LA FUENTE DE LA TRADICIÓN

 LA TRADICION

SU NATURALEZA

Llámase Tradición la doctrina revelada por Dios que no está contenida en la Escritura, sino que se ha conservado por enseñanza oral.

La Tradición ha llegado hasta nosotros por la predicación o enseñanza infalible de la Iglesia. Esta se nos presenta bajo diferentes formas, como luego veremos.

Art. 2º VALOR DE LA TRADICION

La Tradición, acompañada de las debidas condiciones, tiene el mismo valor que la Sagrada Escritura, porque también es la palabra de Dios, fielmente transmitida hasta nosotros.

Los protestantes le niegan todo valor; pero es un error gravísimo, contradicho a un mismo tiempo por la razón y la Escritura.

  1. Pruebas de razón

1ª La Tradición, esto es, la predicación de los Apóstoles es anterior a la Sagrada Escritura, y durante muchos años fue la única regla de fe.

En efecto, la predicación de los Apóstoles comenzó el mismo año de la muerte de Cristo (año 33). En cambio los libros de la Sagrada Escritura no fueron escritos sino desde el año 50 al 100; y sobre todo no fueron conocidos por la Iglesia universal, sino en el curso de los primeros siglos, porque al principio sólo fueron conocidos por las Iglesias particulares a que iban destinados.

Luego, una de doso durante estos primeros años y siglos no había en la Iglesia fuente ninguna de fe, lo que es inadmisible, pues equivale a decir que no hubo fe en ellos o hay que admitir una fuente de fe distinta de la Escritura, a saber la Tradición o enseñanza de los Apóstoles y sus sucesores.

2ª No se puede saber con certeza qué libros contengan en realidad la doctrina de Cristo, ni cuál sea su verdadero sentido, sino por la enseñanza de la Iglesia. Luego esta enseñanza es norma o regla importantísima de nuestra fe (V. Nº 45, 1º).

3ª Si la norma de fe fuera sólo la Escritura, y no la enseñanza de la Iglesia, sólo pudieran salvarse los que leen la Escritura; conclusión inadmisible.

En efecto, hay muchas personas que no saben leer, o no tienen facilidad de procurarse una biblia. Y aquí debemos pensar no sólo en el gran número de personas ignorantes de nuestros días y países; sino sobre todo en la dificultad máxima de conseguir una biblia antes de que se descubriera la imprenta; y en los cristianos convertidos en tierra de misiones, que no tienen biblia en el único idioma que conocen.

  1. Pruebas de Escritura

Se prueba que la enseñanza de la Iglesia es fuente de la fe,

1º Por las palabras de Cristo. Este dijo a los Apóstoles: «Id y predicad el Evangelio a toda criatura», Mc. 16, 15, no «Id y escribid libros»; y «El que a vosotros oye, a mí me oye». Luc. 10, 16, no el que a vosotros lee.

2º Por la enseñanza de San Pablo, que escribe así a los fieles de Tesalónica: «Manteneos firmes en la fe, v conservad las tradiciones que habéis aprendidoya por la predicación, ya por mi epístola«. 2 Tes. 2, 14. Aquí le da exactamente el mismo valor, como fuente de fe, a su Epístola(Escritura) y a su predicación (Tradición).

Dice también a Timoteo: «Lo que has oído de mí delante de muchos testigos, confiado a otros hombres fíeles, capaces de instruír a los demás«. (2ª, 2, 2). Confía, pues, la fe a la enseñanza, ya a la suya propia, ya a la de sus discípulos.

3º San Juan declara que si se escribiera todo lo que Cristo dijo no cabrían los libros en el mundo; lenguaje figurado que da a entender que deja sin escribir muchas cosas acerca de Cristo. (Juan 21, 25). Dice también en su 2ª carta: «Aunque tenía muchas cosas que escribiros, no he querido hacerlo por medio de tinta y papel, porque espero veros y hablaros de viva voz«. (II Joan., 12).

Tanto la razón como la Escritura enseñan, pues, el valor de la Tradición como fuente de la fe. Y los protestantes deben aceptarla si en verdad respetan la enseñanza de la Escritura.

LECCION 14

  1.  Art. 3ºSUS FUENTES

La Tradición se halla contenida principalmente: lº en los Símbolosde la fe; 2º en las declaraciones dogmáticas de los Papas y Concilios; 3ºen los escritos de los padres y doctores de la Iglesia; 4° en las palabras y ritos de la sagrada liturgia.

  1. Símbolos. Declaraciones dogmáticas. Ritos litúrgicos

1º Símbolos de la fe son ciertas fórmulas que compendian las principales verdades de ella. Los principales son:

  1. a) El símbolo de los Apóstoles, que remonta a la edad apostólica. Es elCredo que recitamos diariamente.
  2. b) El Símbolo de Nicea, compuesto por el Concilio de este nombre (año 325), para proclamar solemnemente ladivinidad de Cristo contra el hereje Arrio. Es el Credo que se canta en la Misa.

Arrio afirmaba que Cristo era semejante, pero no igual al Padre. El Concilio lo condenó y definió que Cristo era «consubstancial al Padre», esto es, de igual substancia o naturaleza.

El Concilio de Constantinopla le agregó una declaración explícita de ladivinidad del Espíritu Santo, «que junto con el Padre y el Hijo debe ser adorado»; condenando al hereje Macedonio, que la negaba.

  1. c)  El símbolo de San Atanasio, más extenso, contieneuna ampliadeclaración de los misterios de la Santísima Trinidad y la Encarnación.

Este símbolo se reza algunos domingos en el Oficio Divino.

A los Símbolos deben agregarse las Profesiones de Fe, que son tambiénfórmulas en que se confiesan los dogmas y se condenan los errores contrarios. La principal es la ordenada por el Concilio de Trento.

2º Las declaraciones dogmáticas de los Papas y los Concilios tienen lugar cuando juzgan necesario u oportuno condenar algún error, o definir en forma explícita alguna verdad.

  1. gr. cuando el Concilio de Trento condenó los errores del Protestantismo, o Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción.

3º La Tradición se halla también contenida en los ritos de la liturgia, que muchas veces son una confesión implícita de la fe.

Así el rito de difuntos es una confesión del dogma del Purgatorio, pues ni los bienaventurados necesitan ayuda, ni los condenados pueden recibirla. La santa Misa es una confesión del dogma de la Redención, etc.

  1. Padres y doctores de la Iglesia. Escritores eclesiásticos

1º Padres de la Iglesia son los escritores de la antigüedad cristiana que se distinguieron por la pureza de su fe y por su santidad. LlámansePadres apostólicos a los que conocieron a los Apóstoles, como San Ignacio Romano, San Policarpo, San Clemente Romano, etc.

2º Llámanse doctores de la Iglesia aquellos escritores que además de distinguirse por la pureza de su fe y la santidad, descollaron por su ciencia eminente.

Cuéntanse cuatro grandes doctores en la Iglesia griega: San Atanasio, San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo.

Y cuatro grandes doctores en la Iglesia latina: San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno.

Se distinguen también entre los doctores: San Bernardo, San Anselmo, San Buenaventura, San Isidoro de Sevilla, San Francisco de Sales, San Juan de la Cruz, San Alfonso de Ligorio y sobre todo Santo Tomás de Aquino.

Santo Tomás de Aquino es, al lado de San Agustín, la mayor lumbrera de la Iglesia. Sobresalió grandemente en la sagrada teología siendo su principal empeño poner de acuerdo la fe con la razón.

Su obra principal es la «Suma teológica». En varios documentos públicos han manifestado los Papas su voluntad de que la doctrina de Santo Tomásoriente la enseñanza católica.

San Agustín fue a la vez, gran teólogo, pensador y filósofoSan Jerónimoes doctor máximo en la interpretación de la EscrituraSan Alfonso de Ligorioes el príncipe de la teología moral; y San Juan de la Cruz el doctor de la teología mística.

3º Llámanse escritores eclesiásticos a los autores de la antigüedad que trataron con ilustración las cosas de la fe, pero que no se computan entre los padres o doctores, ya porque su doctrina deja qué desear en algún punto, ya porque no merecieron el honor de los altares. Los principales son: Orígenes, Tertuliano, San Clemente de Alejandría, Taciano y Eusebio.

Sobre la legitimidad y valor de estas diversas fuentes de la Tradición le compete juzgar únicamente a la Iglesia Católica, que es maestra de toda la verdad revelada, «columna y fundamento de la verdad».

IMPEDIMENTO DIRIMENTE DE DIVERSIDAD DE CULTOS PARA CONTRAER MATRIMONIO

Pintura de John Henry Frederick Bacon:la mañana de la boda

Los impedimentos dirimentes – que anulan – son los que inhabilitan a la persona a contraer matrimonio válidamente y corresponde a la autoridad suprema de la Iglesia, declarar cuando el derecho divino prohíbe o dirime el matrimonio. Nadie puede dispensar un impedimento de ley divina, pero la Iglesia puede dispensar de los impedimentos de ley humana. Los impedimento dirimentes son trece en el C.I.C de la Iglesia Católica (1917): edad, impotencia, ligamen, disparidad de culto, orden, voto solemne, rapto, crimen, consanguinidad, afinidad, pública honestidad, parentesco espiritual y parentesco legal.

En este artículo, cuyos argumentos hemos tomado del canonista Fernando della Rocca, nos vamos a ocupar del impedimento de disparidad de culto a causa de la cada día más numerosas uniones de católicos con no bautizados, sean éstos, por desgracia, hijos de familias antaño cristianas que no cumplieron con el mandato divino de bautizar a sus hijos, o  provengan de las diversas sectas y falsas religiones cuyos dioses son los demonios.

La citas son del Codex Iurex Canonici de 1917 (último código católico, ya que el de 1983 de la secta conciliar es herético).

 Al leer este breve artículo, qué duda cabe que le vendrán al lector recuerdos de muchas personas, quizá de su propia familia, por desgracia, que desprecian esta ley de la Iglesia tan importante, con lo que incurren en grave pecado.

EL IMPEDIMENTO DIRIMENTE DE LA DISPARIDAD DE CULTOS PARA CONTRAER MATRIMONIO

El impedimento de disparidad de culto tiene por objeto prohibir el matrimonio entre una persona no bautizada y una bautizada en la Iglesia Católica o convertida de la herejía o del cisma (c. 1070, § 1) La Iglesia es contraria, en general, a los matrimonios mixtos, tanto que acerca de ello la encíclica «Casti Connubii», de 30 de diciembre de 1930, de Pío XI establece el principio que aquellos que contraen tales ma­trimonios cometen una grave irreverencia contra el matrimonio cristiano, cuando no ponen en peligro su salvación eterna añadiendo que, aún en los casos en que la Iglesia accede a dispensar el impedimento, tales matrimonios mixtos producen, frecuentemente, daños al cónyuge católico, desuniones en los ánimos e indiferencia religiosa.

Si el bautismo de una parte es dudoso, o si ésta era comúnmente considerada como bautizada en el momento del matrimonio, debe considerarse que el vínculo es dudoso, de acuerdo con el c. 1614, hasta que no se pruebe con certeza que una parte había sido bautizada en la Iglesia Católica y la otra no (c. 1670,  2).

Es obvio que el impedimento cesa con el bautismo de la parte infiel.

Siendo este impedimento de derecho eclesiástico, es dispensable por la Santa Sede (Santo Oficio) (c. 247,  3). Por especial delegación del S. Pontífice, o, en casos excepcionales ( cc. 1040, 1043, 1044), pueden también el Ordinario, el párroco, o el sacerdote que asiste al matrimonio.

La concesión de dispensa para este impedimento, está subordinada también, como acaece en la dispensa del impedimento análogo de mixta religión, a determinadas condiciones que son: a) la existencia de una justa y grave causa– como, por ejemplo, la esperanza de la conversión de la parte no bautizada, el peligro de la sola celebración del matrimonio civil y de la educación de la prole en la infidelidad-; b) la obligación de la parte no bautizada, de remover el peligro de perversión del cónyuge bautizado; c) la seguridad que debe ofrecer el cónyuge no bautizado sobre la educación católica de la prole (cc. 1061, 1071. Estas dos obligaciones deben contraerse por escrito y, en tal forma, que engendren la moral certeza de que serán cumplidas. Al tenor del c. 1064, 3 los Ordinarios y demás pastores de almas deben vigilar con particular atención que los cónyuges cumplan los compromisos contraídos.

Asimismo, en relación con el impedimento de que aquí se trata, una vez obtenida la dispensa, el matrimonio se celebrará en una forma especial, con prohibición expresa de renovar el consentimiento matrimonial delante de ministros de otro culto (c. 1063,1), sin embargo, tal prohibición perderá su vigor en el caso de que tales ministros tengan función de oficiales del estado civil, es decir, que represente al estado y no a su secta.

Sofronio

 

NO ESTÁS SOLO EN LA FE

Habiendo Elías mandado matar a los 450 profetas apostatas que se pasaron a Baal:

Entonces les dijo Elías: Prended a los profetas de Baal, y que no se escape ninguno de ellos. Presos que fueron, los mandó llevar Elías al arroyo de Cisón; y allí les hizo quitar la vida.  (1 Reyes 18:40)

Se lamenta luego Elías antes Dios de que está sólo, recibiendo el consuelo del Señor que le dice que ha reservado 7.000 que nunca doblaron la rodilla ante Baal.

Y sucederá que el que escapare de la espada de Hazael, será muerto por Jehú; y el que se librare de la espada de Jehú, lo hará morir Eliseo. Mas yo me reservaré en Israel siete mil varones que nunca doblaron su rodilla ante Baal, ninguno de los cuales ha besado su propia mano, y extendiéndola después en señal de adorarle. (1 Reyes 19:17-18).

El resto fiel tiende en ocasiones al desánimo al sentir la soledad en su ciudad, región o país, dad la posibilidad de comunicación con muy pocos fieles, sin recibir los sacramentos a falta de sacerdotes válidamente ordenados y de fe prístina, y está tentado con frecuencia a morir abrazado a una secta a manos de Hazael, y saltará a otra y morirá a manos de Jehú, o de Eliseo . Puede entenderse esta última cita , a mi modesto parecer,  de esta forma:  todo aquel que no guarda la fe católica pura, y por fragilidad o obstinación en el error, se abraza a una secta para recibir allí los sacramentos, aunque tenga apariencia de tradicionalista (la posición Reconocer y Resistir; o la de papa materialiter o «medio papa» que otorga las cuatro notas de la Iglesia por la que ésta se hace visible a la jerarquía hereje de la iglesia conciliar; o los seguidores de falsos papas sedicentes nominados por el mismo Jesucristo, vida nuestra, etc.; o los acéfalos perennes, etc.), morirán espiritualmente al salirse fuera de la Iglesia.

Sabemos que en España apenas hay un puñado de verdaderos católicos – que no se adhieren a ninguna de las herejías y comunican en lo sagrado con sectas, lo cual no es óbice para pensar que estamos solos. Muchos miles hay hoy en el mundo que conservan la fe, aún careciendo de los sacramentos.

Lo que les traigo es un ejemplo de cómo se puede vivir como católicos, sin concesiones a la iglesia conciliar ni a las sectas, en esta situación, además de un consuelo, al ver cómo Dios protege la fe de sus elegidos.

Tras cincuenta años sin sacerdotes ni sacramentos, más de 10 mil católicos del Tíbet mantienen su fe tradicional

“Zacarías había depositado en cada iglesia del vecindario agua bendita de Lourdes diluida en agua limpia. Si un fiel se enfermaba, se le daba una gota. Tres días después, se había restablecido”

Católicos del Tíbet sobreviven al comunismo.
Católicos del Tíbet sobreviven al comunismo y al modernismo

(Transcrito de EFE. Gentileza de Foro Católico)

En pleno macizo himalayo, el pueblo de Baihanluo solo es accesible a pie o a caballo. Su iglesia de madera fue fundada a finales del siglo XIX por misioneros católicos de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París.

El Papa Gregorio XVI (1831-1846) le había confiado a estos sacerdotes franceses la evangelización del Tíbet. Esos misioneros vivieron una epopeya sangrienta, martirizados por los lamas hostiles a la llegada de Cristo al país de Buda.

Los padres iniciaron su tarea evangelizadora subiendo los valles del río Salouen (llamado “Nu” en mandarín) y del Mekong, hasta el altiplano.

Aislados del mundo exterior por el invierno, establecieron las “misiones perdidas” en las pendientes donde los lamas conservaban una función feudal.

“Era el salvaje oeste de China. En chino, el río Nu era como el valle de la muerte. Un dicho popular aconsejaba vender a la esposa antes de llegar (al valle), porque uno no sabía si iba a regresar”, explica a AFP Constantin de Slizewicz, autor de la obra “Los pueblos olvidados del Tíbet”.

La persecución comunista

Tras la llegada al poder de los comunistas, en 1949, estos misioneros extranjeros y “esbirros del imperialismo”, fueron detenidos, maltratados y expulsados.

“Las iglesias fueron cerradas o transformadas en colegios y graneros. Los cristianos no tenían derecho a tener objetos religiosos so pena de encarcelamiento, y los que tenían un papel importante fueron perseguidos y llevados al laogai (campos de trabajos forzados chinos)”, precisa Slizewicz.

Varios pueblecitos remotos conservan iglesias, donde se reúnen para rezar sin sacerdotes las oraciones que hace 50 años aprendieron de los misioneros franceses

A pesar de todo, la religión católica subsistió clandestinamente en las poblaciones rurales.

“El tibetano está fascinado por Dios. Han dedicado su vida a la fe. Estos tibetanos convertidos al catolicismo no lo hacen a medias”, continúa Constantin de Slizewicz.

“Durante casi 50 años de ausencia de sacerdotes y sacramentos, no olvidaron ni una palabra de las enseñanzas un siglo atrás de estos padres”.

Cuidaron las tumbas de los misioneros franceses, han seguido orando con los catequistas y celebran las Pascuas y la Navidad, en sustitución del buey y la mula del pesebre por un yak y la mula. Algunos nunca han olvidado su latín o cómo recitar El Padre Nuestro

El catequista que sobrevivió y volvió

En Baihanluo, un lugar apartado que se halla sobre un promontorio, entre 400 y 500 feligreses se reúnen en las fiestas y conservan fresco el recuerdo del hermano Zacarías, un misionero que murió, con 100 años, hace una década.

Este catequista de la étnia loutse sobrevivió a las purgas comunistas, huyendo a Taiwan. Después de 30 años de exilio, volvió para participar en la restauración católica local.

“Zacarías había depositado en cada iglesia del vecindario agua bendita de Lourdes diluida en agua limpia. Si un fiel se enfermaba, se le daba una gota. Tres días después, se había restablecido”, asegura Zha Xi, de 32 años y bautizado como “José”, que acaba de concluir su seminario en Kunming y Chengdu, y ahora se prepara para asumir su ministerio.

Los libros que mantuvieron las enseñanzas de siempre.
Los libros que mantuvieron las enseñanzas de siempre son verdaderas reliquias.

Las reliquias de Malle 

En su interior encontrará libros corroída por la humedad, abandonado en la salida repentina de sacerdotes franceses: una colección del periódico L’Illustration 1930 y libros de oración tibetanas publicados en 1897 por la Imprenta de la Sociedad de Misiones Extranjeras Hong Kong.

El maletero también contiene reliquias a un tazón grande con el sello “Creil y Montereau,” una fábrica de loza francesa que floreció en la segunda mitad del siglo XIX.

Estos objetos han escapado al saqueo del maoísmo.

Pero no la iglesia de Zhongding, en el siguiente valle, que tuvo que ser completamente renovado después de la apertura de China bajo Deng Xiaoping. Aquí está enterrado Annet Génestier, un misionero nativo de Puy-de-Dôme (centro de Francia) fallecido en 1937, se conserva su pipa, después de medio siglo de andar por las montañas tibetanas..

Su sucesor lejano es el padre Francisco, Han Sheng por su nombre chino. “Los misioneros franceses introdujeron en la región conocimientos científicos modernos”, subraya este sacerdote de 39 años.

“Los árboles han sido plantados por los franceses. Las campanas de las iglesias también fueron traídas de Francia, así como las herramientas agrícolas”.

Debido a que en China las autoridades imponen a los creyentes a unirse a una organización afiliada al Partido Comunista, se desarrolló una “Iglesia subterránea” . Según Han Sheng, la gran región del Tíbet tiene más de 10.000 católicos.

Sí se divide entre 16 iglesias del condado de Gongshan. “Carecemos de sacerdotes”, insiste.

Yu Xiulian, campesino de 75 años que recibieron el nombre de bautismo de Madeleine, confirma: “Aquí los católicos somos los más numerosos, aquí a la gente común nos gustaría ampliar las iglesias, pero falta el dinero…”

Los católicos del Tíbet, sobrepasan los 10 mil.
Los católicos del Tíbet, sobrepasan los 10 mil.

Por la noche, encontramos al Padre Francisco en Nidadang, un pueblo cercano. En la iglesia a través del cual sopla una corriente de aire helado, las mujeres se sientan junto con los niños, los hombres a la derecha. Son los agricultores de todas las edades, vestidos simplemente, la piel curtida por la altitud y por el trabajo del campo.

Al lado del altar, el sacerdote oye confesiones. Uno por uno, los fieles vienen a arrodillarse a confiar sus pecados en su oído.

“Si seguimos Su Palabra, iremos al cielo,” incansablemente cantan en la iglesia.

 

¿ NO HABRÁ IGLESIA EN LA TIERRA?

¿No habrá Iglesia en la Tierra?

Extracto del escrito
LA IGLESIA MILITANTE, PATRIA DEL CRISTIANO,
YA NO PUEDE SER ENCONTRADA CON FACILIDAD
EN LA SUPERFICIE DE LA TIERRA
de Mons. José F. Urbina A.
Hay que considerar algunas cosas que dice San Agustín (Ciudad de Dios XX, Caps. VIII, XI, XIII), en sus palabras verdaderamente proféticas, pero que obedecen mas bien a un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras:
1º.- «No habrá Iglesia en la tierra, o no la hallará en ella en cuanto le hubieren soltado, o acabará con ella persiguiéndola». San Gregorio Magno dice en su obra LOS MORALES, que el Anticristo reinará en la tierra «por los pecados de los hombres». No solamente por el pecado de los hombres reinará el Anticristo, sino que el reinado de este vicario de Satanás, traerá también «la Apostasía» predicha por San Pablo en su segunda carta a los fieles de Tesalónica, y traerá la abominable desolación predicha por Cristo el cual envía al texto del profeta Daniel. Daniel dice: El Sacrificio perpetuo será eliminado por un tiempo. Entonces, el reinado anticrístico traerá igualmente la eliminación de la Misa Católica de todos los siglos. Todo esto ha de suceder por el pecado de los hombres. La verdadera Iglesia abandonará la superficie de la Tierra y se esconderá en unas nuevas catacumbas. Quedará a la vista de las naciones una Iglesia falsa, una «extraña Iglesia» -como la llama Catalina Emmerich- que usurpará con el aplauso del mundo, especialmente de los enemigos de Cristo, todos los espacios que a la verdadera Iglesia pertenecen. Dice también:
2º.- que no se trata de un ejército que ha de venir de un determinado punto contra los ejércitos de Dios y contra la «ciudad amada», sino que, como el contagio de la herejía han de contraerlo por todas partes en donde la Iglesia estuviere, los verdaderos católicos se verán «apretados», «arrinconados» y «encerrados» en lo que el Padre Leonardo Castellani llama «islotes de la Fe» pero siempre amenazados por la traición y el espionaje. Entonces, los verdaderos católicos se tendrán que esconder para seguir practicando el culto católico de los Padres porque el poder anticrístico aliado al poder del Estado anticatólico estarán siempre en el aire como espada de Damocles.
3º.- También dice San Agustín, que en aquellos tiempos significados por la humareda que invade el santuario, «nadie se convertirá al pueblo cristiano». Porque los católicos que queden fuera de la verdadera Iglesia, militando en la Iglesia apóstata, llamada por el Apocalípsis «gran ramera» -título que antonomásticamente le correponderá a la sede del Anticristo-, Estaran ciegos para discernir cuál es la verdad y cuál es la mentira, arrastrados por el inmenso mar de gentes que siguen el error, o arrastrados por las propias conveniencias, o arrastrados por la propia ignorancia en las cosas de su religión o simplemente arrastrados por sus propios pecados. Esto no significa, sin embargo, que el Señor no quiera llamar a Su verdadero rebaño a algunas almas, seguramente excepciones, que ciertamente serán muy pocas. La Iglesia de Cristo, no ignoraba la llegada de estos tiempos aterradores y desgarradores. San Gregorio, ya lo anunciaba en LOS MORALES: «La Iglesia siente gravemente en las entrañas el dolor de la última persecución» (Lib. XX, Cap. XL, 77) Que la iguala así a su Fundador Jesucristo, quien, siendo Dios, todos los días de Su vida mortal en la Tierra, tuvo presente Su martirio en la Cruz, y que la hacen un verdadero camino del dolor aceptado voluntariamente por la redención de los hombres.

FALLECIÓ MONS. PAUL PETKO: R.I.P.

Mons. Paul Petko, confiriendo órdenes sagradas

En la mañana del día de ayer, 20 de Octubre de 2018, S. E. R. Mons. Paul Petko, obispo católico que tenía su centro de misa en la capilla Nuestra Señora del Buen Remedio en Lizton, Indiana, falleció a los 62 años de edad por complicaciones derivadas de un ataque cardíaco que sufriera el pasado 1 de Mayo.

Mons. Petko tuvo una vida y vocación supremamente accidentadas. Nació en Allentown, Pennsylvania, el 3 de Septiembre de 1956. Inició sus estudios religiosos en el seminario diocesano local San Carlos Borromeo, de donde pidió ser trasladado al seminario María Inmaculada en Northampton, en el mismo estado y diócesis. Recibió el “diaconado” conciliar el 18 de Mayo de 1985 de manos del “obispo” Thomas Jerome Welsh, pero los directivos del seminario decidieron no recomendarlo para el “sacerdocio”, porque Petko estaba en contra de la heterodoxia de la institución.
En 1987 se presentó al seminario Santo Tomás de Aquino (de la Fraternidad San Pío X), que entonces quedaba en Ridgefield, Connecticut. Allí realizó los Ejercicios Espirituales, y completó durante cuatro años estudios de espiritualidad y teología (moral y dogmática) por órdenes del rector, el padre (posteriormente obispo) Richard Williamson. Tras dejar el seminario lefebvrista, se vinculó a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, donde fue instalado “presbítero” por el “obispo” Fabian Wendelin Bruskewitz en Wigratzbad, Alemania, el 1 de Julio de 1995. En la FSSP permaneció hasta el año 1999, a caballo entre Estados Unidos y Australia, cuando concluyó que ellos eran indecisos en materia doctrinal y litúrgica a causa del Protocolo 1411/99 (todo “sacerdote” de la FSSP debe celebrar la “Misa Nueva” si se encuentra en una comunidad acostumbrada a dicha misa y a menos que medien motivos graves, también debe concelebrar la  “Misa Crismal” con el obispo diocesano, sin obstar mandato contrario de su superior). Una vez regresó de Australia, el padre John Quinn (sacerdote católico tradicional, fallecido el 27 de Febrero de 2004) le aconsejó no volver a la FSSP, y Petko se estableció con la familia Ritter en Lizton, Indiana, quienes tenían una capilla en su granja.
Su conversión al sedevacantismo se dio un día Domingo en torno al año 2005, cuando escuchó a un sacerdote hablar sobre la revolución litúrgica previa al Vaticano II, y se resolvió no celebrar más con el Misal de 1962 (que es la forma seminal del Rito Montiniano). En un comienzo se asoció con el Ryan St. Anne Scott (nacido Randell Dean Stocks, y luego se cambiaría el nombre a Ryan St. Anne ), siendo profesor de la abadía benedictina del Santo Rosario, fundada por él. Petko le pidió a Scott que le confiriera sub conditióne las Órdenes Sagradas, mas eventualmente supo por Mons. Mark Anthony Pivarunas CMRI que Scott posiblemente no era ni bautizado (ni siquiera en la iglesia conciliar aparecía como tal); y por Mons. Daniel Dolan, que la ceremonia probablemente era inválida por la mala pronunciación del latín que Scott tenía.
Petko rompió relaciones con Scott en 2008, por descubrir que era un manipulador (había sido despedido por mala conducta financiera en 1993, y en abril de 2015 fue arrestado por abuso de confianza). Posteriormente acudió a Mons. Pivarunas y al hereticista Mons. Robert McKenna OP, que decía que lo que no es es, contra el principio de no contradicción en que se funamenta la filosofía católica, para que revisaran su caso, mas recibió negativas de parte de éstos. Por su parte, Mons. Dolan se mostró dispuesto a revisar su caso y conferirle las Órdenes condicionalmente, pero “pasando a su jurisdicción” (cosa imposible canónicamente, ya que al estar vacante la Sede Apostólica, la jurisdicción ordinaria desaparece); pero finalmente las recibió el 15 de Enero de 2011 de Mons. Francis Słupski CSSR (ordenado sacerdote en 1961 en Polonia, consagrado obispo el 12 de Octubre de 1999 por el hereticista que defiende la novedad del papa materialiter, aunque obispo válido, Mons. Robert McKenna OP; fue párroco en la capilla Regína Cœli en Rockford, Illinois, y falleció el pasado 14 de Mayo a los 88 años de edad) en la capilla San José en Rock Falls, Illinois. Casi dos meses después, el 11 de Marzo, Mons. Słupski consagró obispo al padre Petko.

Él fue, junto con el padre Norman Weslin OS, la señora Norma Leah McCorvey Nelson (la “Jane Roe” del tristemente célebre caso Roe Vs. Wade, por el cual se legalizó el aborto en los Estados Unidos; posteriormente convertida) y el ex candidato presidencial Alan Lee Keyes, uno de los “88 de Notre Dame”, un grupo de católicos que fue arrestado el Domingo 17 de Mayo de 2009 por rezar el Rosario en la Universidad Católica de Notre Dame como protesta a la concesión por parte del rev. John Ignatius Jenkins CSC, rector de dicho establecimiento, del doctorado Honóris Causaal entonces presidente Barack Hussein Dunham Obama II (notorio defensor y propulsor del aborto), y que diera el discurso en la ceremonia de graduación de esa universidad, sin importarle el rechazo de los obispos de Estados Unidos.

Mons. Petko fue calumniado vilmente por el padre Markus Ramolla (entonces capellán de San Alberto Magno en Farfield, Ohio, y que ambicionaba el obispado), el doctor Thomas A. Droleskey (director de Christ or Chaos) y por el seminarista Florent Grassigli en 2012, acusándolo de mala conducta y de complicidad con Scott y su “abadía”, cuando realmente era una víctima de sus engaños. Finalmente, Grassigli se retractó  de sus calumnias publicando la restitución de la fama y el honor de Paul Petko en internet en 2013, tras ser ordenado sacerdote, y Droleskey borró de su página las acusaciones, aunque quedó desprestigiado desde entonces, lo cual le hizo sufrir mucho, pasión que nos consta por testimonios de otro obispo amigo suyo que mantuvo hasta el final la amistad con él.

En 2015, fue designado superior general de la Guilda de San Pedro ad Víncula, que fue fundada el año anterior en Estados Unidos agrupando varias capillas independientes. En dicho cargo, permaneció hasta su muerte, en la cual muy probablemente tuviera causa, al menos remota, las contumelias, calumnias, dimafaciones de las cuales fue víctima, las cuales le mortificaban meses antes de su fallecimiento.

ROGAMOS POR CARIDAD UNA ORACIÓN POR EL ALMA DE MONS. PAUL PETKO, SEDEVACANTISTA TOTALITER, PARA QUE DIOS NUESTRO SEÑOR LE RECIBA BENIGNO EN SU SANTO REINO;
Y PARA QUE SE ARREPIENTAN DE SUS PECADOS LOS QUE LO PERSIGUIERON TAN CRUELMENTE.
  
†RÉQUIEM ÆTÉRNAM DONA EI, DÓMINE, ET LUX PERPÉTUA LÚCEAT EI.†
†REQUIÉSCAT IN PACE. AMEN.†

   La mayor parte de esta los datos para esta semblanza proceden de la entrevista que Mons. Petko concediera al doctor Droleskey para CHRIST OR CHAOS el 3 de Mayo de 2011, de la THOMAS MORE SOCIETY, de LAY PULPIT y TENETE TRADITIONES, publicados por Miles Christi, y otros de una de sus amistades episcopales, que se me han comunicado y no puedo dudar de su veracidad.

Sofronio ( los sustancial del artículo está tomado de Miles Christi)

EL PEQUEÑO CUERNO

EL PEQUEÑO CUERNO

La profecía de la sagrada Escritura tiene una interpretación literal que anuncia sucesos de la historia de Israel, pero también tiene una interpretación espiritual, pues anuncia al mismo tiempo lo que debía de cumplirse en los tiempos del Mesías hasta el fin del mundo. Indudablemente las profecías de Daniel tienen estos dos sentidos. Así es que en nuestro tiempo terminal, pueden ser aplicadas a los sucesos del fin del mundo con mayor razón, cuando la misma Escritura está tomando textos del Antiguo Testamento para anunciar el futuro. El caso de las cuatro bestias de Daniel, que San Juan incluye en la descripción de la primera fiera apocalíptica es muy claro. De la misma manera se puede tomar la profecía del pequeño cuerno que despunta entre los diez cuernos de la cuarta bestia. Algunos exégetas identifican a este pequeño cuerno con el Anticristo. No sé si esto es correcto. No sé si el Anticristo será el último de la serie de usurpadores del Trono Papal, o hay que verlo en todos esos hombres -cinco-, descritos en las dos bestias apocalípticas. Me inclino a creer esto último, pues la perversidad de las obras de cada uno se han aplicado tradicionalmente al mismo Anticristo. Luego expondré otras graves razones para decir esto. Durante el «reinado» de Juan XXIII, es convocado el Concilio que SABÍA PERFECTAMENTE que sería el vehículo para introducir en la Iglesia la revolución y la herejía que las reúne a todas, según San Pío X. Durante su «reinado» fue entronizado Satanás en el Vaticano, corazón de la Iglesia y se le dio la Tiara papal. La misión de Juan XXIII fue diferente a la de los sucesores, pero INICIAL Y ESENCIAL para poner en movimiento la maquinaria. Durante el «reinado» de Paulo VI, se eliminó el Sacrificio mediante la adulteración de las formas consecratorias y el rito se convirtió en una asamblea de espíritu protestante. Igualmente, fueron invalidadas las ordenaciones sacerdotales y las consagraciones episcopales. Lo mismo sucedió con los otros Scramentos excepto el Matrimonio y el Bautismo. Durante el «reinado» de Juan Pablo I se eliminó la coronación de los papas que se convirtió en una «entronización» en la que sólo se imponía la mitra que ya usaban. Se eliminó la silla gestatoria que puso a los papas a pie. El «reinado» de Juan Pablo II, reciente, espectacular, aplastante -llegó a reunir A MAS DE 5 MILLONES DE GENTES-, indudablemente no superados por los anteriores, como tampoco creo que sea superado por su sucesor Benedicto XVI, que como dice el Apocalipsis, viene ejerciendo «todo el poder de la primera bestia, en servicio de ésta». Será, entonces, un «reinado» gris, pero apuntalado en el poder de su predecesor. Durante Juan XXIII, a Satanás se le ofrece la Tiara a la que renuncia poco después Paulo VI DESCORONANDOSE EN UNA CEREMONIA RELIGIOSA. Ninguno de ellos la volvió a usar después de esto y ahora Benedicto XVI la retira de su escudo papal. ¿No están de acuerdo en todo?, ¿no es la misma entidad moral marchando al mismo lugar, con la misma intención, por el mismo caminito?. ¿No se puede pensar que hay ALGUIEN detrás de estos pobres hombres sin autoridad propia moviéndolos como marionetas?, ¿no hay una férrea invasión de individuos juramentados al rededor de estos «papas» apoyándolos, llenándose la boca de hablar de Cristo, -la careta perfecta-, pero ofendiendo a dios todos los días durante la celebración del rito que es la abominación desoladora por antonomasia?. ¿Quién de ellos es el Anticristo?, ¿el cuarto dificilmente superado?, ¿el último?, ¿o más bien todos como una sola cabeza, como una sola entidad moral, cumpliendo la propia misión según el momento histórico que le ha tocado vivir?. Si esto es así, no se equivocaron quienes viendo los hechos de cada uno de estos «papas», en su momento, pensaron estar viendo al mismo Anticristo. Veremos después, cómo la Santísima Virgen en La Salette apoya esto. Como es obvio, no he mencionado de cada uno de esos «papas» supuestos sino lo que me parece más significativo de su administración, que si llegáremos a un análisis más detallado, aunque somero, tendríamos la historia de horror más escalofriante que reune los ataques más furiosos a la Iglesia preconciliar y las doctrinas más descabelladas y más desviadas de todos los enemigos y heresiarcas de toda la historia.
Si es verdad que al Anticristo lo debemos ver en el «reinado» de cinco individuos, entonces se explica en buena parte que sea tan difícil identificarlo. A esto se debe que su acción vaya siendo tan efectiva como su engaño y seducción -sin dejarse de considerar la enfermedad espiritual y moral del pueblo-; a esto se debe también que pueda hacer tanto mal que sería inexplicable e imposible en la sola vida de un hombre, como decía San Jerónimo. Necesitaban la fuerza inmensa y aplastante de un concilio: lo hicieron. Introdujeron la herejía, el desorden, el cambio frenético y la revolución en la Iglesia como anunció la masonería cínica y abiertamente desde el siglo XIX. Pues lo fueron haciendo con cautela y con la mayor prisa posible. La autoridad de un «papa», apoyaba la autoridad del otro y continuaba sosteniendo lo que se había logrado y metiendo nuevas cosas. Cuando uno de ellos hablaba, parecía que se estaba escuchando a cualquiera de ellos, como si fuera un mismo hombre. El pueblo sabe que el Papa es el Vicario de Cristo y oír al papa es lo mismo que oír a Cristo. Pero, ¡PERO! aunque Cristo prometió Su asistencia a los papas y la infalibilidad, A LOS HOMBRES CORRESPONDÍA NO DEJAR QUE EL TRONO PAPAL FUERA INVADIDO POR ENEMIGOS. Si el hombre se entregaba al pecado, si el último de los cristianos se entregaba al pecado, entonces se empezaba a preparar el caldo de microbios que producirían las crisis de la Iglesia, y en el final, el advenimiento del Anticristo. Y llegarían estos monstruos a la vista del pueblo prostituido, como producto de sus pecados, y Dios ya no estaría comprometido en proteger la ortodoxia doctrinal ni la infalibilidad del usurpador. Entonces, el pueblo pervertido, lo mismo aplaude y defiende la propia corrupción, que aplaude frenéticamente a quienes por su exclusiva culpa llegaron a ser sus dirigentes espirituales, que llegan para decirles lo que quieren oír y a callar lo que no quieren oír.
Al tiempo que transcurre durante el «pontificado» de cinco individuos, se debe que las inquietudes y algunas protestas públicas o privadas al irse imponiendo las reformas, se vayan olvidando y a la enorme propaganda que manipula las mentes del pueblo y al fin así se olviden, y todo se vaya «acomodando» y tranquilizando en una cabal aceptación de lo que enseña esa Iglesia que ya nada tiene que ver con la Iglesia de Cristo. Un hombre que haya sido totalmente aislado del mundo por allá de los años cuarentas, y se le sacara de su aislamiento en nuestro día, se encontraría con Iglesias ocupadas por una secta extraña absolutamente desconocida. ¡Pero esto es lo que alaban tanto los invasores de hoy y el pueblo desviado que los sigue: el cambio, lo novedoso, la condena y olvido de todo lo que anteconciliar!.
Si lo que digo es cierto, entonces ese pequeño cuerno que despunta, no es el Anticristo por ser el último, sino uno de los cinco que llevan a su vez, y bien ganado el título. El Beato Bernardino de Bustis decía que en los últimos tiempos ocuparían la Sede de Pedro «inicuos pontífices». Pero en este caso, ¿qué nos quiere significar el Profeta Daniel aldecir que ese cuerno pequeño «despunta» de otro de los cuernos de la bestia?. Cuando estaba a punto de morir Juan Pablo II, se habló durante algunos días que pudiera quedar imposibilitado completamente para gobernar, por lo cual sería necesario elegir a otro «papa» antes de que muriera. Pensé que así se cumpliría la palabra bíblica que jamás se equivoca y que siempre asombra sobremanera al momento de su cumplimiento. Me parecía que lo que quería decir el Profeta Daniel es que de un «pontificado» saldría otro. Este caso no puede darse absolutamente. Un papa no puede ser designado por el papa predecesor. Este individuo nunca sería un papa válido. Pero en el ambiente prostituido actual del Vaticano en que ya no interesan aquellas ligas fuertes de lo natural con lo sobrenatural, y que más bien se busca la continuidad en el camino de destrucción de la Iglesia y se detectan a los individuos que en la forma más fiel están dispuestos a seguir los caminos de los reformadores -detrás de los cuales está Satanás dirigiéndolo todo-, entonces, bien se puede pensar en designaciones y no en elecciones en las que interviene el Espíritu Santo, que ya para el caso poco importa, o importa nada, si no es solamente para el discurso. Es el mismo pecado de soberbia del Paraíso que expulsa a Dios, para imponer el hombre su propia opinión y conveniencia. Su propio capricho, su propio camino en el que ya Dios no tiene nada que ver.
Pasaron pocos días para que esto fuera explicado. Un hecho rápidamente acallado, pero que trascendió lo suficiente para darnos a conocer que la profecía de Daniel se había cumplido y que la supuesta «elección» de Benedicto XVI, no fue más que un teatro -muy rápido por cierto-, una burda y engañosa mascarada preparada por la mafia que está férreamente posesionada de todos los controles de la Iglesia.
El día 22 de abril del año 2005, los noticieros de TELEVISA, difundieron una noticia que los periódicos nacionales que la publicaron al día siguiente dijeron que «era difícil de creer». En el día de hoy, todo lo que no conviene es «mentira» o «difícil de creer», y todo lo más corrupto que sea conveniente, es siempre cierto. El señor Alfredo Alvarez que tiene una especie de hotel en Molinaseca Léon, España, dijo que en el año 2000, recibió a un visitante con el que conversó largamente sobre el futuro de la Iglesia. Era el Cardenal José Ratzinger que posteriormente le envió una postal de agradecimiento en la que firmaba: «JOSÉ RATZINGER, FUTURO PAPA BENEDICTO XVI». Entonces, es claro que este fue designado y no electo. ¿Sabremos lo que sucedió y a esos niveles está sucediendo?, ¡secretos, son del sanedrín!.
Igualmente, James Mckinley, reportero del New York Times, publicó un artículo en abril de 2005, en el que trata con amplitud el curso que ha seguido el caso del Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, por las acusaciones contra él por abuso sexual a por lo menos ocho jóvenes estudiantes entre los años 1943 y pincipio de los años sesenta. Yo vi hace unos tres años una entrevista televisada con tres de estas víctimas, hoy ya unos hombres, que puedo asegurar que aquello no era un teatro. Todas estas acusaciones, dice el periodista, habían encontrado oídos sordos en Ratzinger, porque, decía, el Padre Maciel era amigo personal de Juan Pablo II, porque lo había elogiado en público, y porque incluso le había confiado a su congregación la organización de un importante centro católico en Jerusalén.
Sin embargo, dice el artículo, el caso contra Maciel que antes se había archivado y olvidado «porque era una persona muy querida por el papa», decía Ratzinger, tuvo un gran cambio, y aquello que estaba empolvado desde 1999 se reabrió por razones no claras. Mackinley dice desde su óptica desconectada de otras realidades que «aun no está claro por qué Ratzinger cambió de opinión -esto sucedió en los últimos días de Juan Pablo II, en los que ya estaba imposibilitado para todo-, y reabrió la investigación, pues nunca ha comentado nada al respecto. Una de las teorías -dice inocentemente-, sugiere que el Cardenal (Ratzinger) SABIA QUE EL SERIA UNO DE LOS CANDIDATOS AL PONTIFICADO y no quería que el asunto estuviera pendiente sobre su cabeza cuando se celebrara el cónclave». Cuando el río suena, agua lleva.
Igualmenyte, el 3 de abril de 2005, Stefan Kempis dijo que el Cardenal Ratzinger era un hombre «sorprendentemente humano» -no me extraña que así lo califiquen, pues el Anticristo debe aparecer como humano y humanista- y «el más apto por sus valores humanos y sus capacidades intelectuales». Kempis, que pertenece a Radio Vaticana, dijo que «Ratzinger obtendría la mayoría a su favor en la primera votación» del conclave. Así también opinó el Padre Eberhard von Gemmingen de la redacción alemana de este órgano vaticano.
En una entrevista que la agencia noticiosa France Presse le hizo al Cardenal Martini, considerado «el más progresista del Colegio cardenalicio» dijo que estaba seguro que Benedicto XVI «nos tiene reservadas muchas sorpresas». El Cardenal reconoció que la elección de Ratzinger para suceder a Juan Pablo II, nació del deseo de tener «un pontificado breve después de uno tan largo». El hombre, no Dios, es el que marca la conveniencia de un pontificado largo o corto. Esto nos revela obviamente que allá nada tiene que ver el Espíritu Santo. Pues no tardó mucho Ratzinger en conmocionar al Vaticano, -como dicen los periódicos del mundo-, cuando apenas subiendo el primer escalón de su trono, anuncia «por la vía rápida» (fast track), -dice la nota de la agencia DPA del 14 de mayo de 2005-, que se inicia la beatificación de Juan Pablo II. Ya no se pedirán ni milagros. ¿No el papa puede dispensar de este requisito?. Se le declara mártir. ¡Pero cómo!, Los mártires son cristianos que fueron asesinados con derramamiento de sangre por odio a Cristo.
Verdaderamente la palabra de Dios es exacta. «…hizo que la Tierra y sus moradores adorasen a la primera bestia» y «que hiciesen una imágen de la bestia». ¿A cuál de los cuatro individuos incluídos en la anatomía de la primera bestia de san Juan se está refiriendo al Apocalipsis Cap. XIII?, lo dice muy claro el sagrado Libro: «cuya herida mortal fue curada». Es decir, a su inmediato predecesor. La nota de la Biblia comentada de Torres Amat dice: «Esta segunda bestia… sirve a la primera, y ambas sirven al Dragón».
Ratzinger se preparó por años una imágen de «conservador». Ha declarado que sería bueno el regreso del Latín. Se le ha visto mundialmente oficiar en sus «misas» con el canon en Latín de la Misa llamada de San Pío V. Se han dejado correr rumores que «el es quien arreglará las cosas, pero que tiene que ir lentamente por la resistencia de los reformadores progresistas». ¡Paparruchas!. Ha sido cuidadoso. Sabe que su más pequeña palabra, que una actitud cualquiera será analizada y transmitirá un mensaje que se interpretará y será comentado. Su misión es napoleónica. Napoleón introdujo la Revolución con la máscara de monarquía. Su pontificado de transición y de consolidación de la herejía y de la apostasía, permitirá preparar las cosas más horribles que el ejército invasor planea con su aval. La extinción completa, ahora sí, de todo lo que huela a Iglesia preconciliar. Pero se hará bajo el signo conservador de Ratzinger que indudablemente atraerá a una buena parte de los llamados tradicionalistas, de la Iglesia remanente llena por todos los lados de infiltrados, de traidores, de particularistas, de trepadores, de pancistas y de complotados. Esto son lo que enterraron el cuerpo místico de Cristo, que los traidores del Vaticano habían matado. Son los que por cuarenta años impidieron con toda clase de trucos y con toda clase de motivos que la Iglesia se unificara nuevamente para comenzar la batalla por el rescate de la Iglesia. El drama de la Iglesia, lo convirtieron en una comedia y cobraron las entradas. ¿No es cierto que todo está ya gritando la Parusía, que ya no tarda?.

Mons. José F. Urbina Aznar
2005

LA ESQUIZOFRENIA COMO PRINCIPIO TEOLÓGICO

Nota sobre el autor de este artículo, que nos ilustra sobre una historia ocultada, al menos para mi desconocida:

El Dr. Eberhard Heller nació el 7 de junio de 1942 en Nuembrecht. Después de un servicio militar de tres años estudiando filosofía, arqueología, historia del arte y sociología en la Universidad de Muenchen; 1974 Ph.D. Phil ..; después asistente de investigación en la edición de las ediciones Jacobi y Reinhold patrocinadas por la Deutsche Forschungsgemeinschaft; Desde 1987 editor técnico y conferencista (hasta 2005). 

Fue director y editor durante varios años de la prestigiosa Revista alemana Einsicht, guía de la verdadera tradición católica. Junto a otras personas luchó con denuedo contra los errores y herejías que propagaba el lefbrevismo y luego la tesis Cassiciacum, y promovió la consagración de Gerard de Lauriers – una vez que se desdijo de la tesis del papa materiliter- por monseñor Thuc. Tanto el Dr. Heller, como mons. Thuc se sintieron engañados por Gerard- para mons. Thuc, era la segunda decepción luego de haber sido engañado por otro cabeza de secta: Clemente Domínguez, del Palmar de Troya. Todo lo cual explica el Dr Eberhard Heller en este artículo de su propia pluma-.

Que duda cabe que la autoridad del Dr. Heller, pionero del sedevantismo, y su veracidad – pues a la vez que denunciaba la doblez de Gerard y la herejía de la tesis del “papa materialiter, defendía con total honestidad la validez de la consagración recibida por Gerard de manos de monseñor Tuch- no se pueden cuestionar, dado que esta consagración ( la de Gerard) fue gestionada íntegramente por él y dos personas más.

El resumen del artículo se podría compendiar más o menos así: 1º La tesis del papa materialiter es una herejía formal que ataca directamente a varios dogmas católicos, v.g. a las notas de la Iglesia visible; 2º Es una enemiga de la restitución de la Iglesia, y 3º No han dejado de usar medios deshonestos para obtener episcopados para sacerdotes no aptos al parecer de muchas voces de la tradición, en contra de la opinión de la Iglesia – osea de sus cofrades episcopales-, e incluso engaños como el de Gerard des Lauriers a Mos, Thuc, el cual relata el autor que vivió en primera persona.

El articulo está tomado de la prestigiosa revista católica Einsicht. Lo escrito entre llaves [ ] no pertenece al original del autor en alemán.  Como hay algunas informaciones que no se pueden dejar de leer, por ser para casi todos desconocidas e insólitas, hemos puesto a modo de índice algunos apartados para ayudar mejor la lectura.

A MODO DE ÍNDICE

1 La esquizofrenía como principio teológico.

2 La protesta de los fieles católicos por la consagración del P. Stuyver por no ser apto para el episcopado.

3 ¿Qué quiere decir un medio papa?

4 El engaño de Gerard de Lauriers  a Mons Thuc para ser consagrado obispo.

LA SEDE APOSTÓLICA “OCUPADA”

O LA

ESQUIZOFRENIA COMO PRINCIPIO TEOLÓGICO

Notas con motivo de la tesis “Papa materialiter non formaliter”

de Monseñor Guérard des Lauriers

 

Por Eberhard Heller

Traducción del alemán: Hugo E. Córdoba Aliaga

 

¡No es lo que Ud. piensa!

No se ha realizado una nueva elección de un Papa, ¡ gracias a Dios¡. Ya tenemos muchos “Santos Padres”: Bawden, Linus II.  Gregorio (Palmar)  etc [ Williamson,  Fellay, Ricossa, Pfeiffer, etc.  que se otorgan a sí mismos la competencia para decidir si el «papa» o el «medio papa» yerra o no en la fe y las costumbres] .

Por otra parte, no lo es en absoluto necesario, pues, Juan Pablo II [luego Ratzinger y ahora Bergoglio] conserva ocupada en forma continua la Sede apostólica. Esto es afirmado no sólo por los modernistas y los reformistas, por la Fraternidad Sacerdotal de Ecône y los miembros de la Hermandad San Pedro, sino también por los seguidores de la tesis de Guérard des Lauriers que se han establecido en el norte de Italia y en Estados Unidos. Reducida a un común denominador, esta idea es el resultado de una breve confrontación mantenida con un grupo en la resistencia a las reformas eclesiásticas, del cual supuse que sólo por razones de piedad hacia su antiguo mentor teológico Mons. Des Lauriers  se adhería a esa desacertada tesis del “Papa materialiter non formaliter” [y, en opinión de muchos- Dr. Homero Johas, Tomás Tello Corraliza, el propio autor y la mayoría de los obispos católicos que proclaman la sede de Pedro actualmente vacante- herética, ya que dice con notoria pertinacia que la visibilidad de la Iglesia se manifiesta en la jerarquía materialiter herética que abraza el herético magisterio del Vaticano I]. Pero ¡me equivoqué en gran medida! La virulencia de esta tesis que constituye el fundamento para todo un sistema teológico, que es para sus adherentes mucho mas importante que el depósito de la fe,  se mantiene inconmovible en el grupo que rodea al P. Ricossa. Recientemente, el 17 de enero de 2002, tuvo lugar la consagración como Obispo del Padre Stuyver por Mons. McKenna quien justificó el hecho diciendo que él adhiere a la tesis. He aquí entonces, que tenemos un “obispo de tesis” [ ergo no un obispo para la Iglesia, sino para la secta, otra especie de Palmar] al cual viene a añadirse un segundo: el Padre Sanborn [ que reniega de los principios de la metafísica de Santo Tomás para abrazarse a esta esperpéntica tesis] de Estados Unidos que fue consagrado obispo en el mes de junio. El hecho de justificar la consagración de obispos por  que los candidatos adhieren a un cierto teorema, presenta un fenómeno bastante singular desde el punto de vista teológico y eclesiástico [ esquema nada católico].

Introducción,

o los que se creía muertos, tienen la vida más larga.

El 17 de diciembre de 2001 escribí al Padre Ricossa: “Usted tiene la intención de hacer consagrar al Padre Stuyver porque él adhiere a la tesis “Papa materialiter non formaliter” de Guérard des Lauriers, que se encuentra de hecho en contradicción con la constatación que su Eminencia Monseñor Ngô-dinh-Thuc emitió en su conocida DECLARATIO de 1982 , según la cual la Sede apostólica está vacante. Como Ud. lo ha debido saber, el autor de esta tesis, Monseñor Guérard des Lauriers revisó mas o menos la misma al final de su vida (confrontar a este respecto la carta publicada en SAKA- Informationen del mes de mayo de 1988). Pese a esta revisión Usted y su comunidad continúan adheridos con insistencia a la tesis aún cuando, según mis conocimientos, ustedes no han justificado teológicamente por qué persisten en defenderla.

[LA PROTESTA DE LA TRADICIÓN POR LA CONSAGRACIÓN DEL P.  STUYVER]

En relación a la consagración del Padre Stuyver, lograda gracias a la gestión del Padre Ricossa, un ex miembro de la comunidad lefebvrista, en contra de las protestas de muchos sacerdotes de Francia y Bélgica a los que me sumé, y contra el ruego encarecido de muchos fieles, que expresamente para impedir la consagración, rezaron una novena pidiendo por el abandono del proyecto ( convencidos de que el sacerdote era inadecuado para ese ministerio), quedó evidenciado con que obstinación los miembros de la comunidad Mater boni Consilii de Verrua di Savoia, Italia, adhieren todavía a este cadáver teológico. Hasta llegué a pensar que el Padre Ricossa mantenía esta tesis por piedad filial, pues en el terreno religioso colaboraba estrechamente con los padres sedevacantistas como Monseñor Dolan, el Padre Barbará y el Padre Schoonbrodt [ que no adhieren a este cadáver teológico, usando la expresión del autor], puesto que con los dos últimos predicaba frecuentes ejercicios en ese Instituto. Por otro lado, llegó a manifestar que sólo se distanciaría de dicha tesis cuando encontrara una explicación mejor para interpretar la crisis actual de la Iglesia. ¡Estaba equivocado! Aquellos de quienes se piensa que están muertos, generalmente tienen la vida más larga… lamentablemente.

 

En la foto el ex lefebvrista P. Ricossa, jefe y gurú del Instittuto Mater Boni Consilii, principal grupo de la secta que predica la herejía del «medio papa» y que declara que la visibilidad de la Iglesia se manifiesta en la jerarquía de la secta conciliar, lo cual es otra herejía formal mayor, porque las notas de la Iglesia de Cristo: una, santa, católica y apostólica, no las pueden tener las sectas por más grandes que sean. La implicación de dicha herejía, según RF Schmidt de Einsichit «es casi satánica». En realidad no sabemos por qué se fueron de Econe. El instituto se ha expandido por Italia, Francia, y Argentina, y cada vez son más los incautos que quedan atrapados en la herejía con riesgo de quedar eternamente confundidos ¡Tanto nadar para morir ahogados en la orilla!

A pesar de las numerosas objeciones y refutaciones a la tesis “Papa materialiter non formaliter”, pienso particularmente en el meticuloso artículo de Myra Davidoglou publicado en el periódico LA VOIE en Francia, como así también en los argumentos expuestos en EINSICHT [una revista referencia de la lucha católica], los discípulos de Mons. Guérard des Lauriers y en particular el Padre Ricossa nunca han ofrecido un verdadero análisis en contrario ni han querido participar en una confrontación real. Ellos han tomado la decisión de seguir adelante insistiendo con esa posición insostenible a fin de paralizar nuestros esfuerzos de trabajar todos juntos por la restitución de la Iglesia.

Como el Padre Ricossa, en quien veo el principal responsable de todas estas iniciativas, no ha reaccionado hasta el presente a la propuesta de reexaminar la tesis “Papa materialiter non formaliter” a los fines de arribar a una posición común o bien separarnos a causa de divergencias teológicas insuperables, no me queda de mi parte, más que la posibilidad de oponer de nuevo mis argumentos contra esta tesis en la esperanza de llegar a una clarificación definitiva de los espíritus y de contribuir a una solución decisiva en tan importante cuestión.

A continuación de esta exposición sistemática, sigue una detallada descripción [ muy interesante y generalmente desconocida] de las circunstancias que rodearon la consagración como obispo del Padre Guérard des Lauriers en 1981 [ muy reveladora clarificación, que despierta una santa ira].

¿Qué quiere decir la fórmula

“Papa materialiter non formaliter o [medio papa]?

Que significa entonces la fórmula “Papa materialiter non formaliter”, por medio de la cual Mons. Guérard des Lauriers intenta interpretar la situación de Juan Pablo II [ ahora el P. Ricosa hacelo mismo con Bergoglio]. en relación a la fe de la Iglesia. Des Lauriers ve a la ocupación legítima de la Silla de Pedro en conflicto, puesto que normalmente es la encargada de defender la fe. Según su opinión que se publica en la revista cassiciacum, Wojtyla fue elegido legítimamente Papa [Osea, los herejes modernistas que están fuera de la Iglesia, eligen legítamemente a un papa, al igual que lo podrían hacer los herejes calvinistas, pues ambos están fuera de la Iglesia ¡novedosa locura diabólica¡]– por una parte minor et sanior (menor y más sana [ ¿sanos los que se han adherido a las herejías del Concilio?) unos diez Cardenales  que fueron elegidos por Pío XII.- razón por la cual él es “Papa materialiter”. Pero dado que habitualmente enseña la herejía –lo que no le es permitido hacer en cuanto Doctor Supremo- no es formalmente Papa “Papa formaliter”, es decir no procede como Papa, pero continúa como Papa material [Osea, que un cadáver- separado el alma del cuerpo- sigue siendo un hombre, es decir la persona de fulano o mengano], lo que significa que sigue siendo en cierto modo un Papa en potencia. Porque si en tanto que Doctor Supremo y como Pastor proclamara de nuevo las enseñanzas ortodoxas en materia de fe y de costumbres [es decir, si el cadáver hablara correcta y ortodoxamente], entonces sería tan Papa materialiter como formaliter, y para decirlo de manera que todos puedan comprender, volvería a ser un completo Papa normal [Es difícil encontrar mayor estupidez en metafísica en las historia de las herejías en 2000 años].

En enero de 1984 Mons. Guérard des Lauriers escribirá en SAKA- Informationen: “Actualmente la Iglesia está ocupada y se encuentra en un estado de privación. W. (es decir Mons. Wojtyla) ha sido elegido regularmente (lo admito hasta que se me pruebe lo contrario) por un Cónclave que estuvo compuesto de una docena de cardenales auténticos  (que no protestaron en contra de la elección [porque todos eran hereje, pues habían abrazado las herejías del concilio, ninguno protestó]) tomando así posesión de la  Silla papal [La tomó como pudiera haberla usurpado el Dali Lama o Zapatero, votado por la ejecutiva de su partido]; entonces es solo materialiter Papa (de hecho, conforme con las apariencias jurídicas). Junto a otras prevaricaciones W. (Mons. Wojtyla) profiere habitualmente la herejía. Manifiestamente W. causa perjuicio al “bien común” de la Iglesia militante en tanto y en cuanto viene a promoverlo. En consecuencia W. es inepto para ejercer la autoridad tanto sobre la base del derecho natural como así también metafísicamente [ de esto adolece bastante Gerard de Lauriers, puesto que la materia no se distigue más que el compuesto, según Santo Tomás de Aquino; claro que el P. Ricosa se inventa su metafísica y mons. Sanborn forman a sus seminaristas en el error craso desde el comienzo de sus estudios; un sacerdote, cuyo nombre no deseo revelar, abandonó el seminario de mons. Sanborn en USA al no soportar tanta malformación, y hoy es un buen sacerdote sedevacantista ordenado por un obispo de sana doctrina, que repudia esta tesis como herética] y jurídicamente. Como la fuerza del derecho natural proviene de Dios, W. no posee la autoridad de hecho, no puede ser Papa “formaliter” (en el propio sentido del término). No se le debe obediencia, pues sus pseudo órdenes son nulas”.

Quiero aquí remarcar que Guérard des Lauriers, en el fondo, sólo podría haber presentado su tesis únicamente como hipótesis en cuanto todo lo subordina a la condición de una elección regular.

El Instituto “Mater Boni consilii” del que forma parte el Padre Ricossa , sigue dicha posición en los siguientes términos: “El Instituto y la crisis abierta por el Conc. Vat. II.- Todo el mundo puede constatar que la Iglesia atraviesa una de las tormentas más devastadoras de las predichas por el Señor, sin duda la más terrible de su historia milenaria. Para el Instituto, el origen de esta crisis se encuentra en el Conc. Vat. II., en las enseñanzas sobre la colegialidad episcopal, sobre la libertad religiosa, sobre el ecumenismo y la ingerencia de los no-católicos en el cuerpo Místico de Cristo, sobre las relaciones no cristianas y particularmente el  judaísmo, sobre las relaciones entre la Iglesia y el mundo moderno etc., está contra el magisterio de la Iglesia, de muchos papas y de muchos concilios ecuménicos. La reforma de la liturgia, especialmente de la Santa Misa y del derecho canónico son nocivas para las almas, favoreciendo la herejía protestante y declarando lícito lo que es ilícito según el derecho divino (por ejemplo la comunión con los herejes en las cosas sagradas). Todo esto no puede provenir de la Iglesia católica guiada por el Espíritu Santo ni de un legítimo sucesor de San Pedro dotado del carisma de la infalibilidad. En medio de esta crisis sin precedentes, cuya fuerza todo lo arrastra implicando necesariamente que se aprueben los documentos conciliares y se consientan las reformas que de ellos se desprenden, el Instituto expresa que no puede aceptar las nuevas doctrinas contrarias a la fe y a las costumbres, pero tampoco puede incitar a los fieles a la desobediencia contra la autoridad de  la Iglesia´[Es decir, que a pesar de lo que dicen, en el fondo mantienen  una  posición aún peor que falsa resistencia de monseñor Williamson: éste reconoce al hereje como papa, pero le resiste; mientras que para Ricossa ni siquiera habría que incitar a la desobediencia al hereje, según la literalidad de sus propias palabras, contrariamente a lo que nos enseña San Pablo y San Juan evangelista; lo cual ess una manifiesta heterodoxia contra las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia] . Por eso adhiere este Instituto a la así llamada tesis de Cassiciacum (Esta denominación proviene del nombre de la revista de teología que la divulgara por primera vez) concebida por el recordado teólogo dominico, el Padre Guérard des Lauriers, fallecido, que fuera miembro de la Academia Pontificia de Santo Tomás, antiguo profesor en la Pontificia Universidad Lateranense y en Le Saulchoir en Francia”. Según esta tesis Paulo VI- Montini- y sus sucesores, si bien han sido elegidos legítimamente, no poseen la autoridad pontificia. En términos escolásticos y según la distinción enseñada antes por el gran comentador de Santo Tomás en el siglo XVI Cardenal Cayetano, luego retomada por San Roberto Belarmino [ ¡ Jesús! El doctor de la Iglesia, S. Roberto Belarmino no dijo eso, sino lo contrario; o Ricossa es ignorante o malévolo], ellos son “papas” solo “materialiter” mas no “formaliter” por la razón de que no persiguen al bien de la Iglesia y enseñan y difunden el error y la herejía. Si ellos llegaran a retractarse de sus propios errores, volverían a recibir de Cristo la autoridad para gobernar enseñar y santificar a la Iglesia” [eso no sería posible porque contradice la definición ex cáthedra de Paulo IV, confirmada por S. Pío X, que es nada menos que 15 veces citada como fuente del C.I.C de 1917 de San pío X y Benedicto XV]. (esta información se puede obtener en: Instituto Mater boni Consilii, Localita Carbignano 36, I-10020 Verrua Savoia – Tel. 0161/839335 – Fax: 0161/839334. e-mail: sodalitium@plion.it, -vía la homepage: www.Plion.it/sodali).

A pesar de la afirmación arriba expuesta de que Mons. Wojtyla enseña el error y la herejía, la cabeza pensante del Instituto Padre Ricossa señala que rechaza el reproche según el cual Juan Pablo II. es formalmente hereje. Sin reparos, piensa que Mons. Wojtyla ¡no tiene conciencia de lo que dice….como presunto Doctor Supremo! Esta actitud de Ricossa deviene incomprensible por cuanto a su salida de Ecône junto a otros sacerdotes: Munari, Nitoglia y Murro [es decir, es la misma postura lefrebvista por lo que no se entiende porque se separaron. De hecho el P. Nitoglia coofundador de esta secta,, consecuente lefebvrista ha abandonado el Instituto Mater Consilii y vuelto a la postura de mons. Williamson, como era lógico esperar, ya que el instituto es lo mismo, sino peor, que la falsa resistencia, y está en el hereticismo denunciado por el Dr. Johas] , justificó tal decisión condenando los errores de Ecône respecto a la autoridad de los papas y su magisterio 1.

Puesto que Wojtyla permanece como “Papa materialiter” a pesar de su notoria herejía –(un autor americano ha confecciondo una lista con unas 101 herejías de Juan Pablo II) –para completar añado: a pesar de su apostasía,  no se puede afirmar que la silla apostólica está vacante (así sostiene a modo de conclusión el Instituto “Mater Boni Consilii” presentando el escudo de Juan Pablo II. en su página Web [el art. Es del año 2002] ) él es sólo un Papa “no activo” porque no cumple con las obligaciones inherentes a su función. Esta es la razón por la cual Ricossa y sus adeptos repiten la sentencia: no se puede incitar a los fieles a la desobediencia contra la autoridad legítima de la Iglesia (o sea Mons. Wojtyla [hoy Bergoglio]). Simplificando, la tesis “Papa materialiter non formaliter”, se puede convertir a una fórmula muy fácil: J. P. II. ha sido elegido legítimamente Papa. El permanece Papa incluso si habitualmente enseña la herejía. Solamente no se debe obediencia a sus prescripciones heréticas [ Entonces ¿quién es el que decide si algo es ortodoxo, el P. Ricosa? ¡Entendido!, es él el papa, o un luterano]. Si J.P. II. volviera a enseñar la doctrina de la Iglesia, volvería a ser de nuevo Papa en toda se extensión. Solo se debe esperar su conversión [ lo que niega una doctrina ex cáthedra: la Bula Cum ex Apostolatus Officio].

Esta posición se puede cuestionar de muchas maneras:

  • ¿Está conforme a los argumentos que la Iglesia ha desarrollado sobre el problema del “Papa haereticus”?.
  • ¿Fue en los hechos Juan Pablo elegido legítimamente?
  • ¿Puede un hereje ser verdadero Papa o permanecer Papa?
  • ¿Qué consecuencias [gravísimas] se siguen de ella para el proyecto de restitución de la Iglesia?

1.    Una nueva creación teológica

A primera vista, la tesis “Papa materialiter, non formaliter” parece plausible: como Doctor Supremo de la Iglesia un Papa no puede simultáneamente enseñar la herejía, pero, si lo hace, entonces no se le  debe obediencia….hasta tanto él no vuelva a la fe ortodoxa; mas permanece como

¡Papa potencial, porque ha sido elegido!. En el transcurso del año he podido constatar con estupor, que la mayor parte de los clérigos y de los fieles tienen dificultad en admitir la idea de que un Papa (o “el Papa”) pueda caer en la herejía (PAPA HAERETICUS). A los ojos de muchos, el Papa es una fortificación inexpugnable y no se tendría éxito si se la quisiera demoler. Incluso opino que no sólo el gran público, en cuya formación de opinión también se han incorporado los católicos modernistas, se observa una acrítica y en parte exaltada veneración a Mons. Wojtyla. Inclusive la prensa liberal 2 lo aclama, especialmente , muchos clérigos y laicos tradicionalistas. Acaso ¿no le dijo Cristo a Pedro: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”? (Mateo 16, 38) y más tarde el concilio Vat. I. proclamó la infalibilidad pontificia como dogma: “Cuando el romano Pontífice habla ex Cátedra, es decir, cuando en el ejercicio de sus funciones de Pastor y Doctor de todos los cristianos y en virtud de su suprema autoridad apostólica define que una doctrina acerca de la fe o las costumbres debe ser sostenida por la Iglesia Universal, entonces goza, merced a la asistencia divina que le ha sido prometida en la persona del bienaventurado Pedro, de aquella infalibilidad con que el divino Redentor ha querido dotar a su Iglesia para definir las doctrinas de fe  y costumbres; por consiguiente, tales definiciones del   Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no precisamente por el consentimiento de la Iglesia. (sesión IV, constitución Pastor Aeternus; DZ. 1839).

¡Lo que no debiera ser, simplemente no podía ser, esto es, que un Papa pudiera devenir hereje!. Cuando se habló de herejía y cisma en el caso de Paulo VI, pensé en el sutil discurso del Padre De Nantes con su LIBER ACCUSATIONIS o en su periódico CONTRAREFORMA CATÓLICA en donde manifestó de manera legalista y mística que el Papa permanece Papa incluso como posible o verdadero hereje, él permanece Papa en potencia o en acto si regresa a la fe ortodoxa. Finalmente se usa el truco teológico a propósito del hereje que ya no es más hereje “formalmente”. A menudo se está a la búsqueda de pruebas para demostrar que Montini, en  el fondo, no ha sido jamás Papa. El Dr. Gliwitski ha caracterizado con precisión esta actitud de la manera siguiente: “ Haber renunciado después de tan largo tiempo a una manera habitual de comprender la fe, es una de las raíces más profundas de la así llamada crisis en la cual nos encontramos”. Será necesario, pues, que nos esforcemos en observar los signos, de ahondar  en  el conocimiento de cuando sólo se está opinando o deseando, cuando se está esperando, cuando se está creyendo y cuando en verdad se está sabiendo. “(Dr. Hans Gliwitzky, en EINSICHT, año 1, Nº 12, p. 37, artículo sobre “Garabandal”.

El Padre Guérard des Lauriers ha resumido bien esta postura –quizás psicológicamente comprensible- en la formulación de su tesis. Pero ¿ ella se corresponde bien con la doctrina de la Iglesia y respectivamente, refleja la opinión de sus doctores? San Paschasius ya remarcó en el siglo noveno: “Quien quiera buscar fuera de la verdad, solo encontrará falsedad y, quien  no aceptó lo que Cristo dijo, se colocó fuera de la verdad3)  [ Ergo, el Instituto Mater B. Consilii, mosn. Sanborn, y los fieles y sacerdotes que abrazan esta falsedad no acepta lo que Cristo dijo y se coloca fuera de la verdad, y si no vuelven a la verdadera doctrina católica quedarán eternamente confundidos]. Este principio, evidentemente, también vale para el Papa. Un Papa se puede separar de la cabeza, es decir, de Cristo por desobediencia en materia litúrgica que a él le incumbe salvaguardar. “Todos los cristianos tienen el deber de resistir a un Papa que busca destruir a la Iglesia” 4). Suárez ha remarcado “ un Papa que proclama la herejía, no es ya más Papa, y si él yerra, no yerra ya más como Papa. Como la Iglesia con esto no yerra, puede ella elegir otro Papa5).

En “In Romani Pontificis definiendo infallibilitas” se dice “Un Papa se sitúa fuera de la Iglesia por el simple hecho de hacerse culpable de herejía, como si fuera por el mismo Dios exonerado de su cargo” 6). San Roberto Belarmino, doctor de la Iglesia dice: “Un hereje notorio no puede ser Papa”7).

He aquí que no se pueda comprender entonces por qué Ricossa se refiere a S. Belarmino para justificar la tesis de Guérard des Lauriers [parece que sólo puede ser o por ignorancia, por deshonestidad intelectual o por pertinacia herética], sobre todo, que dicho autor no conoce la distinción entre un Papa “formaliter” ni “materialiter” a más de que él mismo concluye explícitamente la posibilidad de que un Papa sea hereje. (“De Romano Pontifice”).

Si se compara la tesis de Guérard des Lauriers con las sentencias arriba expresadas, se puede constatar fácilmente que no se puede hacer división entre un Papa “en acto” y un Papa “en potencia” porque su herejía la acarrea la inmediata pérdida de su cargo o función.

En su argumentación teológica, Myra Davidoglou demuestra que la tesis “Papa materialiter, non formaliter” es una novedad: “todos los papas que la Iglesia católica ha conocido después de su fundación fueron papas formales; la idea de un Papa potencial derechohabiente a título de Pontífice romano a la Silla apostólica es una novedad en el sentido de que nada, absolutamente nada autoriza a deducir de la Sagrada Escritura y de la tradición apostólica, las dos solas fuentes de la Revelación divina, ni la misma historia de la Iglesia, la posibilidad de la existencia de un tal Papa. En relación con lo dicho, nosotros tenemos pues como objeto, una doctrina puramente humana [la del papa materialiter]……” (LA VOIE 1991 nº 21, pag. 2, Análisis Lógico de la Tesis de Cassiciacum”).

Myra Davidoglou continúa: ¿Se dirá que aquel que ha perdido el papado no está destronado?……….y por lo tanto, es sobre el aparato (l‟ apparaître ) como él dice, que el autor se va a apoyar para intentar de establecer la ocupación, no de hecho, (lo que es evidente) sino de derecho de la Silla de San Pedro por hombres como Montini o Wojtyla, de quienes él mismo nos recuerda que son herejes no solo de derecho sino también de hecho y están fuera de la Iglesia por estar excomulgados y anatematizados por el Concilio Vaticano I (1870).

Des Lauriers en verdad no niega la posibilidad de la vacancia de la Silla apostólica, pero según él, ello solo ocurriría si la elección al pontificado supremo de Montini y de Wojtyla hubiera sido nula, que es lo primero que se deberá probar.

Des Lauriers, antiguo profesor de la Gregoriana y sus discípulos no comprenden que el reproche de hereje no se dirige al Papa como Papa, porque así se lo juzgaría en cuanto habla como Papa lo que no está permitido según el adagio “El Papa no puede ser juzgado por nadie”, (porque como Papa es el juez supremo) 8) [Mas los seguidores de la tesis novedosa contradicen esta doctrina infalible de la Iglesia y del Código de Derecho Canónico]. ( N. del T. : El canon 1556 prescribe “Prima Sedes a nemine judicatur” „La Primera Sede por nadie puede ser juzgada‟. Y el canon 1557 prescribe “Ipsius Romani Pontificis dumtaxat ius est iudicandi….” „ Es derecho exclusivo del Romano Pontífice  el juzgar:…..” Y San Roberto Belarmino en De Romano Pontifice 1.2,C. 30 dice: “Deponiéndolo ejercerían acción sobre el compuesto, sobre la persona dotada de poder”. Hasta aquí la nota del traductor).

Pero se trata de un juicio de hecho por el cual se ha declarado que a causa de una herejía determinada, la persona a quien le concierne ha dejado de ser Papa [formaliter].

2.   ¿Papa válidamente elegido?

Supongamos -a fin de seguir la posición de Mons. Guérard des Lauriers-  que Mons. Wojtyla ha sido elegido por una « pars minor et sanior » (parte menor y mas sana [tampoco se ve quiénes eran la pars minor, si todos ellos, sin excepción, se habían sujetado a las herejías del Concilio Vaticano II]). Si la elección recayó sobre un obispo de fe ortodoxa, la elección será válida. Pero, se puede contestar a justo título la ortodoxia de Wojtyla antes de su elección [puesto que era modernista antes]. Me ahorro el enumerar las herejías por todos conocidas que W. ha expresado antes de su acceso al trono de San Pedro.  Me es suficiente con recordar que ha favorecido particularmente las reformas (contrariamente al Cardenal Wischinsky que si bien no opuso mucha resistencia, mientras tanto tuvo el mérito de que por su intervención Polonia por lo menos, se fortaleciera en su posición anticomunista) [o sus intervenciones en el Concilio Vaticano II defendiendo las herejías de Dignitatis Humanae, aún obispo, así como por sus muchos escritos antes de 1978].

De conformidad con la Bula del 15 de febrero de 1559 “Cum ex Apostolatus officio” de Paulo IV, los prelados y obispos que se hubieran desviado de la fe Católica antes de su elevación, pierden automáticamente su autoridad y todo oficio. Ellos son ineptos para ejercer una función. Después de haber confirmado todas las sanciones que impuso a los herejes y cismáticos 9) Paulo IV habla decididamente de la incapacidad de los herejes para ejercer los cargos: “……agregamos también que si en algún tiempo cualquiera aconteciese que un obispo, incluso en función de Arzobispo , o incluso de Patriarca, o Primado; o un Cardenal de la Iglesia  romana, incluso como se ha dicho en función de legado; y también un Romano Pontífice, antes de la asunción a la dignidad de Cardenal o de Romano Pontífice, se hubiese desviado de la fe Católica, o hubiese caído en alguna herejía, o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, LA PROMOCIÓN O LA ASUNCIÓN, INCLUSO SI ESTA HUBIERA OCURRIDO EN ACUERDO Y UNANIMIDAD DE TODOS LOS CARDENALES, ES NULA, IRRITA Y SIN EFECTO [esta definición del Papa Paulo IV es una proclamación ex cáthedra: define para toda la Iglesia ejerciendo la suprema autoridad del Pontificado, condenando lo contrario; es, por su misma naturaleza, irreformable, y quien no la acepte como el citado Instituto regido por Ricossa está fuera de la Iglesia aunque celebren la verdadera Misa; al igual que otras sectas también celebran el Rito de San Pío V de forma solemne, no forman parte de la Iglesia Católica]; y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la obediencia que todos le han prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido, después de   os supuestos antedichos.  Tal asunción NO  SERÁ TENIDA POR LEGÍTIMA EN NINGUNA DE SUS PARTES, y no será posible considerar que se ha otorgado o se otorga alguna facultad de administrar en las cosas temporales o espirituales a los que son promovidos, en tales circunstancias, a la dignidad de obispo, arzobispo, patriarca o primado, a los que han asumido la función de Cardenales, o de Pontífice Romano, sino que POR EL CONTRARIO TODOS Y CADA UNO DE LOS PRONUNCIAMIENTOS, HECHOS, ACTOS Y RESOLUCIONES Y SUS CONSECUENTES EFECTOS CARECEN DE FUERZA, Y NO OTORGAN NINGUNA VALIDEZ, Y NINGÚN DERECHO A NADIE. Y en consecuencia, los que así hubiesen sido promovidos y asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, ESTÁN PRIVADOS DE TODA DIGNIDAD, LUGAR, HONOR, TÍTULO, AUTORIDAD, FUNCIÓN Y PODER; y séales lícito en consecuencia a todas y cada una de las personas subordinadas a los así promovidos, si no se hubiesen apartado antes de la fe, ni hubiesen sido heréticos, ni hubiesen incurrido en cisma, o lo hubiesen suscitado o cometido…”    (BULA    CUM    EX    APOSTOLATUS    OFFICIO”,  6-7) Traducción de Carlos A. Disandro.

Después de la promulgación de esta Bula, no se puede ya más alegar el principio de la “pars minor et sanior” de los cardenales como legítimos electores, porque ellos así fueron privados de sus funciones a causa de la herejía. (Mons. Guérard des Lauriers adopta en lo que concierne a la herejía de los obispos y cardenales italianos, una posición mas bien peculiar a causa de su experiencia con ellos cuando eran sus estudiantes: un día nos dijo al Dr. Hiller y a mí que los seminaristas italianos que habían seguido sus cursos eran tan tontos que no serían capaces de adherir a la herejía por no saber qué es ella). Aquí recurre al Código de Derecho Canónico que estipula que el derecho al voto de los cardenales no está limitado por las censuras  que sancionan los delitos canónicos. Esto es erróneo por la razón de que no es aplicable a este caso porque no se trata de delitos canónicos sino de delitos contra la fe [tales como la simonía, ser autor o colaborador en homicidio, desvelar secretos, etc.].

El argumentar que Juan Pablo II [ y ahora Bergoglio]. es sólo hereje material, pero no formal, es tanto como decir que él adhiere a la herejía, pero sin darse cuenta. ¿Y todo esto qué puede significar? ¡ que el Dr. Supremo y guardián de la fe ignora lo que tiene como deber enseñar y defender!. He aquí la escapatoria teórica a  la que gente como Ricossa recurre a fin de dispensarse de sacar las pertinentes y definitivas conclusiones. Mas, tal afirmación, queda excluida por el canon Nº 16. nº 2, del C. de D. Canónico que dice: “Generalmente, no se presume ignorancia o error acerca de la ley o de la pena, o de un hecho propio, o de uno ajeno notorio;…….” De lo normado se concluye que una jerarquía de la Iglesia, en particular, aquel que ha sido investido del por el canon Nº 16. nº 2, del C. de D. Canónico que dice: magisterio en la Iglesia ¡no puede alegar desconocimiento de las verdades de la fe!!!. La fe que consagró obispo a Wojtyla bajo el reinado de Pío XII. y que tuvo de antemano, obligación de demostrar su fe católica en un proceso de información sumaria es forma expresa (cfr. Cánones 330 y 331).

  1. ¿Un hereje puede ser Papa, puede ser sucesor de S. Pedro?

Los doctores de la Iglesia y los teólogos que se han ocupado de la herejía de un Papa como más arriba se mostró con Belarmino Cayetano y Suarez, claramente niegan ante la pregunta de si un hereje puede ser Papa. El Padre Katzer, doctor en teología, defiende en los países germanoparlantes una posición teológica semejante a la del Padre Saens y Arriaga en México; él se ha ocupado muy detalladamente de esta cuestión en el artículo “Unbesetzer Apostolischer Stuhl” (La Sede Apostólica vacante), Einsicht VIII/5 de diciembre de 1976 pag. 168 y s.s. , reimpreso en: Einsicht XXX/1, pag. 13 y s.s., donde se explica que la Sede Apostólica puede estar vacante:

  1. Por la muerte natural del
  2. Por la muerte moral del

El Papa está muerto moralmente, si manifiestamente ha pecado contra la fe y la moral (costumbres). Pero con ello la Sede apostólica no está desierta, como el Papa Pío VI lo explica en la célebre Constitución apostólica “Auctorem fidei”, tan importante para nuestra época, refiriéndose a San Pedro Chrysologo 10): “Pedro vive sobre su trono y así posee la primacía y presenta a quienes le interrogan las verdades de la fe. Esto se realiza por medio de los decretos infalibles e irrevocables de la Sede apostólica”.

La definición de San Roberto Belarmino, según la cual “Papa haereticus depositus est” (es decir un acta que certifica: está depuesto) es completada por la fórmula de Cayetano “deponendus est” (debe ser depuesto) lo cual se entiende que el Acta debe ser públicamente conocida. En otras palabras, la Iglesia debe declarar que la persona en cuestión está depuesta porque la Iglesia es una sociedad visible y jurídica que debe ser informada sobre la situación de su jefe…….es exactamente lo que su Ex. Mons. Ngô-dinh-Thuc ha hecho al publicar su declaración el 25 de febrero de 1982. No queremos decir nosotros que la vacancia de la Sede apostólica se ha operado por primera vez por esta declaración y ello fuera la necesaria consecuencia, pero es el único documento emanado de un dignatario de altísimo rango y muy estimado por el cual dicha verificación ha sido establecida y proclamada públicamente. Incluso Mons. Ngô-dinh-Thuc ha obrado ex caritate, es decir por cuidar el bien de la Iglesia [Lo cuál nunca hizo mons. Lefebrve]. El ha pronunciado esa declaración como Obispo de la Iglesia Católica Romana lo que obliga jurídicamente en conciencia.

Esta declaración, es bien el documento que nos permite justificar JURÍDICAMENTE NUESTRA RESISTENCIA y las otras actividades por sobre nuestras legítimas razones personales que nos hacen comprender que la jerarquía ha apostatado 11).

La tesis de Guérard des Lauriers “un Papa caído en la herejía” –atención- ¡un Papa legítimamente elegido! -un “Papa materialiter”- es decir un Papa QUE PUEDE SER POTENCIALMENTE PAPA, puede ser claramente refutada. La función de Papa está pues definitivamente terminada desde que el depositario del cargo cayó en herejía, es decir, que se destituyó a sí mismo. El truco que consiste en decir el Papa no es conciente de su herejía, o, no es hereje formal, no es aplicable a este caso; lo demostraremos. ¿Por qué? Porque aquel que está instalado como sucesor del Vicario de Jesús- Cristo sobre la tierra como doctor supremo y guardián de la pureza de la fe no puede proclamar simultáneamente la verdad y el error. Es imposible dividir la identidad de Papa de manera esquizofrénica, como material de una parte y como formal de la otra, pues sería imposible de conservar su identidad como persona. El hecho de dividir de manera esquizofrénica una persona –desde el punto de vista de su ser- no es solamente contradictorio, sino también un contrasentido.

Un Papa que reclame la infalibilidad en materia de fe y de costumbres y que personifique por su función la verdad, dentro de su campo no puede simultáneamente adherir al error y a la verdad. Aplicando este principio a la persona que nos ocupa, no significa solamente que se acepta el principio de contradicción, sino que se adopta el principio de esquizofrenia en teología. Es necesario resaltar que en el momento en que Juan Pablo II propaga el error -lo que Mons. Guérard des Lauriers ha afirmado cuando dice que Wojtyla enseña habitualmente la herejíacesa de ser el defensor de la  verdad inmutable……incluso potencialmente. Añadiendo a esto la tesis: “Juan Pablo II es Papa cuando proclama cualquier doctrina ortodoxa, pero no lo es cuando enseña una doctrina herética” da por resultado que cada fiel deberá decidir sobre la ortodoxia o herejía del Papa [ o tal vez Ricossa]. De tal suerte el Magisterio romano pasaría a cada uno de los fieles, pues ya no vale mas el adagio “Roma locuta, causa finita”, sino cuando Roma ha hablado, se abre  el debate de los fieles sobre lo que es verdadero y lo que es falso [es la sola Scriptura de Lutero, pero sobre al magisterio; protestantismo en estado puro, al fin y al cabo]. Por lo tanto la autoridad “suprema” se sitúa en la persona de la muy célebre “Elise Müller” -perdón: “de la Sra. Dra. Elise Müller”, [o de los nuevos papas: Padres Nitoglia y Ricossa].

4.   Se debe esperar la conversión del Papa o tomar de prestado la actitud de Samuel Becket

¿Como sería posible la restitución de la Iglesia si se partiera de la tesis “Papa materialiter, non formaliter”? estando basado en que el Papa “materialiter” queda potencialmente Papa –pese a la propagación del error e incluso la apostasía- pudiendo llegar de nuevo a ser Papa “formaliter”, es decir, a ser

de nuevo Papa “materialiter” y “formaliter” simultáneamente, a partir del momento que enseñe las doctrinas ortodoxas (de nuevo) [ Claro, que luego podría volver a prunonciar herejías, y qué haremos entonces  ¿Se ve la herejía de la tesis papa materialiter sobre la constitución de la Iglesia? . Los seguidores de esa posición tales como el Padre Ricossa, esperan así pues que Juan Pablo II se convierta [Cosa que nunca sucedió, como es sabido, y mientras tanto esta tesis embauco a fieles de buena fe, que se van volviendopor influjo del gurú  propagadores del mal]. Para eso se necesita evidentemente, tener una gran confianza en la Providencia divina, que por supuesto nosotros los sedevacantistas ¡no tenemos! ¡notamos que Mons. Storck se ha irritado porque nosotros desarrollamos un cierto activismo al hablar de la restitución es decir, de la elección de un Papa!

Así la crisis –con respecto de la restitución de la autoridad- es necesario encontrar una solución, por lo menos en lo que concierne a la persona de Juan Pablo II, que con los otros obispos herejes o apóstatas (entre tantos obispos) si se los debiera tratar en forma análoga: “obispos matarialiter  , non formaliter”, lo que aún no ha sido descartado. (¿podría ser que el retorno a la fe ortodoxa del Papa “materialiter” implique también el retorno de los obispos materialiter”?). Pero ni Guérard des Lauriers ni Ricossa hablan de  la seguridad o de la recuperación de la jurisdicción de sus nuevos convertidos. Pero ¿Qué pasaría si en sus decretos Juan Pablo II mezclara eficazmente la doctrina ortodoxa y la herejía? ¡porque se debe saber que Wojtyla es un maestro de la dialéctica! ¿sería entonces al mismo tiempo Papa “materialiter” y Papa “formaliter non formaliter”? es un absurdo juego que se podría mover indefinidamente.

Siempre he comparado esa actitud de espera de la conversión de Wojtyla con la pieza de teatro de Samuel Becket: “Esperando a Godot ”. Allí alguien espera a Godot, sabiendo, sin embargo, que él nunca vendrá. Se trata de una espera por completo insensata [que confunde a los fieles que a ella se adscriben]. Sobre ello se pueden componer las piezas de teatro que se quiera para representar el no-sentido a partir de tales absurdos. Mas no es posible hacer teología ni restaurar la Iglesia a partir de tal principio. ¿Es que Mons. Guérard des Lauriers ha perdido de vista que la apostasía forma parte de los pecados irremisibles porque ella es una negativa de la verdad viviente en ella misma? ¿es que su discípulo, Mons. Sanborn  de EE. UU. Se ha olvidado de ello?.

Mientras tanto los fieles continuarán su vida religiosa eclesiástica; criticarán lo que es criticable, ellos apelarán “a los obispos y al Santo Padre” y desobedecerán toda orden contraria a la fe. Mas si se procede luego por “excesivo celo” o “por impaciencia” a la ordenación de sacerdotes o consagración de obispos, ¿no son estos signos de cisma o de falta de confianza en la Providencia divina?.

Nos proponemos explicar con un ejemplo de orden militar, las consecuencias absurdas que resultan de la posición de Ricossa y su comunidad “Mater Boni consilii” que quizás toman sus consejos en alguna otra parte -que parece ser más importante que el resto de la fe católica. Supongamos que un general comete alta traición y entrega al enemigo su patria y todo el ejército que comanda. En lugar de condenar a ese general por medio de un tribunal militar y designar un nuevo comandante, los discípulos de Guérard des Lauriers recomiendan esperar a que el traidor se decida a cambiar de frente a fin de que pueda de nuevo “servir con lealtad” a su patria. Entre tanto los soldados esperan llenos de esperanza el cambio de opinión de su general. (Teológicamente, plenos de confianza en Dios). Dejan hacer al enemigo con toda libertad.

Espero haberles mostrado con claridad que

  • La tesis “Papa materialiter, non formaliter” teológicamente es imposible de sostener [ y más aún metafísicamente, ya que abandona a santo Tomás de Aquino, las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia] y
  • El aferrarse a la tesis levantaría un obstáculo a la restitución o restauración o recuperación de la Iglesia que se impone de urgencia.

Por consiguiente, sólo queda a los discípulos de Guérard des Lauriers dejar caer esa tesis y unirse al sedevacantismo tal como se encuentra formulado  en la DECLARACIÓN de su Excelencia Mons. Ngô-dinh-Thuc , aceptar y aplicar las directivas editadas para la restitución de la Iglesia. Caso  contrario, nosotros LOS SEDEVACANTISTAS, nos veremos obligados a dejar de ver en ellos los aliados de nuestra acción por la Iglesia [ y verdaderos enemigos de la restitución de la autoridad en la Iglesia]. Una cooperación, incluso en el plano pastoral, ya no sería posible.

Para terminar, un capítulo sobre las ocasiones malogradas o de la urgencia al caos

Por último he aquí algunas observaciones sobre nuestra desastrosa situación actual. Si se considera la actitud de los fieles, particularmente, de los sacerdotes y obispos que pretenden trabajar por el mantenimiento y protección de la fe y de la restitución de la Iglesia, fuerza es reconocer, lamentablemente, que es el sectarismo y la resignación lo que se puede observar. En consecuencia con la DECLARACIÓN proclamada -si descartamos los esfuerzos hechos por Mons. Carmona en su tentativa de reunir a todos los fieles al comienzo de los años 90, quien luego fallece en la lucha y que Mons. Dávila quisiera continuar, nadie hace nada por reconstruir a la Iglesia como institución de salvación [ por el sectarismo de estas novedosa tesis]. En una visita a Munich el año ultimo, Mons. Dávila dio de una manera mas bien circunstanciada su visión sobre la situación: “Después de veinte [ahora son 60 años, y si siguiera la heterodoxa tesis estaríamos sin papa siglos, lo cual es absolutamente abominable por no querer cumplir con la principal obligación de la Iglesia: la elección de un Papa.] años, nosotros, sacerdotes, nos encontramos limitados sólo a ocuparnos de problemas pastorales”.

Ahora bien, el ministerio de almas no puede ser fructuoso si no se inserta en las estructuras de la Iglesia; ¡Pues la administración de los sacramentos no es legítima si no lo es con la intención de darlos como actos de la Iglesia!. Cristo ha dejado los sacramentos a la Iglesia para que solo ella asegure su administración. Todo lo demás sería puro sectarismo. Por eso el primero de todos nuestros esfuerzos debe ser impulsar la restitución de la Iglesia. Porque Cristo ha fundado la Iglesia como Institución de salvación y no solamente como una simple comunión de creyentes a fin de garantizar la transmisión no falsificada de su doctrina y los socorros de la gracia. Esto es así porque la restitución de la Iglesia como Institución de salvación es una exigencia que corresponde a la voluntad de su divino fundador. Mas es aquí donde surge un dilema [donde los enemigos de la Iglesia surgen con novedosas tesis esquizofrénicas]. De una parte falta para su cometido la necesaria jurisdicción de la Iglesia porque la jerarquía ha apostatado. De la otra parte precisamente la reconstrucción de la autoridad de la Iglesia es condición necesaria. Se debe pues encontrar una solución clara y teológica a este problema [la cual no es otra que la elección legítima de un Papa].

El simple hecho de insistir sobre la situación de urgencia a nivel mundial (ausencia de autoridad y de unidad) no justifica la acción personal y el activismo de ciertos clérigos; a más de la situación teológica la que es definida imperfectamente. Esta actitud implica el peligro del sectarismo sobre todo, que cualquiera puede sacar las conclusiones que quiera de ello.

¡Todo sacerdote que ejerce su ministerio diligentemente en la cura de almas, debe saber y certificar –lo que es un deber respecto de sus fieles- que actúa como sacerdote de la Iglesia católica! De lo contrario, se tacha a sí mismo como sectario, que se arroga de manera ilegítima el poder sacerdotal. No es suficiente el alegar que las ordenaciones recibidas son válidas (concedo la validez) para presentarse como sacerdote católico. Nadie tendría la idea, por ejemplo, de procurarse un uniforme y una escopeta para presentarse luego como soldado del ejército nacional.

¿En que términos se puede considerar una solución?. Continuando con el ejemplo citado, él sería verdadero soldado si fuera enrolado por dicho ejército y después de que hubiera prestado juramento. Aplicando este ejemplo a la Iglesia, él no sería verdadero sacerdote que pudiera comprobar el estar en posesión de un mandato de la verdadera Iglesia. El problema reside en saber dónde se encuentra esta Iglesia dadas las circunstancias actuales [ para los del I. M. B. C. de Ricossa, que siguen esta esquizofrénica tesis la visibilidad de la Iglesia se encuentra en la jerarquía herética, dixit mons. Donald Sanborn, lo cual es absolutamente herético, y los sitúa a ellos mismos fuera de la Iglesia Católica] y, en que medida se puede estimar que está mandado por ella.

Contra ello se aduce que para superar las dificultades actuales, no es necesario ninguna estrategia particular, pero, se puede reclamar el principio de necesidad. Esta opinión no solo es falsa, sino muy peligrosa. El tomar una medida en caso de necesidad, no significa que por la sola voluntad se pueda impedir que una determinada situación ocurra. Por ejemplo, ante una cosa que debe ocurrir, digo: yo no quiero que eso ocurra. Solamente con esa intención no logro impedir que eso ocurra. Si por ejemplo deseo construir un dique con la intención de impedir que un río se desborde y devaste los campos, sin embargo con el solo deseo, todavía no he especificado como lo voy a construir en mis campos para poder sembrar en ellos. Es decir, necesito aún de una propia idea positiva sobre la manera de servir a mis campos y cultivarlos.

Volviendo a nuestro inmediato pasado en la Iglesia: Como Mons. Ngô-dinh- Thuc lo hizo, fue necesario consagrar obispos sin mandato (sin misión apostólica) a fin de conservar la sucesión apostólica. Sería sin embargo un grave error pensar que en el porvenir se pueda pasar de una  situación regular al renunciamiento del mandato pontifical. Pues el reclamo al estado de emergencia sirve a toda suerte de acciones sectarias, incluso, para reprobables consagraciones de sacerdotes y obispos [que conviven como] casados. Si ustedes miran a vuestro alrededor, queridos oyentes, lo que ha resultado de una iniciativa justificada en el caso de necesidad es justamente lo contrario de lo que con aquella medida de emergencia se debía alcanzar: salvar la sucesión apostólica en la Iglesia. En efecto, ¡nos encontramos en pleno sectarismo por nuestra propia culpa y por nuestra propia motivación!. En esto, recuerdo a Uds. qué actual es la ocasión y punto de partida de esta ponencia 13), estas son las escandalosas ordenaciones de obispos por parte de Mons. Mackenna que ha justificado con esta tesis cuya inconsistencia les quise demostrar.

¡Que de abismos se han abierto!. Nosotros tenemos, así pues, necesidad de una concepción propia a fin de reconstruir la Iglesia y más propiamente, por su restitución como institución de salvación:

  • Esta concepción debe ser teológicamente fundada
  • Deberá pedir rendición de cuentas a la situación actual
  • Es preciso que dicha concepción sea apta para transfor mar esta realidad de manera tal que finalmente la Igle- sia sea el refugio de la Revelación de Dios y de la co- munión de los fieles bajo la autoridad de un Papa elegi- do legítimamente.-

NOTAS

1) Los abajo firmantes, don Francisco Ricossa, don Gurzio Nitoglia y don Giuseppe Murro obedeciendo a las enseñanzas de la moral católica, que manda la pública retractación cuando se han difundido doctrinas erróneas concernientes a la fe y a las costumbres , declaran públicamente que se retractan de haber enseñado o por lo menos implícitamente dejado pasar como conforme a la verdad, durante el período 1982-1985 mientras pertenecían a la Fraternidad sacerdotal San Pío X. , los siguientes errores:

  1. El Romano Pontífice goza de infalibilidad solamente cuando toma decisiones “ex cátedra” (es decir cuando define un dogma).
  2. El Magisterio Ordinario y Universal de la Iglesia no es
  3. El Concilio Vaticano II en tanto que concilio pastoral y no dogmático no puede ser
  4. Es legítimo y es un deber el desobedecer habitualmente a las enseñanzas doctrinales, morales y litúrgicas de la autoridad legítima (Papa y obispos) a pesar de reconocérsele a la misma autoridad todo el poder que le es propio según la divina constitución de la
  5. Es posible que un auténtico Pontífice romano, como Vicario de Jesús- Cristo sea al mismo tiempo cismático, apóstata, en ruptura con la tradición y que sus actos sean considerados como las arriba reseñadas ERRÓNEAS DECLARACIONES hieren mortalmente al dogma católico en lo que concierne a la divina constitución de la Iglesia, su Magisterio, la infalibilidad de la Iglesia y del Pontífice romano. Los signatarios de la presente “retractación pública” piden perdón y oraciones a todos aquellos que pudieron ser escandalizados y aseguran a Uds. Que con la ayuda de Dios, nunca tan graves errores serán jamás repetidos. (Citado en KE nº 3/1996, pag. 80).

2) Por ejemplo, en la SUD DEUTSCHE ZEITUNG (Gaceta alemana del sur) edición del 26.07.02 se publica: “Este hombre de 82 años de edad apenas puede tener la cabeza derecha, la saliva le cae de su boca sin que lo pueda impedir. Sin embargo J. P. II, voló a Toronto a fin de recibir la ovación de 200.000 jóvenes. El emprendió este agobiante viaje contra las indicaciones de sus médicos que le habían desaconsejado hacerlo a los fines de que no agotara sus reservas de energía. El está persuadido de actuar sobre la base  de un mandato venido de lo alto, y prácticamente, solo cree firmemente que es un instrumento de Dios. En efecto, Dios lo ha elegido para introducir la Iglesia católica en el siglo 21. María lo protegió contra la bala del que perpetró el atentado contra su vida y ahora debe soportar la enfermedad que le ha sido impuesta. ¡Un hombre de dolor habituado a la enfermedad! dice el libro de Isaías sobre el siervo de Dios sufriente; Karol Wojtyla, marcado por el sufrimiento, se ve manifiestamente como un reflejo de esta profesía: el deberá marchar en este camino hasta el final”.

3) P. L. 120, Paschasius Radbertus, Liber de Corpore et Sanguine Domine, Co. 1317.

4) Ad sacrosancta Concilia a Philippo Labbe et Gabriele Cossartio edita. Apparatus alter, Venetiis 1728

5) Defensio Fidei, lib. V. De antichristo, To. XX, Cap. XXI, 7,

6) Romani Pontificis in definiendo infallibilitas breviter demostrata. Thyrsi gonzales S. J. Parisli 1698

7) Controversia de Romano Pontifice, lib. II cap. XXX

8) Compárece la Bula de Paulus IV. “AUM ex Apostolatus officio”, 1: “Considerando la gravedad particular de esta situación y sus peligros al punto que el Romano Pontífice (que en la tierra es vicario de Dios y de Nuestro Señor y que ha recibido plena potestad sobre pueblos y reinos, y a todos juzga y no pue- de ser juzgado por nadie en este mundo), si fuese sorprendi- do en una desviación de la fe”.

9) “Cum ex Apostolatus officio” 2: “Y queremos y decretamos que los que hasta ahora hubiesen sido sorprendidos, o hubiesen confesado, o fuesen convictos de haberse desviado de la fe católica, o de haber incurrido en alguna herejía o cisma, o de haberlos suscitados o cometido; o bien que los que en el futuro se apartaran de la fe (lo que Dios se digne impedir según su clemencia y bondad para con todos), o incurrirán en herejía o cisma, o los suscitarán o cometeràn; o bien los que hubieren de ser sorprendidos de haber caído, incurrido, suscitado o cometido, o lo confiesen, o lo admitan, de cualquier grado, condición y preeminencia, incluso obispos, arzobispos, patriarcas, primados, o de cualquier otra dignidad eclesiástica superior; o bien cardenales, o legados perpetuos o temporarios de la Sede apostólica. Con cualquier destino; o los que sobresalgan por cualquier autoridad o dignidad temporal, de conde, barón, marqués, duque, rey, emperador, en fin queremos y decretamos que cualquiera de ellos incurra en las antedichas sentencias, censuras y castigos”.

10) P. L., 54, 743 ss.

11) Comparando esta posición con la de Ecône, nosotros podemos decir: ellos se enfrentan con el problema de la falta de autoridad papal e igualmente rechazan numerosos decretos del Concilio Vaticano II y sus reformas. Pero las rechazan fundados en motivos diferentes. Ellos no niegan que un Papa hereje ha cesado de ser Papa, pero niegan que J. P. II. haya deliberadamente propagado la herejía, sólo sería un Papa “liberal” o “modernista” y, de esta manera, causa perjuicio a la Iglesia. Es por esta razón que se deben resistir sus órdenes. Los partidarios de esta posición “tradicionalista” es decir teológicamente sin fundamento, se mueven sobre una base muy débil y frágil que se manifiesta en las negociaciones mantenidas con Roma.

12) Nosotros, auténticos sedevacantistas, en eso nos distinguimos, en que además de la constatación de que la Sede apostólica está desocupada, al mismo tiempo entendemos, que de nuevo se la debe ocupar.

13) El texto arriba citado ha sido traducido en español para las jornadas de estudio de fieles a la fe católica a fines de agosto de 2002 en Ciudad Juarez, México.-

LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DEL PADRE GUÉRARD des LAURIERS

[ el engaño de Gerard a mons. Thuc]

Trad. Hugo Enrique Córdoba Aliaga

Desde que los estudios teológicos sobre los ritos de ordenación postconciliares demostraron que ellos son dogmáticamente defectuosos o al menos extremadamente dudosos, o sea que las ordenaciones después de los nuevos ritos son inválidas, creció en nosotros la preocupación por la protección de la sucesión apostólica; en efecto, ella solo se puede mantener por la serie ininterrumpida de ordenaciones válidas de sacerdotes y consagraciones válidas de obispos. Ahora bien, cuando algunos miembros  de nuestro grupo expusieron a Mons. Lefebvre nuestra preocupación al respecto, los despidió diciendo con sarcasmo que conocía un obispo casado en Lima,……quizás él se interese por nuestro problema….., nosotros entablamos contacto con Su Eminencia Monseñor Ngô-dinh-Thuc apoyándonos en su declaración sobre las ordenaciones sacerdotales y episcopales que él había administrado en el Palmar de Troya, España, en la que señalaba la situación de necesidad y decadencia generalizada de la Iglesia.

Como el Reverendo Katzer, que estaba dispuesto al cargo de obispo falleciera súbitamente, nos hizo falta buscar a otro candidato digno poseedor de una buena reputación por ante los fieles. Ese fue el Padre Guérard des Lauriers, antiguo profesor de la Gregoriana de Roma y luego profesor en Ecône durante cierto tiempo. Él se hizo de un nombre como coautor del “Examen crítico del Novus Ordo Missae publicado por los cardenales Ottaviani y Bacci. Nosotros le preguntamos por escrito si estaría dispuesto a ser candidato para el episcopado. El Padre reaccionó por medio de una carta personal extraordinariamente franca y preocupada. Él conocía por ejemplo a los obispos italianos por haberlos tenido como alumnos en la universidad papal. Los debates sobre la situación general y la necesidad de una eventual consagración episcopal se celebraron en Etiolles, el lugar de la residencia del Padre Guérard des Lauriers, cerca de París, con el prof. Lauth y el Dr.  Hiller. Se llegó a la unanimidad en la mayoría de los puntos de discusión. Entre los participantes quedó únicamente como punto pendiente el problema de la Sede vacante, porque el P. Guérard des Lauries entendía interpretar

este problema mediante la tesis “Papa materialiter, non formaliter”. Pues si se hace abstracción del valor teológico de esta tesis, que así se manifestaba enfrentada a la posición estricta de la sedevacancia mantenida por nosotros y mas tarde por Mons. Ngô-dinh-thuc en su pública manifestación, serían totalmente otras las consecuencias en cuanto al comportamiento de un eventual combate de la Iglesia en relación a la Sede vacante. Si se desea proceder mancomunadamente se deben allanar las divergencias; nosotros tenemos la convicción de que el P. Guérard des lauriers con su tesis estaba en el error. Luego era “conditio sine qua non” que el Padre comprendiera que su tesis era falsa para poder ser candidato a una eventual consagración como obispo, y que no podría ser propuesto como candidato a tal dignidad si no renunciaba a la misma.

El Prof. Lauth regresó, pues, a Etiolles a fin de mantener una profunda conversación en un último intento de disipar el impedimento para que el P. des Lauriers pudiera ser consagrado obispo.

Cuando el Prof. Lauth regresó a Munich nos certificó a Hiller y al suscripto, que el P. Guérard des Lauriers había dejado caer su ridícula tesis y que había adoptado nuestra posición que considera que la Sede apostólica está  vacante. Entonces informamos a Mons. Ngô-dinh-Thuc quien nos había dado su confianza en el transcurso de los años anteriores en los que con él habíamos emprendido diversas empresas, para establecer contacto con el P. des Lauriers como candidato a la consagración. Pero inmediatamente después de la consagración, celebrada el 7 de mayo de 1981, se evidenció que el Prof. Lauth nos había informado mal: el novel obispo- Gerard de Lauriers- proclamó que no le importaba estar en situación cismática. A la pregunta de cómo es que  se sentía cismático, nos enteramos de que en modo alguno había cambiado su tesis de “Papa materialiter, non formaliter” y que no había adoptado la posición sedevacantista. Adviértase que si hubiéramos presentido esto, el señor Hiller y el que esto relata jamás hubiéramos recomendado al P. Guérard des Lauriers como candidato a la consagración episcopal. Como luego pudimos constatar que en un primer tiempo Guérard des Lauriers no quería ejercer sus poderes como obispo, por medio del Sr. Moser  entablamos contacto con el Padre Carmona y Gloria Riestra de Wolf que publicaban el periódico TRENTO a fin de averiguar si el P. Carmona estaría eventualmente de acuerdo de aceptar ser consagrado obispo para asegurar la sucesión apostólica. El padre aceptó y juntamente con el Padre Zamora fueron consagrados obispos el 17 de octubre de 1981.

Como con el correr del tiempo se evidenció que la consagración del padre Guérard des Lauriers se debió en mútiples sentidos a un “accidente‟ como así también otras consagraciones. Por una lado Mons. Guérard des Lauries comenzó a atacar fuertemente a Monseñor Ngô-dinh-Thuc, quien por temor a una persecución abandonó Toulon siendo recibido en nuestra casa, diciendo que después de todo éste [Gerard] quería adherirse a su tesis “Papa materialiter, no formaliter”, El Arzobispo que estaba viviendo en nuestra casa, al leer las cartas, lleno de rabia las rompió tirando los trozos por la ventana [ Es comprensible el gran dolor del arzobispo católico Mons. Thuc, al darse cuenta que no sólo había sido engañado por Clemente Domínguez que más tarde se hizo cabeza cismática de una secta, sino también por Gerard de Lauriers, a quién no le importaba, según este mismo artículo ser cismático. No obstante ambas consagraciones habían sido válidas] ; por el otro Mons. Guérard des Lauriers inició una polémica con los obispos Carmona y Zamora sobre la “correcta” posición en la crisis de la Iglesia, no teniendo consideración en hacer reproches personales e hirientes [ la contumelia y otras especies de pecados graves contra la fama y el honor, parece ser herencia administrada por algunos seguidores de esta tesis; pero pueden tener parvedad  dada la ignorancia en la metafísica tomista y que, sólo tal vez, se pueda extender al desconocimiento en teología moral tomista]. En el boletín “Sus la Banniere” nos trata a Gloria Riestra de Wolf, al Dr. Hiller y a mí de cismáticos. No reprocho a Guérard des Lauriers el haber levantado su tesis “Papa materialiter, non formaliter” pues cualquiera puede equivocarse, mas pienso que no podía tratar de manera ofensiva y sin ninguna consideración a aquellos que le habían ayudado a recibir el episcopado. No se puede comprender en absoluto por qué enfrenta a la DECLARACIÓN de Su Eminencia el arzobispo Ngô-dinh-Thuc, que en función de hacer la propaganda de su tesis, desaprueba. Esta campaña emprendida contra quien lo había consagrado obispo llegó incluso hasta el punto de hacer circular el rumor, según recuerdo, que el autor de la DECLARACIÓN DE VACANCIA no era Monseñor Ngô-dinh-Thuc , sino los señores Hiller y Heller. Aún ahora, en algunas ocasiones, me veo obligado a amenazar con consecuencias jurídicas a algunas personas que siguen afirmando que a Monseñor Ngô-dinh-Thuc se le pagó por la redacción de la DECLARACIÓN.

Luego siguió haciendo una despiadada campaña en favor de su tesis, a mi criterio, si se me permite el sarcasmo, de la tesis que defiende la existencia de “un medio Santo Padre”, en contra de su consagrante y contra sus cofrades los cuales en lugar de seguirlo, se adhirieron a la DECLARACIÓN realizada a causa de la vacancia de la Sede apostólica. Esto traerá como consecuencia, un sensible debilitamiento de nuestro combate por la Iglesia. Actualmente sus discípulos proceden con la misma insensibilidad [ Ricossa, Murro, Nitoglia,  mons. Stuyver, etc.].

Aparte de tales desconsideraciones, Mons. Guérard des Lauriers ha causado un grave perjuicio a nuestro combate, por la consagración de los candidatos a obispos sin la previa consulta a sus cofrades en el episcopado, sin haber acordado con ellos y sin haber examinado previamente la situación y la idoneidad de los padres o sin atender a las reservas hechas a sus personas. Con ello, fue el causante del por nosotros denominado “cisma interno” (Conf. EINSICHT XXXI/2 p. 32 ss.). El consagra entre otros al Padre Dr. Storck muy capaz, graduado en filosofía y doctorado en teología, como sacerdote estuvo preparado en Ecône y con los clérigos “vagos”, a despecho de las objeciones hechas por Mons. Vezelis. El Padre Mckenna O. P. es consagrado obispo a instancias de una dama entrada en años de Suiza; porque este padre cambió algunas semanas antes de su consagración su posición teológica para adherirse a la teoría de Mons. Guérard des Lauriers que actualmente defiende [ tal vez era la única forma de que alguien le consagrara obispo, dada la oposición de otros obispos a tal consagración]. ¡El P. Mckenna fue consagrado obispo a pesar de las protestas de muchos fieles y contra lo acordado con los obispos Musso y Vezeliz! Que ejercían sus funciones en EE. UU. , e igualmente, sin la consulta a los otros obispos, se consagró como obispo al ex lefebvrista Munari formado en Ecône, quien entretanto, ha retornado al estado laico [ reside en Madagascar, infiel al sacerdocio recibido].

Quizás se pueda tener en cuenta en favor de Mons. Guérard des Laurtiers, muerto el 27 de febrero de 1988 cerca de los 90 años de edad, el hecho de haber tratado de encontrar a la situación en la cual nos encontramos, una solución clara al problema de la jurisdicción –contrariamente a los demás obispos- y así es que al final de sus días, puso en cuestión la rectitud de su tesis después de que causara tanto fastidio, y que estaba cerca de Adherir a  la declaración de Mons. Ngô-dinh-Thuc que había señalado la posición del sedevacantismo. (SAKA-Informationen del mes de mayo de l988).-

EINSICHT. AÑO XXXII, Nº 5  MUNICH – setiembre de 2002/6 pags. 153 a 164.-

Notas del Trad.:

“Sin embargo, si Dios llegase a permitir que un Papa fuese hereje notorio, dejaría de ser Papa, y la Sede de Pedro estaría vacante”. San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia (Veritá della FEDE, III, Cap. 8, 9- 10).-

EL MAGISTERIO ORDINARIO Y UNIVERSAL

Existen tres expresiones del magisterio en la Iglesia: Magisterio ordinario y universal, magisterio extraordinario y magisterio ordinario simplemente. Solamente las dos primeras funciones gozan de infalibilidad. DZ. 1792. El magisterio ordinario y universal está constituido por la predicación unánime de los obispos, sucesores de los Apóstoles. Solamente el colegio de los obispos en comunión con su centro, el obispo de Roma, goza del carisma de la infalibilidad, prometido por Jesús al colegio apostólico con Pedro a la cabeza (Mt.28, 20).

El Concilio ecuménico que reúne, en principio, a todo el colegio episcopal en comunión con el Soberano Pontífice, posee la infalibilidad propia del magisterio ordinario y universal.

El magisterio ordinario.

La jurisdicción de la Iglesia sobre la verdad no coincide en extensión con el carisma de la infalibilidad. El magisterio ordinario por el cual proclaman la palabra de Dios cada obispo en su diócesis y el Papa para todo el pueblo cristiano, constituye un criterio que la tradición pasa al PLANO PASTORAL. El magisterio ordinario difunde la enseñanza del MAGISTERIO

INFALIBLE asegura su protección y lo adapta a las diversas circunstancias. El Papa mantiene la unidad de doctrina y de gobierno con sus hermanos en el episcopado. Las encíclicas de los papas representan el magisterio propiamente ordinario en su más alto grado; poseen la garantía de una asistencia del Espíritu Santo de orden prudencial y pastoral, hecha excepción de lo que en ellas hay de fe y es simple eco de la enseñanza común objeto propio del magisterio infalible.-

Escribe Pío XII: “Si los Sumos Pontífices, en sus Constituciones, de propósito pronuncian una sentencia en materia disputada, es evidente que según la intención y voluntad de los mismos Pontífices, esa cuestión no se puede tener ya como de libre discusión entre los teólogos” (Humani generis, AAS, XXXII (1950 (1950) pág. 568; DZ. 2313).-

Los simples sacerdotes no predican ni enseñan sino por misión de su obispo o del Papa.-

“Desde el nacimiento de la Iglesia –escribe Moehler- Cristo y su Espíritu actúan en la comunidad. En su desarrollo, la Iglesia es una continuación ininterrumpida de lo que era ya en su aparición,  creación siempre nueva de Cristo. La Iglesia no envejece. Las generaciones y los hombres pasan; la Iglesia permanece y Cristo y su Espíritu aseguran la permanencia de la Palabra, la continuidad de la doctrina y una recta comprensión de ambas. No puede pues darse unión con la doctrina de Cristo y la fe de los Apóstoles sin estar en comunión con la doctrina universal de la Iglesia; porque esta doctrina se difunde vitalmente en la Iglesia por medio de una generación espiritual siempre efectiva bajo el Espíritu Santo. La misma Iglesia que procura el nacimiento espiritual a la vida divina sin  la cual el sentido del evangelio es inaccesible, es también la que asegura por una tradición activa el desarrollo ininterrumpido y sin corrupción de la doctrina cristiana……La Iglesia, como persona moral, debe tener conciencia de su ser  en la unidad de la fe” (citado en la selección de J. R. GEISELMANN, Geist des Christentums und des Katholizismus XIV, PP. 450-51) „Espíritu del Cristianismo y del catolicismo‟.

Por tanto, la pregunta, ¿dónde se encuentra la palabra de Dios por la cual hemos arriesgado vida y muerte?, podemos responder de modo general, contando con las precisiones que vendrán después: en la tradición viviente y actual, que constituye la conciencia realista de la Iglesia de Cristo animada por el Espíritu Santo.-

Los textos citados fueron extraídos de la obra: INICIACIÓN TEOLÓGICA, Tomo primero –las fuentes de la Teología; Dios y su Creación- Barcelona – EDITORIAL HERDER 1957 – Nihil Obstat, Antonius Solano, T. O. P.,

Censor.Imprimatur:  Santanderii,   5    maio    1956    Josephus,   Episcopus Santanderienses.-

Córdoba, 17 de mayo de 2003

[CUANDO EL ERROR NO ES COMBATIDO,
TERMINA SIENDO ACEPTADO;
CUANDO LA VERDAD NO ES DEFENDIDA,
TERMINA SIENDO OPRIMIDA»

San Félix III, Papa

QUI TACET CONSENTIT
(
El que calla consiente)]

 

CARTA AL CLERO DE LA DIÓCESIS DE ROCKFORD

Rechazando a la Iglesia Impostora
(Carta a la clerecía de la Diócesis de Rockford)

(A la fecha de esta entrada ya ha sido ordenado sacerdote católico el P. Michael Oswalt por  Monseñor A. Pivarunas de la única posición católica: sedevacante totaliter. No obstante, la fortaleza de su testimonio sigue vigente para animar a otros que desean ordenarse sacerdotes y anhelan morir en la única Iglesia Católica, fuera de la cual no hay salvación)

P. Michael Oswalt

Después de un curso de 6 años en el seminario de Mundelein, un seminario conciliar en Chicago, Michael Oswalt fue ordenado bajo el nuevo rito de ordenación. A pesar de que se apego al pensamiento Católico tradicional en el seminario, sus ojos se abrieron a los efectos del modernismo en el nivel parroquial, cuando recibió su primera asignatura. Por la gracia de Dios, obtenida especialmente a través del rezo diario del Santo Rosario y a la consagración total a Jesús a través de Maria, Michael se convenció que la nueva Iglesia conciliar no es la verdadera Iglesia Católica. El ultimo rayo de luz llego cuando su superior un día le pregunto: “Quieres ser miembro de la Iglesia pre-Vaticana II o de la post-Vaticana II?” Michael sabía que no podía seguir permaneciendo en la Iglesia conciliar. La siguiente es la carta que envió a todos los sacerdotes de la diócesis, en marzo del 2009, en referencia a las razones por las cuales abandona el Novus Ordo. El ahora se encuentra estudiando para poder ser ordenado debidamente al sacerdocio con los ritos tradicionales de la Iglesia.


Queridos hermanos clérigos de la Diócesis de Rockford.

He decidido dejar la Diócesis de Rockford por la razón de que he llegado a la conclusión de que los cambios promulgados por el Vaticano II no son compatibles con el Catolicismo Romano.

Nadie niega que el Vaticano II impusiera amplios y profundos cambios en la Iglesia Católica. Pero todos los cambios o son accidentales o substanciales. Si los cambios impuestos por el Vaticano II fuesen meramente accidentales, no existiría justificación para oponerse a ellos, aun si estos fuesen considerados de mal gusto. En cambio, si estos cambios fueses substanciales, entonces los cambios del Concilio Vaticano II representan nada menos que el establecimiento de una nueva religión la cual difiere esencialmente del Catolicismo Romano. En tal caso seria una obligación de todo católico, y en especial de los Sacerdotes, resistir estos cambios y luchar por disiparlos de los edificios e instituciones Católicas, como los Católicos han luchado en el pasado para erradicar el arrianismo, el nestorismo, protestantismo y muchas herejías que han intentado apoderarse de la Iglesia Católica Romana.

Durante muchos años he estudiado las diferencias entre el Catolicismo pre-Vaticano II y la religión post-Vaticana II. Estas diferencias me parecieron muy profundas. Pero en todos los casos yo me esforcé como mejor me fue posible por otorgar el beneficio de la duda a aquellos que estaban promulgando esos cambios. En muchos casos fui impulsado a la negación, esto es, a una auto-ceguera de los hechos que yo sabía que en mi Corazón que eran verdaderos, pero que no los podía confrontar como verdad.

Nadie niega de antemano, que la Fe en que se creía y practicaba hasta antes del Concilio Vaticano segundo era Católica Romana, esto es, la Religión e Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo, la cual creemos ser una verdadera Iglesia fuera de la cual no hay salvación. Por lo tanto todos debemos admitir, que para que la religión post-Vaticana II califique como verdadera Católica Romana, debe conformarse substancialmente en todas las cosas a la Fe y practicas pre-Vaticana II. En otras palabras, en orden para legítimamente y verdaderamente proclamar que somos sacerdotes Católicos Romanos, es necesario que exista una continuidad substancial entre la Fe pre-Vaticana II y los cambios post-Vaticano II. Si la continuidad substancial ha sida interrumpida, entonces nosotros como sacerdotes hemos perdido nuestra unión con Nuestro Señor Jesucristo, con la Iglesia Católica Romana, con cada una de los verdaderos pontífices que se sentaron en el trono de San Pedro, con todos los Santos del Cielo, de hecho con todo Católico que nos ha precedido en la Fe. Perdemos nuestro derecho al apostolado, a la unidad en la fe, al catolicismo, y a la santidad. De hecho seria muy difícil pensar en algo más falso, más absurdo, más innecesario, y aun más peligroso, el que un sacerdote proclame ser Católico, pero que haya perdido la continuidad con la sagrada tradición del Catolicismo Romano.

Por lo tanto, es necesario que demuestre la discontinuidad entre el presente y el pasado, una reclamación que para algunos parecerá descabellada, pero para otros una verdad la cual se encuentra en lo profundo de sus mentes, y pesa fuertemente en sus corazones. La evidencia para la postura que tomo es muy amplia. Se requeriría un libro de muchos volúmenes para hacerle justicia a la evidencia que debe ser presentada. Pero mostrare estos argumentos en forma condensada, e invitare al mismo tiempo a todos aquellos interesados que investiguen más en libros, sitios Web y fuentes periodísticas.

Presentare la evidencia de la siguiente manera:

  1. las herejías contenidas en el Vaticano II;
  2. la herejía enseñada en el código de derecho canónico de 1983, y las practicas pecaminosas sancionadas por el mismo;
  3. como la nueva misa de 1969 es falsa y un acto de adoración no-Católico, siendo este una expresión litúrgica de las herejías del Vaticano II;
  4. La Heteropraxis de la religión del Vaticano II, estos es, la confirmación de la naturaleza herética del Vaticano II por medio de las observancias y practicas comunes de la religión del Vaticano II, ya sean oficialmente sancionadas y practicadas por la jerarquía, o simplemente aprobadas en forma silenciosa a un nivel universal;
  5. como los sacramentos han sido alterados substancialmente, llevando en muchos casos ya sea a la invalidez o a la duda de la validez;
  6. las herejías que son públicamente profesadas por Benedicto XVI;
  7. como las cuatro marcas de la Iglesia Católica no se pueden encontrar en la nueva religión del Vaticano II.

Luego haré un resumen señalando que en los tres elementos esenciales de cualquier religión, es decir en la doctrina, en la liturgia y en la disciplina, el Vaticano II y sus subsecuentes cambios han efectuado un cambio substancial en la Fe Católica. A partir de esto, llegare a las conclusiones lógicas, ambas especulativas y prácticas.

Las herejías contenidas en el Vaticano II. Existen cuatro principales herejías contenidas en este Concilio.

La primera es la referente al ecumenismo, encontrada en el documento Redintegratio Unitatis, el cual enseña que la religiones No-Católicas son medios de salvación. Esta doctrina herética fue mas tarde enfatizada en el Catechesi Tradendae de Juan Pablo II. Esta aseveración es directamente contraria a la doctrina referente a que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, la cual el Papa Pió IX llamo “un bien conocido dogma Católico”. Ambas, las nociones y prácticas del ecumenismo fueron condenadas por el Papa Pió IX en la encíclica Mortalium Animos de 1928.

La segunda herejía es la concerniente a la unidad de la Iglesia, la cual básicamente consiste en afirmar que la Iglesia de Cristo no esta exclusivamente identificada con la Iglesia Católica, pero que meramente subsiste en ella. Esta doctrina herética esta contenida principalmente en Lumen Gentium, y su significado herético esta confirmado en las declaraciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI, particularmente en el código de derecho canónico de 1983, en la declaración de 1992 “declaración concerniente a la Iglesia y a la Comunión” y en el directorio Ecuménico. Es contraria a las enseñanzas de la Iglesia, principalmente contenidas en Satis Cognitum del Papa León XIII, Mortalium Animos de Pope Leo XIII, Mystici Corporis del Papa Pió XII, y en la condenación de la “Teoría de la rama” hecha por el Santo Oficio baja el Papa Pió IX.

La tercera herejía es la concerniente a la Libertad Religiosa, contenida en el documento Dignitatis Humanae, el cual casi palabra por palabra afirma la misma doctrina que fue condenada por el Papa Pió VII en Post Tam Diuturnas, por el Papa Gregorio XVI en Mirari Vos, por el papa Pió IX en Quanta Cura, y por el Papa León XIII en Libertas Praestantissimum. La enseñanza del Concilio Vaticano II referente a la Libertad Religiosa también contradice la realeza de Jesucristo en la sociedad tal cual como se expresa en Quas Primas del Papa Pió XI, así como la constante actitud y practica de la Iglesia en lo que concierne a la sociedad civil.

La cuarta herejía es la referente a la colegialidad la cual altera la constitución monárquica de la Iglesia Católica, con la cual fue dotada por el Divino Salvador. La doctrina del Vaticano II, confirmada por el código de derecho canónico de 1983, el cual proclama que el sujeto (el posesor) de la suprema autoridad de la Iglesia es el colegio de obispos juntamente con el papa, esto es contrario a la doctrina definida del concilio de Florencia y del concilio Vaticano I.

La herejía enseñada en el código de derecho canónico de 1983, y las prácticas pecaminosas sancionadas por el mismo. El código de derecho canónico de 1983 contiene la herejía del Vaticano II concerniente a la unidad de la Iglesia, contenida en Lumen Gentium. También permite el sacrilegio al Sagrado Sacramento, mediante la aprobación de su recepción por no-católicos, lo cual es pecado mortal, y permite communicatio in sacris con no-católicos, lo cual es pecado mortal. Además, el Directorio Ecuménico de 1993 permite prácticas ecuménicas que siempre han sido enseñadas por la Iglesia como pecados mortales.

Como la nueva misa de 1969 es falsa y un acto de adoración no-católico, en tanto cuanto es la expresión litúrgica de las herejías del Vaticano II.

  1. Como la nueva misa de 1969 es falsa y un acto de adoración no-católico, en tanto cuanto es la expresión litúrgica de las herejías del Vaticano II;
  2. fue compuesta con el expreso propósito de hacer una liturgia ecuménica, agradando a protestantes, despojándola de las verdades Católicas concernientes al sacerdocio, el Santo Sacrificio de la Misa, y la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía;
  3. fue compuesta con la ayuda y aportaciones de seis ministros protestantes, lo cual muestra el espíritu herético con el cual fue concebida y formulada;
  4. sus autores sistemáticamente eliminaron de sus oraciones y enseñanzas, doctrinas que serian ofensivas para los herejes;
  5. enseña, ya sea mediante sus simbolismo y gestos, herejías y errores concernientes al sacerdocio, el Santo Sacrificio de la Misa, y la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía;
  6. Muy probablemente es invalida debido a un defecto de intención lo cual causa en la persona que la celebra, y lo hace suyo, por lo menos en la versión vernácula, una alteración blasfema de las palabras de Cristo en la formula de la consagración;
  7. la versión original contenía la herejía Arriana en la cuarta oración eucarística, al decir a Dios Padre: “Tu solo eres Dios”, sin ninguna referencia a las otras personas.

La heteropraxis de la religión del Vaticano II, esto es, la confirmación de la naturaleza herética del Vaticano II mediante la común observancia y practicas de la religión del Vaticano II, ya sea oficialmente practicada y proclamada por su jerarquía, o simplemente aprobada a través de un silencio a nivel universal. Ese Vaticano II de hecho inserto dentro de las instituciones de la Iglesia Católica una religión nueva y falsa lo cual se puede ver a raíz de años de abominables practicas. Estas incluyen:

  1. pecados en contra del primer mandamiento de Dios en la forma de servicios ecuménicos de todo tipo;
  2. (b) practicas pastorales y litúrgicas las cuales implícitamente perdonan los pecados de homosexualidad;
  3. aberraciones litúrgicas profanas y raras, en ocasiones usando mujeres vestidas en forma indecente y/o ritos derivados del paganismo;
  4. la destrucción del Sacramento del Matrimonio mediante la indiscriminada concesión de anulaciones, y por falsas razones;
  5. la implícita, o en ocasiones explicita aprobación de métodos artificiales de control de natalidad;
  6. el reinado de la herejía en seminarios, universidades y escuelas parroquiales Católicas;
  7. la alteración substancial del sacramento de la extrema unción mediante el otorgamiento a aquellos que no están próximos de morir;
  8. la practica de la comunión en la mano, con el resultado de que muchas veces lo que se supone es el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo es tratado en una forma gravemente sacrílega.

Como los sacramentos han sido alterados substancialmente, llevándolos en muchos casos a la invalidez o a la duda de la validez. La consagración Episcopal fue hecha inválida en el rito latino mediante la introducción del rito de ordenación de obispos de 1986. A pesar de que clama el usar una formula derivada de los ritos orientales, en realidad lo que fue tomado de estos ritos no fue la forma esencial de la consagración Episcopal, sino la ceremonia para la instalación de los patriarcas, quienes ya estaban consagrados. El rito de consagración de 1986 falla en mencionar la gracia de la dignidad Episcopal como la plenitud del sacerdocio.

No hay necesidad de mencionar la enormidad de este problema, ya que desde 1986 la validez de los obispos en el rito latino se ha extinguido gradualmente, y con ella la validez de los sacerdotes los cuales ellos intentan ordenar. Aparte de cualquier otra consideración del Vaticano II y sus efectos, esta es por mucho la peor. En turno, ha invalidado o promete invalidar cualquier otro sacramento a excepción del Bautismo y el Matrimonio.

Además, la validez de la Misa ha sido comprometida por la intención del rito, el cual es expresado en la Instrucción General. En este documento, las palabras de la consagración, formalmente separadas del resto del texto y en letras negras, son actualmente referidas como una institución narrativa. Pero si un Sacerdote, aun validamente ordenado, dice estas palabras meramente como una institución narrativa, el no consagra, faltando a la adecuada intención, el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. De hecho, estas mismas palabras “Institución narrativa», en referencia a la sagrada declaración del sacerdote “Este es mi cuerpo», efectuando la transubstanciación, son prueba positiva del carácter protestante de la Nueva Misa.

La validez de la consagración del vino se hace dudosa por la falsa traducción de pro multis a por todos. Cualquiera con el conocimiento básico del griego original sabe que esta es una traducción incorrecta de estas muy sagradas palabras, de hecho una distorsión blasfema de las palabras de Nuestro Señor Jesucristo. Debido a que estas palabras son requeridas para la validez, la consagración del vino en la nueva Misa se hace dudosa, ya que la incorrecta traducción podría constituir una alteración substancial de la forma esencial.

Pero la religión del Vaticano II ha abandonado la idea de la necesidad de la materia y la forma, de cualquier modo, Juan Pablo II aprobó como validas las “Misas” de la Iglesia Asiría, una secta cismática que desciende de los Nestorianos, en donde las “Misas” no contienen palabras de consagración. Semejante aprobación abandona la práctica y enseñanza universal de la Iglesia concerniente a la validez de los sacramentos, y por lo tanto es herética.

Otras alteraciones han puesto en duda los Sacramentos de la Extrema Unción, Confirmación, y Ordenes Sacerdotales.

Las herejías que son públicamente profesadas por Benedicto XVI y otros miembros de la jerarquía Vaticana II. Benedicto XVI enseña entre otras, las siguientes herejías:

  1. Que el ecumenismo no busca que alguien de otra religión se convierta a la religión Católica.
  2. Que la espera mesiánica judía no es en vano.
  3. TQue existen buenas y perfectas razones para decir que el viejo testamento no se refiere a Nuestro Señor Jesucristo.
  4. Poner en duda el dogma de la supremacía de la jurisdicción del Romano Pontífice.
  5. El hecho de que el reconoce a obispos cismáticos como “pastores de la Iglesia”
  6. El hecho que espera que las sectas protestantes no se disuelvan, que por el contrario “que sean fortalecidas en sus confesiones y en sus realidades eclesiales.”
  7. Que la Iglesia Católica no tiene el derecho de absorber otras iglesias, que por el contrario una “unidad básica — de iglesias que permanecen iglesias, mas sin embargo llegan a ser una iglesia – debe remplazar la idea de conversión”.
  8. Que existe “La presencia salvadora de Nuestro Señor en la Evangelica (Protestante) Cena del Señor”.
  9. Que el protestantismo no es una herejía.
  10. Que la “validad de la liturgia depende principalmente, no en palabras especificas, pero en la comunidad de la Iglesia…”
  11. Que el bautizo de infantes es una practica cuestionable.
  12. Que la historia bíblica de la creación en parte esta basada en relatos paganos.
  13. Que el Corán, el cual explícitamente niega la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y se refiere a las mujeres como ganado, es un libro sagrado de una gran religión la cual debe ser respetada.
  14. Que existen tales cosas como santos paganos.
  15. Que las religiones no-Católicas son medios de salvación.
  16. Que el término “pecado original” es engañoso e impreciso.
  17. Que la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo existe fuera de los límites de la Iglesia Católica.
  18. Que la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo esta dividida.
  19. Que la unidad de la Iglesia aun se encuentra en proceso de formación.
  20. Que es importante que cada uno pueda pertenecer a la religión de su gusto.
  21. Que no ocurrirá la resurrección de los cuerpos de la muerte.
  22. Que en la Sagrada Eucaristía, “Cristo esta en el pan”, consecuentemente exponiendo la doctrina de Lutero de la emanación o consubstanciación.

Esta lista podría ser mas larga, pero el espacio no nos permite seguir elaborando sobre el mismo. (Si alguien desea ver las referencias y citas las cuales sustentan estas acusaciones de herejía, las puede obtener solicitándomelas).

Como las cuatro marcas de la Iglesia Católica no se encuentran en la nueva religión del Vaticano II. Las cuatro marcas de la Iglesia, encontradas en el Credo de Nicea, son las características esenciales de la verdadera Iglesia de Cristo, mediante las cuales se distingue de las sectas falsas. Pero estas cuatro marcas — Una, Santa, Católica y Apostólica – faltan en la religión del Vaticano II.

La nueva religión no es santa por (1) su pública profesión y promulgación de la herejía con respecto a ambas cosas, Fe y morales; (2) sus falsas y perversas disciplinas; (3) los graves pecados en contra del primer mandamiento los cuales perdona y promueve en el nombre de ecumenismo.

La nueva religión no es una, porque la unidad de Fe ha sido completamente destruida en ella. Ha perdido su unidad de la Fe con los tiempos anteriores de la Iglesia, debido a que se ha separado de las doctrinas ancestrales. Además, ya no tiene unidad de Fe consigo misma. De hecho toda aberración doctrinal es permitida. El único pecado doctrinal después del Vaticano II es la adherencia a la Fe Católica como Una, verdadera Fe.

La nueva religión no es católica, o Universal, ya que sin la unidad doctrinal, sin consistencia con el pasado, es imposible la Catolicidad. Catolicidad no es otra cosa que ser una, por ejemplo una Fe, una disciplina, y una liturgia, aplicada a todos los lugares y tiempos en el mundo. Pero ya he mencionado de muy distintas maneras la ruptura con el pasado, así como el caos doctrinal, disciplinario y litúrgico que actualmente existe en la nueva religión. Por lo tanto, no existe ninguna marca de Catolicidad.

Finalmente no existe apostolado. La religión del Vaticano II ha disuelto los lazos de unidad con los apóstoles en la doctrina, liturgia y disciplina. Ha roto la línea de sucesión apostólica mediante la inválida consagración de obispos. Ha alterado la constitución apostólica de la Iglesia Católica mediante la alteración de la noción y rol del Romano Pontífice.

En resumen, la nueva religión no es nada más que una secta no-Católica, una más de las muchas que han nacido en los últimos dos mil años en un intento en alterar la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo.

Por esta razón, después de mucha oración y reflexión, he decidido dejar esta religión la cual es ajena a la Fe Católica como la ha sido siempre conocida y practicada, y apreciada por mis antepasados Católicos. Yo quiero morir en la misma Fe que ellos murieron, y no en el modernismo. Yo quiero ser un verdadero sacerdote Católico, y decir una Misa valida y Católica, la cual durante siglos santificó a las almas de manera muy eficaz, y construyó la Iglesia en una estructura magnifica como lo era en 1958, cuando falleció el Papa Pió XII.

Desde ese fatídico día de su fallecimiento, la Iglesia Católica ha caído en una espiral de declive, inmoralidad, y mala fortuna. Ha sido reducida, miserablemente, a un pequeño número de fieles que se han tomado la tarea de resistir la masacre del modernismo, condenada con tanta fuerza por San Pió X. Que Dios me de la gracia de vivir en la Verdad y en un Sacrosanto Sacerdocio, y morir en la Sagrada Fe de nuestros antepasados.

— Rvdo. P. Michael Oswalt

 
Por Rvdo. P. Michael Oswalt


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LOS SANTOS HAN MUERTO

Uno de los resultados más impactantes del Concilio Vaticano II, a pesar de que apenas ha suscitado comentarios, ha sido la muerte de los Santos. Para la que podríamos señalar como fecha inicial del desgraciado evento la del once de octubre de 1962, que es justamente cuando el Papa Roncalli abrió el Concilio Vaticano II en la Basílica de San Pedro en Roma.

Claro que los Santos no han muerto en la Iglesia Triunfante, que es la parte principal de la Iglesia y en la que ya han sido coronados de gloria para siempre. Sino solamente en la Iglesia Militante o peregrina, que es la que camina todavía en período de prueba y viene a significar solamente un momento dentro del gran Organismo del Cuerpo Místico que es la Iglesia de Jesucristo.

Pero dentro de la Iglesia Militante, que es la única visible y tangible para los viatores que andan todavía por este Valle de Lágrimas, efectivamente los Santos han muerto. Claro que, tal como sucede en casi todas las muertes de los humanos, también ésta tiene su historia. Y como ocurre igualmente en muchas de las muertes de los humanos, tampoco ésta ocurrió de un modo repentino.

Los Santos, o los héroes de Cristo que ya habían recibido su corona de gloria, ocuparon siempre un lugar importante dentro de la Iglesia, e incluso podríamos considerarlo como fundamental. Ya los primeros mártires fueron honrados por Ella con suma veneración, de manera que los restos de sus cuerpos fueron considerados siempre como objetos de culto. Podríamos afirmar con seguridad que es imposible imaginar la Iglesia sin sus mártires y sus santos, los cuales significaron siempre una parte importante de su incalculable y precioso Tesoro acumulado en su seno por los méritos de Jesucristo sobre todo, pero también por los de ellos mismos.

El Pueblo cristiano, se acostumbró a vivir dentro de una cierta cercanía y comunidad de vida con los Santos. En el culto diario, en el conjunto de las actividades sociales, en las fiestas populares, en la vida de los hogares y hasta en la de los individuos, los Santos se convirtieron en algo íntimo y familiar, siempre presentes en todo. Y así funcionaron las cosas, dentro de la mayor normalidad a través de siglos y siglos…, hasta la llegada del Concilio Vaticano II.

La proclamación de los Santos, en cuanto a su reconocimiento como tales Santos, ha sufrido grandes variaciones a lo largo de la Historia de la Iglesia. Originalmente los Santos eran aclamados vox populi, que quiere decir por aclamación popular. Pero ya San Cipriano de Cartago, a mediados del siglo III, recomendó que se observara la máxima diligencia en la investigación de las denuncias de los que se decía habían muerto por causa de la Fe. A finales del siglo X se realizaron los primeros procesos canónicos, hasta que finalmente, en el año 1234, se reservó oficialmente a los papas el derecho de canonización. Y ya en 1588 el Papa Sixto V puso el proceso en manos de la Sagrada Congregación de Ritos. Los procesos fueron adquiriendo paulatinamente el aire de máxima seriedad en el examen de las exigencias requeridas (que básicamente se resumían en la práctica de las virtudes heroicas o martirio por la fe, además de la realización de milagros) que llegó a su punto culminante a fines de la época preconciliar. Aparte de lo que pudiera existir en cuanto a un cierto y casi admitido universalmente del carácter de infalibilidad en las proclamaciones de los Santos, es completamente seguro que el Pueblo cristiano jamás dudó, a lo largo de los siglos, de la condición de autenticidad en alguien cuya santidad hubiera sido reconocida por la Iglesia.

Como hemos dicho arriba, todo cambió desde la celebración del Concilio Vaticano II. Por lo que hace a los procesos, las exigencias se fueron relajando paulatinamente, e incluso a veces no tan paulatinamente. El mecanismo de los procesos se fue simplificando y las exigencias requeridas a los candidatos se fueron haciendo más humanas y menos restrictivas, según una hoja de ruta que aproximadamente se reguló según el siguiente trayecto:

La investigación acerca de la autenticidad de los milagros, hasta ese momento estricta y absolutamente seria, se fue haciendo menos exigente, hasta que los hechos examinados fueron perdiendo su anterior carácter de asombrosos, de extraordinarios y de absolutamente inexplicables. A partir de ahora, cualquier monja aquejada de una afección de garganta, por ejemplo, pero que se hubiera encomendado a la hora del descanso a cualquiera de los santos (preferiblemente modernos y postconciliares) y apareciera curada a la mañana siguiente, era ya un hecho considerado como objeto de un milagro. También se fue reduciendo, paso a paso, el número requerido de milagros: de tres se pasó primero a dos y por fin a uno…, hasta llegar a ninguno. Esto último no sin cierta lógica, puesto que los milagros, que cada vez parecían carecer menos del carácter de tales, hasta llegó a hacerse difícil encontrar alguno. Su carácter, cada vez menos extraordinario y más aparentemente normal (pese a la organizada publicidad en contrario), los iba haciendo difusos y sospechosos, y de ahí que tal vez pareciera lo mejor quitarlos de en medio. Se suele contar de un cierto prestidigitador, en alguno de los teatros del mundo, que se dirigió al público de la manera siguiente:

Si llamo a alguno de ustedes para servirme de ayudante en mis experimentos, van a pensar todos que estábamos previamente de acuerdo.

Por lo tanto, dirigiéndose ahora al proscenio y llamando, —¡Pepe, ven a servirme de ayuda!

Como es lógico, igualmente se fue rebajando el nivel requerido de virtudes heroicas para la declaración de santidad. De manera que ahora se consideraba más bien necesario, como principal requisito, el nivel de asimilación del espíritu del Vaticano II por parte del candidato. La exigencia de una práctica de virtudes heroicas cristianas quedó oscurecida de momento hasta sumergirse en el olvido. Por no hablar de la exigencia de una vivencia de la Fe y fidelidad a la Iglesia hasta sus grados extremos; puesto que tales grados extremos pasaron a la condición de ninguno. La profesión de doctrinas contrarias a la Fe, o la aceptación de modos de vida enteramente ajenos a las enseñanzas del Evangelio por parte del candidato, ya no significaban escándalo ni suponían obstáculo alguno. A excepción, claro está, de grupos de cristianos tradicionalistas y timoratos, ajenos al espíritu del Concilio y renuentes a aceptar la Nueva Iglesia.

Pero todo esto, junto a otros elementos que ahora recordaremos y que contribuyeron también a la muerte de los Santos, vino después.

Reanudando el hilo de nuestra extraña historia, y tal como hemos dicho antes, los santos formaban parte de la vida cotidiana de los fieles y alimentaban su fe y su devoción. Considerados como mediadores, eran presentados como objeto de admiración, instrumentos de intercesión y verdaderos modelos a imitar. En realidad, porque todo hay que decirlo, más de admiración y bienaventurados a quienes acudir en busca de ayuda que de imitación, aunque el Pueblo nunca dejó de amarlos y venerarlos. Hasta que cambiaron los vientos en la Pastoral de la Iglesia y la devoción de los fieles cambió de rumbo. Después de todo, es natural que los héroes, y más aún los de extraordinaria condición, dejen de serlo cuando su vida se aproxima demasiado a la de los hombres normales.

Lo que no obsta para que los santos representaran siempre un papel fundamental en la devoción y en la vida de piedad de los simples fieles; quienes, de alguna manera al menos, los incorporaban al quehacer de su existencia. En cualquier pueblo o villorrio podía faltar sin que ocurriera nada, al menos de momento, el médico o el alcalde; aunque en ningún momento podía discurrir la vida y continuar el libre curso de las actividades de los ciudadanos sin acogerse a la protección del Santo Patrón. Los labradores confiaban en la intercesión de San Isidro para el buen resultado de sus cosechas. Todos los que poseían animales, domésticos o destinados a usos de labranza o del consumo alimenticio, acudían a la ermita de San Antón para recabar para sus bestiezuelas la bendición del Santo en el día de su fiesta. Los agricultores reclamaban la protección de Santa Bárbara ante los peligros que suponían para sus cosechas las tormentas y pedriscos. Los afectados de ciertas enfermedades, como las de afecciones de garganta por ejemplo, acudían a San Blas a cuyas manos encomendaban fervorosamente su curación. Las muchachas casaderas confiaban ciegamente en San Antonio para asegurar sus aspiraciones, hasta el punto de considerar al bendito discípulo de San Francisco tan obligado a concederlas que hasta su imagen era hecha objeto de castigo cuando se demoraba en escucharlas. Y así sucesivamente.

Por supuesto que en todo esto ha habido siempre mucho de exageración y hasta de superstición. Pero sustentadas, sin embargo por un fondo de verdadera fe y de auténtica devoción que indudablemente han ayudado al ejercicio y fomento de la vida cristiana. Es cierto, por ejemplo, que jamás se ha demostrado hasta la certeza que una tormenta haya sido eliminada por la intercesión de Santa Bárbara, con el consiguiente alivio para los agricultores. Y también resulta bastante difícil imaginar que San Antonio dedique sus actividades y recursos en el Cielo al oficio de arreglar noviazgos y de buscar candidatos para tantas jóvenes que aspiran a lo que el Pueblo simple llama casorrio.

Aunque no conviene olvidar, dentro de este tema, el importante capítulo al que podríamos resumir en dos puntos tan seguros como consoladores. Cuales son, en primer lugar, el alivio y la paz que tantos cristianos han sentido en el momento de su muerte al entregar toda su existencia a Dios por medio del amor y cariño del Bendito San José. Y después, como lo más importante de todo, la incalculable multitud de gracias, cuidados y consuelos otorgadas a infinidad de cristianos que, a lo largo de milenios, han confiado en la que consideraron con toda verdad como su Madre del Cielo (y también de la Tierra) la Bienaventurada Virgen María.

Por otra parte, también resulta imposible demostrar que los labradores no hayan sido liberados de ésta o aquella tormenta por la intercesión de Santa Bárbara. O que el bueno y milagrero de San Antonio no haya intervenido en alguna ocasión escuchando las súplicas de alguna joven a la que horrorizaba la posibilidad de quedarse para siempre solterona. El Pueblo cristiano ha creído siempre en la poderosa intercesión y ayuda de los Santos, por lo que resulta imposible pensar que este sensus fidei de los simples fieles, mantenido y fomentado siempre por la Iglesia, no sea otra cosa que una vulgar superstición mantenida a través de los siglos.

Todo parece indicar que nadie se ha apercibido de lo que significa el hecho, extraordinariamente importante por lo demás, de que le haya sido robada al Pueblo cristiano la devoción a los Santos. Para demostrar la transcendencia de lo que supone la eliminación de uno de los pilares, que por supuesto no son esenciales pero sí básicos y fundamentales, entre los que sostienen la Fe de toda una Cristiandad, basta con llamar la atención acerca de los múltiples e inteligentes esfuerzos, llevados a cabo por el Sistema, para terminar con el culto a los Bienaventurados. Semejante trabajo de tan potente ingeniería social, encaminado a construir una auténtica máquina destructiva, sólo se justifica cuando el objeto al que se dirige la operación es considerado importante.

El primer paso de la operación, extraordinariamente inteligente por lo demás y el más adecuado para pasar desapercibido dentro de su eficacia, consistió en multiplicar exponencialmente el número de santos.

Las canonizaciones comenzaron desde la primera mañana después de acabado el Concilio. Alguna decena de nuevos santos, más o menos, cada domingo del calendario. Sólo a Juan Pablo II se le calculan más canonizaciones que todas las realizadas por el conjunto de todos los Papas que ha tenido la Iglesia. Y continúa en la actualidad la serie ininterrumpida de nuevos luceros en el firmamento de la Iglesia. De todas las condiciones, modos de vida y provenientes de todas las clases sociales. Llevando las cosas hasta el extremo, y no sin un cierto humor pero no falto de fundamento, hasta hubo quien dijo que a nadie faltaba algún santo que habitara en su día como vecino en el piso de arriba, o que formara parte como cuñado, primo o de cualquier grado de parentesco, dentro de la propia familia.

El resultado no podía ser otro sino el exigido por la Lógica. El diamante, por ejemplo, es una joya preciosa producto de la talla de un mineral de carbono que ha cristalizado y convertido en cristal brillante, a lo largo de un proceso que ha durado miles o tal vez millones de años. Por su carácter de alhaja preciosa y sumamente rara, dada la escasez de su número en la Naturaleza, alcanza precios altamente elevados solamente accesibles a muy pocas personas. Pero si imaginamos que su abundancia llegara a ser tan normal como la de los vegetales que sirven para la alimentación humana, pronto caeremos en la cuenta de que su precio igualaría enseguida al de los tomates o al de las patatas.

Nadie puede saber cuáles fueron las intenciones de quienes montaron tal Fábrica de Santos, preparada al parecer para trabajar horas extraordinarias. Y ni siquiera se podría tachar de ingenuo a quien pensara que las intenciones fueron buenas, en cuanto que todo es posible. Pero en cambio se conocen bien unos hechos que se imponen necesariamente y que están a la vista de todos. Conocí a un sociólogo barato, producto de las nuevas hornadas de jóvenes profesores universitarios, que aseguraba que los hechos sociales son como bolas macizas. Tal vez sea cierto. Pero de todos modos es seguro que la naturaleza humana deja de estimar a un producto cuando está al alcance de cualquiera, que es justamente lo que ha sucedido con la devoción a los Santos. Los héroes fueron siempre considerados, por definición, como seres extraordinarios y sumamente raros; menos cuando todo el mundo se ha convertido en héroe, que es cuando entonces desaparecen los héroes como por encanto.

A medida que los viajes papales se fueron multiplicando por todo el mundo se vio la conveniencia de que ninguno de los países visitados, grande o pequeño, civilizado o atrasado, careciera de su santo correspondiente. Claro que no siempre ni en todos los lugares se encuentra gente que haya practicado las virtudes heroicas o distinguido por una vida de un notable acercamiento a Dios. Con lo que no quedaba otro recurso que el de rebajar aún más las exigencias requeridas, con la consiguiente disminución de la categoría de los nuevos santos y beatos y una nueva alarmante subida en el índice del número de canonizados. Lo que ocasionaba a su vez un grave descenso en la estimación de los fieles hacia unos personajes cuyas virtudes heroicas solamente eran conocidas por los documentos que las proclamaban, y de cuya fama de santidad nadie se había enterado hasta ahora. Como compensación, siempre quedaba la satisfacción eclesial de que cada país, en cualquier rincón del mundo, ya poseía su santo o santa particular. La Iglesia es Madre de todos.

Todo esto me recordó un episodio que yo tuve ocasión de vivir durante mi estancia misionera en El Ecuador, hace ya demasiados años. Se encontraba el país en época de elecciones (cosa en aquella época demasiado frecuente) y, como es de suponer, todos los candidatos hacían furor con sus campañas. Se cuenta de uno de ellos, un politicastro ni mejor ni peor que todos los demás, que proclamaba ardorosamente durante el fervor de un mitin en uno de los numerosos y pobres poblados de su recorrido:

¡Y en este pueblo os construiremos un puente!

Cuando alguien le susurró rápidamente al oído:

Señor, en este pueblo no hay río

El candidato no se intimidó y encontró una respuesta rápida:

Entonces, ¿no hay río en este pueblo…? ¡Pues entonces os traeremos un río!

Así fue como el número de personas beatificadas y canonizadas fue aumentando, al mismo tiempo que el Santoral se engrosaba con nuevos nombres, casi siempre desconocidos para el común de la Cristiandad, pero que por su enorme número fueron sumergiendo en el olvido a los clásicos y casi legendarios personajes que los fieles siempre habían conocido, admirado y venerado.

Y con todo, lo más grave se suscitó cuando la lista de canonizables se incrementó con personas cuya vida y doctrina ofrecían problemas de conciencia a la estimación de los fieles.

Es bien sabido que el común del Pueblo cristiano no suele estar enterado del complejo entramado del mundo eclesial. Desinformado con respecto a la verdadera doctrina desde hace demasiados años, víctima a su vez de una Propaganda muy difundida por el Sistema que ha contribuido a alimentar su fe a través exclusivamente de una teología progresista, amén de una información proporcionada por los mass–media todos ellos pertenecientes al Sistema, casi nunca suele estar al tanto de la verdad de los hechos.

De ahí que los simples fieles apenas si sepan nada, aparte de lo que les ha suministrado la Propaganda, acerca del papel desempeñado por los Papas postconciliares y de sus correspondientes doctrinas. Sin embargo la situación cambia cuando se trata de católicos cultos o bien informados. Pues siempre puede ocurrir, aparte del respeto debido a las personas y los cargos que ostentaron, que haya quien tropiece ante su conciencia con graves problemas para aprobar ciertos hechos o admitir determinadas doctrinas como conformes con la Fe.

Aun prescindiendo del hecho de que en tales canonizaciones no hubo intención de poner en juego el carisma de la infalibilidad, es cierto sin embargo que podrían estar induciendo a ciertos actos que supondrían una determinada contradicción con la razón humana.

La Fe es la creencia en lo que no se ve o lo que no se entiende. Pero a lo que se presta asentimiento por la razón de que el Dios que revela es infinitamente Veraz y no puede engañarse ni engañar a nadie. En cambio no puede considerarse Fe al hecho de creer que lo que se ve claramente como que es negro haya que considerarlo blanco; o que lo que está ante la vista como que es blanco, sin embargo haya que decir que es negro. Que es justamente el problema con el que se tropieza un católico que conozca la Historia de la Iglesia del postconcilio y la labor e influencia llevada a cabo por los Papas potconciliares, además del contenido y la doctrina de sus escritos, discursos y exhortaciones.

La verdad revelada potencia y eleva a la razón humana, pero sin violentarla ni contradecirla. El hombre puede creer en lo que no ve o no comprende, aunque apoyado en la garantía que le proporciona un Dios que es la Verdad infinita y que no puede, por lo tanto, engañarse ni engañar. Las verdades por Él propuestas, si bien transcienden y superan las posibilidades de la razón humana, sin embargo nunca la contradicen. Por el contrario, ¿qué hacer cuando se proponen para ser creídos hechos de los que consta con certeza que carecen de un fundamento de verdad, o doctrinas de las que se desprende con evidencia que no son conformes a la Fe?

Sea como fuere, es lo cierto que el sensus fidei de un Pueblo cristiano que, después de todo, había recibido el bautismo, no ha desaparecido del todo. Y de ahí que la confianza en los Santos se haya ido debilitando hasta casi desaparecer. La gente ya no muere sin el consuelo de encomendarse a San José, los labradores solamente confían ya en los partes metereológicos, y las muchachas ya no piensan en tener ocupado a San Antonio, desde el momento en que utilizan procedimientos para encontrar pareja que nada tienen que ver con los sobrenaturales, además de que si apenas ya quedan jóvenes de cualquiera de los dos sexos que piensen todavía en contraer matrimonio cristiano. Los Santos han desaparecido del horizonte del quehacer cotidiano de la vida cristiana, sus imágenes han sido eliminadas de los templos, y en cuanto a sus nombres, antes tan queridos y en los que ciegamente se confiaba como protectores, ahora son sustituidos para los nuevos cristianos por otros tomados de una Antigüedad pagana a la que la Cristiandad ha preferido volver.

La Primavera de la Iglesia sigue cosechando sus frutos.

ESCRITOS DEL P. ALFONSO

Virginitas: post partum (y V)

Virginitas: post partum (y V)

Ha sido el propósito de este apologético opúsculo defender con toda clase de argumentos contra el infectado pensamiento modernista, en las antípodas  de la filosofía del realismo moderado, la perpetua Virginidad de la Madre de Dios, antes, en y después del parto.

Desgraciadamente, hemos encontrado las impías herejías en seminarios y teólogos, en universidades católicas y cardenales, en catecismos y obispos, en progresistas y en los tibios ‘línea media’ que, cual neo centauros, tienen el corazón tradicional pero liberal la cartera. Como si la locura se hubiera trocado colectiva, todo patán pone su entendimiento al servicio de una epiqueya para disculpar a los blasfemos, especialmente si éstos son jerarquía; o se dedican sesudamente a escribir prudenciales distinciones que no son más que cobardías rebozadas con una capa superficial de mala o incomprendida filosofía. Contra unos y otros impíos, a diestra y siniestra, a proa y a popa,  en la cubierta y en las bodegas no he querido dejar a ningún impío sin atizar. Pero ¡Oh, Dios mío! Son tantos, que me es imposible nombrarlos a todos. Por eso los he ido reuniendo, amable lector, en torno a las objeciones que ido respondiendo.

Concluimos, pues, respondiendo a estas cuatro últimas objeciones, las cuales no son sólo propias de los herejes manifiestos y notorios, sino que, por desgracia, forman parte del pensamiento de gentes piadosas pero algo ignorantes o engañadas, no sólo por otros, sino por sus propias elucubraciones, despreciando, en la práctica, la doctrina de la Iglesia.

OBJECIÓN: El bautismo nos quita el pecado original pero permanece en nosotros la concupiscencia, razón por la cual puede permanecer ésta en la que fue concebida sin pecado.

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A lo que respondemos. El bautismo no reserva sólo borra. La concupiscencia entra con el pecado, pero no son la misma cosa, por lo que se pueden separar. Viene tras el pecado, es decir, es el efecto de la privación de la gracia original; pues la integridad hubiera sido transmitida al hombre inocente si no hubiera caído. Sin embargo,  la Virgen María fue redimida de una manera mucho más sublime. En efecto, la virtud de la Sangre de Cristo la preservó del pecado, que por su genealogía hubiera debido contraer como los demás descendientes de Adán. Pero también porque fue exenta de nuestra natural inclinación al mal, como estupendamente explica la Bula Inefabilis de Pío IX sobre la Inmaculada Concepción de María. La concepción inmaculada es la causa de su integridad; de que no habite en ella el fomes peccati que es el efecto del pecado. La explicación más sencilla es la siguiente: La concupiscencia es la parte que heredamos por el pecado aún borrado, pero como la Santísima Virgen fue absolutamente preservada del pecado original, por esa misma razón está exenta de la inclinación al mal; ninguna parte de herencia tenía.

Hemos dicho que el pecado y la concupiscencia no son la misma  cosa. En efecto, los movimientos de la concupiscencia no son de suyo culpables, pero causan en el hombre la necesidad moral de caer algunas veces, al menos,  en pecados veniales. Es verdad que es posible evitar cada una de estas faltas consideradas aisladamente, pero la imposibilidad recae sobre el conjunto y continuamente. Podemos evitar esta o aquella distracción concreta e incluso muchas, pero no tener ninguna  a lo largo de la vida excede a nuestras fuerzas. Pues bien, en los demás santos es cosa de maravillarse el que no sean vencidos por los vicios, pero en la Virgen María la maravilla que admiramos es que no pueda ser ni atacada;« en Esta Tierra (María) ningún combate; antes la plenitud y la paz »(1).

Digámoslo con labios más certeros: «En particular, su cuerpo no tenía la posibilidad por la que el nuestro cede a los `primeros movimientos… El espíritu iba delante de todas las impresiones interiores que no se sustraen enteramente al gobierno de la razón, para así regularlas. Fue Madre sin haber experimentado los padecimientos comunes a todas las otras madres; nunca conoció por experiencia propia la tiranía de la concupiscencialibre de toda rebeldía en su carne virginalapaciguaba con su mirada y con su voz las turbaciones de los sentidos de aquellos que la veían y oían».

La aniquilación total del pecado y de su herencia, el fomes peccati, la esperan los demás santos no en su cuerpo mortal, sino en su cuerpo revestido de inmortalidad: «si yo obro el mal que no quiero, no soy yo quien lo obra sino el pecado que habita en mí» (Rm 7,20). Mas lo singular de la  Virgen María es que ella fue adornada con la incorruptibilidad en las cosas que tocan al pecado y a su apetito, mientras mantuvo la corruptibilidad sólo en el dolor y el trabajo.

De lo que hemos dicho, que es doctrina común a todos los maestro de Teología, debemos tener por seguro que quedan condenadas todas aquellas obras que bajo una falsa piedad mariana presentan a la Purísima Virgen María luchando con las tentaciones. Desgraciadamente ya no está en vigor el Índice de Libros Prohibidos, suprimido por Pablo VIdonde irían a parar ¡qué duda cabe! estas obras blasfemas que envenenan las almas de los inocentes que las leen, algunas de las cuales ya hemos citado en los diversos artículos sobre la Virginidad de la Madre de Dios.

OBJECIÓN: Parece que fuera más ventajoso y glorioso para la Virgen María haber tenido que luchar con la concupiscencia y haberla vencido, como narra el “Poema del  Hombre-Dios” de la ‘vidente’ Valtorta, aunque esta obra estuviera en el Índice.

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Contra esto respondemos con Santo Tomás de Aquino:« La flaqueza de la carne es, en verdad, ocasión de adquirir la virtud perfecta, pero no causa sin la que sea imposible obtenerla. No era necesario que la Virgen tuviera todas las ocasiones posibles de perfección. La abundancia de la gracia bastaba para hacerla excelentemente perfecta»(3).

«El espíritu manifiesta su fuerza que opone a las rebeldías de la concupiscencia; pero la manifiesta también y más gloriosamente cuando la carne está de todo comprimida por su virtud, que la carne no puede ni recalcitrar contra él» (4) Por lo tanto, como en María el espíritu había alcanzado su mayor grado de fuerza en una persona humana, gozó del privilegio de no tener nunca que reprimir una insurrección de la concupiscencia.  El mismo principio declara San Agustín en un sermón contra los pelagianos.

Por otra parte, la objeción es algo absurda si se acepta el dogma de la Concepción Inmaculada y se atiene el fiel al magisterio de la Iglesia y no las ‘revelaciones’ de supuestas videntes. Porque, como hemos dicho, el fomes peccati no tiene otra causa que la pérdida de la justicia original, la cual sometía las fuerzas inferiores al espíritu y el cuerpo al alma. Así en la Madre de Dios, al estar exenta del pecado original, no podía haber desordenes de la sensualidad. Porque si bien no le eximió del trabajo, del sufrimiento y de la muerte, tales no son males morales sino físicos. Mientras que la concupiscencia participa del mal moral, ni la muerte ni los padecimientos participan. El mismo Señor nuestro, Jesucristo, tomó las flaquezas humanas pero repudió el pecado y toda sombra de concupiscencia. En las Sagradas Escrituras es denostada la concupiscencia con el nombre de pecado (en el sentido explicado) pero los padecimientos son propuestos como medio de la Redención del mundo y como seguro instrumento de participar en la Redención. La conformidad de la Madre de Dios con el Hijo pedía que participase de los sufrimientos de Cristo, pero nunca de nuestras flaquezas morales. Para lo primero no se la eximió de la muerte ni del sufrimiento, para lo segundo fue preservada del pecado de origen, de todo pecado actual,  y como causa de éste y efecto de aquél, de la concupiscencia.

OBJECIÓN: La Virgen María posee una arrobadora hermosura en su alma y en su cuerpo, con lo cual, si bien aceptamos que en ella no hubo ni el fomes peccati, no podía evitar ser causa de la concupiscencia de los que la miraban, pudiendo ser causa de escándalo.

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Contra esta objeción, decimos con Santo Tomás, al hablar de la primera santificación de la Madre de Dios: «según la persuasión común, no tuvo por efecto el prevenir en Ella todo movimiento por poco desordenado que fuese, sin el impedir que su hermosura, más que humana, fuese para alguien incentivo de pecado» (5).   Lo mismo afirma S. Buenaventura. Y no sólo ellos, sino muchos otros como Alejandro de Hales, que dice directamente: « La Bienaventurada Virgen, con sólo su aspecto, apagaba en quien en Ella ponían sus ojos toda impresión de concupiscencia» (6). Sobre su presencia purificadora: «Tu vida entera fue un ejemplo admirable, y tal era el esplendor de tus virtudes que tu sola presencia bastaba para apartar de los pecadores los pensamientos perversos» (7). Este artículo se haría interminable si se trajesen todos los testimonios de los escolásticos en favor de la hermosura purificadora de la Virgen María en todo aquel que la contemplaba.

Mas no sólo fueron los escolásticos, sino que mucho antes los griegos creyeron de la misma manera. El monje Santiago nos muestra así a la Virgen María al presentarse en el Templo con Jesús: «La tierra que pisa es purificada por sus pasos, y de su castísimo cuerpo emana un perfume de virtud con que el aire queda embalsamado».  « Pero ¿ qué mucho es que Aquella que fue llena del resplandor del Padre brillase con tan puros esplendores, que Aquella  que llevó en su seno a la Luz eterna recibiese de ella esta perfección hasta en su propio cuerpo? No es posible dudarlo: el fuego del amor divino que ardía en María se reflejaba en todo su exterior de suerte que, poseyendo la pureza de los ángeles, tenía también un rostro angelical»(8). Este privilegio de la Virgen María declarado por Ricardo de San Víctor en el siglo XII no era novedad alguna ya que era ostensible a fines del siglo IV, entre otros muchos en San Ambrosio (340-397): «Tan grande era su gracia, que no sólo por ella conservó la flor de su virginidad, sino que, además, a quien se le llegaba le inspiraba el amor de la castidad. Visitó a San Juan Bautista, y no es maravilla que éste quedara puro en su cuerpo, pues la Madre de Dios lo embalsamó, por espacio de tres meses, con el óleo de su presencia y con el aroma de su propia integridad» (9).

¿Cuál era la causa de que su arrebatadora hermosura externa gozara de esta prerrogativa? La hermosura inmaculada de su alma que no podía sino reflejarse en su cuerpoLa inefable hermosura de Dios estaba reflejada en el alma de María que traspasaba el cuerpo de Ésta, así como el sol ilumina a nube ligera que lo oculta y vela a nuestra mirada. De tales fuentes no podía nacer más que una influencia purificadora y santificadora. Si la carne de nuestro Señor y Salvador es, además de una carne viva, una carne vivificante, medio de vida para nuestros cuerpos y almas Virtus de illo exibat et sanabat omnes (Lc. 6, 10), no nos debe parecer extraño que la carne de María, tan íntimamente unida con Cristo Jesús, participase en cierta manera de este privilegio glorioso. No nos olvidemos que la carne de María era, como su alma, inmaculada. En ella no había concupiscencia, era una carne virginal, una carne angelizada como dice Tertuliano (160 -220)  ¿podría, pues, avivar en los otros lo que en ella estaba absolutamente extinguido? Ciertamente no.

Si la hermosura de María arrebataba los corazones, era para llevarlos a Dios. Entre todos, nadie vivió en tanta intimidad con la Virgen María, salvo nuestro Señor Jesucristo, como el justo San José, quien se constituye en el más claro argumento en favor de esta prerrogativa de la Madre de Dios y en el que imitó en mayor grado que todos los santos la pureza angelical de la Virgen María. Porque Ella todo lo envolvía en una atmósfera de modestia y de pudor, de recogimiento y de castidad virginal  ni el más leve pensamiento del mal podía deslizarse y llegar al alma de San José, sobre cuya cuestión hablaremos en la siguiente y última respuesta a las objeciones.

Veamos, al fin,  como describe San Ambrosio la hermosura de la Virgen María, de cuyas letras deberían aprender muchos “artistas” modernos para extirpar de las imágenes de la Madre de Dios toda irreverencia: «Nada sombrío ni duro en la mirada, nada inmoderado en las palabras o en el tono de la voz; nada libre en las acciones; nada chocante en los gestos; nada muelle ni afeminado en los andares: tanto era el exterior de esta Virgen, imagen de su alma, y la figura misma de sus virtudes. Porque una casa buena debe conocerse desde el vestíbulo, y ya, desde la entrada ha de mostrar que nada es tenebroso ni desordenado…De manera que ninguna guardiana mejor para hacerse respetar que Ella misma; y en su porte tenía un algo tan más arriba, que al nadar no tanto parecía que se apoyaba en la tierra, cuanto que con cada paso subía un nuevo grado por la escala de la perfección» (10)

Leamos a J. B. Terrien, S.J, desde otra perspectiva: «Una triste experiencia enseña que no es lo más peligroso en la hermosura humana la perfección de las facciones, sino yo no sé qué seducción, cuya causa ha de buscarse en el desorden de nuestra naturalezaCuanto la naturaleza está más purificada de los atractivos engañadores, menos fuerza tiene para perder a las almas. Ni el Paraíso terrestre ni el Cielo, después de la resurrección, conocen esta clase de tentación, porque de uno y otro lugar está desterrada la concupiscencia. Luego no debemos olvidar que la carne de la Virgen era inmaculada, como su alma; ergo, no podía provocar la seducción involuntaria al pecado en los que la miraban».

OBJECIÓN: Pero si aceptamos que ni siquiera podía ser la Virgen María causa de concupiscencia en los otros, sino purificadora de la inclinación cuanto mayor intimidad había, como con San José, entonces es necesario concluir que no hubo verdadero matrimonio entre ambos.

Sagrada Familia de Nazareth

Negamos la conclusión de la objeción. Dios había decretado en sus designios eternos acerca de su Hijo que tanto Él como su Madre estarían a cubierto de suposiciones injuriosas. Para este propósito no era necesario acudir a medios extraordinarios, puesto que Dios prefiere ordinariamente los sencillos  y porque revelando la virginidad de María hubiera manifestado antes del tiempo la grandeza de Jesús. Eran convenientes tres cosas: Obscuridad para Jesús, reputaciónsin ninguna mancha para su Madre y asistencia amorosa y abnegada para ambos. Frente a las extraordinarias representaciones de los apócrifos, Dios decretó que estos tres fines se alcanzarían mediante el velo de un matrimonio puro y santo por la unión de un Esposo virgen, San José, con una Madre Virgen, María.

Nupcias celestiales desconocidas hasta entonces en la Tierra que, no obstante, encierran todas las notas de una auténtica y verdadera unión conyugal. Bossuet siguiendo al Doctor de la Iglesia, San Agustín, se ocupó de este asunto de una forma sublime. Tanto el de Hipona como Bossuet concuerdan en reconocer en la unión de San José y la Madre de Dios los tres vínculos que constituyen la `perfección del matrimonio: «Este sabio Obispo (dice Bossuet de San Agustín) advierte, ante todo, que en el matrimonio hay tres vínculos: primeramente el contrato sagrado  por el que aquellos a quienes une, se entregan enteramente el uno al otro y viceversa; en segundo lugar, se da el amor conyugal, por el cual se ofrecen mutuamente el corazón, ya que no puede dividirse ni arder en otras llamas; por último se da el vínculo de los hijos, que son la tercera ligadura, porque, viniendo el amor de los padres a reunirse, en cierto modo, en los que son fruto común de su matrimonio, queda el amor ligado con una atadura más fuerte. San Agustín descubre estas tres cosas en el matrimonio de San José, y nos muestra que todo concurría a guardar la virginidad».(11).

Ciñámonos al sagrado contrato que es la esencia del matrimonio, para el resto remitimos al lector a  la obra citada de Bossuet. El contrato matrimonial fue válido y legítimo.

Fue válido el matrimonio entre San José Y la Virgen María porque la validez del contrato matrimonial no depende de los actos que da derecho a ejecutar sino de la entrega libre y voluntaria que mutuamente los contrayentes se hacen de sí mismos. Porque, en efecto, son dos cosas distintas la posesión del derecho y el ejercicio del mismo, como en casi todos los contratos, por otra parte. Puedo, por ejemplo en un tema mercantil, tener el derecho al desahucio de mi moroso inquilino, pero no tengo obligación de ejercerlo y si no lo ejerciese el contrato celebrado sería igualmente válido.

Fue legítimo el matrimonio entre San José y la Virgen María por tres razones al menos: 1º. Porque las partes contratantes coincidían en el mismo designio inmutable de una unión virginal. 2º Porque es justo a causa de ser inspirado por Dios; por lo cual, dado que no hay ningún texto en la Ley antigua contra el mismo, el contrato es legítimo; pero, aunque lo hubiera, que no lo hay, igualmente tendría legitimidad porque el Autor de la Ley, Dios, puede levantar las prohibiciones que Él hubiera puesto; ergo, nada impedía que San José y la Virgen María contrajesen legítimamente matrimonio. 3º Porque Dios salía fiador de su mutua fidelidad en el cumplimiento de las obligaciones contraídas para con Él.

Pero añadamos una razón más a la legitimidad del matrimonio: «La unión de los Esposos, aun mediando este pacto, no sería inútil ni ilusoria, porque aún quedaría como efecto del matrimonio la comunidad de vida, la asistencia recíproca, y aun una salvaguarda de la castidad de los esposos, como quiere que cada uno de ellos tenía derecho estricto a conservar la virginidad del otro» (12) . Por esta razón, ni siquiera es necesario alegar, para esclarecer la legitimidad de esta unión en que las partes contratantes estaban ligadas con Dios con un voto de continencia perpetua, la teoría probablemente cierta«según la cual los esposos podrían anexionar, al contrato por el que mutuamente se entregan, un compromiso también muto de justicia, en virtud del cual no se exigiría uno del otro aquello que, atendida la naturaleza del matrimonio, sólo sería ejercicio de un derecho» (13)

De esta manera fue el sagrado, válido y legítimo matrimonio de San José y la Virgen María: «dos virginidades que se unen bajo la bendición de Dios para conservarse eternamente la una a la otra por medio de una casta correspondencia de púdicos deseos» (14); ambas virginidades fecundas, pero cada una en su orden: La virginidad de María, según la carne, porque su misma pureza hizo descender al Espíritu Santo sobre Ella para llenarla con un germen celestial; la virginidad de San José, según el espíritu, porque bajo su sombra, bajo su protección paternal, dentro de su dominio, el fruto virginal brotó y se desarrolló (Terrien).

COROLARIO. Pero ¿Cómo no mencionar aquí la sólida probabilidad de la doctrina de tantos santos y graves teólogos que atribuyen a San José la confirmación en gracia por toda su vida y la exención, no de la raíz, de la concupiscencia, pero sí de todos los movimientos y actos de la concupiscencia en ejercicio? ¡Sería demasiado para aquél que fue el esposo de la Reina de las Vírgenes y que hizo las veces de padre del Verbo Encarnado! Consúltese a Suárez en Los Misterios de la Vida de Cristo y verá corroborado  esta doctrina a través de los siglos, excepto el presente, donde nos rigen los impíos y herejes.

Concluyamos coincidiendo con lo que dice Terrien en su obra La madre de Dios y de los Hombres: «De todo lo que precede se deduce que es poco llamar a San José padre putativo y aun padre adoptivo de Nuestro Señor. La cosa es clara por lo que hace al primer título, porque tal título no dice más que Jesús pasaba por hijo de San José. El segundo título, aunque algo añade al primero, no basta tampoco para expresar lo que San José fue respecto de Jesucristo. Un hijo adoptivo por su  nacimiento es extraño a aquellos que lo adoptan, más Jesucristo fue formado por el Espíritu Santo en las castísimas entrañas de la esposa de San José; por consiguiente, es nacido de este felicísimo matrimonio; porque si el Espíritu de Dios hizo esta maravilla, fue por razón de la unión virginal que existía entre los dos santos esposos. La unión conyugal de los padres adoptivos no está ordenada por su naturaleza a la formación del hijo sobre quien recae la adopción; al contrario, cuando se trata del matrimonio de San José con la santísima Virgen María, tal matrimonio tenía por fin especialísimo, según los designios de Diosel nacimiento y educación del Hombre-DiosEn esto estaba su razón de ser. Por lo tanto, por estos dos títulos es algo más que un padre adoptivo; mucho más, incomparablemente más que un padre putativoTiene San José de la paternidad todo lo que es compatible con la virginidad, es decir, el amor paternal, la solicitud paternal, la autoridad paternal, y, por consiguiente, Jesucristo es en verdad el fruto común de este matrimonio virginal». « proles non dicitur bonum matrimonii solum in quantum per matrimonium generatur, sed in quantum in matrimonio suscipitur et educatur; et  sic bonum illius matrimonii fuit proles illa, et non primo modo. Nec tamen de adulterio natus, nec filius adoptivus qui in matrimonio educatur, est bonum matrimonii; quia matrimonium non ordenatur ad educationem illorum, sicut hoc matrimonium fuit hoc ordinatum specialter quod proles illa susciperetur in eo et educaretur  » (15),

Así lo requería el misterio de la Encarnación del Verbo: Jesucristo, vida nuestra, nació de Mujer porque es Hombre; nació de una Virgen porque es Dios.

Amable lector, defiende y publica sin miedo a los cuatro vientos los privilegios de la Madre de Dios, que te ha entregado por Madre, Virgen única y siempre, sin par, entre todas la más dulce.

Por Sofronio

  1. Ricardo de San Víctor; de Emmann. L. 2.c. 29PL 196,663. Cita por Terrien en la ‘Madre de Dios y de los Hombres’.Edc. Fax,1948. pag. 69.
  2. Tract. 4 super Magnificat. Cita Ibídem.
  3. Tomás 3 p; q 27 a. 3 ad 2.
  4. Tomás 3 p; q 5 a. 2 ad 3.
  5. Tomás en 3 D. 3q. 1 a 2 sol. 1 ad 4.
  6. Alejandro de Hal. 3 p. q. m. 2, a. 5. Cita por Terrien en la ‘Madre de Dios y de los Hombres’.Edc. Fax,1948. Pag 94.
  7. Jordan. Contempl. de B.V.M.P. 9 cont. 10 n. 1. Cita Ibídem, pag. 95.
  8. Ricardo de San Víctor. In Cant. C.26 PL 196, 483. . Cita Ibíd.
  9. Ambrosio. L. de Instutut Vir. C7 n.50 PL 16,319. Cita Ibid.
  10. Ambrosio. De Virgin. L.2.c-2 §2 n.7 y PL 16,209. Cita Ibid pag. 97.
  11. Bossuet, primer paneg. De San José, primer punto; S. August, e Julian L.5 c.1 n.46 PL 44,810. Cita Ibid pag. 132.
  12. Terrien; en la ‘Madre de Dios y de los Hombres’.Edc. Fax,1948. pag. 134.
  13. Bossuet, primer paneg. De San José, primer punto; S. August, e Julian L.5 c.1 n.46 PL 44,810. Cita Ibid pag. 134
  14. Tomás d. Aq. 4D. 30q. 2ª. 2 ad 4.