No está permitido mantener relaciones con los herejes
Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino, con su acostumbrada claridad y sólida argumentación, es hoy más oportuno que nunca para combatir el falso ecumenismo que invadió a la Iglesia católica principalmente después del Vaticano II.

Ni Roncalli, ni Montini, ni Wojtyla, ni Ratzinger, ni Bergoglio han hecho el mínimo caso a Santo Tomás de Aquino        ¿Será porque el doctor Angélico se dirigía a los católicos, y estos cinco, como es evidente,  no lo han sido?

 

Por dos razones, uno no debe mantener relaciones con herejes. Primero, debido a su excomunión ya que uno no debe tener relaciones con personas excomulgadas. Segundo , debido a su herejía, y esto por tres razones:

Primero , debido al peligro de que nuestras relaciones puedan llegar a corromper a otros, de acuerdo con lo que se enseña en la Primera Epístola a los Corintios: ‘Comunicaciones malvadas corrompen los buenos modales’. (15: 33)

Segundo, para no parecer que uno da ninguna aprobación a sus doctrinas perversas. En la segunda Epístola de San Juan se dice: ‘Si alguien viene a ti y no trae esta doctrina, no lo recibas en la casa ni le digas: Dios te apresure. Porque el que le dice: Dios te apresure, comunícate con sus obras inicuas “(1: 10-11). Con respecto a este verso, la glosa comenta: “Hablar con alguien revela comunión, a menos que la conversación sea una duplicidad, que no debería ocurrir entre los católicos”.

Tercero, para que nuestra familiaridad [con los herejes] no brinde la oportunidad de errar por los demás. Otra Glosa comenta sobre este pasaje de San Juan: “Incluso si el hereje no te engaña, al ver tu familiaridad con él, otros pueden ser engañados imaginando que disfrutas de esas relaciones y crees en él”. Todavía un tercera glosa agrega: “Los Apóstoles y Discípulos ejercitaron tanta vigilancia en asuntos religiosos que ni siquiera tuvieron un intercambio de palabras con aquellos que se habían apartado de la verdad”.

La excepción a esta regla es cuando alguien habla sobre la salvación con un hereje con la intención de salvarlo.

(Santo Tomás de Aquino, Quaestionis quodlibetales
[preguntas espontáneas], quodlibeto 10, q.7 , a.1 , 15, c.)
 Gentileza de TIA