Comenzamos el año 2018 en nuestro blog con un tema candente y complicado a la vez, ya que pondremos a la luz un tema que otros eminentes autores ya han demostrado, y que nos ha parecido oportuno publicarlo para una mejor comprensión del pasado, presente y futuro que le espera a nuestra pobre diáspora católica y a la sociedad occidental judaizada como tal. Para ningún cristiano ( e incluso no cristiano) es secreto que los judíos guardan un odio sobrenatural (ya que va más allá de lo que un hombre o sociedad pueden llegar a odiar desde el punto de vista natural, psicológico y espiritual) a Nuestro Señor Jesucristo  y a su Religión, los hechos de la Pasión y muerte de Jesucristo son una prueba de por sí confirmantes en cuanto a este postulado: “Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá vosotros! Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de hacerle azotar, le entregó para que fuera crucificado” (Mt. 27, 24- 26) Este pasaje bíblico nos muestra claramente (entre otros tantos) el odio profundo que la que fuera una vez la raza elegida de Dios – ahora raza maldita y enemiga de Dios- sentían y sienten aún por el Hijo de Dios, verdadero Mesías; al cual crucificaron inicuamente y encubriendo el hecho magnífico de su Resurrección pagaron a los soldados que custodiaban su tumba dándoles claras instrucciones de declarar que fueron los apóstoles quienes habían robado el cuerpo de Jesús; esto lo declara el Evangelio versículos más adelante.El anti-cristianismo judío se puede explicar como un odio diabólico, sobrenatural, parte de ese Mysterium Iniquitatis que nos hablara San Pablo (para mejor compresión del anti-cristianismo judío ver aquí ). El odio judío contra Cristo no sólo concibió la muerte del Salvador y la persecución externa del Cristianismo (en la que fueron aliados de los paganos romanos en las primeras centurias de la Cristiandad y después con los demás sistemas y gobiernos anticristianos) sino que planeó la destrucción del Cristianismo mediante la perversión de su doctrina mediante la infiltración de judíos en el seno de la Iglesia, como viene ocurriendo desde todos los tiempos más concreta y escandalosamente desde el siglo XIX hasta desembocar en nuestros turbios y apostaticos días. El rabino Lewis Browne asegura : “Terrible espina desparramada en todos los países de la Cristiandad, la Sinagoga era una verdadera red de pequeños aguijones que ofendían sin cesar la vanidad de la Iglesia” (La vie des Juifs (Stranger than fiction) pp. 191- 192 ed. Gallimard, Parías 1937 cit. por F. Rivanera Carlés).

La Judería siempre atacó a la Iglesia de Cristo ya sea desde fuera ( muy pocas veces dando la cara como la Sinagoga, las más de las veces detrás de los gobiernos que ellos manejan) o desde adentro ( judíos infiltrados en el clero, teorías y sectas judaizantes) tal como la asegura el escritor Maurice Pinay citando al historiador judío Cecil Roth: “El célebre escritor judío Cecil Roth declara -como se vió con anterioridad- que el criptojudaísmo (la postura de los hebreos que ocultan su identidad como tales, cubriéndose con la máscara de otras religiones y nacionalidades) es tan antiguo como el propio judaísmo (…) Si Cecil Roth -el Flavio Josefo de nuestros días- nos asegura que la casi totalidad de las conversiones de los judíos al cristianismo han sido fingidas, podríamos preguntarnos si sería concebible que dichos judíos pudieran engañar a Cristo Nuestro Señor que trató de convertirlos. La contestación tiene que ser negativa, ya que a Dios nadie puede engañarlo; y además los hechos lo demuestran. Jesús sentía mayor confianza en la conversión de los samaritanos, de los galileos y de otros habitantes de Palestina que en los judíos propiamente dichos, que despreciaban a los demás por considerarlos inferiores a pesar de que también observaban la Ley de Moisés”. (Complot contra la Iglesia Tomo II pp. 185- 186).

Fuera o dentro el judío siempre persiguió con diabólica contumacia la religión católica y todo lo que fuera de nombre cristiano; más es nuestro propósito aquí exponer las heterodoxias y herejías nacidas en el seno de la Iglesia (por lo menos las más resonantes)  ya sea por judíos infiltrados (marranos, criptojudíos) o por sectas judaizantes (filojudíos), estudio que dividiremos en tres partes: Herejías de los primeros siglos del Cristianismo, Herejías Pre- Reforma, Reforma y Post Reforma y La Gran Herejía Moderna.

Cabe aclarar antes de comenzar con la exposición de las herejías, que la mayoría (por no decir todas) de las herejías se inspiran más que en las Sagradas Escrituras en una perversión de estas mismas, y más que en esto residen en las enseñanzas del Talmud y más especialmente del Toledot Yeshu, que es como el Evangelio pero contado por los maestros del Rabinato, lleno de blasfemias e injurias contra Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre.

Una de las tantas representaciones gráficas de los “misterios cabalísticos”

HEREJÍAS DE LOS PRIMEROS SIGLOS DEL CRISTIANISMO

 (Siglos II d.c- IX dc. inclusive)

 
 
 
1. ADOPCIONISMO 
 
Doctrina: Niega la filiación divina de Cristo con Dios Padre reafirmando la doctrina judaica de la unidad de Dios y de la Revelación; Jesús sería hijo natural de José y de Maria y Dios Padre lo adoptaría en el Bautismo del Jordán, mas la corriente del adopcionismo hispánico afirma que esta adopción se daría en la Resurrección. Niega la Santísima Trinidad, la Divinidad de Cristo y el Parto Virginal de María.
 
Exponentes: Esta herejía nació en la secta ebionita, que entre otras cosas se distinguía por observar al pie de la letra la Ley judía. Los heresiarcas del adopcionismo hispánico fueron Félix Obispo de Urgel (s. VIII d.c) y Elipando Arzobispo de Toledo (708- 802).
 
Condenas: Concilios de Narbona (788), Ratisbona (792), Frankfurt (794), Frejus (796) y Roma (799) éste último presidido por el Papa San León III (795- 816).
 
2. DOCETISMO
 
Doctrina: Niega la humanidad de Cristo al afirmar que su cuerpo es aparente y no real, de ahí toma el nombre (del gr. dokein, aparentar), por la tanto Cristo no nació, ni padeció, ni murió en la Cruz, ni resucitó, ya que su cuerpo no era real, y el dolor que mostraba sería un mero fingimiento. Niega como tal a Cristo y su Obra Redentora.
 
Exponentes: Valentino y Julio Casiano, éste fue su máximo exponente, a tal punto que Clemente alejandrino lo llama “princeps sectae Docetarum”. Casiano además de ser doceta era encratista, la secta encratista era un derivado del judeocristianismo sirio que predicaba la abstención en todas sus formas, especialmente sexual, considerando al matrimonio y a la procreación como una abominación.
 
Condenas:San Ignacio de Antioquía es el primero en denunciar la herejía doceta como una herejía judaizante en sus siete epístolas, especialmente la que va dirigida a los esmiornitas. El Concilio Ecuménico de Nicea lo condena en su Profesión de Fe.

3.MONARQUIANISMO

Doctrina: (Siglo II) Niega a la Santísima Trinidad en nombre de la Monarquía Suprema y única de Dios, revive aquí la doctrina judaica de la Unidad de Dios. Se divide en dos corrientes: Monarquianismo Dinámico (o ebionita, secta judaizante del siglo II) y modalista (o patripasiano). El primero afirma que Cristo tiene el poder (dynamis) más niega la Divinidad de Cristo, la Santísima Trinidad pasaría a ser nominal, más sería Una en esencia y Una en personas. El Monarquismo modalista acepta (aparentemente) la Divinidad de Cristo pero niega la Santísima Trinidad al afirmar que el Hijo es una modalidad de Dios Padre, una faceta de Él más no otra persona divina, por eso se los llamó “patripasianos” a estos herejes. El monarquismo modalista es culminado por la herejía sabeliana que incluye también como modalidad del Padre al Espíritu Santo.

Exponentes: Monarquismo Dinámico: Teodoto Coriario “El Curtidor”, Artemón y Teodoto “El Banquero”, quienes eran miembros de la comunidad judía de Roma; y Pablo de Samosata, acusado por San Atanasio de ser discípulo de judíos, y a quien la Encyclopaedia Judaica califica de “pensador judeocristiano” (Encyclopaedia Judaica vol. 15, 1319, cit. por F. Rivanera Carlés). Pablo de Samosata ocupó la sede episcopal de Palmira alrededor del año 260 a pesar de las negativas emitidas por los demás obispos quienes lo condenaron en el Sínodo de Antioquía del año 268, aunque no tuvo efecto ya que la Reina de Palmira, Zenobia, protegió a Pablo de Samosata hasta la caída de ésta en el año 273 con la toma de la ciudad por los ejércitos romanos. Cabe destacar que la reina Zenobia se había convertido al judaísmo poco antes de acoger a Pablo como protegido. Del monarquismo modalista y sabeliano son exponentes Noeto de Esmirna, Práxeas, Cleómenes y Sabelio.

Condenas: Fue denunciado por San Juan Crisóstomo  y San Atanasio, fue condenada esta herejía en todas sus formas por el Sínodo de Antioquía (268) y por el Concilio de Alejandría (362).

4. ARRIANISMO

Doctrina: Es una de las herejías más abominables y difundidas en la historia de la Iglesia. Esta herejía niega sutilmente la Divinidad de Cristo y reafirma con más ahínco la doctrina hebrea de la Unidad de Dios, el arrianismo en su base común (ya que después el arrianismo adopta otras formas) enseña que el Hijo es adoptado del Padre (adopcionismo), el Hijo sería la criatura más perfecta y hermosa que Dios haya podido crear… más niega su condición de Hijo de Dios; por supuesto niega el dogma de la Santísima Trinidad. San Atanasio (Gran Padre de la Ortodoxia Católica y acérrimo defensor de la Fe contra los arrianos) aseguró de esta herejía que: “Doctrina tota sit judaica” “toda su doctrina es judaica” (S. Atanasio Oratio III contra Arianos). A raíz de esta herejía se originaron persecuciones atroces contra los católicos fieles, es el caso de San Atanasio quien fue “excomulgado” por los herejes arrianos y desterrado, o como el valiente martirio de San Hermenegildo, entre otros miles de casos.

Exponentes: El más importante e iniciador de esta herejía fue el criptojudío Arrio procedente de Libia; en su juventud se adhirió al cisma de Melesio, quien usurpó la sede episcopal de Alejandría. Al ver la inconveniencia de este cisma Arrio fingió arrepentimiento y fue admitido de nuevo en el seno de la Iglesia. Fue ordenado sacerdote, gozando de fama de buen predicador, místico y ascético, teniendo una fina retórica que halagaba incluso a miembros del clero, siendo el primer adepto de su secta herética el obispo Eusebio de Nicomedia , siendo éste a su vez amigo del emperador Constantino le puso en contacto con él, teniendo contacto con el emperador se le abre el camino para ser consagrado obispo; siendo obispo difundió con más libertad sus herejías, atrayendo a ésta a gran parte de la Cristiandad. Muchos teólogos califican al arrianismo como el primer intento serio de judaización del Cristianismo. Arrio murió en un momento de particular gloria para él, ya que el emperador le había alcanzado la readmisión pública en la Iglesia de la cual había sido excomulgado por sus herejías (si bien Constantino nunca profesó la herejía arriana, tuvo siempre en su favor a Arrio, especialmente influenciado por su hermana Constancia, quien si era arriana), readmisión que sería llevada a cabo en el Foro de Constantino en Constantinopla, poco antes de llegar a dicho lugar reventaron sus entrañas, como señal de la venganza divina.

Condenas: Fue enérgicamente condenado por los Concilios de Nicea (325), Antioquía (341) y Constantinopla (381).

5. MILENARISMO

Doctrina: Cabe aclarar que el milenarismo judaico que la Iglesia condena es el milenarismo carnal, el milenarismo espiritual no es condenado ni contrario a la doctrina católica. El milenarismo carnal es básicamente una interpretación judaica del Apocalipsis, enseñando que el reinado de Cristo sobre la Tierra será un reinado de placeres sensibles, nota que llevaría aquel reinado: un reinado netamente sensible. Algunos teólogos llaman a las pretensiones del milenarismo carnal como: “un cumplimiento talmúdico de la supremacía del pueblo elegido”. Las últimas condenas que recibió el milenarismo carnal fueron en 1944, por SS. el Papa Pío XII a través del Santo Oficio.

6. NESTORIANISMO

Doctrina: Negación de la unión hipostática de Cristo ( es decir: la unión de la naturaleza humana y divina en Cristo, Cristo por lo tanto es verdadero Dios y verdadero hombre) afirmando implícitamente dos hipóstasis: admite la conjunción (synápheia) o unión moral entre Cristo y el Verbo, quien habita en Él como en un templo, por eso, Dios nombra a Cristo como su Hijo y como Señor. Reconoce esta herejía el Parto Virginal de María, más durante el Concilio de Éfeso (431) fue la facción nestoriana la que luchó para imponer a la Santísima Virgen el título de Khristotokos (Madre de Cristo) en lugar del título de Theotokos (Madre de Dios). El nestorianismo tiene una fuerte influencia de la secta judaizante de los ebionitas.

Exponentes: Nestorio (380- 451) Patriarca de Constantinopla

Condenas: Concilios de Éfeso (431) y Calcedonia (451).

7. PELAGIANISMO

Doctrina: Niega el pecado original o pervierte el significado original de éste (semipelagianismo), por lo tanto niega la niega la necesidad de la Gracia y de la obra redentora de Cristo. San Agustín define a ésta herejía como judaizante (S. Agustín Epístola 196 a Aséllico, año 418) por seguir la doctrina judaica que respecta al pecado original. La Enciclopedia Judaica Castellana nos dice al respecto: “el judaísmo desconoce el mito del pecado original o del pecado en sí”. (EJC vol. IX, p. 85 cit. por F. Rivanera Carlés). El semipelagianismo admitía el pecado original pero pervertía su sentido, confundiendo la naturaleza y la gracia como efectos de la voluntad y no como don divino.

Exponentes: Pelagio y Celestino (ambos de lo que sería la actual Gran Bretaña). Del semipelagianismo es exponente principal el abad Juan Casiano.

8. ICONOCLASIA

Doctrina: Del griego eikon, imagen y klao, romper; la iconoclasia rechaza la veneración a las Sagradas imágenes y a las santas reliquias, tendiendo a destruirlas. Esta herejía nació en el Imperio Bizantino y fue uno de los principales motivos que daría origen al Cisma de Oriente. La herejía iconoclasta fue apoyada por los emperadores bizantinos León III el Isáurico (717- 741), Constantino V Coprónimo (741- 775), León IV el Kázaro (775- 780), León V el Armenio (813- 820), Miguel II el Tartamudo (820- 829) y Teófilo (829- 842) y seguidos por gran parte del clero bizantino, causando la persecución y martirio de los clérigos (especialmente monjes) que no se unieron a este movimiento herético. Esta corriente herética se se tomará fuerza en Occidente con motivo de la “Reforma” protestante (de la cual hablaremos en otro post)

Exponentes:  Los emperadores antes expuestos y la mayor parte del clero constantinopolitano. León III ordenó la destrucción de las sagradas imágenes y reliquias en el año 726 (siendo ésta la primera de varias persecuciones) basándose en las prohibiciones del Antiguo Testamento citando además (sin base alguna) al versículo del Evangelio de Juan 4, 24, muy seguramente para atenuar o disimular la postura judaizante de esa prohibición (obs. hecha por F.R. Carlés) . Vital es fijarse en el emperador Miguel II, quien en su juventud perteneció a una secta griega filojudía, que tenía por maestros a unos judíos de la ciudad de Amorio en la Frigia Menor; esta secta observaba en todo la Ley judaica- talmúdica salvo en la circuncisión.

Condenas: II Concilio de Nicea (787) y el Sínodo de Constantinopla (843) presidido por la emperatriz  Santa Teodora, quien restableció el culto a las sagradas imágenes y la fe católica a Bizancio.

9. GNOSTICISMO

Doctrina: El gnosticismo comenzó como una herejía, pero terminó siendo una religión pseudo-cristiana (obs. hecha por F.R. Carlés). Del griego gnósis, conocimiento, es una  secta que se definía como una pequeña porción de “elegidos” para alcanzar la perfección y la divinización; a pesar de que existen varias corrientes en el gnosticismo, todas tienen una misma fuente de creencias comunes:

a. Dualismo en Dios, habría un demiurgo, dios creador inferior en contraposición de un dios supremo y salvador, para la corriente valentiniana este dios inferior es un ser maligno a quien llaman Yahvé (¡!) .

b. Una versión pseudo- platónica de la realidad, en cuanto a que el mundo en que vive el hombre es un mundo material e inferior en contraposición de un mundo superior de luz y perfección, que no se engañe el lector, pues el gnóstico no se refiere al Paraíso como a ese mundo superior de luz, sino a un mundo ultraterrestre, suprasensorial y esotérico (aquí surgen los primeros esbozos de la New Age)

c. Carácter sectario, ya que para el Gnosticismo existían dos tipos de hombres en el mundo: los neumáticos o espirituales, capaces de llegar por la gnosis a la verdad, y los hílicos o el resto de los mortales, a los cuales niegan total posibilidad de salvación, pero podrán alcanzarla en otra vida y en otro cuerpo si nacen como neumáticos (concepto de transmigración y reencarnación). La corriente valentiniana (la nombramos seguido ya que este gnosticismo parece ser el más completo) sostiene un intermedio entre el hombre neumático y el hombre hílico: el hombre psíquico o anímico, que podrá salvarse pero nunca llegará al nivel de los neumáticos.

d. Influencia doceta, afirman que Cristo es el Redentor, pero sólo en cuanto maestro de la Revelación , puesto que como no tuvo cuerpo no se encarnó, ni padeció, ni murió. La corriente valentiniana afirma la humanidad de Cristo, pero afirma que ese cuerpo lo trajo ya del cielo, que lo único que habría hecho en la Encarnación fue introducir su cuerpo en el vientre de la Virgen, sin tomar la carne de sus purísimas entrañas.

e. Interpretación cabalística de las Sagradas Escrituras, reduciéndola a dos sentidos: exotérico, exterior y literal, y esotérico u oculto, éste solo accesible a los altos iniciados o neumáticos.

f. Prácticas rituales mágicas, ocultistas y alquimistas; todas éstas basadas en la Cábala judía. De estos rituales sólo eran participantes los neumáticos.

g. Su inherente desprecio de la materia les llevó a la prohibición de la procreación, que consideraban inmoral pues significaría traer al mundo más esclavos del mal y de la materia, lo que no cohibió a los neumáticos o “perfectos”, que en muchos de los casos llevaron una vida licenciosa llena de los más pervertidos placeres sexuales.

Exponentes: Su fundador fue Simón el Mago (ver Hechos 8, 9- 20), y los principales exponentes de las diferentes corrientes gnósticas fueron Marción (85-160), Mani (215- 275), Basílides de Alejandría (siglo II), Valentín (100- 160), Carpócrates de Alejandría (siglo II) Priscialiano (340- 385) entre otros.

Condenas: Desde tiempos apostólicos viene la Iglesia condenando el gnosticismo, la más contundente de las condenas fue en el Concilio de Nicea (325)

10. MANIQUEÍSMO

Doctrina: Procede del Gnosticismo y lleva el dualismo en Dios y del cosmos, el alama del hombre procedería de Dios pero el cuerpo procedería del demonio, desprecio notable de la materia y d ela corporeidad.

Exponentes: Mani (215- 276), quien perteneció a la secta elkesaíta, secta judeocristiana en la que se formó y vivió desde los cuatro años hasta los veinticinco años según lo afirma el Códice de Colonia, practicó la ley judaica (incluyendo la circuncisión) y su excursión en el gnosticismo le llevó a crear esta nueva heterodoxia al aplicar en plenitud los principios judaicos al ya de por sí gnosticismo judaizante.

Condenas: Fue condenado junto al Gnosticismo en el Concilio de Nicea (325).

Hasta aquí llega nuestra exposición de la primera de las tres partes del estudio del origen judío de las herejías en la historia de la Iglesia, que no busca ser un ensayo académico- histórico sino una somera presentación de estudios y datos ya presentados por teólogos y otros autores de talla para la mejor compresión de estas herejías y la comprensión de la situación pasada, presente y futura para la Santa Iglesia. Esperamos, con la gracia de Dios, volver pronto con la segunda entrega de esta exposición dejando como cierre de esta primera un interesante comentario que nos dejara un lector, citando al gran San Juan Crisóstomo:

“Las sinagogas de los judíos son las casas de la idolatría y los demonios, aun cuando no tengan imágenes en ellas.” “Los judíos no adoran a Dios sino a los demonios.” “Todas sus solemnidades son inmundas.” “La sinagoga no es solamente un centro de prostitución y un teatro; es también una casa de ladrones y hospedaje para bestias salvajes. Ningún judío adora a Dios.”
“Los judíos son asesinos empedernidos, poseídos por el Diablo; su libertinaje y borrachera les da los modales de un cerdo.” – San Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla y Doctor de la Iglesia

NOTA ACLARATORIA: Por caridad cristiana y por honestidad intelectual debe saber el lector que la mayoría de estos datos fueron sacadas de las siguientes obras: “Complot contra la Iglesia” de Maurice Pinay- 3 volúmenes, “La Judaización del Cristianismo y la Ruina de la Civilización” de Federico Rivanera Carlés- 3 volúmenes. También nos vemos en la obligación de recomendar a nuestros lectores, confiamos sean pocos, que quizá no están familiarizados con este tipo de lectura o que no están los bastante preparados para asumir el estudio y reflexión de este tipo e obras (extensas y densas) les recomendamos formarse primero en lo más elemental: la lectura de las Sagradas Escrituras, del Catecismo de San Pío X, etc para poder afrontar después este tipo de estudios. Pero en general recomendamos leer estas dos obras con particular atención, ya que podrían encontrarse ciertas cosas que, sin el debido estudio y reflexión, pueden llevar a gravísimos errores y malentendidos. Con esto no queremos descalificar las obras antes mencionadas, todo lo contrario, son éstas portadoras de datos reveladores y de un estudio profundo del asunto en cuestión, pero aún así, no dejan de haber cosas que, en menos o mayor nivel, se presten para malentendidos.

Esta nota aparecerá en cada una de las tres entregas de esta exposición.