acerbos tormentos, alcanzó la palma del martirio.
5.- El mismo día, san Eterio, Mártir, el cual en la persecución de Diocleciano, después de sufrir el fuego y otros suplicios, fue muerto con la espada.
6.- En Alejandría, el suplicio de santa Marina, Virgen.
7.- En Burdeos, san Amando, Obispo y Confesor.
8.- En Sacca de Sicilia, san Calógero, Ermitaño, cuya santidad resplandece principalmente en librar energúmenos.
9.- En Schönau de Alemania, santa Isabel, Virgen, célebre por la observancia de la vida monástica.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Santa Juliana de Falconeri, Virgen D. – Blanco
En Florencia, santa Juliana de Falconieri, Virgen, que fue Fundadora de las Hermanas de la Orden de Siervos de santa María Virgen, y por el Papa Clemente XII fue puesta en el número de las santas Vírgenes. n. 1270 en Florencia, Italia; † 1341 en Florencia, Italia
Patrona de los enfermos. Protectora contra las enfermedades del alma.
Juliana apenas si sabía balbucear cuando ya se la oía en su cuna pronunciar distintamente los santos nombres de Jesús y María. Tanta era su modestia, que nunca miró la cara de un hombre; tanto su fervor por la oración, que pasaba días enteros orando; tanta su caridad por el prójimo, que nada era capaz de detenerla cuando se presentaba la ocasión de hacer un servicio. Soportó con rostro siempre alegre una larga y dolorosa enfermedad. Una sola cosa la afligía: no poder, a causa de sus vómitos continuos, recibir el cuerpo de Nuestro Señor. En su lecho de muerte, pidió que por lo menos se le acercase al pecho la Santa Hostia. Accedió el sacerdote a su pedido; pero la Hostia desapareció y, al mismo tiempo, sonriendo, expiró Juliana. Cuando se la envolvió en el sudario, encontrose impresa en su pecho, como un sello, la sagrada Forma. Su muerte acaeció en 1341.
Oración: Oh Dios, que consolasteis en su lecho de muerte a la bienaventurada Juliana, vuestra virgen, alimentándola milagrosamente con el precioso cuerpo de vuestro Hijo, haced, os lo suplicamos en nombre de sus méritos, que, alimentados y fortificados en nuestra última hora por el divino Viático, logremos llegar a la patria celestial. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Milán, los santos Mártires Gervasio y Protasio, hermanos; al primero mandó el Juez Astasio que le azotaran con cordeles emplomados hasta expirar; al otro, después de apaleado, que le cortaran la cabeza. Sus cuerpos hallolos por divina revelación san Ambrosio, bañados en sangre y tan incorruptos como si en aquel mismo día hubiesen sido martirizados. En su traslación recobró vista un ciego al contacto del féretro y muchos endemoniados se vieron libres.
2.- En el monasterio de Val di Castro, en el Piceno, el tránsito de san Romualdo de Ravena, Anacoreta y Padre de los Monjes Camaldulenses, que reformó en Italia la disciplina eremítica, a la sazón relajada, y la propagó maravillosamente. Su fiesta se conmemora el día 7 de Febrero, en que sus sagradas reliquias fueron trasladadas a Fabriano.
3.- En Arezo de Toscana, los santos Mártires Gaudencio, Obispo, y Culmacio, Diácono, que en tiempo de Valentiniano fueron muertos por el furor de los Gentiles.
4.- El mismo día, san Bonifacio, Obispo y Mártir, discípulo de san Romualdo. Enviado por el Romano Pontífice Gregorio V a predicar el Evangelio en Rusia, pasó ileso por el fuego y bautizó al Rey con su gente; por lo cual, enfurecido el hermano del Rey, le quitó la vida, y así recibió la deseada corona del martirio.
5.- En Ravena, san Ursicino, Mártir, el cual, después de muchos tormentos, perseverando constante en la confesión del Señor, por sentencia del Juez Paulino, consumó el martirio, siendo decapitado.
6.- En Sozópolis de Pisidia, san Zósimo, Mártir, que en la persecución de Trajano, al cabo de acerbos suplicios, degollado por orden del Presidente Domiciano, pasó victorioso al Señor.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Silverio, Papa y Mártir. S. – Rojo
En la isla Poncia, el triunfo de san Silverio, Papa y Mártir, el cual, por no querer restituir en su silla a Antimo, Obispo hereje, depuesto por su predecesor Agapito, fue a instancia de la impía Emperatriz Teodora, condenado por Belisario al destierro, donde falleció consumido de trabajos por la fe católica. n. 480 en Frosinone, Italia; † Noviembre del año 537
San Silverio, Papa, negó a la emperatriz Teodora restablecer al hereje Antimo en la sede de Constantinopla, y fue confinado en la isla Pontia. Se refiere que desde allí escribió en estos términos al obispo Amador: “Me alimento con el pan de la tribulación y el agua de la angustia, pero jamás he renunciado, y tampoco ahora renuncio a mi cargo”. Murió hacia el año 537, a consecuencia de los malos tratos que se le infligieron.
Oración: Pastor eterno, mirad benevolente a vuestro rebaño, y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Sumo Pontífice Silverio, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, el tránsito de san Novato, que fue hijo de san Pudente, Senador, y hermano de san Timoteo, Presbítero, y de las santas Vírgenes de Cristo Pudenciana y Práxedes, que fueron por los Apóstoles instruidos en la fe, y su casa, convertida en Iglesia, se llamó con el título de Pastor.
2.- En Tomis del Ponto, los santos Mártires Pablo y Ciriaco.
3.- En Petra de Palestina, san Macario, Obispo, que después de haber padecido muchísimo de parte de los arrianos, desterrado al África, Confesor descansó en el Señor.
4.- En Sevilla de España, santa Florentina, Virgen, hermana de los santos Obispos Leandro e Isidoro.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Luis Gonzaga, Confesor D. – Blanco
En Roma, san Luis Gonzaga, Clérigo de la Compañía de Jesús y Confesor, clarísimo por la renuncia que hizo del principado y por la inocencia de su vida; al cual el Sumo Pontífice Benedicto XIII puso en el catálogo de los Santos, y nombró Protector de la juventud principalmente estudiosa; y el Papa Pío XI solemnemente confirmó y de nuevo declaró celestial Patrono de toda la juventud cristiana. n. 9 de marzo de 1568 en Castiglione delle Stiviere (Lombardía), Italia; † 21 de junio de 1591 en Roma
Patrono de la juventud católica; jóvenes y adolescentes; estudiantes jesuitas; enfermos de SIDA y quienes cuidan de ellos.
San Luis Gonzaga, desde la edad de siete años, recitaba todos los días, de rodillas, los siete salmos penitenciales y el Oficio de la Santísima Virgen; a los ocho años hizo voto de castidad perpetua; a los trece, ayunaba tres días a la semana a pan y agua, y tres veces al día desgarraba su delicado cuerpo con la disciplina. Alrededor de los dieciocho años entró en la Compañía de Jesús y murió cinco años después, víctima de una enfermedad contraída por cuidar a los atacados de peste. Tan recogido era en sus oraciones, que todas sus distracciones en seis meses no sumaban la duración de un Ave María.
Oración: Oh Dios, dispensador de los dones celestiales, que habéis unido en el angélico Luis, una admirable inocencia de vida con un gran espíritu de mortificación, haced, por sus méritos y oraciones, que, si no hemos imitado su pureza, por lo menos imitemos su penitencia. Por J. C. N. S.
1.- En Roma también, santa Demetria, Virgen, que fue hija de los santos Mártires Flaviano y Dafrosa, y hermana de la santa Virgen y Mártir Bibiana, y ella también en tiempo de Juliano Apóstata fue coronada del martirio.
2.- En el mismo día, san Eusebio, Obispo de Samosata, que en tiempo de Constancio, Emperador arriano, disfrazado de militar, visitaba las Iglesias de Dios para confortarlas en la fe católica; y en tiempo de Valente fue desterrado a Tracia; pero vuelta la paz a la Iglesia en tiempo de Teodosio, libre del destierro, y ocupándose de nuevo en visitar las Iglesias, una mujer arriana, arrojándole de lo alto una teja, le rompió la cabeza, y así murió Mártir.
3.- En Iconio de Licaonia, san Terencio, Obispo y Mártir.
4.- En Siracusa de Sicilia, el triunfo de los santos Mártires Rufino y Marcia.
5.- En África, los santos Mártires Ciriaco y Apolinar.
6.- En Maguncia, san Albano, Mártir, el cual, por la fe de Cristo al cabo de prolongados trabajos y rudos combates, se hizo digno de la corona de la vida.
7.- En Pavía, san Urcisceno, Obispo y Confesor.
8.- En Tongres, san Martín, Obispo.
9.- En un arrabal de Evreux, san Leutfrido, Abad.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Paulino de Nola, Obispo D. – Blanco
En Nola, ciudad de Campania, el nacimiento para el cielo de san Paulino, Obispo y Confesor, el cual, de nobilísimo y opulentísimo que era, se hizo pobre y humilde por Cristo, y no quedándole más, se vendió a sí mismo por esclavo, para rescatar al hijo de una viuda que los vándalos, devastada Campania, habían llevado cautivo a África. Floreció, no sólo por su ciencia y gran santidad de vida, sino por su poder contra los demonios. Los santos Ambrosio, Jerónimo, Agustín y Gregorio Papa le celebran en sus escritos con grandes encomios. Su cuerpo, trasladado primero a Benevento y de allí a Roma, fue devuelto a Nola por mandato del Papa Pío X.
Oración: Señor, Dios nuestro, tú has querido enaltecer a tu obispo san Paulino de Nola por su celo pastoral y su amor a la pobreza; concede a cuantos celebramos hoy sus méritos imitar los ejemplos de su vida de caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
1.- En Londres de Inglaterra, san Juan Fischer, Obispo Rogense y Cardenal; el cual, por la fe católica y por el Primado del Romano Pontífice, de orden de Enrique VIII fue degollado.
2.- En el monte Ararat, el triunfo de diez mil santos Mártires, que fueron crucificados.
3.- En Verulam de Inglaterra, san Albano, Mártir, el cual, en tiempo de Diocleciano, cambiando los vestidos con un Clérigo que tenía hospedado en su casa y de quien había sido instruido en la fe Cristiana, se entregó a sí mismo en vez de él; por lo cual, después de los azotes y otros crueles tormentos, fue decapitado. Padeció juntamente con él uno de los soldados que le conducían al suplicio, y en el camino convertido a Cristo, fue al punto degollado, y así mereció ser bautizado con su propia sangre. Este noble y prolongado combate de san Albano y su Compañero por la honra de Dios fue descrito por san Beda el Venerable.
4.- En Samaria de Palestina, mil cuatrocientos ochenta santos Mártires, que siendo Cosróes Rey de los Persas, fueron muertos por la fe de Cristo.
5.- En el mismo día, san Nicetas, Obispo de la ciudad de Aquileia, esclarecido en doctrina y santas costumbres.
6.- En Nápoles de Campania, san Juan, Obispo, a quien san Paulino, Obispo de Nola, llamó al reino celestial.
7.- En el monasterio Cluniacense, en Francia, el tránsito de santa Consorcia, Virgen.
8.- En Roma, san Inocencio V, Papa, de la Orden de Predicadores, Confesor, que trabajó con suavidad y prudencia para defender la libertad de la Iglesia y la concordia de los Cristianos. Su culto lo aprobó y confirmó el Sumo Pontífice León XIII.
9.- Asimismo en Roma, la Traslación de san Flavio Clemente, varón consular y Mártir, que fue hermano de santa Plautila y tío materno de santa Flavia Domitila, Virgen y Mártir; al cual hizo matar, por la fe de Cristo, el Emperador Domiciano, que había ejercido con él el Consulado. Su cuerpo, hallado en la Basílica de san Clemente Papa, fue allí mismo con solemne pompa sepultado.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Vigilia de San Juan Bautista. S. – Morado
La Vigilia de la Natividad de san Juan Bautista.
1.- En Roma, san Juan, Presbítero, que, de orden de Juliano Apóstata, fue degollado delante del simulacro del Sol en la vía Salaria Vieja. Su cuerpo fue sepultado por san Concordio Presbítero, en el lugar llamado Concilio de los Mártires.
2.- En Roma también, santa Agripina, Virgen y Mártir, que en tiempo del Emperador Valeriano consumó el martirio. Su sagrado cuerpo, trasladado a Sicilia y sepultado en Mineo, resplandece con muchos milagros.
3.- En Sutri de Toscana, san Félix, Presbítero, a quien el Prefecto Turcio mandó golpear el rostro con una piedra hasta que expirase.
4.- En Nicomedia, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, que, en tiempo de Diocleciano, escondiéndose en los montes y cuevas, por el nombre de Cristo padecieron alegres el martirio.
5.- En Filadelfia de Arabia, los santos Mártires Zenón y Zenas, su siervo. Éste, besando las cadenas con que estaba atado su señor, y rogándole que se dignase hacerle participante de sus tormentos, fue detenido por los soldados y recibió con su amo igual corona del martirio.
6.- En Turín, san José Cafaso, Sacerdote, que se señaló en promover la piedad y ciencia de los Clérigos, y en reconciliar con Dios los condenados a pena capital, y fue por el Papa Pío XII puesto en el número de los Santos.
7.- En el monasterio de Elyen, en la Gran Bretaña, santa Ediltrudis, Reina y Virgen, la cual, esclarecida en santidad y milagros, murió en el Señor. Su cuerpo, once años después, se halló incorrupto.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Natividad de San Juan Bautista D. Iª. cl. c. oct. común – Blanco
La Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, hijo de los santos Zacarías e Isabel; el cual fue lleno del Espíritu Santo estando aún en las entrañas de su madre.
Toda la tierra se alegra del nacimiento de San Juan; pero, ¿no debemos nosotros afligirnos al comparar lo que él ha hecho con lo que hacemos nosotros? Él deja el mundo y se retira al desierto para hacer penitencia; su alimento es un poco de miel silvestre con langostas; su vestidura, la piel de un camello. Sus ejemplos, más aun que sus palabras, son una exhortación a la penitencia. Viendo a Jesucristo, exclama: He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo; y el Salvador quiere ser bautizado por él.
Oración: Oh Dios, que habéis solemnizado este día con el nacimiento de San Juan Bautista, conceded a vuestro pueblo la gracia de los gozos espirituales, y dirigid las almas de los fieles por el camino de la salvación eterna. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, que, acusados calumniosamente por el Emperador Nerón, para apartar de sí la odiosidad de haber puesto fuego a la Ciudad, fueron, de orden del mismo, cruelísimamente muertos con diversos géneros de suplicios; porque unos, cubiertos con pieles de fieras, fueron expuestos a las mordeduras de los perros; otros fueron crucificados; a otros pegaron fuego, a fin de que sirviesen de luminarias durante la noche. Todos ellos eran discípulos de los Apóstoles y primicias de los Mártires que la Iglesia Romana, campo fértil en Mártires, envió al cielo antes de la pasión de les Apóstoles.
2.- Allí mismo, los santos Mártires Fausto y otros veintitrés.
3.- En Malinas de Brabante, el suplicio de san Rumoldo, Obispo de Dublín y Mártir, descendiente del Rey de los Escoceses.
4.-En Sátala de Armenia, siete santos hermanos Mártires, a saber: Orencio, Eróes, Farnacio, Fermín, Firmo, Ciríaco y Longino, soldados; a los cuales, por ser Cristianos, el Emperador Maximiano privó del cinto militar, y separados unos de otros, los desterró a diferentes lugares, donde, en medio de dolores y trabajos, descansaron en el Señor.
5.-En la aldea de Creteil, territorio de París, el martirio de los santos Agoardo y Agliberto, con otros innumerables de uno y otro sexo.
6.- En Autún, la dichosa muerte de san Simplicio, Obispo y Confesor.
7.- En Lobbe de Bélgica, san Teodulfo, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Guillermo, Abad D. – Blanco
En territorio de Guleto, cerca de Nusco, san Guillermo, Confesor, Padre de los Ermitaños de Monte Virgen. n. 1085 en Vercelli, Italia; † 25 de junio de 1142 en Guglietto, Italia.
San Guillermo, para dedicarse más libremente a la oración, se retira al Monte Virgen en el reino de Nápoles; pero su reputación de santidad síguelo a su retiro y lleva a él a gran número de personas que desean practicar, bajo su dirección, los ejercicios de la vida ascética. Llégasele también una mujer para tentarlo. Revuélcase el santo sobre carbones encendidos y Dios no permite que sufra la menor quemadura. Su muerte, predicha por él, tuvo lugar el 25 de junio de 1142.
Oración: Oh Dios, que habéis dado el ejemplo y la ayuda de los santos para abrir a nuestra flaqueza el camino de la salvación, haced que honrando los méritos del bienaventurado Guillermo, abad aprovechemos sus sufragios y caminemos siguiendo sus huellas. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Berea, el triunfo de san Sosípatro, que fue discípulo de san Pablo Apóstol.
2.- En Roma, santa Lucía, Virgen y Mártir, con otros veintidós.
3.- En Alejandría, san Galicano, Mártir, varón Consular, condecorado con las insignias del triunfo y privado de Constantino Augusto; convertido a la fe de Cristo por los santos Juan y Pablo y bautizado, retiróse con san Hilarino a la ciudad de Ostia, y allí se consagró totalmente a la hospitalidad y servicio de los enfermos; a cuya fama, divulgada por todo el Orbe, concurrían las gentes de todas partes para ver a un hombre que, habiendo sido Patricio y Cónsul, lavaba los pies a los pobres, les ponía la mesa y daba aguamanos, asistía solícito a los enfermos y se ocupaba en las demás obras de caridad. Más tarde, desterrado por Juliano Apóstata, se fue a Alejandría, donde, compeliéndole el Juez Rauciano a ofrecer sacrificio y rehusándolo él, atravesado por la espada, fue hecho Mártir de Cristo.
4.- En Sibápolis de Mesopotamia, santa Febronia, Virgen y Mártir, la cual, en la persecución de Diocleciano, por orden del Juez Sileno, por conservar la fe y la castidad, fue primeramente azotada con varas, atormentada en el potro, descarnada con peines de hierro, y abrasada con fuego, hasta que por fin, arrancándole los dientes y cortándole los pechos, la decapitaron, y engalanada con tantas joyas de tormentos, voló al Esposo.
5.- En Riez, san Próspero de Aquitania, Obispo de aquella ciudad, ilustre en saber y piedad, el cual peleó valientemente contra los Pelagianos en defensa de la fe católica.
6.- En Turín, el tránsito de san Máximo, Obispo y Confesor, en santidad y doctrina celebérrimo.
7.- En Holanda, san Adelberto, Confesor, que fue discípulo de san Wílibrordo Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Santos Juan y Pablo, Mártires D. – Rojo
En Roma, en el monte Celio, los santos Mártires Juan y Pablo, hermanos, el primero de los cuales era mayordomo y el segundo secretario de la Virgen Constancia, hija del Emperador Constantino; y ambos, después, en tiempo de Juliano Apóstata, muertos por la espada, recibieron la palma del martirio. † Decapitados alrededor del año 362.
San Juan y San Pablo eran hermanos. Constancia, hija de Constantino, en reconocimiento de sus leales servicios, les había legado una fortuna considerable de que se sirvieron para alimentar a los pobres de Jesucristo. El emperador Juliano los invitó a ir a su corte; pero respondieron que no querían tener trato con un príncipe que había renunciado a Jesucristo. Dioles el emperador un plazo de diez días para que se determinasen a adorar a Júpiter, lapso que aprovecharon para distribuir a los pobres los bienes que les quedaban. Cuando, al cabo de los diez días, Terenciano, capitán del cuerpo de guardias, vino a preguntarles qué decisión habían tomado, le respondieron que estaban dispuestos a dar la vida por el Dios que adoraban. Y fueron decapitados. El hijo de Terenciano fue librado del demonio que lo poseía, en la tumba de estos mártires. Este milagro convirtió a su padre.
Oración: Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que experimentemos este día doble gozo con ocasión del triunfo de los bienaventurados Juan y Pablo, a quienes una misma fe y un mismo martirio hicieron verdaderamente hermanos. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Trento, san Vigilio, Obispo, el cual, esforzándose por extirpar completamente las reliquias de la idolatría, con una lluvia de piedras que por odio al nombre de Cristo le arrojaron aquellos hombres fieros y bárbaros, consumó el martirio.
2.- En Valenciennes de Francia, el suplicio de los santos Mártires Salvio, que fue Obispo de Angulema, y Superio.
3.- En Córdoba de España, san Pelayo, jovencito, que por la confesión de la fe, de orden de Abderramán Rey de los Sarracenos, con tenazas de hierro despedazado miembro a miembro, consumó gloriosamente su martirio.
4.- En Belley de Francia, san Antelmo, el cual de Prior de la Cartuja Mayor, fue hecho Obispo de aquella ciudad.
5.- En una aldea de Poitiers, san Majencio, Presbítero y Confesor, esclarecido en milagros.
6.- En Salónica, san David, Ermitaño.
7.- El mismo día, santa Perseveranda, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Crescente
En Galacia, san Crescente, que fue discípulo de san Pablo Apóstol. Pasando a las Galias, con la palabra de la predicación convirtió a muchos a la fe de Cristo; pero regresando a la ciudad de donde era especialmente Obispo, y habiendo hasta el fin de la vida confirmado a los Calatas en el servicio de Dios, finalmente en tiempo de Trajano consumó el martirio.
1.- En Córdoba de España, los santos Mártires Zoilo y otros diecinueve.
2.- En Cesárea de Palestina, san Anecto, Mártir, el cual, en la persecución de Diocleciano, y siendo Presidente Urbano, por haber exhortado a otros al martirio y derribado con su oración los ídolos, fue mandado azotar por diez soldados, y por último, cortados los pies y las manos, y decapitado, recibió la corona del martirio.
3.- En Constantinopla, san Sansón, Presbítero, hospedador de pobres.
4.- En Castro-Chinón de Francia, san Juan, Presbítero y Confesor.
5.- En Varadín de Hungría, san Ladislao, Rey, que hasta hoy resplandece con estupendos milagros.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
San Ireneo, Obispo y Mártir D. – Rojo
En Lyon de Francia, san Ireneo, Obispo y Mártir, que, según escribe san Jerónimo, fue discípulo de san Policarpo, Obispo de Esmirna, y casi contemporáneo de los Apóstoles. Habiendo denodadamente combatido, de palabra y por escrito, contra los herejes, al cabo, en la persecución de Severo, con casi toda la gente de su ciudad, fue coronado de un glorioso martirio. n. hacia el año 130 en Asia Menor; † hacia el año 203 en Lyon, Francia
San Ireneo es el apóstol de Lyon. Enviado a esta ciudad por San Policarpo, discípulo del Apóstol San Juan, predicó allí el Evangelio y fue elegido para suceder al obispo San Fotino. Consagró toda su vida a combatir a los herejes. San Agustín y varios otros Padres de la Iglesia hablan con admiración de la santidad de su vida y de la excelencia de su doctrina. Fue martirizado en Lyon con gran parte de los habitantes de esta ciudad, en la persecución de Severo, hacia el año 203.
Oración: Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de vuestro mártir y pontífice, el bienaventurado Ireneo, haced, en nuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, experimentemos aquí abajo los efectos de su protección. Por J. C. N. S. Amén.
1.- La Vigilia de los santos Apóstoles Pedro y Pablo.
2.- En Utrecht, san Benigno, Obispo y Mártir.
3.- En Alejandría, y en la persecución de Severo, los santos Mártires Plutarco, Sereno, Heráclides, catecúmeno, Herón, neófito, y otro Sereno, Raída, catecúmena, y Potamiena con Marcelasu madre; entre ellos principalmente resplandeció la Virgen Potamiena, la cual padeció primero infinitos y peligrosísimos combates por la virginidad, después también exquisitos e inauditos tormentos por la fe, y últimamente, junto con su madre, fue quemada en la hoguera.
4.- El mismo día, san Papio, Mártir, que, en la persecución del Emperador Diocleciano, azotado con varas, sumergido en una caldera de aceite y grasa hirviendo, y atormentado con otros horribles suplicios, por fin, presentando el cuello a la cuchilla, fue coronado.
5.- En Córdoba de España, san Argimiro, Monje y Mártir, que en la persecución Arábiga, por la fe de Cristo fue puesto en el ecúleo y atravesado por la espada.
6.- En Roma, san Paulo I, Papa y Confesor.
7.- En Lóvere, Diócesis de Brescia, santa Vicenta Gerosa, Virgen, Fundadora, juntamente con santa Bartolomea Capitanio, del Instituto de Hermanas de la Caridad; a la cual el Papa Pío XII agregó al catálogo de las santas Vírgenes.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
Santos Pedro y Pablo, Apóstoles D. Iª. cl. c. oct. común – Rojo
En Roma, el triunfo de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, los cuales, en un mismo año y día padecieron, de orden del Emperador Nerón: el primero fue crucificado cabeza abajo en la misma Ciudad y enterrado en el Vaticano junto a la vía Triunfal, donde es visitado con veneración de todo el Orbe. San Pablo fue decapitado y sepultado en la vía Ostiense, donde es venerado con igual culto.
San Pedro: † crucificado alrededor del año 69 en Roma.
San Pablo: n. alrededor del año 9 en Tarso de Cilicia; † decapitado alrededor del año 69 en Roma
San Pedro: Patrono del papado y de los Papas; Iglesia Universal; Roma; pescadores; fabricante de redes; constructores de barcos; zapateros; relojeros; constructores de puentes; panaderos; carniceros; cosechadores; cerrajeros; longevidad. Protector contra la histeria; los problemas de los pies; fiebre.
San Pablo: Patrono de los escritores y autores; periodistas y personal de editorial de periódicos; Roma; Acción Católica; personal de relaciones públicas; laicos; obispos misioneros; músicos; talabarteros. Protector contra las serpientes y sus mordeduras; granizo.
San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, y San Pablo, el Doctor de las gentes, cementaron con su sangre los cimientos de la Iglesia romana. San Pedro murió crucificado. A San Pablo se lo decapitó, el año 69. Los dos tuvieron la dicha de confirmar, con la efusión de su sangre, la doctrina que habían predicado con tanta elocuencia y confirmado con tantos milagros. Nerón, no te imagines haber triunfado: para siempre permanece la gloria del combate a favor de estos ilustres mártires, y muy pronto depondrán a tus sucesores de su trono; los césares abandonarán el Capitolio y cederán su lugar a los sucesores de San Pedro.
Oración: Oh Dios, que habéis consagrado este día con el martirio de vuestros Apóstoles San Pedro y San Pablo, haced que vuestra Iglesia sea fiel en la observancia de los preceptos de los que han sido los primeros ministros de la santa Religión que ella profesa. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Chipre, santa María, madre de Juan, por sobrenombre Marcos.
2.- En Argentón de Francia, san Marcelo, Mártir, el cual por confesar a Cristo, juntamente con el militar Anastasio fue decapitado.
3.- En Genova, el tránsito de san Siró, Obispo.
4.- En Narni, san Casio, Obispo de aquella ciudad, de quien escribe san Gregorio Papa, que apenas se le pasó día sin ofrecer al omnipotente Dios la hostia propiciatoria; lo cual estaba en consonancia con su vida, pues cuanto tenía lo empleaba en limosnas, y en el santo Sacrificio se deshacía todo en lágrimas. Finalmente, en la fiesta de los Apóstoles, cuando cada año acostumbraba ir a Roma, habiendo celebrado solemnemente la Misa en su propia ciudad de Narni, y dado a todos el cuerpo del Señor y la paz, pasó al Señor.
5.- En territorio de Sens, santa Benita, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias. Volver al calendario
Conmemoración de San Pablo Dm. – Rojo
La conmemoración de san Pablo Apóstol: n. alrededor del año 9 en Tarso de Cilicia; † decapitado alrededor del año 69 en Roma.
Patrono de los escritores y autores; periodistas y personal de editorial de periódicos; Roma; Acción Católica; personal de relaciones públicas; laicos; obispos misioneros; músicos; talabarteros. Protector contra las serpientes y sus mordeduras; granizo.
¿Quién podría enumerar los trabajos emprendidos por San Pablo, los peligros que ha afrontado, los países que ha recorrido, los pueblos que ha conquistado para la verdad? Nada asusta a su flaqueza: sabe que todo lo puede en Aquél que lo conforta; nada detiene ni cansa a su celo: sabe que tendrá la eternidad para descansar; nada calma la sed que tiene de sufrir: sabe que los sufrimientos de aquí abajo nada son comparados con el peso de eterna gloria que será su recompensa en el cielo.
Oración: Oh Dios, que habéis instruido a la multitud de las naciones por la predicación del bienaventurado Pablo, Apóstol, haced que celebrando su nacimiento al cielo, experimentemos los efectos de su protección. Por J. C. N. S. Amén.
1.- En Roma, santa Lucina, discípula de los Apóstoles, la cual con sus haberes proveía a las necesidades de los Santos, visitaba los Cristianos encarcelados y se ocupaba en dar sepultura a los Mártires; junto a los cuales fue también ella enterrada en una cripta que había construido.
2.- En Roma también, santa Emiliana, Mártir.
3.- El mismo día, los santos Mártires Cayo, Presbítero, y León, Subdiácono.
4.- En Alejandría, el martirio de san Basílides, el cual, imperando Severo, por haber amparado a la Virgen santa Potamiena, a quien él mismo conducía al suplicio, contra la insolencia de unos hombres impúdicos, recibió de ella la recompensa de su piadoso servicio; porque, apareciéndosele ella misma al cabo de tres días y poniéndole una corona en la cabeza, no sólo le convirtió a Cristo, sino también, después de breve combate, le hizo con sus oraciones Mártir glorioso.
5.- En Limoges de Aquitania, san Marcial, Obispo, con dos Presbíteros, Alpiniano y Austricliniano, cuya vida resplandeció en gran manera por el don de milagros.
6.- En territorio de Vivares, en Francia, san Ostiano, Presbítero y Confesor.
7.- En Salánigo, territorio de Vicencia, san Teobaldo, Presbítero y Ermitaño, descendiente de los Condes de Champaña en Francia; a quien, el Papa Alejandro III, por la fama de santidad y milagros, puso en el catálogo de los Santos.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.Volver al calendario
HEREJÍA DE LOS ACÉFALOS
HEREJÍA DE LOS ACÉFALOS
Marcelino Menéndez Pelayo [Historia de los Heterodoxos Españoles]
En el Concilio Hispalense II, presidido por San Isidoro en 619, año noveno del reinado de Sisebuto, presentóse un Obispo de nación siria, que negaba la distinción de las dos naturalezas en Cristo, y afirmaba que la Divinidad había realmente padecido. En un error semejante habían caído los monofisitas y eutiquianos por huir del nestorianismo; pero los Acéfalos, así llamados, según San Isidoro, por no saberse quién fué su cabeza o corifeo, o por negar la impasibilidad del Padre (como otros suponen), se distinguieron de ellos en creer pasible a la Divinidad. [H] Los Padres del Concilio de Sevilla refutaron esta herejía en los términos siguientes (Can. XIII): «Contra estas blasfemias conviene que mostremos la doble naturaleza de Cristo, y que sólo padeció en cuanto hombre, para que ninguno torne a caer en este error, ni se aparte de la verdad católica. Confesamos que nuestro Señor Jesucristo, nacido eternamente del Padre, temporalmente de las entrañas de la gloriosa Virgen María, tuvo en una sola persona dos naturalezas: la divina, engendrada antes de todos los siglos, la humana, producida en tiempo. Esta distinción de las dos naturalezas se deduce: primero, de las palabras de la ley; después, de los Profetas, de los Evangelios y de los escritos apostólicos. Primero: por aquellas palabras delÉxodo (XXIII): «He aquí que envío a mi ángel que irá delante de ti…, porque mi nombre está en él.» Aquí se demuestra la naturaleza divina. Y aquello del [p. 351] Génesis (XXII): «En tu generación serán benditas todas las gentes», esto es, en la carne de Cristo, que desciende de la estirpe de Abraham. Aquí se demuestra la naturaleza humana. Segundo: en los Salmos muestra David las dos naturalezas en la persona de Cristo: la divina en el psalmo CIX: «Ex utero ante luciferum genui te»; la humana en el LXXX: «Homo factus est in ea.» La divina en el XLIV: «Eructavit cor meum verbum bonum»; la humana en el mismo: Speciosus forma prae filiis hominum»… Tercero: Isaías afirma en la sola y misma persona de Cristo las dos naturalezas: la divina, cuando escribe: «Nunquid qui alios parere facio, ipse non pariam?»; la humana: «Ecce virgo in utero concipiet et pariet filium.» La divina: «Rorate coeli desuper, et nubes pluant justum»; la humana: «Aperiatur terra et germinet Salvatorem», «Parvulus natus est nobis.» En el Evangelio se afirma también la naturaleza divina de Cristo: «Ego et pater unum sumus…», y «Ego sum via veritas et vita», y la humana: «Pater major me est», «Tristis est anima mea usque ad mortem.» Que la humanidad y no la Divinidad padeció, muéstranlo aquellas palabras de Jacob:«Lavabit in vino stolam suam et in sanguine uvae pallium suum.» «¿Qué quieren decir este manto y estola, sino la carne de Cristo decorada con la sangre de su pasión?»
Convencido el Obispo sirio por estos argumentos, irrefragables para quien admita la autoridad de la Escritura (y los que la niegan nunca entran en estas cuestiones), abjuró su error con gran regocijo de los Prelados béticos. Pero no murió con él aquella herejía, ni mucho menos el nombre, puesto que doscientos años después reaparecen en la Andalucía mozárabe unos sectarios llamados acéfalos y casianos, que fueron condenados, como a su tiempo narraremos, en el Concilio Cordobés de 839.
XI.—LOS CONCILIOS DE TOLEDO EN SUS RELACIONES CON LA SANTA SEDE.
Breve será este párrafo, enderezado tan sólo a poner en su punto la honra de la Iglesia española de aquel período, contra los que la acusan de levantisca y mal avenida con la supremacía del Pontífice. Argumento fué éste favorito de los jansenistas, y que hoy mismo sirve a críticos desalumbrados o ignorantes para [p. 352] juzgar poco menos que cismáticos y precursores de la Reforma a nuestros venerables Prelados del siglo VII.
Pocas fueron las herejías condenadas por los Sínodos Toledanos, a partir del cuarto. Celebróse éste en 633 imperante Sisenando , y sus setenta y cinco cánones ordenaron y redujeron a unidad la disciplina, no sin excomulgar en el XVII a quien no admita como sagrado el Apocalipsis, [1] y decidir en el LIX y siguientes la conducta que había de seguirse con los judaizantes. Las atropelladas conversiones impuestas por decreto de Sisebuto, altamente reprobado en este Concilio (Sicut enim homo propria arbitrii voluntate serpenti obediens periit, sic, vocante se gratia Dei, propriae mentis conversione ouisque credendo salvatur), habían dado ocasión a muchas reincidencias y apostasías, que procuraron evitar los Padres toledanos ordenando, de una parte, que a nadie se obligase for fuerza a creer (Nemini ad credendum vim inferre) , y por otra, que los conversos, aun por violencia y necesidad, no blasfemasen de la fe que habían recibido en el bautismo. [2] Del Canon LIX se deduce que muchos de esos falsos cristianos conservaban la circuncisión y otras ceremonias judaicas, y manda el Concilio que, si reinciden, sus siervos sean puestos en libertad y sus hijos separados de los padres, [3] sin que pueda pararles perjuicio en honra ni haciendas (Can. LXI) la prevaricación de sus engendradores, porque escrito está: Filius non portabit iniquitatem patris. El LXII prohibe el trato y comunicación del judío converso con el infiel, para quitar ocasiones de recaída. El LXIV priva al judaizante de ser testigo en causa [p. 353] alguna, y el LXVI de tener siervos cristianos. Tales providencias eran las únicas que podían atajar, a lo menos en parte, los desastrosos efectos de la intolerancia de Sisebuto. Escándalo era la conversión simulada, pero escándalo mayor la apostasía pública.
En la era 676, año 638 y segundo del reinado de Chintila, congregóse en Toledo el Concilio VI, y leyó con dolor una carta del Papa Honorio, remitida por el diácono Turnino, en la cual se exhortaba a nuestros Obispos a ser más fuertes y animosos en la defensa de la fe, y aun se les llamaba, con grave ofensa, canes muti non valentes latrare. En respuesta a las injustas acusaciones que hacía mal informado el Pontífice, redactaron los Padres nueva profesión de fe, en que condenaban todas las herejías, y con especialidad las de Nestorio y los patripassianos. [1] San Braulio, en nombre de los Padres allí congregados, dirigió además a Honorio una grave y bien escrita carta que muestra a la par el profundo respeto de nuestra Iglesia a la romana, y la energía, mezclada de cristiana humildad, con que rechazaba toda calificación injusta.
«Cumple bien Vuestra Santidad (decía el Obispo de Zaragoza) el deber de mirar con vigilante solicitud por todas las Iglesias, y confundir con la divina palabra a los que profanan la túnica del Señor, a los nefandos prevaricadores y desertores execrables… Esto mismo pensaba nuestro rey Chintila, y por eso nos congregamos en Concilio, donde recibimos vuestras Letras… Divino consejo fué sin duda que en tan apartadas tierras el celo de la casa de Dios inflamase a la vez al Pontífice y al rey… Por lo cual damos gracias al Rey de los cielos y bendecimos su nombre con todo linaje de alabanzas. ¿Qué cosa puede haber mayor ni más conveniente a la salvación humana que obedecer a los preceptos divinos y tornar a la vía de salvación a los extraviados? Ni a [p. 354] vuestra corona ha de ser infructuosa la exhortación que nos dirigís de ser más fuertes en la defensa de la fe, y encendernos más en el fuego del Espíritu Santo. No estábamos tan dormidos ni olvidados de la divina gracia… Si alguna tolerancia tuvimos con los que no podíamos someter a disciplina rígida, fué para amansarlos con cristiana dulzura y vencerlos con largas y asiduas predicaciones. No creemos que sea daño dilatar la victoria para asegurarla más. Y aunque nada de lo que Vuestra Santidad dice en reprensión nuestra nos concierne, mucho menos aquel texto de Ezequiel o de Isaías: «Canes muti non valentes latrare», porque atentos nosotros a la custodia de la grey del Señor, vigilamos día y noche, mordiendo a los lobos y aterrando a los ladrones, porque no duerme ni dormita en nosotros el Espíritu que vela por Israel. En tiempo oportuno hemos dado decretos contra los prevaricadores; nunca interrumpimos el oficio de la predicación, y para que Vuestra Santidad se convenza de ello, remitimos las actas de este Sínodo y de los pasados. Por tanto, beatísimo señor y venerable Papa, con la veneración que debemos a la Silla apostólica, protestamos de nuestra buena conciencia y fe no simulada. No creemos que la funesta mentira de algún falsario encuentre por más tiempo cabida en vuestro ánimo, ni que la serpiente marque su huella en la piedra de San Pedro sobre la cual Cristo estableció su Iglesia… Rogámoste, finalmente, ¡oh, tú, el primero y más excelente de los Obispos!, que cuando dirijas al Señor tus preces por toda la Iglesia, te dignes interceder por nosotros, para que con el aroma del incienso y de la mirra sean purificadas nuestras almas de pecado, pues harto sabemos que ningún hombre pasa este mar sin peligro.» [1]
¿Hay nada de cismático ni de rebelde en esta carta? ¿No reconocen San Braulio y los demás Obispos la supremacía de Roma? ¿No someten a su examen las actas de los Concilios? ¿No repiten que el Obispo de Roma es el primero de los Obispos , y que a la Cátedra de San Pedro está confiada la vigilancia de todas las iglesias ? (Cathedrae vestrae a Deo vobis collatae… cum [p. 355] sancta sollicitudine omnium Ecclessiarum). Pero la Sede romana había sido mal informada, y a los nuestros pertenecía disipar el error y defenderse, como lo hicieron con no menor brío que modestia. Las condescendencias y tolerancias a que aluden, se refieren exclusivamente a los judíos relapsos, cuya retractación en el mismo Concilio ha sido publicada por el P. Fita [1] con excelentes comentarios.
Los siguientes no ofrecen (a Dios gracias) directo interés para nuestra historia, y Recesvinto pudo decir en 653 a los Padres del Sínodo octavo que toda la herejía había sido extirpada, fuera de la perfidia judaica, es decir, la apostasía de los judaizantes, contra la cual se renovaron los cánones del tiempo de Sisenando. Fuerza nos es, por consiguiente, acudir a la época de Ervigio, y hacer mérito de una gravísima controversia, al parecer con Roma, de cuya noticia sacó lastimoso partido el espíritu cismático y jansenista, hoy relegado a la historia, aunque sus efectos quedan.
El caso, tal como anda en muchos libros, pudiera reducirse a estos términos: Los Padres del décimocuarto Concilio Toledano redactaron contra la herejía de los apolinaristas una fórmula, en que el Papa tachó varias expresiones de sabor no muy católico. [I] La Iglesia española, en vez de someterse, juntó Concilio nacional, que tornó a aprobar aquella fórmula y la defensa que de ella había escrito San Julián, Metropolitano de Toledo, con expresiones injuriosas a la Cabeza de la Iglesia, acusada por él de vergonzosa ignorancia. Es más: los Obispos españoles se declararon abiertamente en cisma, anunciando que persistirían en su [p. 356] opinión, aunque el Papa se apartase de la que tenían por sana doctrina. Y por una contradicción palmaria, Roma aceptó la profesión de fe de los toledanos, y se satisfizo con sus explicaciones. De donde lógicamente se deduce, o que el Papa Benedicto había errado gravemente en una cuestión de dogma, o que San Julián y toda la Iglesia española que aprobó sus escritos cayeron en herejía, nada menos que sobre el Misterio de la Santísima Trinidad. Entrambas son consecuencias inadmisibles: la primera por injuriosa a la Santa Sede, la segunda por comprometer gravemente el buen nombre de la Iglesia española en su edad de oro. Pero como la verdad histórica jamás está en pugna con el catolicismo, esta historia, que quiere serlo de veras, puede y debe quitar esa piedra de escándalo, y poner la verdad en su punto. Los sucesos pasaron de la manera que voy a referir.
Siendo Papa Agatón, y Constantino Pogonato emperador, celebróse el Concilio Constantinopolitano, sexto de los Ecuménicos, contra la herejía de los monotelitas o apolinaristas, que negaban la distinción de dos voluntades, correspondientes a las dos naturalezas, en Cristo. León II, sucesor de Agatón, envió a los Obispos de España las actas de este Sínodo, para que las viesen y aceptasen. Y con las actas venían sendas epístolas para Quírico, Metropolitano de Toledo, para el conde Simplicio, y para los Prelados españoles en general. [1] Llegaron las Letras pontificias a España en el invierno de 683, cuando acababa de disolverse el Concilio XIII Toledano, y era muy difícil, a causa de las nieves que interceptaban los caminos, reunir a los Padres. Pero San Julián, sucesor de Quírico, no juzgó conveniente dilatar la respuesta, y sin perjuicio de lo que el Sínodo acordara, dirigió por su parte al Pontífice un escrito apologético, conformándose a las decisiones constantinopolitanas. [2] En noviembre [p. 357] del año 684, San Julián reunió Concilio de los Prelados de la Cartaginense, con asistencia de Vicarios de las otras cinco metropolitanas. Anatematizóse la herejía de Apolinar, y fué confirmado en todas sus partes el Apologético de San Julián, mandando que tuviese la misma fuerza que las Epístolas decretales (Canon XI.)
Entretanto, el Apologético había llegado a Roma, y el Papa, que a la sazón era Benedicto II, no lo condenó como suponen, ni de tal condenación se encuentra rastro, sino que de palabra advirtió al mensajero de Julián, que eran duras y podían tomarse en mal sentido varias expresiones del Apologético, sobre todo estas dos: La Voluntad engendró a la Voluntad, como la Sabiduría a la Sabiduría (De voluntate a voluntate genita, sicut sapientia de sapientia); en Cristo hay tres sustancias ; y juzgó conveniente que el Metropolitano de Toledo las explicara y defendiese, como pudiera, con testimonios de la Escritura y Santos Padres. (Quibus munirentur et solida fierent.)Todo lo cual consta expresamente por las actas del Concilio XV. [1] El Papa no definió ni condenó nada; pidió solamente explicaciones, y éstas no en un documento público o privado, sino de palabra. San Julián las dió en un nuevo Apologético, contra el cual se levantaron sus émulos, que son los que él tacha de ignorancia. Para reducirlos al silencio y dar mayor autoridad a su respuesta, cuidó de que se reuniera en 688 un Concilio nacional de sesenta y un Obispos, que tiene el número XV entre los de Toledo. Los Padres allí congregados decidieron ser proposición católica la de afirmar que la voluntad engendró la voluntad, y la sabiduría la sabiduría, puesto que San Agustín la usaba, y en nada difería de estas otras: la esencia engendró a la esencia, la mónada a la mónada, la sustancia a la sustancia, la luz a la luz, dado que con ninguna de estas frases se quiere decir que en Dios haya dos sustancias, dos esencias, dos voluntades, ni dos sabidurías, sino que la sustancia, la esencia, la voluntad y la sabiduría residen por igual en las tres personas, que proceden entre sí por generación espiritual. De esta suerte el Padre (voluntad) engendró al Hijo (voluntad), sin distinguirse por eso la [p. 358] voluntad del Padre de la del Hijo. En cuanto a las tres sustancias de Cristo, dicen que son el cuerpo, el alma y la divinidad, pues aunque en la naturaleza humana vayan comprendidos el cuerpo y el alma, conviene expresarlo con claridad para alejarse del error de los apolinaristas, que niegan a Cristo el alma, o de los gnósticos y maniqueos, que suponen fantástico su cuerpo. Citan los toledanos en apoyo de su opinión textos de la Escritura y de San Cirilo, San Agustín, San Ambrosio, San Fulgencio y San Isidoro. Y terminan diciendo:Iam vero si post haec, et ab ipsis dogmatibus Patrum, quibus haec prolata sunt, in quocumque dissentiant, non jam cum illis est amplius contendendum, sed per majorum directo calle inhaerentes vestigiis, erit per divinum judicium amatoribus veritatis responsio nostra sublimis; etiamsi ab ignorantibus aemulis censeatur indocilis . (Si después de esto, y de las sentencias de los padres, en que la nuestra se funda, siguen disintiendo algunos, no discutiremos más con ellos, sino que seguiremos el camino de nuestros mayores, seguros de merecer el aplauso de los amantes de la verdad, aunque los ignorantes nos llamen indóciles.) Claro es que los émulos ignorantes no eran el Papa ni sus consejeros, pues éstos no discutieron nada ni se habían opuesto al parecer de los toledanos, sino que pedían explicaciones . Y es lo cierto que no sólo se contentaron con ellas, sino que recibieron con entusiasmo el Apologético , y mandó el Papa que le leyesen todos (cosa inverosímil, tratándose de un escrito en que le llamasen ignorante ), y se lo envió al emperador de Oriente, que exclamó: Laus tua, Deus, in fines terrae… [1] Es más, Benedicto II dió las gracias a Julián y a los Padres toledanos por aquel escrito docto y pío . ¿Cabe en lo posible que las alusiones injuriosas se refieran al Papa? [2]
[p. 359] En el Concilio XVI de Toledo, celebrado en 693, después de la muerte de San Julián, tornó a ratificarse la doctrina de éste, incluyéndola en la profesión de fe. [J]
EL ARRIANISMO ENTRE LOS GODOS
Hemos creído oportuno abrir una nueva sección en nuestra web con el fin de que nuestros lectores vayan conociendo más profundamente la Historia de la Iglesia. Los artículos se ubicarán en un menú que encontrarán casi al final de la portada, donde irán clasificados en distintas subcategorías para facilitar su búsqueda.
EL ARRIANISMO EN TIEMPO DE LEOVIGILDO.—POSTRERA LUCHA
Marcelino Menéndez Pelayo [Historia de los Heterodoxos Españoles]
Leovigildo era hombre de altos pensamientos y de voluntad firme, pero se encontró en las peores condiciones que podían ofrecerse a monarca o caudillo alguno de su raza. Por una parte, aspiraba a la unidad , y logróla en lo territorial con la conquista del reino suevo y la sumisión de los vascones. Pero bien entendió que la unidad política no podía nacer del pueblo conquistador, que como todo pueblo bárbaro significaba desunión, individualismo llevado al extremo. Por eso, la organización que Leovigildo dió a su poderoso Estado era calcada en la organización romana, y a la larga debía traer la asimilación de las dos razas. El imperio, a la manera de Diocleciano o de Constantino, fué el ideal que tiró a reproducir Leovigildo en las pompas de su corte, en la jerarquía palaciega, en el manto de púrpura y la corona, en ese título de Flavio con que fué su hijo Recaredo el primero en adornarse, y que con tanta diligencia conservaron sus sucesores. Título a la verdad bien extraño, por la reminiscencia clásica, y suficiente a indicar que los bárbaros, lejos de destruir la civilización antigua, como suponen los que quisieron abrir una zanja entre el mundo romano y el nuestro, fueron vencidos, subyugados y modificados por aquella civilización que los deslumbraba aún en su lamentable decadencia. El imperio, última expresión del mundo clásico, era institución arbitraria y hasta absurda; pero había cumplido un decreto providencial extendiendo la unidad de civilización a los fines del mundo entonces conocido y dando por boca del tirano y fratricida Caracalla, la unidad de derechos y deberes, el derecho universal de ciudadanía. Otra unidad más íntima iba labrando al mismo tiempo el cristianismo. Las dos tendencias se encontraron en tiempo de Constantino: el imperio abrazó al cristianismo como natural aliado. Juliano quiso separarlos, y fué vencido. Teodosio puso su espada al servicio de la Iglesia, y acabó con el paganismo. [G] Poco después murió el [p. 327] imperio, porque su idea era más grande que él; pero el espíritu clásico, ya regenerado por el influjo cristiano, ese espíritu de ley, de unidad de civilización, continúa viviendo en la oscuridad de los tiempos medios, e informa en los pueblos del Mediodía toda civilización, que en lo grande y esencial es civilización romana por el derecho como por la ciencia y el arte, no germánica, ni bárbara, ni caballeresca, como un tiempo fué moda imaginársela. Por eso los dos Renacimientos, el del siglo XIII y el del XV, fueron hechos naturalísimos, y que no vinieron a torcer, sino a ayudar el curso de las ideas. Y en realidad, a la idea del Renacimiento sirvieron, cada cual a su modo, todos los grandes hombres de la Edad Media, desde el ostrogodo Teodorico hasta Carlo-Magno, desde San Isidoro, que recopiló la ciencia antigua, hasta Santo Tomás, que trató de cristianizar a Aristóteles, desde Gregorio VII hasta Alfonso el Sabio. Nunca ha habidosoluciones de continuidad en la historia.
Leovigildo, puesta su mira en la unidad política, ¿y quién sabe si en la social y de razas?, tropezó con un obstáculo invencible: la diversidad religiosa. Trató de vencerla desde el punto de vista arriano, tuvo que erigirse en campeón del menor número, del elemento bárbaro e inculto, de la idea de retroceso, y no sólo se vió derrotado, lo cual era de suponer, sino que contempló penetrar en su propio palacio, entre su familia, el germen de duda y discordia, que muy pronto engendró la rebelión abierta. Y en tal extremo, Leovigildo, que no era tirano, ni opresor, ni fanático, antes tenía más grandeza de alma que todos los príncipes de su gente, vióse impelido a sanguinarios atropellos, que andando [p. 328] los siglos y olvidadas las condiciones sociales de cada época, han hecho execrable su memoria, respetada siempre por San Isidoro y demás escritores cercanos a aquella angustiosa lucha, que indirectamente y de rechazo produjo la abjuración de Recaredo y la unidad religiosa de la Península. La historia de este postrer conflicto ha sido escrita muchas veces, y sólo brevemente vamos a repetirla.
Hermenegildo, primogénito de Leovigildo y asociado por él a la corona, casó con Ingunda, princesa católica, hija de nuestra Brunechilda y del rey Sigeberto. Los matrimonios franceses eran siempre ocasionados a divisiones y calamidades. Ingunda padeció los mismos ultrajes que Clotilde, aunque no del marido, sino de la reina Gosuinda, su madrastra, arriana fervorosa, que ponía grande empeño en rebautizar a su nuera, y llegó a golpearla y pisotearla, según escribe, quizá con exageración, el Turonense. Tales atropellos tuvieron resultado en todo diverso del que Gosuinda imaginaba, dado que no sólo persistió Ingunda en la fe, sino que movió a abrazarla a su marido, dócil asimismo a las exhortaciones y enseñanzas del gran Prelado de Sevilla, San Leandro, hijo de Severiano, de la provincia Cartaginense.
Supo con dolor Leovigildo la conversión de su hijo, que en el bautismo había tomado el nombre de Juan, para no conservar, ni aun en esto, el sello de su bárbaro linaje. Mandóle a llamar, y no compareció, antes levantóse en armas contra su padre, ayudado por los griegos bizantinos que moraban en la Cartaginense, y por los suevos de Galicia. A tal acto de rebelión y tiranía (así lo llama el Biclarense), [1] contestó en 583 Leovigildo reuniendo sus gentes y cercando a Sevilla, corte de su hijo. Duró el sitio hasta el año siguiente: en él murió el rey de los suevos Miro, que había venido en ayuda de Hermenegildo; [2] desertaron de su [p. 329] campo los imperiales, y al cabo Leovigildo, molestando a los cercados desde Itálica, cuyos muros había vuelto a levantar, rindió la ciudad, parte por hambre, parte por hierro, parte torciendo el curso del Betis. [1] Entregáronsele las demás ciudades y presidios que seguían la voz de Hermenegildo, y finalmente la misma Córdoba, donde aquel príncipe se había refugiado. Allí mismo (como dice el abad de Valclara, a quien con preferencia sigo por español y coetáneo), o en Osset (como quiere San Gregorio de Tours), y fiado en la palabra de su hermano Recaredo, púsose Hermenegildo en manos de su padre, que le envió desterrado a Valencia. Ni allí se aquietó su ánimo: antes indújole a levantarse de nuevo en sediciosa guerra, amparado por los hispanos romanos y bizantinos, hasta que, vencido por su padre en Mérida y encerrado en Tarragona, lavó en 585 todas sus culpas, recibiendo de manos de Sisberto la palma del martirio, por negarse a comulgar con un Obispo arriano. Hermenegildus in urbe Tarraconensi a Sisberto interficitur, nota secamente el Biclarense, que narró con imparcialidad digna de un verdadero católico esta guerra, por ambas partes escandalosa. Pero en lo que hace a Hermenegildo, el martirio sufrido por la confesión de la fe borró su primitivo desacato, y el pueblo hispano romano comenzó a venerar de muy antiguo la memoria de aquel príncipe godo, que había abrazado generosamente la causa de los oprimidos contra los opresores, siquiera fuesen éstos de su raza y familia. Esta veneración fué confirmada por los Pontífices. Sixto V extendió a todas las iglesias de España la fiesta de San Hermenegildo, que se celebra el 14 de abril. [2] Es singular que San Isidoro sólo se acuerde del rey de Sevilla para decir en son de elogio que Leovigildo sometió a su hijo, que tiranizaba el imperio. [p. 330] (Filium imperiis suis tyrannizantem, obsessum superavit.) ¡Tan poco preocupados y fanáticos eran los Doctores de aquella Iglesia nuestra, que ni aun en provecho de la verdad consentían el más leve apartamiento de las leyes morales!
Ingunda pasó fugitiva a la costa africana, donde murió, y su hijo Amalarico fué conducido por los servidores del padre a Constantinopla, donde imperaba Mauricio, aliado que fuera de Hermenegildo. La rebelión de éste dió ocasión a Leovigildo para dos guerras felices: la de los suevos, cuya dominación destruyó del todo, y la de los francos, cuyo rey Gontrán padeció por tierra y mar sendas derrotas.
Dura fué la persecución de Leovigildo contra los católicos. Hemos de reconocer, sin embargo, que había buscado, aunque erradamente, una conciliación semejante al Interim que en el siglo XVI promulgó el César Carlos V para sus Estados de Alemania. Siempre han sido inútiles, cuando no de funestos resultados, estas tentativas de concordia teológica de parte de príncipes seculares. El año 580 reunió Leovigildo en Toledo un conciliábulo de Obispos arrianos, que introdujeron algunas modificaciones en la secta, para que pareciese aceptable a los ojos de los católicos, ordenando que no se rebautizase a los que viniesen a su secta, sino que se lespurificase (así decían) por la imposición de manos y la comunión. A la antigua fórmula de glorificación que ellos usaban sin copulativas: «Gloria Patri, Filio, Spiritui Sancto» [1] para excluir la igualdad entre las personas divinas, sustituyeron otra, también errónea, que se les antojó no tan mal sonante: Gloria Patri per Filium in Spiritu Sancto. Redactóse una profesión de fe en consonancia con esta fórmula arriana y macedoniana, y obstinóse Leovigildo en imponerla a todos sus vasallos, de grado o por fuerza. Resistieron heroicamente los hispano romanos; arrojados fueron de sus Sillas los más egregios Obispos de aquella edad: San Leandro, de Sevilla, que buscó asilo en Constantinopla; San Fulgencio, de Écija; Liciniano, de Cartagena; Fronimio, de Agde, en el Languedoc; Mausona, finalmente, el más célebre de los Prelados emeritenses. Su biógrafo, el [p. 331] diácono Paulo, [1] refiere por extenso lo acaecido a aquel varón santísimo. Negóse a suscribir la Formula fidei del conciliábulo toledano; no se intimidó por terrores y amenazas, y cuando Leovigildo envió a Mérida un Obispo herético e intruso, llamado Sunna, no dudó en aceptar con él una controversia pública en la iglesia de Santa Eulalia. Era Sunna, según lo describe Paulo Emeritense, homo funestus, vultu teterrimus, cujus erat frons torva, truces oculi, aspectus odibilis, motus horrendus, eratque mente sinister, moribus pravus, lingua mendax, verbis obscoenus, forinsecus turgidus, intrinsecus vacuus, extrorsus elatus, introrsus inanis, foris inflatus, interius cunctis virtutibus evacuatus, utrobique deformis, de bonis indignus, de pessimis opulentus, delictis obnoxius, perpetuae morti nimis ultroneus: en suma, un verdadero retrato de Lucifer. Antes de entrar en la pelea, oró Mausona por tres días y tres noches ante el altar de la Virgen Emeritense, y fortificado con celestiales consuelos, descendió al atrio, donde estaba congregado el pueblo católico de una parte, y de otra, Sunna con los arrianos. Comenzó la disputa (discusión que diríamos ahora), ingens verborum certamen, que dice Paulo, y Mausona, portento de elocuencia y de doctrina, redujo fácilmente al silencio a su adversario. Corría de los labios del Obispo de Mérida una oración más dulce que la miel: «Nam tantam gratiam in ejus labiis eo die Dominus conferre dignatus est, ut nunquam eum quisquam viderit prius tam claro eloquio facundum… licet semper docuerit ore eloquentissimo.» Entonces, como dice la Escritura y repite Paulo, viéronlo los justos y alegráronse, y toda iniquidad selló su boca, porque el Señor había cerrado la boca de los que hablaban iniquidades. Y mientras los arrianos enmudecían, postráronse los católicos y alzaron al Señor sus voces de júbilo, cantando: ¿Quis similis in Diis, Domine? ¿Quis similis tibi, et non est secundum opera tua? Tras de cuyo triunfo entraron en la basílica, bendiciendo a la Virgen Eulalia, que había ensalzado a sus servidores y reducido a la nada a sus enemigos. (Quae in sublime erexerat famulos, et ad nihilum suos redegerat inimicus.)
El espíritu malo (dice Paulo) movió a Leovigildo a llamar a [p. 332] Mausona a Toledo y pedirle la túnica de Santa Eulalia. A lo cual contestó enérgicamente el Obispo: «Compertu,m tibi sit quia cor meum sordibus Arianae superstitionis nunquam maculabo: tam perverso dogmate mentem meam nunquam inquinabo: tunicam Dominae meae Eulaliae sacrilegis haereticorum manibus polluendam, vel etiam summis digitis pertractandam, nunquam tradam.» En vano mandó Leovigildo gente a Mérida para buscar la túnica en el tesoro de la iglesia: la túnica no pareció, porque Mausona la llevaba oculta sobre su propio cuerpo. Amenazóle el rey con el destierro, y él replicó: «Si sabes algún lugar donde no esté Dios, envíame allá.» (Et ideo obsecro te ut si nosti regionem aliquam, ubiDeus non est, illic me exilio tradi jubeas.) Montáronle en un corcel indómito para que le hiciese pedazos, y el bruto se amansó al sentir su peso. Leovigildo, espantado por tal prodigio, le permitió retirarse a un monasterio, y aun es fama que tres años después consintió que volviese a su sede amonestado el rey en sueños por una voz que le decía: Redde servum meum. Todas estas y otras hermosas tradiciones están consignadas en el Leyendario de Paulo Emeritense, y aunque no sea forzoso tenerlas por artículos de fe, proceden al cabo de un autor del siglo VIII, [1] y nos dan idea viva y fiel de aquella lid postrera y desesperada entre las dos religiones y los dos pueblos. Gran consuelo es poder asistir en espíritu a esa especie de desafío teológico en el atrio de la romana Mérida.
Leovigildo apenas derramó más sangre cristiana que la de su hijo. Acúsale el Turonense de haber atormentado a un sacerdote, cuyo nombre no expresa. Enriqueció el Erario con la confiscación de las rentas de las iglesias, y pareciéndole bien tal sistema de hacienda, le aplicó, no sólo a los católicos, sino también a sus vasallos arrianos.
La Iglesia española se mantuvo inmoble en medio de tal borrasca. Sólo un Obispo apostató: Vincencio de Zaragoza. [2] Pero no lo llevaron en calma sus correligionarios, puesto que Severo, Obispo de Málaga, a quien en el párrafo siguiente veremos combatir, unido con Liciniano, las opiniones materialistas de otro [p. 333] Obispo, escribió contra el cesaraugustano un libro hoy perdido, en que gravemente le reprendía por haber prevaricado en la hora de la tribulación. [1]
La grandeza misma de la resistencia, el remordimiento quizá de la muerte de Hermenegildo, trajeron al rey visigodo a mejor entendimiento en los últimos días de su vida. Murió en 587, católico ya y arrepentido de sus errores, como afirma el Turonense y parece confirmarlo la prestísima abjuración pública de su hijo y sucesor Recaredo. De la conversión del padre nada dicen nuestros historiadores. Riego fecundo fué de todas suertes para nuestra Iglesia el de la sangre de Hermenegildo.
VIII.—ESCRITOS APÓCRIFOS.—MATERIALISMO DE UN OBISPO
La fe se acrisolaba con la persecución, pero el pueblo cristiano veíase expuesto a otro peligro mayor por la ligereza o credulidad de algunos de sus Prelados. Los errores de dos de ellos, aunque el nombre de uno solo, han llegado a nuestra noticia en las áureas cartas de Liciniano, que son de los más curiosos monumentos de la ciencia española de aquellos días. Liciniano, Obispo de Carthago Spartaria, o sea Cartagena, y no de la Cartago de África, como algunos han supuesto, [2] fué uno de los desterrados por Leovigildo, y es fama que murió trágicamente en Constantinopla envenenado por sus émulos. [3] De las obras de este ilustre varón sólo tenemos tres epístolas: la segunda y tercera interesan a nuestro propósito.
Enderezada fué la segunda a Vincencio, Obispo de Ibiza, que había admitido por auténtica una carta a nombre de Cristo, que se suponía caída del cielo. Esta ficción no es única en la historia de la Iglesia: pertenece al mismo género de apócrifos que la carta del Redentor a Abgaro de Edessa, o la de la Virgen a los ciudadanos de Messina. Sectas gnósticas hubo que fundaban sus imaginaciones[p. 334] en documentos emanados de tan alto origen y caídos a la tierra por especial providencia. El autor de la carta que se esparció en Ibiza no debía de ser gnóstico, sino judío o cristiano algo judaizante y farisaico, puesto que exageraba el precepto de descanso en el domingo, extendiéndose aun a las cosas necesarias para la preparación del alimento, y vedando el ponerse en camino ni hacer obra alguna liberal en tales días. Con razón exclama el Obispo de Cartagena: «¡Ojalá que el pueblo cristiano, ya que no frecuentara la iglesia en ese día, hiciera algo de provecho y no danzase!» La tal carta, que se decía en Roma sobre el altar de San Pedro, fué recitada desde el púlpito por el Obispo para que llegara a conocimiento de todos los fieles. Liciniano reprende la necia facilidad de Vincencio en recibir aquel escrito, donde ni se encontraba locución elegante, ni doctrina sana . [1]
De trascendencia mucho mayor es la epístola tercera, in qua ostenditur Angelos et animas rationales esse spiritus sive totius corporis expertes, [2] dirigida al diácono Epifanio, y suscrita por Liciniano y Severo, Obispo malacitano. Otro Obispo, cuyo nombre tuvieron la cortesía o reverencia de omitir los impugnadores, negaba la espiritualidad del alma racional y de los ángeles, aseverando que todo, fuera de Dios, era corpóreo. La afirmación materialista apenas podía ir más allá, y los que la consideran como el término de la ciencia novísima, pueden contar en el triste catálogo de sus predecesores a un anónimo Obispo español del siglo VI. La cuestión no era entonces tan clara como hoy; aunque todos los Padres de la Iglesia griega y latina convinieron en la espiritualidad e inmortalidad del alma, no ha de dudarse que algunos se habían explicado con cierta oscuridad y falta de precisión científica, que para el error podían ofrecer, no sólo pretextos, sino armas. Tertuliano y Arnobio se extraviaron en esta cuestión; [3] pero cuando otros hablan de la materiadel alma, ha de [p. 335] entenderse siempre de una materia sutilísima y diversa de la corpórea. Fuera de que el alma no es para ellos el principio racional que llaman pneuma, sino el principio vital apellidado psyche.
Al error del ignorado Obispo oponen el de Cartagena y el de Málaga dos especies de argumentos, unos de autoridad y otros de razón. Me fijaré especialmente en los segundos. «Todo cuerpo vivo, dice Liciniano, consta de tres elementos: es absurdo decir que la sustancia del alma esté compuesta de ninguno de ellos. Si el alma es imagen de Dios, no puede ser cuerpo.» «El alma (decían los materialistas de entonces) es corpórea, porque está contenida en algún lugar.» Y Liciniano y Severo dan esta admirable respuesta: «Rogámoste que nos digas en qué lugar puede estar contenida el alma. Si la contiene el cuerpo, de mejor calidad es el cuerpo continente que el alma contenida. Es absurdo decir que el cuerpo supera en excelencia al alma; luego el alma es la que contiene y el cuerpo lo contenido. Si el alma rige y vivifica el cuerpo, tiene que contenerle. Y no está limitada por el cuerpo que contiene, a la manera del odre lleno de agua… Está toda interior, toda exteriormente, tanto en la parte mayor del cuerpo como en la menor. Si tocas con el dedo una extremidad del cuerpo, toda el alma siente. Y siendo cinco los sentidos corporales, ella no está dividida en los sentidos; toda oye, toda ve, toda huele, toda toca, toda gusta , y cuando mueve el cuerpo de su lugar, ella no es movida. Y por eso distinguimos bien tres naturalezas: la de Dios, que ni está en tiempo ni en lugar; la del espíritu racional, que está en tiempo, mas no en lugar; la de la materia, que está en lugar y en tiempo. Pero acaso se replicará: «El alma no puede existir fuera del cuerpo: su cantidadestá limitada por la de éste.» «Según eso (prosigue Liciniano), será cada cual más sabio, según fuere más alto y desarrollado de miembros, y vemos que sucede lo contrario, porque la cantidad del alma no se mide por la del cuerpo. Si el alma es de la magnitud del cuerpo, ¿cómo siendo tan pequeña, encierra tan grandes ideas? ¿Cómo podemos contener en la mente las imágenes de ciudades, de montes, de ríos, de todas las cosas creadas del cielo y de la tierra? ¿Qué espacio hay bastante grande para el alma, cuando ella abarca y compendia tantos espacios? Pero como no es cuerpo, contiene de un modo no local (inlocaliter) todos los lugares. Si un vaso está contenido [p. 336] tenido en otro vaso; el menor será el de dentro, el mayor el de fuera. ¿Cómo, pues, el alma, que tantas grandezas encierra, ha de ser menor que el cuerpo? Por eso afirmamos que el alma tiene alguna cualidad, pero no cantidad; y Dios, ni cantidad ni cualidad. Como el alma no es igual a Dios, tiene cualidad; como no es cuerpo, carece de cantidad. Y creemos con la santa fe católica, que Dios, ser incorpóreo, hizo unas cosas incorpóreas y otras materiales, y sujetó lo irracional a lo racional, lo no inteligente a lo inteligible, lo injusto a lo justo, lo malo a lo bueno, lo mortal a lo inmortal.»
¿Puede presentarse en el siglo VI una página de psicología, comparable a la que acabo de traducir fidelísimamente y a la letra? Tal era la doctrina antropológica profesada por los Padres que antonomásticamente llamamos toledanos y de la escuela de Sevilla. ¿Dónde estaban las fuentes de esas doctrinas? Liciniano y Severo las declaran: primero en San Agustín, que había definido el alma sustancia dotada de razón y dispuesta para gobernar el cuerpo; segundo, y con más claridad, en el Obispo Mamerto Claudiano, varón docto, que en su libro De incorporalitate animae, asentó que el alma es la vida del cuerpo, y que su ser sustancial es el raciocinio. Pero estos no eran más que gérmenes: la constitución de la doctrina se debe a Liciniano y a Severo, como se les debe esa demostración clara y perentoria de la unidad y subjetividad de las sensaciones, y esa división admirable de los seres según las categorías de lugar y tiempo, de cualidad y cantidad; como se les debe, finalmente, la gran concepción espiritualista del alma continente y no contenida del cuerpo,especie de atmósfera racional en que el cuerpo vive y que dirige al cuerpo. Esa idea, conservada por los doctores españoles, pasa a los escolásticos de la Edad Media, y Santo Tomás vuelve a formularla, si bien con sujeción al criterio peripatético, según el cual el alma es la ENTELECHIA primera de un cuerpo físico, que tiene la vida en potencia, o como dijo el Doctor de Aquino, es el acto o la forma sustancial del cuerpo, idea en el fondo exacta, pero más expuesta a desacertadas interpretaciones que la de Liciniano, conforme casi a la de Platón en el Primer Alcibiades. [1] Pero conste que [p. 337] para Santo Tomás es un axioma la no localización del alma, como lo era para Liciniano, y que uno y otro consideran el espíritu como causa de todos los fenómenos y principio de la vida. El cartesianismo vino a romper esta armonía, dividiendo en dos el ser humano, y extremando la oposición de materia y espíritu, que formaron ya dos reinos opuestos. Necesario fué escogitar sistemas para explicar sus relaciones, y surgieron las teorías que localizan el alma en el cerebro o en alguna de sus partes, con absoluto olvido y desconocimiento de las propiedades del espíritu. Como lógica consecuencia vino el materialismo suprimiendo ese incómodo huésped, que con ser inmaterial estaba sometido a las condiciones de la materia, y vino la que llaman filosofía positiva afirmando la existencia de dos órdenes de fenómenos paralelos, pero sin reconocer ni negar la existencia de sustancias a qué referirlos. Y hoy es el día en que para evitar las lógicas consecuencias de la denominada cienciamodesta, con ser la más orgullosa a la vez que pobre y rastrera que ha engendrado el pensamiento humano, hay que desandar el camino y retroceder a nuestro buen Liciniano, y ver con él en la sustancia anímica continente y no contenida, forma sustancial del cuerpo, el principio y base de todas nuestras modificaciones. ¡Cuándo nos convenceremos de que hay algo, y aun mucho que estudiar en la ciencia española, hasta de las épocas más oscuras!
Mostróse Liciniano en su réplica profundo escriturario, juntando y exponiendo los textos de los Sagrados libros relativos al alma racional, y obtuvo en éste como en los demás puntos señalada victoria sobre el ignoto patriarca de los materialistas españoles.
LA IGLESIA INIDENTIFICABLE EN LA BABEL DE LAS IGLESIAS

