PUNTOS DE DOCTRINA Y DE ACCIÓN

Estimados Mons. Williamson, Mons. Faure; estimados padres:

Hace poco decíamos sobre los problemas que tenemos en la así llamada “Resistencia”. Hay tantos distintos pareceres, y en temas tan importantes, que nuestra acción se vuelve desordenada y caótica por no tener principios claros de doctrina ni de acción..

Decíamos: La Verdad debe regir nuestras acciones y no al revés. Debemos ser claros ante nosotros mismos y ante nuestros fieles, sin ambigüedades ni palabras o discursos confusos, sino –quiera Dios- con La Verdad, y con la claridad que ella tiene y que ella transmite.

A veces da la impresión de que subyace una especie de “hagamos y después veamos”: La acción primero, la acción por la acción: Voluntarismo. Y, al final de cuentas, estamos haciendo en muchos puntos lo mismo que Mons. Fellay: “A iguales causas, se seguirán iguales efectos”. Podemos decir: La Fraternidad San Pío X será destruida; y los padres que hemos reaccionado (La Resistencia) también. Quiera Dios que esto sea un presagio equivocado. “Los problemas ya son tantos que la única actitud «constructiva» no está en negarlos ni excusarlos, sino en solucionarlos. Tal vez son las últimas oportunidades que la Providencia nos da para ello… Nuestros compañeros de la FSSPX (sacerdotes, hermanos) no vienen con nosotros, “no dan el paso”, porque ellos ven los problemas que tenemos y entonces no se les presenta ni razonable ni sensato venir hacia nosotros. No sé si se puede decir que tal vez esto también ocurra con los benedictinos de Bellaigue o con los capuchinos de Morgon… Tengo la impresión, con todas estas cosas, de que Mons. Fellay se muere de risa de nosotros”.

Para solucionar todo esto:

El Padre Ortiz ya tomó la iniciativa de enviar un proyecto de puntos de doctrina y de acción a los cuales poder adherir.

Hoy tenemos la facilidad del internet para recibir y discutir estas cosas a pesar de las distancias (Asia, Europa, USA, Hispanoamérica). Esto nos da tiempo para pensar bien las cosas. Y nos evita el riesgo de reunirnos unos pocos días en algún lugar, con mucho gasto de tiempo y de dinero, y que no lleguemos a lo que buscamos. Haciéndolo con el internet, podemos tomarnos la tranquilidad de pensar bien las cosas y terminar haciendo una “Declaración de Principios”, para claridad ante nosotros mismos, para claridad ante nuestros cofrades que aún no deciden romper con Mons. Fellay, y para claridad ante los fieles.

El Padre Ortiz prevé en su correo, por supuesto, sobre las correcciones que se pueden hacer a su texto. Por eso enviamos aquí, por nuestra parte, este otro proyecto, pues –con respeto hacia el padre- estimamos que algunos puntos deben ser considerados de otra manera.

Nuestro proyecto, más que principios, contiene “CONSIDERACIONES”, y por esto es más extenso.

Una futura “Declaración de Principios”, la cual –entre todos-deberíamos hacer más adelante, evidentemente tendría que ser un texto mucho más breve y resumido (tal vez en una sola página).

En nuestro texto, casi siempre habrá una pequeña introducción o explicación, y se propondrá una “posible” (sólo “posible”) consideración a sostener o adherir, y en base a la cual –más adelante- se podrá extraer o expresar un principio de la futura “Declaración”.

Sin más, saludamos a todos cordialmente. En María Santísima. Padre F. Altamira (viernes 25 de septiembre de 2015; Témporas).

CONSIDERACIONES PARA EXTRAER PRINCIPIOS DE DOCTRINA Y ACCIÓN

1 Una falsa “Nueva Religión” y una falsa “Nueva Iglesia”.

2 La Visibilidad de la Iglesia Católica.

3 El Concilio Vaticano II no es, de ninguna manera, Magisterio Católico. 3 bis) El nuevo Código de Derecho Canónico.

4 Los sacramentos modernos y la misa moderna.

4 bis) Obispos “modernos” y sacerdotes “modernos”.

5 El tema de “Ir a Roma”.

6 Hacer un Acuerdo, buscar un status jurídico “normal” en la Iglesia (Conciliar).

7 Nuestro accionar se basa en el estado de necesidad y en la jurisdicción de suplencia.

7 bis) Tribunales Canónicos (las causas de matrimonio).

8 Temas varios:

a) Guardar silencio;

b) El Motu proprio de Benedicto XVI;

c) El supuesto levantamiento de las “excomuniones”;

d) Canonizaciones y santos modernos;

e) Las apariciones y revelaciones “modernas”;

f) Naciones y gobiernos actuales.

9 “Operación supervivencia”: La consagración de nuevos obispos.

9 bis) La necesidad de que haya una o varias congregaciones o sociedades.

10) El caso de Francisco.

«Los sacerdotes de la FSSPX que hemos reaccionado contra lo que está haciendo Mons. Fellay y “su grupo” queremos manifestar, para claridad ante nosotros, ante nuestros compañeros en el sacerdocio, y ante la feligresía católica, las siguientes “CONSIDERACIONES”:»

1 Una falsa “Nueva Religión” y una falsa “Nueva Iglesia”

*Algunas consideraciones en este punto:

«En virtud del Concilio Vaticano II, basados en él, y en los documentos y acciones que se han sucedido hasta el día de hoy, máxime con Francisco, los hombres de la “Iglesia Conciliar” han creado una Nueva Religión y una Nueva Iglesia. Eso que ellos han creado ya no es más el Catolicismo, ya no es más la Iglesia Católica. Francisco, sobre todo en su última encíclica “Laudato si”, ha vuelto a hacer –siguiendo a Benedicto XVI- un fuerte llamado para que se forme el Gobierno Mundial y ha dado lo que parece mayores lineamientos de esta Nueva (falsa) Religión. Frente a todo esto, hacemos nuestras nuevamente las palabras de Monseñor Lefebvre al respecto:

Esta nueva religión NO ES LA RELIGIÓN CATÓLICA; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia” (Itinerario Espiritual, Prólogo, 29 de enero de 1990).

-“Yo soy quien los interrogaría, para decirles: ¿A qué iglesia pertenecen ustedes?¿A qué iglesia nos referimos, quisiera saber si nos referimos a la

Iglesia Católica o a otra iglesia, a UNA CONTRA-IGLESIA, a UNA FALSIFICACIÓN DE LA IGLESIA? YO CREO SINCERAMENTE QUE SE

TRATA DE UNA FALSIFICACIÓN DE LA IGLESIA Y YA NO LA IGLESIA CATÓLICA. ¿Por qué? Porque ellos ya no enseñan la Fe Católica. Ya no defienden la Fe Católica. Y no solamente no enseñan la Fe Católica ni la defienden, sino que ENSEÑAN OTRA COSA. ELLOS HAN CONVERTIDO A LA IGLESIA EN OTRA COSA QUE NO ES LA IGLESIA CATÓLICA. Ya no es la Iglesia Católica. (…)” (palabras de Mons. Lefebvre, dadas el 8 de junio de 1978).

-“Se terminó. ELLOS YA NO SON DE NUESTRA RELIGIÓN. Se terminó,

“Pienso que podemos hablar de descristianización y que estas personas que ocupan Roma hoy son anticristos. He dicho anticristos, como lo describe San Juan en su primera Carta: “ya el Anticristo hace estragos en nuestro tiempo”. El Anticristo, los anticristos, ellos lo son, es absolutamente cierto Verdaderamente nosotros tratamos con una increíble mafia, ligada ciertamente con la masonería. (…) ELLOS NO ESTÁN YA DENTRO DE LA IGLESIA CATÓLICA” (extractos de una conferencia en el Retiro sacerdotal de Ecône, el 14 de septiembre de 1987).

La iglesia que afirma semejantes errores, es a la vez cismática y herética. Esta Iglesia Conciliar NO ES, POR LO TANTO, CATÓLICA. En la medida en que el papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva Iglesia, ellos se separan de la Iglesia Católica. (…) El pedido de Su Excelencia Mons. Benelli es, por lo tanto, esclarecedor: sumisión a la Iglesia del Vaticano II, a la iglesia cismática” (algunas reflexiones respecto de la “suspensio a divinis”, 29 de julio de 1976).

-“La Iglesia Conciliar, estando extendida universalmente, difunde errores contrarios a la Fe Católica, y en razón de estos errores ha corrompido las fuentes de la gracia que son el Santo Sacrificio de la Misa y los Sacramentos. Esta FALSA Iglesia está en ruptura cada vez más profunda con la Iglesia Católica(carta a Mons. De Castro Mayer, 4 de diciembre de 1990).

“Nosotros nos veremos cada vez más obligados a actuar considerando esta nueva Iglesia Conciliar como no siendo ya católica” (carta a Jean Madiran, 29 de enero de 1986).»

2) La Visibilidad de la Iglesia Católica:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Por lo mismo que acabamos de decir en el punto uno, y siendo que la Iglesia Católica se reconoce por “las cuatro notas”, o señales, que siempre ha dado para su visibilidad (una, santa, católica y apostólica), manifestamos que esta nueva falsa iglesia, “la Iglesia Conciliar”, no posee más estas cuatro notas. ¿Dónde está entonces la Iglesia Católica? La Iglesia Católica se encuentra y se encontrará en cualquier católico que guarde las cuatro notas, esté donde esté (Dios sabe sobre ellos). ¿Qué tan reducida puede verse dicha visibilidad? No se pueden dar aquí reglas fijas, simplemente recordamos que muchos han dicho que “los finales serán semejantes a los comienzos”. Cuando la Iglesia sale del costado abierto de Nuestro Señor en la Cruz, Ella estaba constituida por algo más de una o dos decenas de almas fieles. En el momento en que se manifiesta la plenitud del Espíritu Santo, el día de Pentecostés, eran algo más de cien. Con la prédica de San Pedro se convierten tres mil almas. La Iglesia para entonces ni siquiera estaba diseminada por todo el mundo sino sólo en esa pequeña región del planeta. Y, sin embargo, había Iglesia Católica, y por lo tanto estaban las cuatro notas. ¿Cuántos serán hoy en día los católicos que guardan las notas? Suponemos que algunas decenas de miles, difícil saberlo con exactitud: Dios es quien sabe quiénes son y su número. ¿Qué ocurre con los que están en la Nueva Iglesia? “Objetivamente” están equivocados y están en algo que no es la Iglesia Católica; pero en cuanto a la culpa, el buen Dios también sabe quiénes están de buena fe en falsa Iglesia Conciliar (i.e. sin culpa). ¿Puede haber verdaderos católicos allí, católicos que guarden las cuatro notas A PESAR DE la falsa Iglesia Conciliar? Tal vez sí (nosotros no lo sabemos); en definitiva, ésta es otra respuesta difícil de dar; Dios es el que sabe quiénes son y DÓNDE ESTÁN. Por otro lado, con estas consideraciones no queremos afirmar que los que están en la falsa Iglesia se condenen (todos sabemos que ése es otro tema y que depende de la culpa; de igual

manera, “los tradicionalistas” no tenemos bajo ningún aspecto asegurada nuestra salvación). Nosotros simplemente expresamos que un católico debe tener y mantener las cuatro notas de la Iglesia.

Sobre este punto de la visibilidad de la Iglesia, también hacemos nuestras las palabras de Mons. Lefebvre:

“¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: Es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA. (…) Queda claro que somos nosotros quienes conservamos LA UNIDAD DE LA FE, que desapareció en la iglesia oficial.

  • Si hay aún una VISIBILIDAD de la Iglesia hoy, es gracias a ustedes.

ESTAS SEÑALES NO SE ENCUENTRAN YA EN LOS OTROS. (…) NO SOMOS

NOSOTROS, SINO LOS MODERNISTAS QUIENES SALEN DE LA IGLESIA… ES EQUIVOCARSE, ASIMILAR1 “la iglesia oficial” A LA IGLESIA VISIBLE.

  • ¿Salir, por lo tanto, de “la iglesia oficial”? En cierta medida, sí, obviamente…” (Revista “FIDELITER” Nº 66, noviembre-diciembre 1988).

-“Es increíble que se pueda hablar de IGLESIA VISIBLE en la relación a “la iglesia conciliar”, Y EN OPOSICIÓN A LA IGLESIA CATÓLICA, que nosotros intentamos representar y seguir. (…) SOMOS NOSOTROS QUIENES

TENEMOS LAS NOTAS DE “LA IGLESIA VISIBLE”: la unidad, la catolicidad, la apostolicidad, la santidad. ES ESO LO QUE CONSTITUYE LA IGLESIA VISIBLE. (…) Obviamente estamos en contra de la iglesia “conciliar, que es prácticamente cismática, incluso si no lo aceptan. En la práctica es una iglesia virtualmente excomulgada, PORQUE ES UNA IGLESIA MODERNISTA” (Revista “FIDELITER” Nº 70, julio-agosto de 1989).»

 

3) El Concilio Vaticano II no es, de ninguna manera, Magisterio Católico:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Sobre el Concilio Vaticano II, manifestamos que el mismo no es Magisterio Católico, ni puede ser así considerado de ninguna manera. Dicho concilio es más bien “un magno conciliábulo”, como tantos que han habido en la Historia de la Iglesia. Rechazamos totalmente este concilio, jamás será utilizado por nosotros, ni siquiera en los textos o párrafos que no contradicen la doctrina católica. Declaramos su nulidad total y absoluta. Rechazamos enérgicamente todas las manifestaciones de Mons. Fellay y de los padres que lo secundan en el sentido de afirmar o querer afirmar que dicho Concilio es Magisterio Católico, o que se debe hacer “hermenéutica” católica del mismo (sea la famosa “hermenéutica de la continuidad”, o cualquier otra que se pudiera inventar). Rechazamos también muy enérgicamente la más que desafortunada expresión –ya famosa- de Mons. Fellay de que es bueno o aceptamos el Concilio en un 95 %. Asimismo, contra los dichos o conceptos de Mons. Fellay y otros padres (v.gr. el P. Bouchacourt, etc), se aclara que lo malo no es “el espíritu del Concilio”, sino el Concilio Vaticano II mismo, el Concilio en sí (como un todo), y también en sus textos, tanto en general y como en particular. Lo mismo debemos decir de todo el llamado “magisterio post Conciliar”: Lo rechazamos total y absolutamente por ser hijo de la letra y del espíritu de Vaticano II, y manifestamos claramente que el mismo no es Magisterio Católico, ni puede ser así considerado. Hacemos un rechazo en especial de la última “encíclica” de Francisco, “Laudato si”, por los innumerables errores que contiene, por hacer un llamado explícito y con fuerza para que se dé el Gobierno Mundial, y por los numerosísimo textos alusivos a antiguos conceptos católicos que Francisco redefine en post de una mayor explicitación de la Nueva Religión Mundial que han creado».

3 bis) El nuevo Código de Derecho Canónico:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Puesto que el nuevo Código de Derecho Canónico, mandado a confeccionar por Juan Pablo II, adopta e introduce en sus cánones y en su espíritu los principios de esta nueva falsa religión y, como el mismo Juan Pablo II lo dice explícitamente, adopta en sus cánones los principios y textos del Concilio Vaticano II: Manifestamos que no consideramos al mismo como ley de la Iglesia y que negamos su legitimidad. Jamás utilizaremos ni nos valdremos del mismo. En nuestro apostolado y vida de católicos sólo utilizaremos y nos referiremos el antiguo código de 1917, cuyo mentor fue nuestro santo patrono, el Papa San Pío X».

4) Los sacramentos modernos y la misa moderna:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Sobre los sacramentos modernos, dado los numerosos y variados motivos que implican –en el menor de los casos- “riesgo de invalidez” (salvo bautismo y matrimonio, con las debidas condiciones), y dado que todos éstos han sido creados bajo la letra y el espíritu del Concilio Vaticano II: Manifestamos que jamás aconsejaremos valerse positivamente de dichos sacramentos, y que todos ellos son “ilegítimos”. La legitimidad que sobre ellos defiende Mons. Fellay es inaceptable. Mención especial merece “el episcopado moderno” con todos los riesgos de invalidez que comporta y con las gravísimas consecuencias que se siguen de ello. En cuanto a la misa moderna, no sólo por sus riesgos de invalidez, sino porque se trata de un rito no católico, de un rito modernista, ecuménico y protestantizado, jamás será dicha por ninguno de nosotros y jamás aconsejaremos positivamente la asistencia a dicha misa (no obstante la aplicación, por analogía, de los principios católicos para la asistencia “pasiva” a ritos de los no católicos). También es importante aclarar que esta misa moderna, contra lo que dice Mons. Fellay, carece de legitimidad».

4 bis) Obispos “modernos” y sacerdotes “modernos”:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Consideramos gravemente dudosas, con graves riesgos de invalidez, las nuevas ordenaciones episcopales y sacerdotales modernas. Por consecuencia, las personas que han sido ordenadas con los nuevos ritos necesitan ser re-ordenadas bajo condición según el rito tradicional católico, antes de permitir su apostolado entre nosotros (Misa, Sacramentos, etc.), y asegurarnos de que posean la verdadera doctrina católica (por la predicación, por la Confesión, por las enseñanzas que den, etc). Por otro lado, sin perder de vista la Caridad pero siendo realistas, con mayor razón en consideración a la experiencia de todos estos años, cuando un sacerdote “moderno” se acerque a nosotros deberemos ser cuidadosos en no introducirlo a vivir inmediatamente en nuestras casas, en saber sobre la vida personal y conducta del mismo, y en analizar si será capaz de adaptarse a nuestro orden y tipo de vida; para ello deberemos poner un período de prueba que no sea tan breve, como muchas veces se hizo en el pasado y con tristes consecuencias.»

5) El tema de “Ir a Roma”:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Puesto que se trata de la falsa Roma y ya no la Roma Católica, puesto que son ellos quienes han dejado el Catolicismo y deben volver a él, puesto que la triste experiencia de estos más de cuarenta años de crisis ha demostrado hasta el cansancio lo inútil y más que peligroso que es ir a esa (falsa) Roma, puesto que ya son más de diez congregaciones similares a la nuestra las que han sido destruidas bajo esta excusa de “ir a

Roma”, puesto que la misma FSSPX está a punto de terminar de ser destruida por el mismo motivo: Manifestamos que ya no iremos más a esa falsa Roma liberal, modernista y “anticristo” (como la llamaba Mons. Lefebvre). Quedaremos a la espera, si esto es posible, de que ellos vuelvan al Catolicismo (de dónde nunca se deberían haber ido). Hacemos nuestras también aquí las palabras de nuestro fundador:

TODO SACERDOTE que quiere permanecer católico TIENE EL ESTRICTO DEBER DE SEPARARSE DE ESTA IGLESIA CONCILIAR, mientras ella no recupere la Tradición del Magisterio de la Iglesia y de la Fe Católica” (Itinerario espiritual, Cap. III; nota: el prólogo está firmado el 29 de enero de 1990).»

6) Hacer un Acuerdo, buscar un status jurídico “normal” en la Iglesia (Conciliar):

*Algunas consideraciones en este punto:

«Manifestamos claramente que jamás intentaremos hacer un acuerdo de ningún tipo con la falsa Roma, ni con Francisco, etc. Esto vale en igual sentido para otras expresiones iguales o similares: Jamás buscaremos un status jurídico “normal” en la Iglesia Conciliar, etc. El principio que adoptamos aquí es el que nos legara nuestro fundador, Mons. Marcel Lefebvre: No habrá ningún acuerdo hasta que Roma no se convierta, hasta que la falsa Roma no vuelva al Catolicismo, si esto es posible. Pensamos que Dios Nuestro Señor Jesucristo puede ciertamente estar cerca, y con su Vuelta Gloriosa y su Parusía, será Él sin duda quien arreglará todas estas cosas. Si la Iglesia Conciliar con Francisco volvieran al Catolicismo, nuestro supuesto problema no tendría razón de ser, y automáticamente tendríamos un status oficial. Mientras tanto vale para nosotros y para todo nuestro accionar, la jurisdicción de suplencia (ut infra)».

7 Nuestro accionar se basa en el estado de necesidad y en la jurisdicción de suplencia:

*Algunas consideraciones en este punto:

«El estado calamitoso en que se encuentran los católicos del mundo entero luego del Concilio Vaticano II, y tras ya casi cincuenta años de crisis y de un Modernismo destructor, pone no sólo a la Iglesia sino a la humanidad entera, en un gigantesco estado de necesidad. Este estado de necesidad justifica todo nuestro accionar según los principios teológicos en general y según los principios de la jurisdicción de suplencia para HACER TODO AQUELLO QUE SEA NECESARIO PARA LA SALUS ANIMARUM (que es la primera ley de la Iglesia Católica). Citamos a modo de ejemplo: Administrar todos los sacramentos, celebrar la Santa Misa, abrir nuevas capillas y misiones, fundar Congregaciones religiosas o similares, fundar monasterios, consagrar nuevos obispos, ordenar sacerdotes, predicar, etc.»

7 bis) Tribunales Canónicos (las causas de matrimonio):

*Algunas consideraciones en este punto:

«Por el mismo estado de necesidad y según la suplencia de jurisdicción, así como la FSSPX (siguiendo el consejo de Mons. Lefebvre) se vio en la necesidad de erigir Tribunales Canónicos para juzgar las causas matrimoniales ante las posibles nulidades y para otros motivos, así también se prevé la necesidad de erigir eventualmente esos mismos tribunales entre nosotros. No podemos dejar a nuestros fieles en manos de los jueces modernistas, máxime si consideramos toda esta política de Francisco de simplificaciones de los procesos para facilitar las declaraciones de nulidad matrimonial, etc. A este respecto, es claro que nosotros seguiremos el antiguo régimen utilizado por la Iglesia, cuya regla 

fue un mínimo de dos instancias o juzgamientos para dichas causas.»

8) Temas varios:

*Algunas consideraciones en este punto:

«Tocaremos aquí brevemente distintos temas:

A/ Guardar silencio: Con la gracia de Dios, jamás guardaremos silencio, ni dejaremos de denunciar las enseñanzas y acciones de Francisco, ni de cualquier otro de los actuales jerarcas y sacerdotes que siguen destruyendo el Catolicismo. Debemos aquí denunciar el silencio vergonzoso que está llevando Mons. Fellay y los sacerdotes que lo secundan, según todo indica: en pos de obtener su famosa “estampilla”.

 B/ El Motu proprio de Benedicto XVI: Sostendremos públicamente que el mismo es malo al dar “legitimidad” a la misa moderna como rito “ordinario” de la Iglesia Católica. Los supuestos permisos, manifestaciones o libertades en pro de lo que el documento llama “rito extraordinario” (la verdadera Misa Católica) no cambian la calificación que hemos de tener sobre este documento, ni el rechazo de los principios y las expresiones sobre estos dos “ritos”.

C/ El supuesto levantamiento de las “excomuniones” hecho por Benedicto XVI: No aceptamos tampoco dicho documento y lo rechazamos, toda vez que da por válidas y justas las sanciones de excomunión padecidas, las cuales –como siempre hemos enseñado- son injustas y por lo tanto inválidas desde su raíz.

 D/ Canonizaciones y santos modernos: No aceptaremos “las canonizaciones modernas” por todos los problemas derivados del

Concilio Vaticano II, por un nuevo y falso concepto de santidad, y por los nuevos procesos de canonización que han sido creados. A modo de ejemplo, no aceptamos la canonización de: “San” Juan Pablo II, “San” Juan XIII, “Santa” Faustina Kowalska, “Santa” Teresa de Calcuta, “San” Escriva de Balaguer, el “Beato” Paulo VI, etc. Por los problemas expresados, aplicaremos estos principios incluso respecto de sacerdotes ejemplares que pueden –de hecho- haber llegado a la santidad, y así evitaremos expresarnos como “San” Pío de Pietrelcina, “San” Maximiliano Kolbe, “San” Ezequiel Moreno y Díaz, etc.

E/ Las apariciones y revelaciones “modernas”: No seguiremos, por principio, las mismas ni aconsejaremos a nuestros fieles a favor de ellas. Siendo conscientes, además, de que hoy existe un inmenso

“Aparicionismo”, trataremos de mantener alejados a nuestros fieles de todo este mundo, en especial de tantos mensajes y apariciones que se manejan por el internet. Ponemos, a modo de ejemplo, las siguientes apariciones “modernas” que hemos de evitar: Akita, Valtorta, Garabandal, las revelaciones de Jesús de la Misericordia a Sor Faustina y la respectiva devoción, etc, etc. Empujaremos a nuestros fieles a considerar sólo las apariciones aprobadas antes del Concilio Vaticano II.

F/Naciones y gobiernos actuales: Evitaremos, por principio, el apoyo a naciones u hombres políticos modernos (v.gr. Rusia y Putin; Obama; etc).»

9) “Operación supervivencia”: La consagración de nuevos obispos:

 

*Algunas consideraciones en este punto:

 

«El estado de necesidad de las almas justificó plenamente la consagración de cuatro obispos por parte de Mons. Lefebvre en el año 1988. Desde entonces hemos recorrido más de veinticinco años con un agravamiento inaudito de la crisis que se padecía entonces y que seguimos padeciendo hoy. Los motivos que justificaron en ese momento el acto de Mons. Lefebvre se ven varias veces multiplicados en la actualidad. Ya fue consagrado Mons. Faure. Pero para que la Fe Católica sea preservada, se salve, y se desarrolle en algún grado, se muestra con bastante evidencia la necesidad de que haya otros obispos más. Con nuevas consagraciones episcopales se podrá tal vez ver algún aumento del verdadero 

Catolicismo, y algún desarrollo (sin trabas) de la así llamada Resistencia: Podemos decir que no se puede ni se debeTENER LA COSA ATADAen manos de sólo uno o dos, los cuales -por lo mismo- limitan el accionar. En otro aspecto de cosas, se muestra conveniente, por cuestiones prácticas y sin que esto implique dar una jurisdicción “ordinaria”, que haya una distribución de obispos al menos por cada una de las grandes regiones del planeta; a modo de ejemplo: Dos para el Asia (incluyendo la zona de Australia); dos para Europa; uno para América del Norte; otro para Hispanoamérica; otro para el África. Estrictamente hablando, estos obispos gozarían de independencia entre sí, pero estarían unidos por la Fe y por la Caridad. A tal punto no gozarían de jurisdicción “ordinaria”, que los fieles de cualquier lugar podrían recurrir indistintamente a cualquiera de ellos para pedir los sacramentos, etc, sin perjuicio de que cada uno de ellos desempeñe una labor habitual en cada una de esas regiones nombradas. Por otro lado, esto permitiría un cierto resguardo para que no ocurra lo mismo que aconteció con Mons. Fellay: Ante una excesiva centralización, y al estar todo (o casi todo) en manos de uno solo, “al caer éste, todo se cayó”. En nuestro caso, si cayera uno o varios de estos obispos, siempre quedaría –esperemos- la posibilidad de recurrir a otro que, con la gracia de Dios, aún se mantenga fiel. En estos temas, también hacemos nuestras las palabras de nuestro fundador:

 

UNA SOLA COSA ES NECESARIA PARA LA CONTINUACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA: OBISPOS PLENAMENTE CATÓLICOS, QUE NO HAGAN NINGÚN COMPROMISO CON EL ERROR, que establezcan seminarios católicos, donde los jóvenes aspirantes se alimenten con la leche de la verdadera doctrina, pongan a Nuestro Señor Jesucristo en el centro de sus inteligencias, de sus voluntades, de sus corazones, se unan a Nuestro Señor por medio de una fe viva, una caridad profunda, una devoción sin límites, y pidan como San Pablo que se rece por ellos, para que avancen en la ciencia y en la sabiduría del “Mysterium Christi”, en el que descubrirán todos los tesoros divinos; OBISPOS CATÓLICOS, QUE SE

 

PREPAREN A PREDICAR A JESUCRISTO, Y A JESUCRISTO CRUCIFICADO, OPPORTUNE ET IMPORTUNE” (Itinerario Espiritual, Prólogo, 29 de enero de 1990).

 

 

Si el Espíritu Santo permite que redacte estas consideraciones espirituales antes de entrar, si Dios quiere, en el seno de la Bienaventurada Trinidad, me habrá permitido realizar EL SUEÑO QUE

 

ME HIZO ENTREVER UN DÍA en la Catedral de Dakar: frente a la degradación progresiva del ideal sacerdotal, TRANSMITIR EN TODA SU PUREZA DOCTRINAL Y EN TODA SU CARIDAD MISIONERA, EL SACERDOCIO CATÓLICO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, tal como lo transmitió a sus apóstoles, y tal como la Iglesia Romana lo transmitió hasta mediados del siglo veinte” (Itinerario Espiritual, Prefacio, 8 de diciembre de 1989).

 

(29 de agosto de 1987, Carta a los futuros cuatro obispos) “Queridos amigos: Puesto que la Sede de Pedro y los puestos de autoridad de

 

Roma están ocupados por anticristos, la destrucción del Reinado de Nuestro Señor prosigue rápidamente dentro mismo de su Cuerpo Místico en esta tierra, especialmente por la corrupción de la Santa Misa

 

  • La corrupción de la Santa Misa ha provocado la corrupción del sacerdocio y la decadencia universal de la Fe en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. (…) *esta lucha+ nos ha valido la persecución de la

 

Roma anticristo. Puesto que esta Roma, modernista y liberal, prosigue su obra destructora del Reinado de Nuestro Señor, como lo prueban Asís y la confirmación de las tesis liberales del Vaticano II sobre la libertad religiosa, ME VEO OBLIGADO POR LA DIVINA PROVIDENCIA A TRANSMITIR LA GRACIA DEL EPISCOPADO CATÓLICO que yo he recibido, con el fin de que la Iglesia y el sacerdocio católico sigan subsistiendo, para la gloria de Dios y para la salvación de las almas. (…)

 

sean mi consuelo en Cristo Jesús, MANTÉNGANSE FIRMES EN LA FE, en el verdadero sacrificio de la Misa y en el verdadero sacerdocio de Nuestro Señor, POR EL TRIUNFO Y LA GLORIA DE JESÚS en el cielo y en 

la tierra, por la salvación de las almas y por la salvación de mi alma”.»

 

 

9 bis) La necesidad de que haya una o

 

varias congregaciones o sociedades:

 

*Algunas consideraciones en este punto:

 

«Mucho se ha discutido sobre las posibilidades o no, sobre las conveniencias o no, de que haya nuevamente una gran congregación o sociedad (a modo de lo que ha sido la FSSPX), o de que haya varias sociedades más pequeñas. Nos parece que la solución es esta última. De hecho ya estamos funcionando un poco así: Cada uno, en el país donde la Providencia lo ha colocado, se ha organizado con una cierta cantidad de fieles. Por otro lado, en forma similar a lo dicho sobre los obispos, es mejor que haya muchas posibilidades de sociedades y no una única “magna” sociedad: Esto permite, para el caso de que alguna o algunas de ellas caigan, que los fieles católicos puedan recurrir a los padres o congregaciones que todavía se mantengan de pie (que esos fieles tengan “un plan b”, “un plan c”, etc, etc).»

 

 

10) El caso de Francisco:

 

*Aclaración: Hemos querido dejar intencionalmente este tema para el final, por ser un tema espinoso, y porque algunos compañeros ya no desean nombrar a Francisco en “el Una cum” de la Misa o en otras ceremonias, y ellos tienen fundamentos para ello. Para evitar “conjeturas” decimos: En nuestro caso personal, nosotros sí rezamos, pero lo hacemos “bajo condición”, pues somos conscientes de que el hecho de la sedevacancia se puede dar, y por ello, tanto Francisco, como los anteriores, pueden no ser Papas. Las consideraciones que proponemos aquí son las siguientes:

 

«En cuanto a los Papas Conciliares en general, y a Francisco en particular: Aplicamos la presunción aconsejada por Mons. Lefebvre, pero somos conscientes de que existe la posibilidad de que no sean Papas (por herejía, por cisma, etc). La presunción mencionada no es una solución sobre las dudas que hay sobre la autoridad de ellos en general ni la de Francisco en particular, sino tan sólo una salida o solución “práctica”, ya que el problema de fondo sigue allí.

 

En la actualidad, ante las evidentes brutalidades y hasta herejías de Francisco, las cuales se dan casi a diario, y que continuamente siguen destruyendo nuestra Fe Católica, parece todos deberíamos –al menos-rezar bajo condiciónel Una cum” de la Misa, o menciones similares en otras ceremonias.

 

Sobre “el Una cum”, mucho se ha discutido sobre el sentido de dicha expresión. Lo cierto es que uno de los posibles sentidos (“juntamente con”) establece una unión con Francisco, la cual no puede admitirse si se consideran sus herejías. Parecería que esto llama, con mayor razón, a la necesidad de rezar bajo condición.

 

Distintos compañeros, por todos estos problemas, ya no quieren nombrar a Francisco y nos parece que esto es atendible. Como recientemente dijo uno de los padres, tal vez se podría aplicar aquí, como una solución a esta situación, la opinión del Cardenal Cayetano citada por el Padre Gaudron, en el “Catecismo Católico de la Crisis de la Iglesia” (que es un catecismo de la FSSPX):

 

Si alguien, por un motivo razonable, tiene por sospechosa la persona del Papa y rechaza su presencia e incluso su jurisdicción, NO COMETE DELITO DE CISMA, NI NINGÚN OTRO, a condición de que esté dispuesto a aceptar al Papa si él no fuera sospechoso. Va de suyo, que se tiene el derecho de evitar lo que es perjudicial y de prevenir los peligros…” (Tommaso de Vio cardinal Cajetan O.P., Commentarium in II-

II, 39,1. Cité dans: Abbé Matthias Gaudron FSSPX, Catéchisme catholique de la crise dans l’Église, mai 2008).

 

Alrededor de estos temas, entra LA CUESTIÓN DEL SEDEVACANTISMO. Creo que como están las cosas hoy en la Iglesia, y con mayor razón bajo el gobierno de Francisco, no se debe “cargar las tintas” contra el Sedevacantismo,  y  en  todo  caso  se  debe  distinguir  entre:  a)  Un Sedevacantismo “visceral”, que quiere hacer un dogma o casi un dogma de su tesis, y quien no la acepta es un hereje (o casi). Y: b) Un Sedevacantismo “teológico”, que considera, basado en la teología, la posibilidad fáctica de que ya estemos frente a la sedevacancia, pero sin considerar herejes a quienes no piensan así. Creo que esta segunda

 

opción es atendible y es legítima.

 

Además tenemos la experiencia de años anteriores. No olvidemos que el mismo amigo y compañero de lucha de Mons. Lefebvre, me refiero a Mons. de Castro Mayer, era sedevacantista, y podían trabajar juntos sin problema, y de hecho así lo hicieron hasta el final. Según entiendo, también lo era el P. Coache, y trabajó todos sus años con nosotros en la FSSPX hasta su muerte. En Argentina, el Padre Raúl Sánchez Abelenda, quien muchos de nosotros hemos conocido, era sedevacantista, y trabajó sin problema con nosotros hasta su muerte, incluso rezaba todos los domingos una de las Misas en nuestro Priorato de Buenos Aires hasta que murió.

 

Si uno excluye hasta la hipótesis sedevacantista, uno cae en un error intelectual, pues no se puede decir que “no existe la posibilidad teológica y fáctica” de que esto se dé, basta saber lo que enseñan los teólogos (algunos de ellos santos) sobre el tema.

 

 

Por último, por todo lo que envuelve este tema y por los problemas de estos “Papas Conciliares”, también parece no debemos hablar, insistir o darles una supuesta “legitimidad” a ellos.»

 

 

Nota  Final  Esjatológica:

 

Por todo lo que venimos diciendo, y ante la realidad que nos toca vivir, no podemos dejar de tener una visión esjatológica, una visión apocalíptica, pero santa y católicamente considerada: Porque la espera de Nuestro Rey y su manifestación gloriosa es “nuestra bienaventurada esperanza” (como dice la Sagrada Escritura).

 

Frente a esta tremenda Apostasía del mundo y de la Iglesia (o mejor “de los hombres de Iglesia”), realmente todo indica que estamos transitando los momentos finales. ¿Cuánto faltará exactamente? Nadie sabe “ni el día ni la hora”, pero sí tenemos las señales para saber sobre la proximidad del Señor.

 

La complejidad y cúmulo de problemas que tiene la Iglesia y el mundo no pueden ser arreglados por mano humana. Solamente Dios Nuestro Señor Jesucristo, con su Venida Gloriosa y su Parusía, solucionará todo esto y pondrá orden a este estado de cosas. Su ya próxima Venida será nuestro triunfo, el triunfo de todos los católicos, pero si logramos ser hasta el finalsus hijos fieles”, si mantenemos hasta el final la Fe Católica y la Caridad: “Cuando vuelva el Hijo del hombre, ¿acaso encontrará Fe sobre la tierra?” (San Lucas 18,8); “puesto que abundará la iniquidad, se enfriará la Caridad de muchos (San Mateo 24,12).

 

Esta realidad, ¿nos exime de luchar, nos permite cruzarnos de brazos para esperar?

 

Por supuesto que no. Cuando venga Nuestro Señor, hasta el último momento, Él nos debe encontrar con las armas en las manos y en la trinchera, salvando almas y salvando nuestras almas, por lo mucho o poco que podamos hacer. Nos parecen, al respecto, muy hermosas las

palabras del Padre Leonardo Castellani en su poesía “No hago nada”:

 

No hago nada

Corazón, tente en pie sin doblegarte

 

de la injusta opresión a la insolencia;

aunque estoy loco, tengo yo mi arte: “Nam furor saepe fit laesa patientia”.

 

Luchando sin más armas que mi triste corazón

contra el mal peor que existe

 

¿no hago yo nada?

Lucho, sangro y no caigo al suelo.

 

No hago mucho,

pero hago más de lo que puedo…

 

Centinela aterido,

 

no dejo sospechar que estoy herido,

ni dejo conocer que tengo miedo…

 

Herido, helado, aguanto la bandera; no deserto la inhóspita trinchera.

 

Y aunque sé que la muerte me ha podido, estoy de pie y estoy ante ella erguido, marcando el SOS de la brega a un auxilio que no me llegará

sino un momento tarde, si es que llega,

 

y que muerto de pie me encontrará…

 

La otra mitad la hará sobre mi tumba otro infeliz, después que yo sucumba…

¡Corazón!, ¡tu mitad se ha hecho ya!

 

Sólo nos resta pedir a Nuestra Señora, María Santísima, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas, que Ella nos asista y nos permita llegar “fieles y santos” hasta el final, al encuentro de Nuestro Rey y de Nuestra Reina, para todo su reino. Quieran Ellos darnos este deseo. A.M.D.G.