Por el P. Ramiro M. Ribas

Sermón muy necesario siempre, pero especialmente en verano

…Gracias sean dadas a Dios porque desde hace tiempo, y mucho más después de haber pasado unos días dedicados totalmente al espíritu, he llegado a comprender muy claramente que tanto los obispos, como los sacerdotes y simpatizantes de la Tradición Católica (sean del grupo tradicional que sean) de no poner remedio urgentemente y cambiar el rumbo 180º, vamos todos derechos, muy derechos al infierno.

            Me diréis: ¿y por qué? La respuesta es muy fácil y clara. Leamos con atención pues es muy importante lo que aquí se va a decir.

            Llevamos ya 50 largos años desde la conclusión de aquel nefasto Vaticano II, inmersos en la mentira, el error y la herejía, que han llevado a la sociedad  (otrora cristiana) a una total corrupción e inmoralidad de costumbres… y es imposible que viviendo en medio de tanta suciedad no nos haya salpicado algo, mucho o muchísimo de esa suciedad a cada uno de nosotros.

            Y si a lo anterior juntamos que la oración, la lectura espiritual y la práctica de la virtud ha sido sustituida por un ordenador en el que la pantalla es el sagrario particular de cada uno, el cóctel que se genera es mortal…

            Tenía muchas ganas de aclarar (y me daba grima sospechar que alguien pudiera pensar lo contrario) que yo no profano la Santa Misa pronunciando en la misma el nombre de Francisco Bergoglio. Nos dice San Juan  en su segunda carta que ni recibamos ni saludemos siquiera al que viniere con una doctrina diferente, y Francisco imparte otra doctrina, pues es idólatra, amoral, hereje y apóstata… y nombrarle en la Santa Misa, aparte de ensuciar y profanar lo más santo que existe, es ponernos en comunión con alguien muchísimo más hereje que Lutero, Arrio, Calvino… y todos los heresiarcas juntos…y esto sería grave, muy grave.

            Aclaro que la Sede de Pedro está ocupada, por el anticristo, pero ocupada y bien ocupada.

            Hubo un tiempo, no lejano, en los misales de la época se puede comprobar, que después de nombrar al Papa en la Santa Misa, se nombraba también al rey católico que en España reinaba y más últimamente al Caudillo Francisco Franco. Se les nombraba porque eran católicos. Hoy aunque el trono de España está ocupado yo no podría nombrar al actual rey, pues al igual que Francisco, es un enemigo de la Iglesia.

            Recordad también que las diversas oraciones que la Liturgia tiene por el Papa, por el rey y por los gobernantes, están hechas para rezarlas por Papas, reyes y gobernantes católicos, pero no para que pidamos a Dios que dé salud y proteja a Francisco Bergoglio, y le guarde de sus enemigos, que en este caso, seríamos nosotros los tradicionales. O pedir para que ayude a un rey masón. Rezar hoy esas oraciones es aún peor que si en vida de Lutero la Iglesia hubiera pedido por él para que Dios le ayudase, le diese salud, le protegiese y le librase de sus enemigos, que en aquel tiempo eran los Papas León X, Clemente VII, Paulo III… el Emperador Carlos V, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús… y toda la verdadera  Iglesia católica. Rezar de esta manera no deja de ser pecado muy grave y blasfemia.

            Sigo explicando el por qué los obispos, sacerdotes, fieles y amigos de la Tradición Católica, de no cambiar totalmente el camino, nos vamos derechitos al infierno.

            Veamos:

            ¿En qué se diferencian las bodas de la Tradición de las bodas efectuadas en el modernismo o entre paganos? En nada. La mayoría de las novias llevan un vestido muy deshonesto e impuro, al igual que las mujeres del acompañamiento, sean niñas, jóvenes o de edad madura: Escotes, faldas cortas, prendas ajustadas, etc…  y después, tanto la novia como el acompañamiento, todos a comulgar. Tampoco los hombres pueden comulgar por tolerar a sus esposas e hijas tamaña desvergüenza…y ahí tenemos al sacerdote dando esas comuniones sacrílegas. El Santo Cura de Ars, el Padre Pío, San Antonio María Claret, San Juan Bosco, y cualquier sacerdote sacerdote, les habría echado a todos de la iglesia.

            …Y después de la boda, el banquete, con sus conversaciones mundanas, chocarrerías y acciones de mal gusto e incluso impuras.

            …Y después…el baile…de Satanás.

            Pero eso sí  ­(todos los de la boda y el sacerdote entre ellos, dicen)  nosotros somos de la Tradición… si, de la Tradición, pero de la Tradición del diablo.

            No sólo en las bodas, sino en cualquier Misa, se acercan a comulgar mujeres indecentemente vestidas… y comulgan… su propia condenación, y de quien les da de comulgar.

            Las jornadas y reuniones que la Tradición organiza para jóvenes, el espíritu brilla por su ausencia. El único fin de esas jornadas es que cada uno  busque novio o novia.

            ¿Alguna vez los obispos y sacerdotes de la Tradición predicamos o hablamos de las siguientes cosas?

            Veamos:

Predicamos que: Ir a playas y piscinas es pecado y muy grave pecado, pues aparte del ambiente corrompido, impuro y carnal que se respira en esos lugares, estar en bañador es estar sin vestir lo cual  implica poca vergüenza y sumo escándalo.

Predicamos que: Ir a bailes es un gran pecado.

Predicamos que: Vestir escotada, ajustada, llevar faldas que no cubran bien las rodillas, aún estando sentada, etc., es pecado. No se puede vestir sin mangas. Cuando se lleva manga corta, ésta debe pasar del codo. ¿Por qué las mujeres se ponen vestidos y camisetas con gran abertura en el cuello? ¿Por qué cuando llevan camisa, que es lo ideal, se dejan desabrochados varios botones? ¿Por qué se ponen faldas tan cortas que al sentarse tienen que tirar una y otra vez de la falda para intentar tapar las rodillas? Etc. Etc. Maldita vanidad. Maldita impureza.

Predicamos que: ¿Por qué las mujeres no llevan faldas? ¿Es que se avergüenzan de  ser mujeres? El pantalón es el vestido del hombre y la falda de la mujer. La Sagrada Escritura, en Deuteronomio 22,5, dice que la mujer que se viste de hombre así como el hombre que se viste de mujer, son abominables para Dios. Como vemos, el pasaje es muy fuerte, y si pensáramos un poquito lo que significa ser abominable para Dios, nos aterraríamos. Y cuando los pantalones son ajustados o vaqueros (éstos por su hechura siempre lo son) es aún más denigrante y pecaminoso. El hombre también peca si lleva pantalones ajustados. Los pantalones vaqueros son un engendro de la revolución, que no debe llevarlos nadie y menos aún los de pensamiento tradicional.

Transcribo un artículo sobre normas de decencia aparecido hace unos años en una revista de Tradición Católica. Es muy claro. Decía: 

“Aviso importante: Un año más vuelve el calor del verano y con las altas temperaturas se advierte en muchas personas una tendencia peligrosa en el uso de las prendas de vestir. Por esta razón no está de más recordar algunos principios de ética sobre este tema: 

La indecencia es un pecado, pecado de escándalo y ocasión de pecado para nuestro prójimo, debiéndose atribuir a la persona causante de ello una buena parte de responsabilidad en la culpa ajena. 

En ningún caso está permitido llevar un vestido indecente. No podrá ser calificado de decente un vestido que no cubra las rodillas cuando la persona esté sentada, o que deja ver, bien sea mediante aperturas o por transparencia, lo que el pudor impide enseñar, es decir, las piernas por encima de las rodillas. 

Lo mismo vale para la ropa, masculina o femenina, que deja marcarse las formas del cuerpo, así como el uso del pantalón corto en los hombres. 

En cuanto a los escotes, hombros y espaldas al aire libre, transcribimos a continuación lo que decía el Cardenal Vicario del Papa Pío XI: “un vestido cuyo escote esté a más de dos dedos por debajo del cuello y que no cubra los brazos al menos hasta el codo, no podrá ser tachado de decente.” 

Además de estas normas generales, la visita de una iglesia comporta una forma de vestir concorde a la santidad del lugar.” 

El artículo es perfecto y no deja ninguna duda sobre lo que es vestir decentemente y lo que es deshonesto. Quién así no lo haga, sabe que peca y hace pecar.  

Predicamos que: En ningún hogar, y menos en los tradicionales no debe, no puede haber televisión. Pecar y ver televisión es lo mismo. Ver televisión y pecar es lo mismo. Es denigrante sentarse a ver el instrumento inmoral, pervertido e idolátrico, preferido del demonio.

Predicamos que: Internet es un arma muy peligrosa para el alma, y que sólo se debe utilizar para trabajar, y lo mínimo posible. Los niños y jóvenes jamás pueden estar solos delante de una pantalla de internet. Atención, máximo cuidado y precaución para todos los que manejan la red.

Predicamos que: Es un gran engaño lo siguiente: No tengo televisión, pero tengo video y veo películas. Escuchad bien: Prácticamente todas las películas están saturadas de mundo, demonio y carne, y hacen mucho daño a quien las ve. Aún las religiosas o de santos, han desfigurado la vida del santo y la trama siempre es una novela rosa. Jamás un santo estaría con mujeres indecentemente vestidas como ocurre en películas, sino que las corregiría en el acto.

Y aún peor, mucho peor, todas las películas, aún las de santos, tienen una y más veces la escena de los ósculos entre la parejita de marras, escena que prolifera de continuo en cualquier lugar, sea el metro, el autobús, o la calle. Ver esto es un pecado muy grave, pues te estás complaciendo en lo impuro, y al igual que es pecado cuando los novios, o lo que sean,  lo hacen, es también pecado verlo hacer. Estar con el mando para saltar las escenas impuras, no vale, pues ponerse en peligro voluntariamente ya es pecado, y además siempre ves algo o te lo imaginas sin verlo. Tampoco se puede ir a cines, teatros, etc., pues como hemos dicho todo está saturado de pecado y además estás dando dinero a empresarios que antes y después proyectan en esa misa pantalla obras asquerosas.

Predicamos que: El arte si no es puro y honesto no es arte, si no suciedad y porquería. Por eso, cuidado con los museos, galerías y otros lugares donde exponen obras de arte. Siempre tienen pinturas y esculturas que no podemos ver.

Predicamos que: Cuidado con lo que se lee, se habla y se escucha. Por ejemplo: Música. Hoy todas las canciones son impuras, y aún más que eso.

Predicamos que no se debe comprar en donde exhiben carteles indecentes, cuadros deshonestos o venden cosas impuras, como periódicos, revistas, películas, discos, libros, preservativos, píldoras abortivas etc., ya sea en farmacias, gasolineras, restaurantes, tiendas de comestibles, tiendas de ropa o grandes almacenes, con maniquíes que son pornografía pura, tales como el Corte Inglés, que además llena sus fachadas de enormes carteles que muchas veces son muy deshonestos…

Predicamos que: Los padres tienen que educar a sus hijos en la virtud, para lo eterno, que tienen que inculcarles desde pequeñitos la vocación a la vida religiosa. No dejarles hacer lo que quieren, sino lo que tienen que hacer. No consentirles ningún capricho. No dejarles ver nada impuro. No pueden comprar a sus hijos pequeños y adolescentes teléfonos con internet. Tienen que prohibirles ir a bailes y a otros lugares mundanos y pecaminosos. No pueden permitir que vistan indecentemente ni que se pongan de novios prematuramente. Ser verdaderos padres hoy cuesta mucho, y de no obrar como queda reflejado, los padres irán al infierno por culpa de los hijos, y éstos por culpa de los padres. Hoy para salvarse en el estado matrimonial hay que ser héroe y mártir, y han de estar remando contracorriente, en río muy crecido, día y noche.  

Predicamos que: Los métodos naturales son métodos naturales… de anticoncepción. Lo que se busca es lo mismo que con los otros: No tener descendencia. Y esto que va contra la esencia del matrimonio es muy grave pecado.

Predicamos que: La vida religiosa es lo más grande y hermoso que existe, pues es adelantar el Reino de los Cielos en este mundo.

Predicamos que: Debemos apostatar de tantos ídolos que nos hemos fabricado, a los que idolatramos, y que están ocupando el puesto del verdadero Dios, ya sea el dios impureza, el dios bienestar, el dios deporte, el díos fama, el dios dinero, la diosa política, la diosa democracia, la diosa técnica, la diosa ciencia, la diosa moda… el supremo culto al cuerpo… idolatrar cantantes, futbolistas, o a cualquier otra persona… y unos dioses que tenemos muy arraigados, el poderoso dios soberbia y la poderosa diosa vanidad.

Predicamos que: Etc… etc… etc… He detallado brevemente algunas de las cosas más llamativas y obvias,  pero aún quedan muchísimas más.

En definitiva, el momento es apremiante. Los tiempos se acortan. Nuestro Señor dijo que si nuestro ojo nos hacia pecar, nos lo sacáramos, y que si no hacíamos penitencia todos pereceríamos, es decir, todos nos condenaríamos… y en vez de sacar de nuestra vida lo que ofende a Dios, y en vez de hacer penitencia, hacemos lo contrario, pecamos con… playas, piscinas, películas, revistas… más todo lo anteriormente dicho y todo lo mucho que queda por decir. Si el mero hecho de no hacer penitencia basta para condenarse, ¿qué condenación  merecerá el que hace todo lo contrario?

Internet para muchos, incluso sacerdotes, se ha convertido en su sagrario, en su oración; y sin oración el espíritu va decayendo y la fe se va enfriando.

Viendo lo visto creo que estarán de acuerdo conmigo en que si no se da la vuelta a la vida y se corta de raíz con tantas cosas malas, a las que nos hemos acostumbrado, y que ya no las tenemos por malas (he aquí la gran desgracia, ver como bueno el pecado)  y a las que nos atamos voluntariamente, es imposible salvarse. No nos engañemos. ¡Es imposible!

¿Qué hacer?

1º Hay que apartarse enérgicamente de todo lo que mancha nuestra alma y ofende a Dios, que como hemos visto son muchas, muchas cosas. Tenemos que huir de todo lo que a Dios no le agrada.   

2º Y después de llevado a cabo el punto anterior,  hay que hacer una buena confesión general de toda nuestra vida, pues hay cantidad de pecados que jamás hemos confesado, y no vale decir: “Yo estoy formado y a mí ver, hablar o leer tal cosa impura, no me hace daño.” Quien así habla, la verdad es que no le hace daño, porque ya está totalmente dañado. Y peor todavía quien dijera que: “Para mí eso no es pecado.” La verdad es que para ti eso no es pecado porque ya estás empecatado, y el vicio te ha hecho ciego para ver la realidad.

Haciendo estas dos cosas podremos empezar una nueva vida, limpia, clara, llena de Dios. Para ello estoy ultimando un Examen de Conciencia completísimo, sacado de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia, de escritos de santos, de misales antiguos, de devocionarios antiguos y modernos, y de muchos exámenes de conciencia ya editados. Va a ser muy completo, y como los pecados están numerados, es muy fácil confesarse; basta tomar nota de los números que se han conculcado, y luego decirlos al confesor. Aconsejo fotocopiarlo y hacer un librito, pues va a ser una herramienta utilísima para nuestra vida espiritual y para nuestra salvación. Nos ayudará siempre a confesar bien, muy bien.

También en Youtube están unos sermones míos que tratan sobre los temas más importantes para nuestra salvación, que aconsejo escuchar, pues creo son muy clarificadores y útiles.

El sacerdote no puede ser que por respeto humano o por miedo se convierta en un tranquilizador de conciencias como prácticamente todos nos hemos convertido. Si no al contrario, debe poner el dedo en la llaga y corregir con caridad divina y firmeza a los fieles, y decir siempre la verdad, aunque sea perseguido y aborrecido. De no hacerlo así, los sacerdotes seremos condenados por toda la eternidad y llevaremos sobre nuestras espaldas a todos los fieles que Dios nos ha encomendado.

Por eso… al igual que los Macabeos, lanzo un grito a las personas de buena voluntad, de la Tradición y de fuera de ella…

…Yo y los de mi casa elegimos el camino trazado en este escrito, queremos servir al Dios de nuestros padres, queremos seguir la doctrina inmutable de nuestros mayores, queremos dar, si fuera necesario, la vida por la Verdad, que es Nuestro Señor Jesucristo, queremos aferrarnos a la Tradición de la verdadera y única Iglesia Católica, queremos apartarnos de todo lo que ofende y desagrada a Dios, infinitamente bueno y justo…

Si alguien está dispuesto a seguir de esta manera a Dios, sabe que puede contar incondicionalmente conmigo para todo. Si no, ¡lo siento!, pero yo no puedo perder mi alma por nada ni por nadie.

El momento es único, apremiante, y una vez más de nuevo repito: Si no cambiamos de vida ahora y seguimos plenamente la Ley del Señor, apartándonos de todo lo que le ofende y disgusta, seremos condenados para siempre, por mucho que seamos de la Tradición y por mucho que confesemos y comulguemos, pues se confiesa y comulga para cambiar y no para seguir aferrados a nuestros males y pecados.

Sencillamente, de no hacerlo así, seremos modernistas con misa en latín.

Que la Santísima Virgen Maria, debeladora de todas las herejías, nos proteja y ayude en el buen combate que al presente libramos contra las hoy muy poderosas fuerzas del mal. En Ella confiamos, en Ella ponemos nuestra esperanza y nuestra vida.

Os bendigo con toda mi alma

P. Ramiro M. Ribas

  Teléfono: 0034 622908245

Día 8 de Diciembre. Solemnidad de la Inmaculada Concepciòn. Año de Gracia de 2015.

Publicado por Padre Ramiro Ribas