ACLARACIÓN DEL P. RAMIRO RIBAS

Para gloria de Dios y bien de las almas, quiero con esta nota aclarar algunos puntos que considero importantes.

1º- Estoy muy agradecido a este buen blog “Sede de la Sabiduría” por publicarme todo lo que les hago llegar, y esto lo valoro mucho. Ahora bien, esto no indica que yo subscriba al 100 por 100 todo lo que en el citado blog se llegue a poner.

2º- Estimo que prácticamente todos los que hoy estamos en la Tradición se lo debemos a una insigne y preclara persona: Monseñor Marcel Lefebvre. Si él no se hubiera levantado contra la barbarie modernista, nos habría sido casi imposible llegar a conocer la verdad, la Tradición. Fue algo único e increíble lo que realizó este buen pastor. ¡Él solo contra toda la falsa iglesia! ¿Qué tuvo errores? Claro que sí, pero bastante tenía con luchar contra miles y miles de obispos con su “jefe” a la cabeza. Y tú y yo, ¿no tenemos también fallos? Sinceramente creo no es honesto criticar, denigrar, tirar por tierra, al único que junto a Monseñor de Castro Mayer se enfrentó al infierno, dejando para ello la vida a jirones en la mortal lucha. Allá cada cual si no quieren ser agradecidos. Un servidor junto con todas las personas de buena voluntad, reconociendo por supuesto los errores que cometió a lo largo de la terrible batalla sin precedentes que él solo tuvo que sostener, no cesaremos de decir una y mil veces: “Gracias Monseñor, gracias a Usted he conocido la Verdad, la Tradición, y gracias a Usted, estoy donde estoy.

3º- Los que me conocen, ya saben bien mi forma de actuar, y para los que no me conocen escribo lo siguiente. Soy un sacerdote ordenado hace ya 30 años por Monseñor José Guerra Campos, y hace menos años vuelto a ordenar bajo condición por Monseñor Richard Williamson, a quien respeto mucho, aunque no comparta cosas que dice y hace, y a quien agradezco mucho y siempre le estaré inmensamente agradecido el sublime acto de la ordenación y otras muchas loables acciones que ha realizado a favor mío, y a favor de tantas y tantas personas. Le pido a Dios que se lo tenga en cuenta y se lo premie. Recalco que ambas ordenaciones fueron públicas y con multitud de testigos, amén de los vídeos y fotos que poseo.

No pertenezco a ninguna organización ni a ningún grupo, ni estoy bajo la égida de ningún obispo. No estoy con la Fraternidad. No estoy con la llamada Resistencia. Del que usurpa la Sede de Pedro yo afirmo que no es Papa, pero al mismo tiempo no soy sedevacantista. Con esto estoy queriendo decir que no pertenezco a ningún grupo sedevacantista.

Simplemente soy un sacerdote católico, y decir católico es decir: Tradicional. Quien no es tradicional no es católico. Soy y estoy con todo aquel que guarde y crea la moral y doctrina íntegra de la Iglesia Católica hasta el anticoncilio Vaticano II. Vuelvo a repetir que no soy ni pertenezco a ningún grupo de los diversos movimientos tradicionales, y que solamente levanto la bandera por Nuestro Señor Jesucristo y por la Santa Iglesia Católica por Él fundada, la cual sigue perviviendo en las catacumbas, pues en la década de los 60, lo que hasta entonces había sido la Iglesia, fue totalmente exterminada.

Viajo por toda España, y por algunos lugares de Europa llevando la verdadera doctrina, la verdadera moral, la verdadera Misa, los verdaderos Sacramentos. A las Misas que celebro acuden toda clase de personas, ya sean pro Fraternidad; pro Resistencia en sus diversas facetas; pro sedevacantistas, también en sus diversas facetas; personas de buena voluntad que poco a poco van dejando el Novus Ordo, amén de personas que como yo no pertenecen nada más que a la Iglesia Católica. Esto solamente se puede conseguir respetando todo lo que se puede respetar de los diferentes grupos tradicionales, y al mismo tiempo no perteneciendo a ninguno de ellos.

Busco salvar mi alma e intentar ayudar a que los demás salven la suya. Esto en definitiva es lo único que me preocupa y por lo único que me hice sacerdote. Si alguna persona le interesa en serio este gran negocio de su salvación eterna, sabe que puede contar conmigo. No tengo correo electrónico ni Internet, por lo que adjunto, para quien le pudiera interesar, mi teléfono móvil: 622 90 82 45. También pueden ponerse en contacto conmigo a través de esta misma página “Sede de la Sabiduría” en la que estoy escribiendo.

Que la Santísima Virgen María, debeladora de todas las herejías, nos cobije bajo su poderoso manto para así no ser tragados a lo más hondo de la tenebrosa ciénaga, en que a fecha de hoy, se ha convertido la humanidad.

Os bendice: P. Ramiro Ribas. 6 de mayo de 2018